El fabricante de muñecas, de R. M. Romero

El país de las muñecas ha sido invadido por las ratas salvajes que solo piensan en comer y destruir todo a su paso. Karolina, una costurera que vivía feliz en su casita junto al bosque, cosiendo buenos deseos en la ropa de sus clientes, se ve obligada a huir con la llegada de los invasores. Frizt, un soldado de plomo, y ella se esconden en el bosque hasta que el Dogoda, un viento amable del este, les lleva lejos, al mundo de los humanos. La muñeca costurera despierta en Cracovia, en una tienda de juguetes regentada por el tímido Cyril Brzezick, un ex-combatiente de la Primera Guerra Mundial que en la contienda perdió una pierna, la alegría y la capacidad de hacer daño a ningún otro ser humano jamás. Pese a la amabilidad y la magia de Brzezick, el Fabricante de Muñecas, Karolina pronto descubre que en el mundo de los humanos también corren malos tiempos: los alemanes han invadido Polonia y han recluido en guetos a las familias judías, incluso a su buen amigo el violinista Trzmiel y a su hija Rena. Ella solo es una diminuta muñeca y Brzezick poco más que un lisiado artesano de juguetes, puede que no esté en sus manos ayudar a nadie… pero eso no quiere decir que no puedan intentarlo. Siempre es posible elegir, incluso en los tiempos más oscuros.

—¿Cómo combatisteis vuestra guerra? (…)

—Intentando sobrevivir un día, y luego el siguiente… y protegiendo el corazón de las bombas y la metralla —contestó el Fabricante de Muñecas en voz baja—. Es el corazón el que te permite seguir adelante una vez se acaba la guerra.

Karolina se sentó y suspiró.

—Yo preferiría vencer, no solo seguir con vida.

—En la última guerra, primero quería ser como el príncipe Krakus, y poner fin a la guerra personalmente, aunque sabía que no podía —confesó él—. Pero el hecho de que no pudiera ayudar a todo el mundo no quería decir que no pudiera ayudar a alguien.

Roca editorial
ISBN: 9788416700646
Colección: Novela
Páginas: 256
Fecha de publicación: febrero 2018

Sí, ya sé qué me vais a decir “¿Otra novela sobre el Holocausto?” Es cierto que en la literatura de ficción la Segunda Guerra Mundial y el horror de la Shoá son temas recurrentes y que los lectores a veces nos saturamos un pelín. Pero, visto lo visto cada vez que me adentro en la selva mediática, sigo convencida de que pocas novelas sobre esa época histórica europea leemos. El fabricante de muñecas está ambientado en Cracovia durante la invasión alemana y se sigue con espeluznante precisión las fases de la ocupación de Polonia y la paulatina segregación y exterminación de las familias judías polacas. Aunque aquello que la convierte en una novela distinta entre las de su género es el toque de magia y el carácter y la naturaleza de su protagonista, una muñeca de espíritu invencible.

Cuenta R. M. Romero que cuando empezó a escribir esta novela no estaba segura de que fuese sobre el Holocausto. La autora había estado en Brzezinka —más conocido como Auschwitz-Birkenau— en su adolescencia y había vuelto a Polonia en 2016 como voluntaria del cementerio judío de Oswiecim. Esas dos vivencias la impresionaron tanto que, cuando su idea sobre El fabricante de muñecas fue tomando forma sobre el papel, casi resultó inevitable que se ambientase en Cracovia durante los años 1941-1945. Que la narración entrelazase metáfora, alegoría, tradición eslava y ficción histórica, la convirtió en una novela singular, doloroso testimonio de lo que no debe ser olvidado.

Sorprende y admira al lector que una autora tan joven haya sabido comprender y trasmitir con tanta claridad la desesperación y el dolor de la guerra y el Holocausto. No es una novela de sorpresas, ni de tramas o personajes complejos, pero el acierto de interpretar a través de los ojos de una muñeca, que poco sabe del mundo humano, sin duda favorece la narración de una escritora que no solo nació a finales del siglo pasado sino que además se nota que está más acostumbrada a dirigirse a un público infantil a través de cuentos.

No pase por alto el lector las delicadas referencias a la cultura eslava y a sus personajes de tradición fantástica como el Dogoda, ese viento del este que se asocia a las buenas noticias (Mary Poppins siempre llega cuando sopla viento del este); Juraj Jánosík, una especie de Robin Hood de las leyendas polacas; Marzanna, la dama del invierno; lakanica, un espíritu de los prados, etc. Sin duda, contribuyen a dar credibilidad a esa atmósfera fantástica que tan bien se entrelaza con los acontecimientos humanos de esta historia.

Lector, para esto sirven los cuentos, para contar verdades sobre el alma humana.

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5 respuestas a El fabricante de muñecas, de R. M. Romero

  1. Norah Bennett dijo:

    Me gusta todo menos que me adivines lo que voy a decir. Pero de vez en cuando cae alguna, alguna que sea muy especial y que no se pase con las descripciones de lo que ya sabemos. Que sea en Polonia y que tenga muchas cosas de su cultura la hace más especial y firme candidata a ser la lectura bélica de este año.
    Besos

    • Monica dijo:

      ¡Jajajajajaja! Es que es fácil de suponer porque es lo que nos viene a la cabeza a la mayoría de lectores recalcitantres cada que nos tropezamos con otro (¡otro más!) título sobre la Segunda Guerra Mundial y los nazis. Pero oye, mientras leía esta novela pensaba “pues no son suficientes los títulos que hay al respecto porque parece que seguimos empeñados en no aprender Historia y condenados a repetirla”.
      La mitología eslava me ha gustado, sí, le ha dado un punto muy especial a la novela. Se nota que la autora es joven y que suele escribir cuentos infantiles, pero eso ha contribuido a darle color a esta historia. Arriesgaba mucho porque muñecas mágicas con Holocausto… Ya me dirás si te animas. Besos.

  2. Pues que me muero por leer este libro desde que salió, porque más allá de su portada, que es extremadamente preciosa, la historia en sí me llama a gritos. Y qué hornada de jóvenes escritores está surgiendo… tantas cosas por contar, tantos puntos de vista todavía no utilizados, tanta sangre fresca para darle un buen par de vueltas al panorama literario. Que lo quiero leer, vaya. Y no, no por mucho que leamos sobre la SGM, nunca será suficiente, nunca sabremos suficiente, nunca seremos totalmente conscientes.

    ¡Besote!

    • Monica dijo:

      Uy, a mí me sale mi vena malvada de historiadora y me pongo en plan gruñona con este tipo de novelas. Pero como la autora empieza haciéndome trucos de magia y con una muñeca deslenguada, me dejó esperando a ver por dónde me salía. Me hizo pensar en la maldad humana, en repetir la Historia, en la necesidad de no olvidar y en esa frase de Camus que decía algo así como que aunque fuese invierno, uno podía descubrir un verano eterno en su interior. Ya me dirás qué te parece esta curiosa mezcla de mitología, magia y realidad histórica contada por una autora de cuentos infantiles. Besos.

  3. RO dijo:

    Buenooo, pues otro que apunto. La frase final me ha llegado, y bueno, me parece una propuesta original y diferente, aunque la ambientación no lo sea. Un besote!

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