Axel lleva una vida tranquila y ordenada en Hamburgo como pupilo de su tío, el prestigioso profesor de mineralogía Otto Lidenbrock. Pero todo cambia cuando el profesor vuelve a casa con libro antiguo de gran valor científico en el que encuentra un mensaje cifrado de Arne Saknussemm, el alquimista del siglo XVI. Axel preferiría quedarse en su hogar, junto a su hermosa prometida, Graüben, disfrutando de las comidas de la querida Marta y estudiando con el profesor, pero cuando descifra el mensaje de Saknussemm nada ni nadie frenará el entusiasmo de su tío: el reputado alquimista sitúa la entrada hacia el centro de la Tierra en el cráter del volcán Sneffels, en Islandia, y que el punto exacto de acceso lo marcará el sol, en cierta fecha de verano. Con la ayuda de un extraordinario guía islandés llamado Hans y la determinación invencible del profesor Otto Lidenbrock, Axel se verá arrastrado hacia las entrañas de la Tierra en la aventura más peligrosa y fantástica de su vida.
«Los cálculos del profesor eran exactos. Habíamos ya excedido en seis mil pies las mayores profundidades alcanzadas por el hombre, tales como las minas de Kitz-Bahl en el Tirol y las de Wuttember en Bohemia. La temperatura que en aquel punto debiera haber sido de 81º, era apenas de 15º, lo que daba mucho que reflexionar.«

La edición de RBA, de la Colección Hetzel, contiene las ilustraciones originales que también se muestran en la adaptación cinematográfica de 2008. Esta edición también incluye dos relatos cortos de Jules Verne: Un drama en México (1845) y la desternillante y genial Diez horas de caza (1881).
Viaje al centro de la Tierra es una novela clásica de aventuras, de fantasía, de viajes y descubrimiento, pero también muy característica de su autor. Jules Verne se hace eco de las teorías científicas de su época (escribió esta novela en 1863) sobre el núcleo terrestre y fantasea alrededor de ellas para narrar en primera persona, desde el punto de vista de un geólogo y mineralogista, una aventura trepidante. El autor sabe que su novela tiene más de fantasía que de ciencia ficción, pero la arropa con datos científicos reales e invita a sus lectores a viajar hasta las remotas tierras islandesas (atención a la excelente documentación de Verne al respecto).
Bernd Brunner recoge, en su ensayo La invención del norte, que en el siglo XIX la mitología nórdica, pero también reputados científicos, médicos y geólogos como Linneo (1707- 1778), o intelectuales como E. T. A. Hoffman (1776 – 1822), señalaban la entrada a los infiernos subterráneos a través de las minas de cobre de Falun (en Suecia). Y que el astrónomo, físico y matemático Edmund Halley (1656 – 1742), entre otros de sus colegas, creía que el núcleo del planeta estaba hueco y que a través de las grietas tectónicas del norte se escapaban sus gases y emanaciones minerales que explicaban las auroras boreales. No es casualidad que Julio Verne escoja el cráter del Sneffels, en Islandia, como la peligrosa entrada al centro de la Tierra; ni tampoco que en el capítulo XXXVIII, Axel, el narrador de la historia, mencione los hallazgos paleontológicos de 1863 en el Somme, que situaron la presencia del Homo sapiens en Europa 600.000 años antes de lo que pensaban los victorianos; o que el relato de Verne cite a científicos de su época o a animales antediluvianos como ictiosaurios o plesiosaurios. Quizás, Viaje al centro de la Tierra no pueda catalogarse estrictamente en el género de ciencia ficción, pero sí que es una novela de aventuras fantásticas que cimenta muchos de sus principios en las teorías y conocimientos científicos de su época. Aunque también podríamos decir que, en esta ocasión, la visión científico-futurista del gran Jules Verne no dio tanto en la diana como en otras de sus obras.
La novela está narrada en primera persona por Axel, el sobrino de Otto Lidenbrock, quien hace gala de un sentido del humor muy agradable al principio de la obra, aunque se va diluyendo a medida que los capítulos se suceden y la intensidad del drama va en aumento (sí, Axel es un poco angustias). Quizás porque es la segunda obra del autor, la novela cojea un poco de ritmo desigual: dilatando demasiado los capítulos iniciales y dejando al lector con la miel en los labios cuando la trama se pone interesante y aparecen la flora y la fauna fantástica del interior de la Tierra (la película de 2008, protagonizada por un magnífico Brendan Fraser, adapta bien la premisa de Verne y suple, para nuestro disfrute, esta pequeña carencia).
Lectora, una aventura perfecta para recordar nuestros veranos de infancia.
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Hola guapísima, esta novela la leí en ¡2020! y en francés… he tenido que volver a releer mi propia reseña porque no recordaba si me había gustado o no. Aunque mi sensación era que no. Efectivamente, la novela me pareció aburrida, demasiado nombre de minerales y fauna que no me llamaba la atención (además leído en francés, ¡imagínate!), pero es que los personajes me parecieron planos. El guía muy imperturbable (ante todo), el tío un prepotente de narices y Axel un pusilánime de manual… Vamos que no lo disfruté mucho.
No sabía que era su segunda novela… ahora me lo explico un poco más.
Un besazo
Pues tengo esta misma edición en la estantería esperando pero no termino de animarme. He visto tantas adaptaciones (la de Fraser no sé ni la de veces que la he visto) que me da cierta pereza.
Besotes!!!