El color del silencio, de Elia Barceló

Helena Guerrero es una artista de renombre internacional, conocida por las sombras que invaden sus cuadros y que, aparentemente, reflejan un misterio de su pasado que nadie ha sabido nunca explicar. Ahora, después de muchos años viviendo en el extranjero, en Adelaida, Australia, tres sucesos conspiran para traerla de vuelta a Madrid, tres episodios que reconfigurarán su pasado y su futuro: una terapia psicológica llamada «constelación», una boda en su familia y un correo electrónico de su distanciado cuñado le darán las pistas para descubrir qué sucedió realmente con su hermana Alicia, en 1969.  Junto con Carlos, su pareja actual, Helena irá en búsqueda de respuestas a las terribles preguntas que la han acechado durante toda su vida. Viajará a Rabat, a la antigua mansión de su familia, La Mora, y se adentrará de nuevo en los frondosos jardines que han resguardado, durante años, con recelo, un oscuro y silencioso secreto familiar, el mismo secreto que parecía hablar, desde hace mucho tiempo, a través del color y de las sombras de sus cuadros.
Sinopsis de Roca editorial

La hermosísima portada es un diseño de Sophie Guët sobre una pintura de la artista Lita Cabellut

Roca editorial
ISBN: 9788416700783
Colección: Novela
Páginas: 480
Fecha de publicación: 4 de mayo de 2017

 Ayer por la tarde tuve la suerte de charlar un ratito con Elia Barceló en el Hotel Alma, de Barcelona, donde la escritora estuvo atendiendo a los medios de comunicación con motivo de su nueva novela El color del silencio, de Roca Editorial. Conocía y admiraba a Elia por sus libros de ciencia ficción y fantasía y por ser pionera en España de este género: Elia Barceló abrió camino a muchas escritoras de fantasía juvenil cuando todavía no existían los Crespúsculos ni los Harry Potter. Ella no se da por aludida, dice que todavía queda mucho por delante, que de cada diez escritores, reconocidos con importantes premios o galardones del público y la crítica, apenas dos son mujeres (y una de ellas suele estar muerta). En todo caso, y aunque os recomiendo mucho que leáis alguna de sus obras de género fantástico, os recomiendo sobre todo que no dejéis pasar El color del silencio, una estupenda novela realista de la autora, recién publicada hace un par de semanas y que ya va por su tercera edición. Ojalá tenga la acogida de los lectores que se merece porque es extraordinaria por muchos motivos.
Me moría de ganas de preguntarle por un acontecimiento que me dejó boquiabierta al leer El color del silencio porque lo desconocía por completo y me sorprendía la poca información que hay al respecto sobre el mismo: la misteriosa muerte del general Balmes en julio de 1936. Elia me dijo que había tropezado con ese acertijo cuando su marido, historiador, se lo señaló durante la lectura del libro de Ángel Viñas, La conspiración del general Franco, y que decidió que fuese el punto clave de su novela. No voy a desvelaros más sobre este punto pero sorprende que en el siglo XXI todavía sea tan grande la desmemoria histórica y la censura, la falta de ganas de saber qué ocurrió (o de reparar en la medida de lo posible lo que ocurrió), tal y como comentaba Elia Barceló en este magnífico artículo de Eldiario.es
Cuestiones históricas aparte, otro de los puntos fuertes de El color del silencio es su atípica protagonista, Helena Guerrero. Su singularidad reside en que tiene 68 años y un carácter de armas tomar (¡qué bien la describe su apellido). Elia comentaba que no buscó expresamente a Helena como un personaje tan antipático pero que le salió así. Estaba un poco harta de que en occidente a las mujeres se las invitase/empujase a retirarse de la vida pública y de sus profesiones cuando rebasaban la edad de los 50 años. Decía que tanto en el cine como en la literatura se volvían invisibles; no solo las escritoras y actrices sino también sus personajes: la mayoría de protagonistas son jóvenes, guapas y perfectas. Pues Helena es mayor, es bestialmente sincera y cae mal en una primera impresión (atención a la valentía de Elia Barceló al apostar por una protagonista con la que, probablemente, el lector no empatice). Sin embargo, a medida que avanza la novela y el lector va conociendo más a Helena comprende a la perfección ese tormento de silencio, de dolor no expresado, de preguntas sin respuestas, que la han marcado durante toda su vida como la sombra de sus pinturas.
En la novela también se refleja el sentimiento de rechazo (o hartazgo) que me explicaba Elia sobre la discriminación de género: el menor reconocimiento artístico y económico de Helena por ser mujer, la dependencia de Blanca de su marido, lo chocante de una relación sexual o amorosa entre una mujer mayor y un hombre joven, etc. Así como temas sociales que en nuestro siglo siguen bajo el sello de una poderosa censura, como el alzamiento franquista, la guerra civil y la posterior dictadura, o casos sobre los que los medios de comunicación actuales han pasado de puntillas, como los bebés robados por intermediación de religiosas.
El otro personaje extraordinario que acapara por méritos propios protagonismo en El color del silencio es Gregorio (Goyo) Guerrero. Gregorio es padre de Helena, un capitán del ejército español en Tetuán que se une a la sublevación del general Franco convencido de que es lo correcto, de que solo así salvará su país. Elia Barceló comentaba sobre este personaje que en su momento le había sorprendido lo mucho que llegó a empatizar con él pese a sus convencimientos, tan ajenos a los suyos. Pero es que Goyo está totalmente seguro de que obra para bien, de que es un héroe en la sombra, un patriota, alguien que debe hacer el trabajo sucio para salvar a su país; pese a que por el camino va perdiendo a su esposa, a sus hijas, su moralidad y el sentido de su propia vida.
El color del silencio es una novela que se disfruta por muchos motivos. Además de por sus extraordinarios personajes, por su documentación/investigación y puesta en escena de la Historia de España del siglo pasado y por la reivindicación de una figura femenina desacostumbrada, me ha encantado la alternancia de sus hilos geográficos y temporales (Canarias 1936, Rabat 1969 y actualidad) y un detalle muy especial que le da a la novela un toque peculiar y genuino: las fotografías y cartas antiguas que Helena encuentra de su familia, testimonio del pasado que transporta al lector casi por obra de magia a aquellos otros tiempos del pasado. Le decía a Elia lo mucho que me habían gustado esas cartas y fotografías, la importancia de describir vestidos y peinados, música, atmósfera, para envolver al lector, cuando me dijo «Claro, yo compré el libro de Ransom Riggs (El hogar del Miss Peregrine para niños peculiares) cuando todavía no era famoso solamente por las extrañísimas fotografías que lo acompañaban«. Le dije que me pasó exactamente lo mismo, como ya sabéis. Los documentos gráficos contribuyen a crear un mundo único para el lector.
Como imagináis fue un placer conocer en persona a una escritora como Elia Barceló: inteligente, curiosa, atenta, gran lectora y segura de sí misma. Desde aquí le doy las gracias por su tiempo y la agradable charla. Ahora os toca vosotros descubrir la que muy posiblemente sea su mejor novela realista.Lector, no voy a decir eso de «el mejor libro del año» porque está muy manoseado y lleva a controversias. Pero sí que te voy a decir que vale mucho la pena no perdérselo, por todos los motivos que te he explicado. Palabrita.

Si quieres hacerte con un ejemplar, consulta la página del libro en Roca editorial: AQUÍ

Compartir este contenido:Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Email this to someone
email
Esta entrada fue publicada en Blog. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.