Cosas que los nietos deberían saber, de Mark Oliver Everett

Mark Oliver Everett es músico, el cantante de la banda indie rock Eels. En los años noventa del siglo pasado se mudó solo a Los Ángeles, desde su Virginia natal, para componer e intentar ganarse la vida con su vocación artística. Trabajo, esfuerzo, grabaciones en el armario de su habitación y un talento peculiar le abren las puertas de su primera discográfica. Pero Everett no cree en la suerte, quizás porque le ha sido extrañamente esquiva desde su infancia, quizás porque la vida se empeña en arrebatarle todo lo que ama, quizás porque la esencia de su música radica, precisamente, en su particularísima manía de salirse siempre de lo convencional, a veces, a su pesar.

-¿Tienes hijos? -me pregunta la periodista en un inglés con un fuerte acento.
-Todavía no, voy a pasar directo a los nietos -le digo.
Ella parpadea y me mira sin comprenderme, achina los ojos y frunce el ceño.
-Pero… ¿cómo es posible?
-Hombre, pues… Piénsalo: así es mucho mejor -le digo, removiéndome en mi asiento-. A los nietos los ves solo los fines de semana, y así tienes el resto de la semana para ti solo.
-Pero ¿cómo es posible?
-No lo sé. Ya se me ocurrirá algo.
-Pero… Es que es imposible…
Vuelvo a encontrarme en una situación bastante habitual: mi sentido del humor no acaba de funcionar en otros países.

Cosas que los nietos deberían saber es la biografía, narrada en primera persona y con personalísimo estilo, de Mark Oliver Everett. Ya avisa Rodrigo Fresán en el prólogo que este libro es un todo con su autor y sus canciones; es decir, que las memorias explican la razón y el sentido último de la música de Everett además de a él mismo, y viceversa. Aviso porque si no conocéis la música de Eels, quizás sintáis durante la lectura que os estáis perdiendo algo. Que es justo lo que me ha sucedido a mí.

Me llevé el libro encantada por el título, por la belleza de la cita de su contraportada y porque confío en Blackie Books y me lo había vendido como uno de los libros más hermosos escritos por un artista. Pero, claro, decir que has disfrutado con esta biografía sería un poco feo: al pobre señor Everett le han tocado más horrores vitales de lo habitual para haber nacido en Virginia, empezando por su extraña infancia (es hijo de Hugh Everett, autor de la teoría de los universos paralelos), su familia disfuncional, el suicido de su hermana, la muerte de su madre, la de su prima (a bordo de uno de los aviones que fueron estrellados en los atentados del 11S; que, por cierto, si el padre de Everett hubiese seguido vivo para entonces hubiese estado trabajando en el Pentágono ese día)… No es un libro de alegres metáforas, precisamente. Y ahí está la clave de su valor literario, en la voz narradora de Everett, que explica, medita, analiza y concluye alejado del dramatismo impostado.

Es esta sensibilidad alejada de estridencias, esta inteligencia emocional que el autor utiliza para crear en lugar de para destruir o autodestruirse, la que dota a este libro de un halo especial. Y es entonces cuando entiende su título y que Mark Oliver Everett narra con conocimiento de causa, alejado de cualquier superficialidad. Eso sí, creo que es un libro que solo se disfruta plenamente si se conoce el trabajo musical de su autor porque da sentido a todas y casa una de sus letras (nunca mejor dicho).

Lector, es para ti si conoces Beautiful freak o Novocaine for the soul.

También te gustará: Instrumental; Cómo volé sobre el nido del cuco

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Cosas que los nietos deberían saber

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11 respuestas a Cosas que los nietos deberían saber, de Mark Oliver Everett

  1. Margari dijo:

    Esta vez no creo que me anime. No creo que llegara a disfrutarlo tanto.
    Besotes!!!

    • Monica dijo:

      Sí, es que si no conoces al músico ni su trayectoria musical y sus canciones, se te queda un poco floja. Pero es una bio muy intensa y el autor escribe con una sinceridad que resulta refrescante. Besos

  2. Nitocris dijo:

    Pues leyéndote creo que lo dejaré pasar, porque no le conocía y no creo que disfrute mucho con la experiencia.
    Un besazo

    • Monica dijo:

      Está muy bien el prólogo porque explican un poco la conexión de la vida de Mark Oliver con sus canciones, su música fue toda una revolución porque es distinta y muy personal y porque habla… sí, de su vida. Se complementan. Besos

  3. Aylavella dijo:

    Creo que esta vez no es para mí.
    Besos

    • Monica dijo:

      A mí me gustan mucho los libros de Blackie Books, pero es cierto que a veces me dejo llevar por lo estupendo de su catálogo y no todas sus lecturas me llegan igual, es lo que tú dices que, a veces, no son para mí. Besos.

  4. Norah Bennett dijo:

    Pues yo escuché una canción y me gustaba mucho, creo que alguien la puso en alguam red social.
    Sí, lo de disfrutar según qué relatos suena un poco raro, pero nosotros te entendemos, tranquila, damos por hecho que disfrutar nono quiere decir que te alegres de sus desventuras.
    No sé si lo leeré pero también me había imaginado otro tipo de libro.
    Besos

    • Monica dijo:

      El prólogo es imprescindible porque te advierte de que canciones de Mark Oliver y su vida son algo inseparable y que no se puede entender las unas sin la otra y al revés. Si te gustó una de sus canciones, quizás estás en buena sintonía con sus pensamientos y disfrutes de esta bio. De todas formas, me ha gustado por la autenticidad de su voz, que música aparte, es indiscutible. Gracias por entenderme :-))) me siento menos desalmada (es que este señor no ha tenido una vida alegre que digamos). Besos.

  5. Estuve muy tentada de cogerlo cuando Blackie Books sacó el formato bolsillo, pero al final caí con Crezco de BEn Brooks y este me atrajo menos, por el tema biográfico.
    Besos.

    • Monica dijo:

      Sí, me lo compré precisamente de bolsillo, me pasó justo eso: que lo vi tan bonito y tan bien de precio… Además te confieso que de esta editorial había leído “Instrumental”, de James Rhodes, y me había quedado en shock de lo bueno que era, así que cuando vi que también era de un músico y lo ponían por las nubes, me animé. Me gustan las bios peculiares y esta lo es, pero me falló no conocer un poquito más a Oliver. Con Rhodes se conectaba más deprisa, por la música clásica. Besos.

  6. Carla dijo:

    Lo tengo apuntado desde hace mucho tiempo, a ver si aprovecho la edición de bolsillo que han sacado aunque siempre que voy a la librería está agotado
    Besos

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