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Un sonido atronador, de Ray Bradbury

En el año 2055, una empresa privada llamada Safaris en el Tiempo, S. L. utiliza su tecnología de viajes al pasado para organizar cacerías de dinosaurios unos 60 millones de años atrás en el tiempo. Sus ricos clientes deben someterse a una estricta esterilización y llevar trajes con casco para que nada, ni bacterias y la respiración, entre en contacto con la atmósfera del pasado. Pese a que todo está calculado al milímetro para no cambiar absolutamente nada que pueda poner en peligro la época actual, los organizadores de este terrible safari no cuentan con un factor que abunda más que nada en el mundo: la estupidez humana.

«No queremos alterar el futuro. No pertenecemos a este pasado. Al Gobierno no le gusta que estemos aquí. Pagamos grandes sobornos para mantener esta franquicia. Una máquina del tiempo es un asunto delicado. Podríamos matar a un animal importante sin saberlo, un pajarito, una cucaracha, o hasta una flor, y destruiríamos un eslabón importante de una especie en evolución.«

Ray Bradbury (1920 – 2012) fue uno de los escritores de ciencia ficción, terror y fantasía más relevantes del siglo XX. Autor de éxitos de culto como Crónicas marcianas (1950) o Farhenheit 451 (1953), publicó por primera vez Un sonido atronador en 1952. Este célebre relato tiene adaptación al cine, a la novela gráfica y al cómic, y Bradbury también lo incluyó en su libro Cuentos de dinosaurios (1983), donde da rienda suelta a otra de sus grandes pasiones, la admiración por las grandes criaturas del pasado. Como curiosidades, he encontrado investigando por internet, que Ray Bradbury fue descendiente de Mary Perkins Bradbury, una de las pocas mujeres que sobrevivió tras ser acusada y juzgada en Salem por brujería a finales del siglo XVII. Pese a que Mary pertenecía a una familia rica y poderosa, fue acusada de convertirse en un jabalí azul y de embrujar a sus vecinos por lo que fue juzgada y condenada a muerte. No está claro cómo escapó de la prisión, si por un indulto o porque su marido sobornó al carcelero y se llevó a Mary escondida en una carreta, pero la familia desapareció unos años de Salem y no volvieron hasta que se diluyó un poco la locura religiosa.

En Un sonido atronador, Ray Bradbury explora uno de los conceptos de la teoría del caos, el efecto mariposa, valiéndose de una historia sobre viajes en el tiempo. Sin embargo, es fácil apreciar la mirada crítica del autor sobre la política y el divertimento de los ricos sin escrúpulos, de cómo la ciencia se corrompe al servicio de unos cazadores millonarios y estúpidos.  Con una prosa contundente, sobre todo en unos diálogos de frases cortas sin ornamentos que contrasta con una narración vívida y bien adjetivada, Bradbury mantiene el ritmo sostenido y preciso de quien sabe que escribir un relato es más difícil que escribir una novela: la maestría de un autor que puede contarnos un mundo entero en apenas dos párrafos. A destacar también, más allá de la historia sobre el efecto mariposa y los viajes en el tiempo, su rendida admiración por el Tyrannosaurus rex, ese gigante de la evolución que, aunque todavía seguimos recordándolo, desaparece con un sonido atronador.

Lectora, de mis preferidos de Bradbury. La edición ilustrada de Nordica es perfecta y la traducción de Colectivo Ray Bradbury Bdl me ha encantado.

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Guia màgica d’autodefensa amb galetes, de T. Kingfisher

Mona es una bruja del pan, una excelente panadera que trabaja en el horno de sus tíos. Su magia es capaz de animar galletas de jengibre y de dar instrucciones a la masa para ser excelente… aunque con su primera masa madre, el querido Bob, se le fue un poco la mano y acabó por tener vida propia. Mona se levanta cada día a las cuatro de la madrugada para abrir la panadería y preparar las primeras hornadas, solo que esa mañana se encuentra el cadáver de una chica en medio de su cocina. Cuando se descubre que la muchacha asesinada era bruja, la ciudad empieza entender que la convivencia entre gente mágica y no mágica quizás no era tan armoniosa como parecía. Algo está cambiando en el gobierno de la ciudad y Mona tendrá que escoger entre el exilio o quedarse y luchar para salvar su vida y la de sus amigos.

«Una cosa bonica de fer pa i galetes és que alimentes la gent. Fas coses que tenen bon gust i que fan que la gent estigui contenta de menjar-les. El millor de tot de ser fornera és veure com algú clava una queixalada a una magdalena de nabius o a un pa de massa mare regalimant de mantega i veure com tanquen els ulls i n’assaboreixen el gust. Els millores la vida, encara que sigui una miqueta de res. És pràcticament impossible estar trist mentres menges una magdalena de nabius. Estic gairebé segura que això és un fet cièntific.«

T. Kingfisher es el seudónimo de Úrsula Vernon, una escritora estadounidense de novelas y cómics infantiles y juveniles. Sus obras se caracterizan por la fantasía oscura y un toque muy original e imaginativo para darle otra vuelta de tuerca a los cuentos de hadas más terribles. Guia màgia d’autodefensa amb galetes (A Wizard’s Guide to Defensive Baking, en su idioma original, y Manual de panadería mágica para usar en caso de ataque, en su edición en castellano) ganó en 2021 los premios Locus, Nebula, Dragon, Hugo Lodestar, Mythopoeic y Cóyotl. Con ese palmarés tan impresionante, el título, la cubierta y la biografía de la autora, comprenderéis que me ha resultado imposible resistirme a leer esta novela de fantasía. Escogí la edición en catalán porque me gustó la traducción de Elena Ordeig, de la editorial Raig Verd en su colección Indòmita.

Es cierto que en la librería me dejé llevar por la cubierta, el título y la pintaza maravillosa que tenía esta historia y todos sus premios, pero no conocía a la autora, así que me pilló por sorpresa que fuese una novela tan juvenil y, a la vez, tan oscura para ser juvenil. Pensé que Úrsula Vernon utilizaba el seudónimo de T. Kingfisher cuando escribía para adultos, pero no, es para avisar a los padres que está escribiendo para adolescentes. Mona, la protagonista, tiene 14 años y es una de las protagonistas más coherentes con su edad que he leído jamás en la literatura juvenil: no hay ni pizca de romance (¡Gracias! Repito: Mona tiene 14 años) y la idea recurrente de Mona es que ella no debería estar luchando por su vida porque es responsabilidad de los adultos mantener a salvo a los niños. Y es que Kingfisher utiliza una historia de fantasía oscura —con un cadáver en las primeras páginas y un montón de muertos, asesinatos y guerra a lo largo de toda la novela— como un reflejo brillante y verdadero de lo que ocurre cuando los adultos ignoran sus responsabilidades, cuando hacen la vista gorda ante la maldad de otros adultos. Como una vez dijo John Fitzgerald Kennedy parafraseando (mal) al filósofo Edmund Burke, para que el mal triunfe basta con que los hombres (o las mujeres, como en este caso) buenos no hagan nada.

En Guia màgica d’autodefensa amb galetes vais a encontrar una novela de fantasía con una protagonista maravillosa, sus dickensianos amigos marginados, un sistema de magia original y una vuelta de tuerca genial a los tópicos de la literatura de cuentos de hadas infantiles. Una niña de 14 años nunca debería convertirse en una heroína que salva a su ciudad, ni siquiera una niña de 14 años con magia. La prosa de T. Kingfisher me ha parecido magnífica, divertida, fresca y chispeante. Su voz narradora en primera persona es brillante, coherente, carismática y encantadora, y tiene un don para romper la cuarta pared con toda la complicidad del mundo y un gran sentido del humor que va directo al corazón de los más jóvenes de la casa (si es que a sus padres les parece bien que lean libros en los que la muerte, la guerra y la maldad se tratan con naturalidad porque, al fin y al cabo, no es más que reflejo de lo que vemos cada día en las noticias). A mí me ha encantado.

Lectora, Kingfisher y Novik, cada una a su manera, brillan con estilo propio, original y distinto.

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Astérix y Cleopatra, de René Goscinny y Albert Uderzo

En el año 50 aC, la Galia está ocupada por el Imperio romano, excepto la pequeña aldea de Astérix y Obélix. En Egipto, Julio César, dispuesto a sacar a la reina Cleopatra de sus casillas, opina que la civilización egipcia ha perdido todo el esplendor de la antigüedad y que la superioridad romana es incontestable. La reina, furiosa, le propone una apuesta al césar: si en tres meses los egipcios consiguen construir un espléndido palacio en Alejandría, Julio César deberá reconocer la grandeza de su pueblo. Cleopatra encarga la obra a su arquitecto preferido, Numerobis, con la advertencia de que si fracasa será arrojado a los cocodrilos. El pobre Numerobis no solo tiene que construir el palacio en un plazo de tiempo nunca visto sino que además teme el boicot de los romanos (que no quieren perder la apuesta) y de Paletabis, un arquitecto rico y envidioso que es su principal competencia. Desesperado, Numerobis decide viajar hasta la Galia para pedir ayuda a su buen amigo Panoramix, el druida de la aldea de Astérix y Obélix.

René Goscinny (París, 1926 – 1977) fue un condecorado guionista de historietas, tiras cómicas y cine de animación que siempre será recordado por sus famosos personajes de Astérix y Obélix, Lucky Luke o El pequeño Nicolás, entre otros. Durante la mayor parte de su vida profesional trabajó codo con codo con el ilustrador y también guionista Albert Uderzo (Marne, 1927 – 2020). Astérix y Cleopatra fue publicada por primera vez en 1963, por entregas, en la revista Pilote, y como álbum independiente en 1965. Se trata de una de las historias más famosas de Goscinny y Uderzo, seguramente porque fue adaptada en dos ocasiones a la gran pantalla (como film de animación en 1968 y como película de acción en 2002); aunque, también, por el encanto de sus escenas, el carisma de sus protagonistas y su magnífico guion original.

Las historietas de Astérix y Obélix siempre son un placer para lectores de cualquier edad, pero algunas de sus aventuras son más icónicas que otras, como es el caso de Astérix y Cleopatra. El secreto de la fórmula reside en el magnífico guion de sus autores, que saben presentar con inteligencia y un sentido del humor socarrón y paródico, una historia ambientada en un Antiguo Egipto que está a punto de pasar a manos romanas. Detalles históricos como la importancia de las construcciones faraónicas, un crucero por el Nilo, el comercio de la época y la piratería, las pirámides, los obeliscos, Luxor, etc. dotan a la narración y al dibujo de un contexto cultural perfecto para los más jóvenes y, de marco satírico (atención a la parodia de Cleopatra porque es genial), para los más mayores. El Egipto Antiguo no es solo decorado o excusa en este cómic sino que está bien documentado y forma parte del guion, incluso de forma educativa para los menores. A mí me ha encantado volver a sus páginas por su conmovedor sentido del humor, por la calidad de sus textos y por la nostalgia de unos personajes que no han perdido ni un ápice de su carisma.

Lector, la única pega de volver a estas páginas es la nostalgia.

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Los diarios de Adán y Eva, de Mark Twain

Adán vive tranquilo y feliz en el Edén, sin más preocupación que comprobar la madurez de las frutas antes de comérselas o contemplar a los peces y demás seres que comparten su hábitat. Hasta que aparece ella. Una ella que lo sigue allá donde va, que no deja de hablar, de inventar nuevas palabras para señalar esto o lo otro, que se salta a la torera cualquier método científico porque es pura emoción. Ella, que habla hasta con las serpientes y que cree que es buena idea comer manzanas para conseguir una extensa educación.

«Dondequiera que ella estuviese, allí estaba el Edén.«

Mark Twain (1835-1910), escritor, periodista y conferenciante, publicó Los diarios de Adán y Eva entre 1904 y 1906, un cuento fantástico en forma de testimonio ficticio de las primeras experiencias de los primeros humanos que, según la Biblia, poblaron el Edén que era el mundo. Con el sentido del humor habitual de Twain, su fina ironía y una enorme ternura, el autor nos presenta la historia de una pareja que se conoce y se enamora cuando el mundo y las palabras todavía están por estrenar.

Algunos críticos literarios señalan que en los dos personajes de Los diarios de Adán y Eva se reconocen los caracteres de Mark Twain y su esposa Olivia Langdon, y que el escritor le rinde cariñoso homenaje, no solo a su convivencia matrimonial, sino también a su esposa fallecida. Pero entre humor, descubrimientos y convivencia, estos dos personajes ficticios reflexionan sobre cuestiones diversas entre las que destaca, como curiosidad, el lenguaje: Eva nombra, razona, explica, habla sin cesar, mientras que Adán es más científico, experimenta, escucha, calla. Eva es una mujer con poder, se queja de que Adán no hace nada, ella es motor, es cambio, es aprendizaje, es emoción, una vorágine. Es en esta relación de iguales tan distintos, en la que los dos personajes se complementan, en el que la mujer es tan poderosa o más que el hombre, que los críticos señalan la influencia del marco histórico en el que escribe el autor. Mark Twain siempre fue un convencido abolicionista y un partidario de la lucha por los derechos de los trabajadores, por lo que no cuesta imaginarlo a favor de los movimientos sufragistas femeninos, ya visibles en los Estados Unidos de principios del siglo XX.

Lector, divertida, ingeniosa, fantástica y con brontosaurios.

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Embassytown, de China Miéville

Avice Benner Cho ha nacido en la colonia Bremen del planeta Arieka, un lugar muy alejado de la metrópolis, el último puerto en el umbral de lo desconocido. En el corazón de su urbe se yergue la Ciudad Embajada, donde los Embajadores han sido diseñados genéticamente para poder comunicarse con los Ariekes nativos, poseedores de un idioma único, sin metáforas, ni polisemia, ni mentiras, pronunciado por dos bocas a la vez: giro y corte. Ariekes y terres viven en paz, comerciando, respetándose mutuamente y con muy poca interacción entre colonos y Anfitriones. Pero cuando Avice, ya adulta, vuelve a su ciudad natal, se encuentra con algo inesperado: el nuevo Embajador de la metrópoli no cumple las reglas de la comunicación con los Anfitriones, lo que pone en riesgo el equilibrio en el planeta con consecuencias catastróficas para cualquier tipo de vida.

«Una vez había oído una teoría, un intento de explicar el hecho de que, por mucho que hubieran viajado las personas, por muy cosmopolitas que fueran, por mucho mestizaje biótico que se diera en sus lugares de origen, no pudiesen mostrarse indiferentes la primera vez que veían a un miembro de cualquier raza exot. La teoría afirma que estamos integrados en el bioma Terre, y que cada vez que tenemos un atisbo de algo que no desciende de esa cepa original, nuestro cuerpo sabe que no deberíamos siquiera verlo.«

China Miéville es uno de los autores contemporáneos de ciencia ficción y literatura fantástica más aclamados por la crítica y los lectores. Es el único escritor que ha sido galardonado tres veces con el prestigioso premio literario Arthur C. Clarke Award y dos veces con el British Fantasy Award. En 2012, cuando publicó por primera vez Embassytown, se le otorgó el premio Locus a la mejor novela de ciencia ficción del año. Este es el primer título que leo del autor, porque sabéis que no suelo frecuentar mucho del género de la ciencia ficción, y se va directo a mis lecturas más impresionantes de este año.

Los críticos literarios comparan a China Miéville con Kafka, George Orwell, Raymond Chandler, Philip K. Dick, y aunque solo he leído Embassytown, su escritura clara y precisa para tratar cuestiones muy complicadas sí que me ha recordado a Kafka. Eso no significa que Miéville no posea un estilo propio muy marcado -brillante, inteligente, rotundo- y que su novela no sea original e innovadora. Al principio, su lectura me ha parecido difícil porque el worldbuilding es abrumador y el autor no se para a explicarlo sino que deja que sea el propio lector quien se zambulla de golpe en ese nuevo mundo y vaya comprendiendo por sí mismo (lo que ocurre al cabo de pocos capítulos, no sufráis). Es admirable la habilidad de Miéville para jugar con ingredientes de la ciencia ficción y la fantasía clásicas, pero también con elementos de la novela negra, el thriller político y -atención porque se trata de la cuestión principal de Embassytown- con cuestiones lingüísticas. Y es que la protagonista indiscutible de esta novela es la lingüística, la semántica, las paradojas del lenguaje, la polisemia, la relación entre lenguaje y pensamiento, la significación y el yo, la traducción, la intencionalidad del lenguaje, la estructura de un idioma, la mentira y la metáfora, etc. China Miéville inventa una civilización con un lenguaje nominativo que de pronto choca con otro tipo de lenguaje, el humano; y es alrededor de este punto de implosión que la trama de Embassytown se vuelve cada vez más alucinante.

Sé que es una novela difícil de reseñar y de recomendar, sobre todo porque al principio resulta desorientadora para los lectores que no solemos acercarnos a menudo a la ciencia ficción. Pero si sois valientes y os apetece conocer a uno de los escritores vivos más interesantes de nuestra época, os animo a que tengáis paciencia y le deis una oportunidad.

Lector, extraño y maravilloso. Imprescindible para lingüistas.

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