Ríos de Londres, de Ben Aaronovitch

Peter Grant, un agente de policía novato de guardia nocturna en Covent Garden, y su compañera Lesley May tienen la mala suerte de ser reclutados en el caso de un cadáver decapitado. Peter, que siempre se fija en los detalles más inusuales, encuentra un testigo ocular de los hechos; el problema es que dicho testigo es un fantasma. Pero, para su sorpresa, cuando reconoce por accidente ante un superior la condición sobrenatural de su fuente, no parece que le tomen por loco. Destinado a una unidad especial de Scotland Yard, antigua como los dioses de los ríos londinenses, Peter empieza a trabajar bajo las órdenes del excéntrico inspector Nightingale, uno de los últimos magos en activo del país. Detener a un sangriento espíritu maligno que amenazar con sembrar la ciudad de cadáveres y desorden será su primer caso mágico.

“—¿Eso os enseñan en Hendon hoy en día? ¿A resolver conflictos? —preguntó Nightingale.
—Sí, señor. Pero no se preocupe; también nos enseñan a apalear a la gente con guías telefónicas y las diez mejores formas de crear pruebas falsas.
—Me alegra ver que todavía se conservan las viejas destrezas del oficio —contestó Nightingale.

No sé si os ha pasado alguna vez que os lleváis un chasco con una novela y luego miráis con cierta desconfianza a la editorial responsable del título. Justo eso mismo me pasó con Oz Editorial cuando dejé colgada una de las novelas de su catálogo en el capítulo cuatro. Había visto este libro de Ben Aaronovitch, su encantador título, su llamativa portada y su estupenda sinopsis, pero seguía con la duda. Suerte que vino Norah Bennett (En el rincón de una cantina) y me dio el empujoncito que necesitaba: me aseguró que era una buena edición. Gracias, amiga mía, me lo he pasado bien con esta lectura.

Ríos de Londres es una novela de magia para adultos, un thriller policíaco sobrenatural de lo más entretenido. Los personajes protagonistas son carismáticos, el sistema de magia es coherente y hunde sus raíces en la mitología más clásica, la relación realidad/mundo mágico está muy bien pensada y el caso policial mantiene el suspense y la intriga hasta final (y sin hacer trampas). Algunos lectores han apuntado que quizás era un pelín sangrienta pero, así entre nosotros, ya sabéis que yo soy una floja y no me lo ha parecido; creo que en una novela de estas características, y con  espíritus malignos de por medio, hubiese sido raro no encontrar sangre.

Me ha gustado por original y porque se aleja del modelo adolescente de las novelas de fantasía, dejando por sentado —y sin ninguna duda— desde las primeras páginas que este es un libro para adultos. En este sentido, me ha parecido una estupenda versión para adultos de la magnífica Constable & Toop, de Gareth P. Jones. El planteamiento del misterio es bueno pero sobre todo he disfrutado con los detalles: La locura, Molly, el viaje en el tiempo, el recorrido por las calles de Londres, la mitología del Tamésis, el mundo de los actores londinenses… Ben Aaronovitch ha concedido protagonismo a una de las ciudades más carismáticas y literarias del mundo (como nostálgica de Londres he disfrutado muchísimo), pero también al cuerpo policial que vela por sus calles con un cariño y un sentido del humor británico conmovedores.

Lo único que no me ha gustado nada ha sido la faja de la edición de Ríos de Londres: “La mezcla perfecta entre Sherlock y Harry Potter“. Olvidadlo, no tiene nada que ver ni con uno ni con el otro y, en mi opinión, le hace un flaco favor al libro y al autor semejante comparación.

Lector, una lectura muy entretenida y distinta para pasarlo bien en plan mágico-policíaco.

También te gustará: El buen vino del señor Weston; Jonathan Strange y el señor Norrell; El relojero de Filigree Street; Constable & Toop; Carter & Lovecraft; Humor fantasmal

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Instrumental, de James Rhodes

A James Rhodes la música le salvó la vida, literal y literariamente, más de una vez. La música fue el milagro que lo levantó cuando llevaba tirado en el suelo, pisoteado, violado, asesinado, desde los seis años. La música le puso ambas manos sobre el teclado de un piano y le dio una segunda, una tercera, un sinfín más de oportunidades para volver al mundo de los vivos. En este libro autobiográfico James Rhodes habla de tiniebla y horror, pero también de esperanza y de cambio. Infinitamente agradecido por todo lo que la música clásica es en su vida, ha decidido devolverle el amor en la misma medida y ahora escribe, graba y da conciertos en vaqueros, habla con el público y comparte el milagro con el resto de seres humanos de este planeta que no siguen empeñados en hacerse los sordos.

Es espantoso e irónico saber que he pasado casi toda la vida huyendo de las cosas que me acabaron salvando (la sinceridad, la verdad, la realidad, el amor, la aceptación de quien soy) porque creía que me matarían.

El secreto de la felicidad es hacer lo que te gusta” dice James Rhodes en esta confesión del alma que es Instrumental. La verdad siempre suele ser así de sencilla. Y de verdades va este libro autobiográfico donde Rhodes nos explica cómo estuvo muerto durante muchos años hasta que un piano le resucitó.

Este libro me ha sacado de mi zona de confort porque es duro, terrible y deslumbrante (también como la verdad), alejadísimo del feelgood. Sí, es feelbad 100%, pero necesario. Rhodes habla del horror de su infancia, de la depresión, del deseo de autodestrucción, de la enfermedad mental, del suicidio y del egoísmo de las víctimas; y en ningún momento tiene el lector la sensación de que sobre absolutamente nada, de que sea efectista o morboso, de que sea exhibicionista como un reality. Todo lo contrario. El testimonio de Rhodes y su valentía es necesario, para el autor (compartir su pasado le hace libre) y para una sociedad que sigue mirando hacia otro lado.

Me ha gustado la sinceridad de la voz del autor, su capacidad de contar con naturalidad y sin dramatismos; no me parece nada sencillo conseguir ese tono directo y claro con el lector, sin artificios. He disfrutado especialmente del hilo musical que acompaña, como no podría ser de otra forma, a este increíble testimonio y las pequeñas introducciones de cada capítulo, en las que James Rhodes comenta —desde una inusual perspectiva, personalísima— la pieza musical del título y sobre el compositor que la creó. Me encanta esa mirada tan íntima a esas piezas musicales clásicas, legendarias casi, y a sus compositores. No me extraña que el público salga profundamente emocionado y conmovido de los conciertos de James Rhodes: no solo es uno de los grandes pianistas de nuestra época sino que además tiene el don de trasmitir la pasión por la música compartiendo con los espectadores algunas palabras sobre las piezas que interpreta y la complejidad de las almas de sus compositores.

La voz de Rhodes es clara y cada vez menos frágil, aunque él piense lo contrario. Inseguro, con el síndrome del impostor, asaltado por el terror y la culpa, es capaz de olvidarse de todo mientras toca el piano. Hace poco leía en un artículo (no recuerdo dónde ni de quién) que todos los escritores llevaban dentro a un músico. Yo no sé si es cierto, pero leyendo a este genial pianista me he dado cuenta de que escribir se parece mucho a componer, y de que escribir este libro le ha hecho sentirse tan libre como cuando acomete la Chacona de Bach.

Lectores, “Encontrad lo que os encanta y dejad que os mate.

Nota: Este libro cayó en mis manos gracias al sorteo de aniversario de Trotalibros. Sé que Jan es un lector feelbad donde los haya y que las lecturas que reconfortan nuestras respectivas almas suelen estar en las antípodas. Pero su criterio literario me resulta tan impresionante y respetable que cuando me dijo “lee a James Rhodes” le hice caso sin dudar. No es un libro para Navidades, es un libro para la vida.

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Instrumental
Fugas

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El resto de sus vidas, de Jean-Paul Didierlaurent

Ambrose vive con su abuela Beth desde que se peleó con su padre, Premio Nobel de Medicina, por confesarse incapaz de seguir sus pasos profesionales. Todo va bien en su vida, excepto que sigue sin encontrar pareja por mucho que Beth —ese “emoticono angelical (…) que parecía siempre tener un humor inalterable en cualquier circunstancia“— se empeñe con la prueba de la tarta de mantequilla. Manelle es asistenta social y se encarga de ayudar a ancianos que viven solos en sus casas. Algunos la sacan de quicio, como Marcel y su maldito billete de cincuenta euros, y otros la conmueven con su ternura y su soledad, como Samuel o la señora Madeleine. Ambos jóvenes, Ambrose y Manelle, coincidirán en un extraño viaje a Suiza junto a Beth y a Samuel, donde contemplarán el magnífico Jet d’Eau y comprenderán que la vida y la muerte son tan impredecibles como la posibilidad de enamorarse.

“—Pare, no vale la pena que insista, está muerto— sentenció Ambroise.
El gran charco de líquido anticongelante que se había formado debajo del coche mostraba con suficiente elocuencia la gravedad de la avería.
—Tenía que ser un tipo de pompas fúnebres el que me dijera que está muerto —explotó la joven con una risa histérica.

Cuando Seix Barral publicó en castellano El lector del tren de las 6.27, de Jean-Paul Didierlaurent, pensé que me gustaría leerlo. Pero, por desgracia, ya sabéis cómo son estas cosas: el título va a parar a tu kilométrica lista de deseos y muchas veces allí se queda, traspapelado entre cientos de prometedores títulos más. Por eso, cuando Laura Gomara, la interesantísima autora de Vienen mal dadas, me propuso leer la nueva novela de Jean-Paul Didierlaurent, detalle de Bookish no dudé en decirle que sí. “Mira a ver si te parece feelgood“, me dijo Laura. Una vez leído y disfrutado —la prosa de Didierlaurent es estupenda, evocadora, rítmica— no sé si me atrevo a decir que es feelgood, pero sí que os puedo asegurar que es una novela conmovedora, bella, y que os la recomiendo mucho.

Didierlaurent escribe una historia plagada de muerte, de enfermedad, de vejez, de soledad y de abandono y, sin embargo, lo hace con tal dulzura y naturalidad que el lector jamás se siente abrumado por ninguna tristeza más allá de la emoción que despiertan sus protagonistas. No es este un libro de humor, ni tampoco contiene discursos insoportablemente optimistas y mindfulness sobre karma o autoayuda. No trivializa sobre la muerte o la enfermedad, ni sobre la vejez en soledad o las relaciones entre padres e hijos. La clave está en la sutileza del autor y en su habilidad para contarnos, con  sinfín encanto, la historia de unos personajes que bien podrían ser nuestros vecinos.

Didierlaurent tiene la capacidad de encontrar magia en lo cotidiano, de saber narrarle al lector, a través de su benevolente mirada, acontecimientos pequeñitos que se hacen grandes porque son profundamente humanos. Si bien es cierto que el autor jamás cae en el dramatismo y opta por soluciones amables (característica de la literatura feelgood) también lo es que en su fabulación los sentimientos son muy reales. Por todo ello, El resto de sus vidas es una novela original y profundamente bella, una historia sobre algo tan propio de la vida como la muerte, narrada con la hermosa cadencia de la prosa de Jean-Paul Didierlaurent y con la conciencia clara de sus extraordinarios personajes.

Lector, un placer descubrir a Jean-Paul Didierlaurent, no te lo pierdas.

La experiencia de Bookish fue así de bonita y la guía de lectura que proporciona, por no mencionar los detallitos que acompañan al libro, es fabulosa:

También te gustará: La biblioteca de los libros rechazados; La delicadeza; La amaba; Las mil y una historias de A.J. Fikry

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Fotografías finalistas y ganadoras de Mugs and Books VI Edición

Reunidas Margalidaramon, Cris Mandarica y yo misma, y después de una dificilísima deliberación, os presentamos las fotografías finalistas:

Rayuela, de Lidia HM

Visitar a viejos amigos, de Cuentalibros

Descubrir salones de té, de Cuentalibros

Será primavera en el lugar al que iré, de Desirée Ruiz Pérez

Mil soles espléndidos, de Patri

Y ahora, redoble de tambores, las tres juezas os presentamos las tres fotografías ganadoras de la VI Edición de Mugs and Books.

Un té campestre con Jane Austen, de Sanguichuela

De sueños también se muere, de Isi

Harry Potter y la orden del fénix, de Kala Wolf

Enhorabuena a las tres ganadoras (enviadme un correo o un MD en twitter con vuestra dirección postal para recibir un detallito) y muchísimas gracias a todos los participantes por las fotos tan preciosas que nos habéis enviado. ¡Hasta la próxima!

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Fotografías participantes en Mugs and Books VI edición

Os dejo un listado de enlaces que os permitirán ver las fotografías que participan en esta edición de Mugs and Books.

Nitocris (Un libro en un tris)
Botika (Llibres i alguna cosa més)
Sanguichuela (Foto I) (Foto II) (Foto III)
Annika
Soley Aragonés 
Sandra C (Mi viaje literario)
Margari
Lecturafilia
La parcelita de Ale (Foto I) (Foto II) (Foto III)
Cazando Estrellas (Foto I) (Foto II) (Foto III)
Kala Wolf (Foto I) (Foto II)
Lidia HM
Relatos Magar
Cuentalibros (Foto I) (Foto II) (Foto III) (Foto IV) (Foto V) (Foto VI)
Saramaga
Patri
BlackMinus
Isi (From Isi)
Las Inquilinas de Netherfield
Desirée Ruiz Pérez (Foto I) (Foto II)
Laky (Libros que hay que leer)

Muchísimas gracias a todos por participar, las imágenes son preciosas. Si veis que falta alguna foto, por favor avisadme y disculpad mi despiste.

A Cris Mandarica a Margalidaramon y a mí nos lo habéis puesto difícil.

Juezas, ¡a deliberar!

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