La dama de la furgoneta, de Alan Bennett

En la década de los años setenta del siglo pasado, cuando Alan Bennett vivía en el barrio de Candem, en una de las casitas victorianas reformadas, ayudó a una señora a empujar su vehículo averiado en un momento de debilidad. Poco podía sospechar que este acto desinteresado le procuraría, durante quince años, dos inquilinas de lo más extravagantes en el jardín trasero de su casa: la furgoneta de Mary Shepherd y Mary Shepherd viviendo en ella. Miss Shepherd es una persona sin hogar y con trastornos mentales, convencida de que es el próximo objetivo del IRA debido a sus panfletos políticos sobre economía y religión, y que suele ver a la Virgen María por Hyde Park. En su juventud fue conductora de ambulancias durante la II Guerra Mundial, concertista de piano y monja, en la actualidad es inventora de gorras alternativas y sigue enamorada de la conducción.
Miss Sheperd hubiese estado tan poco contenta como yo mismo con el concepto de que Alan Bennet era su cuidador… y no porque “Es un comunista, seguramente“. Excepto Dios, no creo que se considerase en deuda con nadie… lo que explica su ingratitud aparente ante cualquier forma de benevolencia; ropa, furgonetas, crème brûlée… todo exigía obligaciones para las cuales ella no tenía tiempo. La única obligación que contaba era el perdón del pecado… de su pecado.

El escritor y guionista Alan Bennett recoge en La dama de la furgoneta algunas reflexiones y anécdotas sobre su convivencia con Mary Sheperd, una anciana sin hogar que aparcó su furgoneta en el jardín trasero de Bennett y se quedó a vivir allí durante quince años. Con el sentido del humor propio de este autor y su visión pragmática de la vida, escribe un pequeño diario en el que va anotando pensamientos y aventuras de la señora Sheperd pero también reflexiones sobre la convivencia, la sociedad o el relativo concepto de normalidad.

Bennett dice que no pretende novelar la vida de miss Sheperd porque para ello tendría que inventar; dice que sus padres le educaron para no mentir y que al estudiar Historia en la universidad se le acentúo esa manía por prescindir de la fantasía, lo que le perjudica en su carrera de guionista y escritor. Sin embargo, en La dama de la furgoneta, la narración en forma de entradas de diario favorece la sensación de inmediatez, de acercarse a la figura de la excéntrica anciana sin trucos de efecto ni sentimentalismos baratos. Adereza esta edición las notas que tomó el autor sobre el rodaje de la película, que tuvo como escenario la casa original y a Maggie Smith como protagonista.
Lector, una historia curiosa y sencilla contada con el encanto inglés de Alan Bennett.
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La dama de la furgoneta

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