Lista de participantes en el sorteo de “La librería del señor Livingstone”

Muchísimas gracias por acompañarme en la mudanza, imaginad qué triste sería tomar el té sola cada día si no pudiese hablar con vosotros de libros.

Os dejo la lista de los participantes del sorteo de la mudanza con los puntos. Por favor revisad que esté todo correcto porque el viernes comunicaré los ganadores. Si faltan puntos es porque no veo los enlaces o porque me he despistado, disculpadme.

Tensy Gesteira 4 puntos (1-4)

Gloria 1 punto (5)

Cris Mandarica 6 puntos (6-11)

Laky 6 puntos (12-17)

Trescatorce 12 puntos (18-29)

Natàlia 9 puntos (30-38)

Narayani 9 puntos (39-47)

Ana 1 punto (48)

Albanta 1 punto (49)

Mayte Esteban 12 puntos (50-61)

Erendis 1 punto (62)

Carmen RB 15 puntos (63-77)

Almudena 10 puntos (78-87)

Mari He Ca 7 puntos (88-94)

Carmen CG 15 puntos (95-109)

Jan Arimany 9 puntos (110-118)

R. Crespo 15 puntos (119-133)

Marian Villares 1 punto (134)

José Luis Gijón 20 puntos (135-154)

Mara JSS 15 puntos (155-169)

Francisco 12 puntos (170-181)

Bela Darcy 20 puntos (182-201)

Gema Escánez 12 puntos (202-213)

Elena 4 puntos (214-217)

Margari 6 puntos (218-223)

Mucha suerte a los participantes.

 

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Siempre hemos vivido en el castillo, de Shirley Jackson

Mary Katherine Blackwood tiene dieciocho años y vive en la mansión familiar, a las afueras de un pequeño pueblo estadounidense, junto a su hermana mayor, Constance, y a su tío, Julian. No le queda más familia desde que todos fallecieran en fatídicas circunstancias, pero a Mary Katherine le sobra y le basta para ser feliz, disfrutando de su libertad en los bosques, en el río, entre las ruinas del antiguo templete, corriendo descalza con su gato Jonas. Solo empañan su dicha las obligatorias visitas, dos veces por semana, al pueblo para comprar comestibles; hace tiempo que las hermanas cerraron al público el camino particular que conduce a la mansión Blackwood y no desean reanudar el contacto con sus odiosos y malvados vecinos. Sin embargo, forastero inesperado va a romper la excéntrica armonia de los tres supervivientes, incomodado sus pequeñas rutinas y el equilibrio de su inquietante felicidad en estado semi-salvaje.

Me llamo Mary Katherine Blackwood. Tengo dieciocho años y vivo con mi hermana Constance. A menudo pienso que con un poco de suerte podría haber sido una mujer lobo, porque mis dedos medio y anular son igual de largos, pero he tenido que contentarme con lo que soy. No me gusta lavarme, ni los perros, ni el ruido. Me gusta mi hermana Constance y Ricardo Plantagenet, y la amanita phalloides, la oronja mortal. El resto de mi familia ha muerto.

Esta novela, un clásico de la literatura de terror, me la recomendó hace años Zazou, una lectora voraz y exquisita con una especial debilidad por el gótico sureño. Cuando tiempo después me encontré la reseña en la casa literaria de Jan Arimany (Trotalibros), recordé que la seguía teniendo pendiente. Pero hasta este verano no he tenido oportunidad de leerla, y ya os avanzo que tanto Zazou como Jan tenían toda la razón al recomendarla como una lectura imprescindible para los amantes del género y, para el resto de lectores, también.

Shirley Jackson (San Francisco 1916 – Bennington 1965), autora de La maldición de Hill House, La lotería, The bird’s nest, entre otras, además de Siempre hemos vivido en el castillo, es uno de los referentes principales de escritores de terror como Stephen King o Richard Matheson. La influencia de Jackson en King es inconfundible en cuanto empiezas a leer el primer capítulo de Siempre hemos vivido en el castillo y te encuentras con esa atmósfera opresiva del pequeño pueblo sureño habitado por miradas maliciosas y situaciones inquietantes y llenas de maldad, de la maldad humana más cerril y primigenia, del odio del paleto ignorante y fanático. ¿No os hace pensar en esos pueblecitos inventados de Maine, de las novelas de Stephen King?

Siempre hemos vivido en el castillo está narrada en primera persona por su protagonista, Mary Katherine Blackwood, Merricat, quien cuenta cómo se siente odiada por los habitantes del pueblecito en contraste con la felicidad que le procura su aislamiento en la mansión. A través de su voz, el lector comprende que algo extraño ocurre con Merricat y su familia, que algo no está bien, desde el principio. Es la maestría de Shirley Jackson dando voz a su protagonista la clave de esta historia de miedo que resulta fascinante desde su primer párrafo hasta su opresivo (in crescendo) desenlace. Los peculiares personajes de la historia proyectan su pasado en la clausurada mansión Blackwood, que se conserva inquietantemente igual que el último día en el que toda la familia estuvo reunida bajo su techo. Esa sensación opresiva de aislamiento y cautividad acompaña al lector durante toda la historia y contribuye, como magnífico telón de fondo, a intensificar la atmosfera de miedo y suspense de este clásico de la literatura. No espere el lector, ningún elemento sobrenatural en esta novela sino la incertidumbre y el horror de la maldad humana (a veces producto del apasionamiento del momento, otras, calculada y mezquina como la naturaleza del primo Blackwood) y la desconcertante inocencia de su narradora.

Lector, un clásico soberbio con el que pasar un magnífico mal rato porque así son los maestros del terror. Ah, y sin gore ni toques paranormales, más difícil todavía.

También te gustará: Frankenstein; Los sioux; La nueva madre

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Siempre hemos vivido en el castillo

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Las tres muertes de Fermín Salvochea, de Jesús Cañadas

Cádiz, 1907. Sebastián, Pani y Candela están entusiasmados con la llegada del circo de los horrores a su ciudad. No es que no tengan suficiente horror en sus jóvenes vidas —Juaíco, el padre de Sebastián, es un alcohólico que se juega los escasos ingresos de la familia a las cartas, el de Pani es un brutal maltratador y Candela vive en un hospicio, sujeta a las aberraciones del padre Abel y la crueldad de las monjas— sino que la fantasía de lo sobrenatural es una buena vía de escape cuando la realidad está poblada de monstruos. Una noche, la vuelta a casa de un Juaíco destrozado por la noticia de la muerte de Fermín Salvochea, el legendario alcalde republicano de la ciudad, desvelará el origen de un mal que todavía vive en las entrañas de Cádiz. Dispuestos a resolver el terrorífico misterio de 1873 y los actuales extraños asesinatos relacionados con él, Sebastián y sus amigos arriesgarán la vida y la cordura hasta reducir a una infantil anécdota la llegada del circo.

A su paso quedaba el silencio.

En algún momento empezó a llover. A todo el mundo le pareció apropiado y eso no le gustó al cielo. El chaparrón arreció en un santiamén. Algunos salieron corriendo a cubrirse. El viento aullaba. Los portadores del ataúd dudaron. Fue en ese momento cuando el alcalde Martínez de Pinillos decidió que se guarecería dentro del Ayuntamiento hasta que pasase el temporal. “Esta es su casa y aquí se va a quedar”, eso fue lo que dijo. Así lo recogerían los libros de historia, y así lo recordaría el pueblo.

Dice Antonio Torrubia, el librero del mal, que Las tres muertes de Fermín Salvochea es “un tour de force a caballo entre los Goonies y Penny Dreadful“. No me parece desacertada la comparación, pero la nueva novela de Jesús Cañadas no es fácil de etiquetar en un solo género pues se mueve entre la aventura más tenebrosa, la truculencia del thriller, el terror, el suspense y el costumbrismo de un victoriano Cádiz (si es que eso existe, históricamente hablando). Y si con esto no he picado tu curiosidad, te invito a leer la sinopsis de Roca editorial, mucho más acertada que mi personal delirio post-lector y verás cómo apetece salir corriendo a la librería más cercana.

Las tres muertes de Fermín Salvochea es una novela con la que vas a pasar un buen mal rato, o un mal buen rato, o como se diga, porque no sé a vosotros pero a mí ese talento tenebroso que tiene Jesús Cañadas para describir las escenas más lúgubres, terroríficas e inquietantes, en el Cádiz de finales del siglo XIX me da escalofríos. El autor toma la figura histórica de Fermín Salvochea, con gafitas ahumadas incluidas, y le da una vuelta de tuerca (o dos o tres) hasta convertirlo en un Van Helsing steampunk, y no solo le queda genial como protagonista de leyenda sino que además parece del todo coherente con ese Cádiz excéntrico y oscuro de los burdeles, las timbas, las cuevas de María Moco, los tesoros piratas al eco de la Gloriosa y el contraste social de sus barrios.

A mí me ha encantado dejarme arrastrar por el ritmo endiablado —nunca mejor dicho— de esta aventura. Es imposible no conmoverse con Sebastián, Pani y Candela como protagonistas de la investigación del misterio, esos niños a punto de dejar de serlo, verdaderos héroes de una historia en la que la brutalidad, la maldad y el deseo de destrucción que se ejerce sobre ellos no procede solo de monstruos sobrenaturales sino de los seres (in)humanos que deberían protegerles.

Lector, esta es la mejor novela que he leído de Jesús Cañadas hasta la fecha y te la recomiendo muchísimo por entretenida, por fascinante, por tenebrosa y porque da miedo. Perfecta para los adictos al creepy victoriano y a los que piensan que no solo en Noche de Difuntos apetece un buen thriller sobrenatural.

Nota para Jesús Cañadas: que gracias por esta historia pero, sobre todo, gracias por el glosario de términos gaditanos, que no ni na que hacía falta.

También te gustará: Los nombres muertos

Si quieres hacerte con un ejemplar haz clic en el siguiente enlace:

Las tres muertes de Fermín Salvochea

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Bienvenida y Sorteo de “La librería del señor Livingstone”

¡Sabía que no me dejarías sola en algo tan horripilante como una mudanza! Gracias por venirte conmigo, ya casi se me ha pasado el susto (mentira).

Espero que te guste la nueva página y que pasemos tan buenos ratos como en la anterior, compartiendo lecturas y tazas de té.

Como fiesta de bienvenida, sorteo tres ejemplares en papel de mi nueva novela, La librería del señor Livingstone.

Requisito indispensable para participar:

+1 Suscribirte a la Newsletter de Serendipia.

Puntos adicionales:

+5 Si ya eras seguidor de la anterior página (hasta Olga Lucía López).

+3 Por cada red social en la que anuncies que me he mudado y que tengo sorteo activo.

+5 Si publicas el sorteo y la noticia de la mudanza en una entrada en tu blog (puede ser compartida).

No os olvidéis de dejar aquí los enlaces para que pueda contabilizar todos los puntos, por favor.

Te puedes apuntar al sorteo desde ahora mismo hasta el 31 de octubre.

Gracias por venirte conmigo y mucha suerte con el señor Livingstone.

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La librería del señor Livingstone, de Mónica Gutiérrez

¡Sorpresa!

Los que me seguís en las redes sociales sabéis que llevo las últimas semanas emocionadísima, en plan misterio y amenazando con una sorpresa. Es una alegría enorme presentar hoy mi cuarta novela, La librería del señor Livingstone.

La librería del señor Livingstone es un pequeño homenaje a mis novelas y autores preferidos, pero también a todos los lectores incansables, a los que leen contra viento y marea, a los que es más sencillo encontrarles con un libro en las manos que con un tenedor. Una comedia muy feelgood que espero que os haga pasar un rato agradable.

La novela está disponible aquí con precio de oferta de lanzamiento:
La librería del señor Livingstone

Os dejo la sinopsis y un fragmento. Ojalá lo paséis tan bien como yo en compañía del señor Livingstone. Mil gracias por acompañarme siempre, mis queridos lectores.

La librería del señor Livingstone – Sinopsis

Agnes Marti es una arqueóloga en paro que se ha mudado a Londres en busca de una oportunidad laboral. Una tarde, desanimada y triste por su poco éxito profesional, tropieza en el corazón del barrio del Temple con el pomo de una puerta en forma de pluma, el sonido de unas lúgubres campanillas y el hermoso rótulo azul de Moonlight Books. La librería, regentada con encantador ceño fruncido por Edward Livingstone, debe su nombre a un espectacular techo de cristal que permite contemplar la luna y las estrellas en las noches despejadas. Intrigada por la personalidad y el sentido del humor del señor Livingstone, Agnes decide aceptar la oferta de convertirse en ayudante del librero mientras continúa su búsqueda de trabajo. El té de la tarde en el rincón de los románticos, las visitas de Mr. Magoo, las conversaciones con la bella editora de Edward, las cenas junto a la chimenea del Darkness and Shadow y la buena lectura convencerán a Agnes de que la felicidad está en los pequeños detalles cotidianos. Pero aunque Moonlight Books podría parecer un oasis de paz en el acelerado Londres, las extrañas campanillas de su puerta daran paso a los sucesos más inesperados: una noche de tormenta, el inspector John Lockwood…

Una comedia muy feelgood, con un toque Wodehouse irresistible. Un homenaje de la autora a sus libros y escritores favoritos.

—¿Qué está leyendo?
Agnes le mostró la cubierta de “Por no mencionar al perro”, de Connie Willis.
—Primero habrá leído la novela de Jerome.
—Tal y como usted me recomendó.
—Buena chica —El señor Livingstone consultó su reloj de bolsillo y decidió dar la tarde por concluida—. Parece que hoy no vamos a vender más libros. Los londinenses creen en una leyenda no escrita que asegura que es mucho más divertido concentrar todas las compras en la hora anterior al cierre de la librería, el 24 de diciembre. ¿Por qué no aprovecha y va a esa exposición en la Tate, de Turner y sus malditas ruinas griegas, por la que suspiraba ayer?
—¿No le importa que me marche antes? —se animó con la propuesta.
El señor Livingstone miró significativamente su pipa y su precioso libro ilustrado y la observó por encima de las gafas sin montura.
—Podré con el estrés.
—¿Por qué no me acompaña?
—Los ingleses no vamos a exposiciones de Turner, preferimos otras actividades más ennoblecedoras como la caza del zorro o el críquet —bromeó el librero—. Pero ahora que menciono al pintor, me recuerda que si quiere seguir sentándose en estos sillones y mantener intacto su honor, debe leer esto…

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