El dilema de Las Dos Torres

El 11 de noviembre de 1954, la editorial George Allen & Unwin publicó por vez primera el volumen con los libros tercero y cuarto de El señor de los Anillos bajo el título de Las dos Torres. Los sufridos editores de J. R. R. Tolkien habían recurrido a la fórmula victoriana de dividir la novela en tres tomos debido a la escasez de papel y a su elevado coste, que atentaba contra la maltrecha economía de los lectores tras la Segunda Guerra Mundial. Aunque la solución incomodaba al autor, que temía que su obra fuese confundida con una trilogía, las buenas ventas de La Comunidad del Anillo, a 15 chelines el ejemplar, suavizaron su ceño fruncido.

En agosto de 1953, Tolkien, todavía reacio a la división en tres tomos, recibió en su casa de Headington (Oxford) la visita de Rayner Unwin, su editor, que lo apremiaba a encontrar un título definitivo para cada una de las entregas.

«Has sido muy amable en venir a verme y aclarar las cosas —le escribe el profesor inmediatamente después de su visita—. Solo después de acompañarte hasta el autobús me di cuenta de que finalmente no bebiste ni una cerveza, ni siquiera nada fresco. Lo siento. Mi comportamiento, me temo, ha estado muy por debajo del nivel del de los hobbits. Sugiero ahora como títulos de los volúmenes, bajo el título general de El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo, Las Dos Torres y La Guerra del Anillo (o, si lo prefieres, El retorno del Rey).»

Sin embargo, en la Tierra Media abundaban las torres —Minas significa Torre en sindarin— y el inconformista Tolkien se lamentaba de que sus lectores serían presa fácil de la ambigüedad, pues Las Dos Torres podría hacer referencia a Orthanc (la torre de Saruman) y Barad-dûr (la torre de Sauron, Torre Oscura en sindarin y Lugborz en lengua negra), o a Minas Tirith (capital de Gondor) y Minas Morgul (antes llamada Minas Ithil, fortaleza del Señor de los Nazgûl), o a Barad-dûr y Cirith Ungol (el paso hacia Mordor).

Dice la sabiduría popular que Orthanc y Cirith Ungol están inspiradas en las torres de Perrott Folly y la Torre de Abastecimiento de Agua del suburbio de Edgbaston en Birmingham, donde Tolkien vivió cuando era niño. La torre del reloj iluminada de la Universidad de Birmingham, visible desde cualquier punto de la ciudad, puede que le inspirara para el siempre vigilante «Ojo de Sauron».

«No me satisface el título Las Dos Torres —vuelve a escribirle a Unwin, en enero de 1954—. Si hay una verdadera remisión en él al volumen II, debe referirse a Orthanc y a la Torre de Cirith Ungol. Pero como se da gran importancia a la oposición básica entre la Torre Oscura y Minas Tirith, resulta equívoco. Por supuesto, no hay verdadera conexión entre los Libros III y IV, cuando se los corta y se los presenta separadamente como un único volumen.»

Según esta carta, parece que J. R. R. Tolkien decidió que las dos torres del título serían Orthanc, por Saruman, y Cirith Ungol, por el paso hacia Mordor. Pero en una ilustración posterior que finalmente los editores descartaron para la cubierta, el profesor dibujó otra torre distinta, como si hubiese cambiado de opinión apenas unas semanas antes de que el manuscrito entrase en imprenta: a la derecha, se reconoce la torre Orthanc de Isengard coronada por la estrella de la hechicería y a los pies la mano blanca de Saruman; pero a la izquierda no aparece Cirith Ungol sino una reproducción de Minas Morgul, fácilmente reconocible por las medias lunas (Minas Ithil significa en sindarin Torre de la Luna) y por los Nueve Anillos de poder de los Nazgûl al pie de la misma.

Este cambio de opinión de última hora se confirma con la nota de cierre que Tolkien añade al final de La Comunidad del Anillo: «Aquí concluye la primera parte de la historia de la Guerra del Anillo. La segunda parte tiene como título Las Dos Torres, ya que los acontecimientos ahí relatados están bajo el dominio de Orthanc, la ciudadela de Saruman, y la fortaleza de Minas Morgul, que guarda la entrada secreta de Mordor; en ella se cuentan las hazañas y peligros de todos los miembros de la Comunidad ahora disuelta, hasta la llegada de la Gran Oscuridad.»

Años después, Peter Jackson, en la adaptación cinematográfica, prefirió interpretar que las dos torres eran Orthanc y Barad-dûr, lo que tiene cierto sentido narrativo en el segundo volumen, y lo señala añadiendo al guion la siguiente aclaración «El mundo está cambiando. ¿Quién tiene ahora la fuerza para luchar contra los ejércitos de Isengard y Mordor? ¿Para enfrentar el poder de Sauron y Saruman (…) la unión de las dos torres?»

Incluso en los mundos más cuidadosamente cartografiados es el lector quien marca su propio camino.

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3 respuestas a El dilema de Las Dos Torres

  1. Nitocris dijo:

    Cómo me gusta que nos cuentes estas curiosidades de Tolkien y su mundo… Fantástico…
    Un besazo guapa

  2. Margari dijo:

    ¡Qué interesante! Pues ya sé una cosita más de esta maravilla de trilogía. Que tengo que releer…
    Besotes!!!

  3. Carla dijo:

    Te digo una cosa, adoro a Tolkien, pero a quien estoy empezando a querer con toda mi alma es a su pobrecillo editor jajajaja.
    Me encantan estas entradas, Mónica. Que bien que quien sabe tanto, decida contárnoslo a los demás. Gracias por tu generosidad.
    Besos

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