Lejos del mundanal ruido, de Thomas Hardy

La primera vez que Gabriel Oak y Bathsheba Everdene se encuentran, él es un pequeño hacendado y ella no tiene absolutamente nada, excepto deseos de libertad e independencia. Tiempo después, cuando sus caminos vuelven a cruzarse, Gabriel no es más que un pastor sin trabajo y ella ha heredado las propiedades de su tío y las administra por sí misma. Bathsheba no quiere casarse, no desea que un marido coarte su libertad o enjuicie sus pasos. Parece feliz supervisando la siega, organizando las labores de la granja, cabalgando por sus tierras, dando órdenes a Gabriel y paseando por la lonja de Weatherbury como una reina; desafiante a las convenciones de su época, en cuanto a las mujeres jóvenes solteras se refiere, hasta que las presiones de sus pretendientes empiezan a hacer tambalear sus defensas y amenazan con destruir todo lo que Bathsheba es.

-Deja de pensar en ella, Gabriel. ¿Qué más te da de quién se enamore, si sabes que no puede ser tuya?

-Eso es precisamente lo que me digo -respondió Gabriel.

Thomas Hardy (1840-1928), poeta y novelista inglés que se encuadra en el naturalismo y materialismo literario, publicó Lejos del mundanal ruido en 1874. La novela, que había aparecido en un periódico como folletín por entregas, tuvo un importante éxito en su época y reafirmó a Hardy como novelista. Aunque es una historia en la que el autor a menudo ironiza sobre la autenticidad del amor todavía queda lejos del profundo pesimismo que caracterizó sus obras posteriores y ofrece un retrato detallado y colorista del Wessex rural (aunque utiliza una toponimia inventada).

Son precisamente esas descripciones de la campiña y del paisaje en general una de las cosas que más me ha enamorado de esta novela. Las descripciones de Hardy son concisas, breves (apenas un párrafo, dos párrafos, tres líneas), brillantes y bellísimas. Envuelven al lector con su luminosidad arrebatadora y le ahorran el esfuerzo de imaginar la escena porque lo trasladan directamente allí, lejos del mundanal ruido.

(…) trabajaban en los campos bajo el monocromático cielo de agosto, entre el aire tembloroso y las breves sombras del mediodía. En el interior de la casa solo se oía el zumbido de las moscardas; fuera, el silbido de las guadañas y el rumor de la avena trenzada como una cabellera al rozarse unas plantas con otras cuando sus tallos altos, del color del ámbar, caían con fuerza al ser segados. Cada gota de humedad que no procedía de las botellas y las frascas de sidra correspondía a la lluvia de sudor que caía de las frentes y las mejillas. Todo lo demás estaba seco.

Además de la maravillosa prosa de Thomas Hardy he disfrutado especialmente de la fuerza de sus personajes protagonistas. Bathsheba, Gabriel, Troy y Boldwood se caracterizan por el trabajo literario y psicológico magistral de su autor pero también por la directriz de sus acciones y sus palabras. La tensión constante entre Gabriel y Bathsheba, que forjará su profunda amistad, es una metáfora espléndida sobre la veleidad del amor pasional en contraposición al verdadero cariño y respeto.

Cabría observar que no hay un camino habitual para salir del amor, tal como sí lo hay para entrar en él.

Los más insólitos ofrecimientos del amor más puro son enteramente egoístas, y no hay en ellos generosidad alguna.

Los personajes secundarios también son estupendos y protagonizan más de una escena cómica que hará sonreír al lector (atención a la reunión de los parroquianos en la destilería de Warren porque no tiene desperdicio, o a la frecuente enfermedad de Joseph Coggan de “ver doble” y no poder conducir). En conjunto, constituyen un retrato social y económico, preciso y preciosista, del Wessex rural del siglo XIX (un espléndido universo en miniatura), donde la fortuna o la desgracia de una persona incidía en su instantánea movilidad social sin grandes aspavientos ni prejuicios del establishment. Pero también de la naturaleza de Bathsheba, una mujer inusual en la época, convertida por méritos propios en una próspera terrateniente y, sin embargo, vulnerable a las presiones de los hombres; una mujer fuerte con estúpidas debilidades, eso sí, aunque Hardy (gracias, señor Hardy, por no parecerse en nada a su contemporáneo Henry James) nos ahorra los discursos morales, las maledicencias y los puritanismos de su tiempo.

Atención lectores al capítulo XXXVII, La tormenta, una de las escenas de amor más bellas de la literatura.

Lector, un clásico espléndido que te transportará justo como promete su acertadísimo título.

Durante el mes de octubre, he compartido esta maravillosa lectura con mis compañeros Cristina, Bego, Jan y Adol. Mil gracias por este extraordinario viaje a la campiña de Thomas Hardy.

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14 respuestas a Lejos del mundanal ruido, de Thomas Hardy

  1. Norah Bennett dijo:

    No te voy a mentir, vi la peli hace poco y bien pero sin matarse. Por vuestra culpa vida vez que nombrais la novela veo ovejas. Pero a mí esas descripciones que son como fotos me fascinan y querría aprender. Y sí, el capítulo XXnosequé me lo voy a leer. A este paso leeré la novela, ya verás.
    Besos

    • Monica dijo:

      Ni caso de la peli, esta novela, con todas sus ovejas, hay que leerla sí o sí para disfrutar cien por cien de la voz narradora de Thomas Hardy. No me esperaba que me gustase ni la mitad de lo que me ha fascinado porque este señor es de la quinta de Henry James y no sé por qué ya me había montado la película sobre sus niveles de eficacia contra el insomnio XD Ha sido todo lo contrario, la he disfrutado muchísimo y además en buena compañía, como ya sabes 😉 Besos.
      P.D.: Sí, sí, sí, lee el capítulo de marras y enamórate.

  2. Justamente lo metí el mes pasado en el kindle por el prime reading. A ver si busco el momentito de ir leyéndolos, que siendo “gratis” (por una cuota anual) sigo comprando y comprando, y no me pongo con los que tengo a mano (viciosa)
    Besos.

    • Monica dijo:

      ¡Jajajajajaja! Pues mira, creo que te va a apasionar, es de esos libros que te mantiene pegada a la página y que sufres como buen period drama que se precia. Además es que cuando disfrutas de la prosa de Hardy entiendes por qué se le considera un clásico. Ya me contarás. Besos.

  3. Marisa dijo:

    Hace días que lo tengo anotado, y no creo que tarde mucho en empezarlo 😁

    • Monica dijo:

      ¡Bravo! A veces, estos clásicos es genial leerlos en compañía porque así se te quita ese miedo inicial, ese respeto, y encima te lo pasas en grande comentando. Seguro que te encanta, ya me dirás. Besos.

  4. Carla dijo:

    Ay, hace un montón que tengo pendiente esta historia, creo que empezaré con esta puesto que las otras deben ser mucho más pesimistas, y me parece una manera más acertada de iniciarme con el autor. Ya te contaré
    Besos

    • Monica dijo:

      Pues sí, “Lejos del mundanal ruido” es de las primeras novelas de Hardy y es muy naturalista: refleja muy bien, muy agradablemente y con cierto sentido del humor, la vida agrícola británica de 1870 y pico. Las descripciones son luminosas, cortas, contundentes, y te transportan a la campiña, bajo el sol, son magníficas. Nada de pesimismo, te lo prometo. Besos.

  5. Adol dijo:

    Hola Mónica.
    Lo que más disfruté es el drama creo yo. Las descripciones exteriores me recordaban a Poldark. Los personajes viéndolo ahora con perspectiva no tienen fallos, son presentados y evolucionan cada uno en su propia dirección proporcionándonos muy buenos momentos. Aunque el resto de obras de Hardy sean más pesimistas espero que no dejen de salir corderos XD.

    • Monica dijo:

      ¡Jajajajajaja! Corderos forever, amigo mío. Qué buenos ratos y qué risas compartiendo esta lectura, y sí, ¡lo que hemos sufrido con el drama! A mí también me han encantado lo personajes y la maestría de Hardy al dibujarlos, apenas con un par de pinceladas, con sus matices, sus sombras, sus giros… Una lectura extraordinaria, sin duda. Besos.

  6. Marisa C dijo:

    Creo que vi hace tiempo una película basada en esta historia, aunque nada es igual al libro. No suelo leer nada que ya haya visto en el cine, pero esa descripción de paisajes y esa escena de amor “más bellas de la historia de la literatura” me han puesto los dientes largos. ;D. Abrazos.

    • Monica dijo:

      Pues yo creo que te iba a gustar porque es una narración tan brillante y te mantiene tan bien en vilo que vas pasando páginas cada vez más ansiosa por saber a dónde nos quiere llevar Hardy con estos personajes tan extraordinarios. La contraposición Gabriel vs Betsheva es el eje de toda la trama y resulta apasionante, ya lo verás. Besos.

  7. Aylavella dijo:

    Llevo años queriendo leer al autor e incluso tengo este libro en casa esperando, pero todavía no me he puesto… Tu reseña me lo ha recordado, a ver si lo hago ya…
    Besos

  8. Trotalibros dijo:

    Ya sabes que estoy el 100% de acuerdo con todo lo que dices en esta impresionante reseña. Especialmente me gustó una cosa que no discutimos pero que comentas tú, que no haya moraleja final (bueno, sí la hay, pero no la que me esperaba, al estilo Bovary). Mil gracias por esta lectura conjunta, Mónica, ha sido simplemente genial!

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