Elisa y su hija Maya deciden irse a vivir un tiempo con Flora, la abuela paterna de Maya, porque la muerte de Dani las ha dejado en una situación económica apurada. Flora es huraña, antipática y distante, pero las acoge sin hacer preguntas en la Casa de las Amapolas, una casona escondida en medio del paraje natural de la sierra de Albarracín; un lugar apartado y apacible que su dueña ha ofrecido como refugio a mujeres que lo necesitan. Cuando Maya llega a la Casa de las Amapolas, su abuela tiene allí hospedadas a Silvia, una anciana que perdió a su marido de una forma terrible, y a Olga, una joven artista que una vez fue madre. En la primavera de 2019, la Casa de las Amapolas ampara a cinco mujeres que una vez tuvieron el corazón roto y que, todavía convalecientes, empiezan a intuir que la vida sigue, pese al dolor y la pérdida más terribles.
«La casa, antes bastante vacía, se llenó de los enseres que Flora se llevó de su antiguo hogar y se convirtió en lo que ahora es: un refugio donde sanar almas malheridas, cálido y acogedor a pesar del frío, un cobijo de colores, caos y aromas donde guarecerse de la tempestad, cuando las tinieblas te cercan y hay demasiada, tanta, tan terrible oscuridad.«

Desirée Ruiz Pérez es una escritora nacida en Zaragoza, licenciada en Derecho y profesora de secundaria en Formación y Orientación Laboral. Su primera novela fue Ofelia descalza (2015), a la que siguieron El silencio acuna pesadillas (2020) y Villa Melania (2023). La Casa de las Amapolas, publicada en abril de 2025, es su primera novela con NdeNovela, un sello de Editorial Planeta.
Son rasgos recurrentes en la bibliografía de Desirée Ruiz, los personajes atormentados por un trágico pasado, los secretos familiares, la salud mental y esas atmósferas góticas, oscuras, asfixiantes, en las que las lectoras nos adentramos casi mordiéndonos las uñas de puro suspense, pero también hechizadas por la belleza romanticista de su pluma. Brilla, en La Casa de las Amapolas, el estilo elegante y evocador de su autora, tocado por la precisión de su experiencia narrativa y por ese carácter tan personal de su prosa. Esta es la historia y los personajes que va a encontrarse y a disfrutar el lector, llena de suspense, de misterio y de cosas terribles, pero también de mujeres extraordinarias, fuertes, puro amor, tan reales que nos reconocemos en ellas y en la sororidad de estas páginas. La idea de esta casa escondida del mundo es maravillosa; un lugar en donde sanar, lejos del dolor y del ruido. Como extra, un misterio que se desentraña poco a poco, y el guiño cómplice de ir encontrando lugares y personajes a los que echábamos de menos.
Lectora, entra en esta casa refugio, rodeada de flores y bosque, en donde, en el momento más inesperado, La inquilina de Wildfell hall o Cumbres borrascosas aparecen sobre una mesa, en un bolsillo, al alcance de la mano.
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Hola guapísima, pues la verdad es que aunque parece que tiene mucho encanto, no me llama. A veces es un alivio entrar por aquí y no llevarte nada, jeje…
Un besazo