Un cadáver muy frío, de Ana Bolox

La nieve cubre las calles de Nueva York, los villancicos y el muérdago se han instalado en Barneys, la Navidad de 1978 se acerca y Anne Starling, profesora de física en la universidad de Columbia y detective aficionada, se aburre sin concesiones. Plantear retos intelectuales a sus alumnos o inventarle ancestros heroicos a su marido, un diplomático británico, a fin de contrarrestar la soberbia del cónsul germano apenas si la sacan de una monotonía tediosa a la que es incapaz de sobreponerse. Cuando una peculiar anciana le cuenta que sospecha que su vecino, el señor Snow, ha sido secuestrado por una boa, Anne ve la oportunidad que estaba esperando para abrir una nueva investigación. Sus pesquisas volverán a ponerla en el camino del inspector Crawford, un policía con el que mantiene una chispeante historia de allanamientos, resolución de asesinatos e intercambio de encantadoras impertinencias. No importa lo mucho que Crawford se empeñe en apartar a la señora Starling del caso Snow cuando se revele más peligroso de lo que parecía al principio, Anne no está dispuesta a dejar sin resolver el enigma.
—No, sólo quiero que me ayude a investigar la desaparición del señor Snow. De forma extraoficial, claro. 
—Claro —repitió Crawford—. Es lo que suelo hacer con usted de forma extraoficial: allanamientos de morada, ocultamiento de datos… ¿Se da cuenta de que cada vez que nos cruzamos infrinjo la ley? Debería llevar en Sing Sing una buena temporada. Exactamente desde el día en que la conocí, en aquella librería en Queens. 
—Por favor, inspector, guárdese el drama para las representaciones benéficas de la policía. Su forma de hablar lleva a pensar que todo lo que hacemos juntos es ilegal. 
—Es todo lo que hago con usted —murmuró—: sacarla de líos o meterme en ellos. 
—Algo que debe de gustarle. Si no, ¿por qué me ha citado?

 

Un cadáver muy frío es la primera entrega de Las cosas y casos de la Sra. Starling, una serie de novelettes policíacas cozy con el estiloso encanto de Ana Bolox. Estas novelas cortas de misterio podrán leerse de manera independiente con el nexo común de sus protagonistas, Anne Starling y Arthur Crawford. Están ambientadas en la ciudad de Nueva York, a finales de la década de los años setenta del siglo pasado, y tienen todo el encanto de los libros escritos con cariño y humor.
Starling es inteligente, ingeniosa y cabezota, cuando se cruza en su camino un acertijo, por muy peligroso que sea, no descansa hasta resolverlo. Para ello cuenta con la ayuda del inspector Crawford, un honorable policía que no para de meterse líos desde que Anne se ha cruzado en su camino. Pese a las batallas dialécticas entre ambos personajes y la tensión creciente entre los dos, la química de Starling y Crawford es evidente hasta para ellos; y aunque ninguno de los dos quiera reconocerlo forman el mejor de los equipos para resolver casos criminales.
Si el tándem Starling-Crawford es uno de los puntos fuertes por los que te recomiendo esta novela (mientras la leía me entraba nostalgia de las batallas dialécticas de Bruce Willis y Cybill Shepherd en la primera temporada de Luz de luna), los otros son, sin duda, el sentido del humor de Ana Bolox, su buena prosa y la magnífica construcción policial del enigma que debe ser resuelto. Y es que ese planteamiento argumental, ese aire clásico a lo Agatha Christie, y ese buen hacer a la hora de mantener el suspense, la tensión y la curiosidad del lector de principio a fin, resultan irresistibles.
Lector, perfecta para las vacaciones.
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Un cadáver muy frío (Las cosas y casos de la señora Starling nº 1)

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