Asesinato en la mansión Darwin, Marion Harvey

El joven corredor de bolsa Carlton Davies, está descansando en su apartamento cuando le hacen llegar una nota urgentísima de su exprometida Ruth. Aunque la chica lo abandonó abruptamente para casarse con el magnate Philip Darwin, en circunstancias muy turbias, Davies todavía sigue enamorado de ella y no duda en salir corriendo en plena noche para encontrarse con ella. Acosada por el estúpido secretario de su esposo, Ruth apenas le ha confesado a Davies por qué lo ha hecho ir a la mansión en plena noche cuando suena un disparo y Philip Darwin aparece muerto en su despacho. La precipitada investigación y la vista del caso concluyen que Ruth es culpable de asesinar a su marido, pero Davies, convencido de su inocencia, contratará los servicios de un peculiar detective aficionado, rendido admirador de Sherlock Holmes, para esclarecer la verdad de los hechos.

«—Todos los grandes detectives, y yo soy uno de ellos según mi amigo Cunningham, son egocéntricos —dijo.
—¿Es esa la razón por la que Sherlock Holmes es un egocéntrico, señor? —preguntó Jenkins de pronto.
—Sin duda; y por qué no iba a serlo, si es el más grande en su género. Los grandes detectives rara vez fracasan, por lo que naturalmente se vuelven autosuficientes —contestó McKelvie.«

dÉpoca Editorial
Colección: dÉpoca noir
ISBN: 978-84-946875-8-7
328 páginas
Fecha de publicación: marzo 2019

Cuenta dÉpoca editorial que Marion Harvey era el seudónimo de un autor de identidad desconocida que publicó exitosas novelas de misterio durante la Golden Age; novelas que hasta la fecha seguían inéditas en castellano. De momento, dEpoca solo tiene Asesinato en la mansión Darwin en el catálogo, pero cruzo los deditos para que se anime a traernos otro caso del peculiar detective McKelvie, carisma y misterio no le faltan.

Me ha gustado Asesinato en la mansión Darwin y eso que me dio un poquito de miedo el planteamiento del misterio en la habitación cerrada porque no siempre la solución es tan ingeniosa y sincera como prometen las sinopsis editoriales y, en ocasiones, me han decepcionado al respecto. Pero el señor Marion Harvey se porta como un caballero y no hace trampas al lector para entretenerlo con una historia de misterio en el Nueva York de principios del siglo anterior. Todo muy emocionante y bastante cozy porque el asesinado era un ser odioso, Davies y Ruth están tiernamente enamorados, hay un cherchez la femme encantador y el detective McKelvie es excéntrico, carismático y gentlemen.

Harvey escribe con agilidad y un ritmo sostenido muy atractivo para los lectores impacientes de nuestro siglo, pues desde el primer capítulo los acontecimientos se suceden con rapidez; y aunque la investigación sosiega un poco ese ritmo hacia la mitad de la novela, mantiene el interés y el suspense de principio a fin. Quizás le falte algún puntito de humor como el que salpimentaba Crimen en la posada Arca de Noé, pero sin duda es mucho más ágil y simpática que Asesinato en Charlton Crescent y el punto de vista del narrador, Carlton Davies, resulta un aliciente para lectores despistados como una servidora, que casi nunca descubrimos al asesino hasta el final.

Lector, una entretenidísima novela de la Golden Age con detective estupendo. Y sí, la edición es ilustrada y tan preciosa como el resto del catálogo de dÉpoca.

También te gustará: Crimen en la posada Arca de Noé; Asesinato en Charlton Crescent; Un hombre muerto

Si quieres hacerte con un ejemplar haz clic en el siguiente enlace:
Asesinato en la mansión Darwin

Compartir este contenido:Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Email this to someone
email
Publicado en Blog | Etiquetado , | 3 comentarios

Rialto 11, de Belén Rubiano

En el número 11 de la plaza del Rialto, en Sevilla, tuvo Belén una vez la librería que soñó. Belén era una librera novata, letraherida, con muy poca querencia por Los pilares de la tierra y un excelente fondo de poesía. Tomaba cafés con sus amigos y hablaba de libros, les prestaba su baño como almacén, posaba para modelo de chindogu y les hablaba a los sevillanos de madrugada a través de las ondas radiofónicas. Soportaba con paciencia los manuscritos ajenos, recomendaba a sus clientes, perdía la paciencia con los hipócritas y solo veía los ordenadores en el cine. Belén tenía una librería, en Rialto, con techos altísimos y artesonados históricos, cerca de la Facultad de Periodismo, con su propio ladrón de bestsellers y una pizarra en donde citaba sus estados de ánimo. Tenía una librería… y no sé por qué escribe en pasado porque sigue siendo suya. Para siempre.

«Un poco más tarde, viendo el desembolso y la locura que harían falta para ser editora, pensé que podría intentar ser escritora, pero me daba mucho miedo ser fea.«

A mí, que he visitado Sevilla en un par de ocasiones de turista embelesada, Rialto, 11 no me decía nada. Luego supe que iba de librerías y se me pusieron los ojitos brillantes y allá que fui a comprármelo, pensando que sería algo del estilo de Mi maravillosa librería, de Petra Hartlieb o, todavía mejor, se parecería a Diario de un librero. Quizás al principio me gustase precisamente por eso, ¿a qué lector no le gusta un libro que va de una librería?, pero en cuanto pasas unas cuántas páginas ya no es por eso, es por la voz de Belén Rubiano, tan ingeniosa, divertida, sincera, tan ella.

«(…) soy la típica persona de la que a menudo se dice que es encantadora, cosa que no deseo ser pues me incomoda su proximidad con la cobardía. Ni muerta. Yo quiero ser un incordio soportable.«

Tampoco conocía a la autora, aunque me picó la curiosidad cuando supe que era hermana de Rossy, sí, nuestra Rossy de toda la vida bloguera, la de Lo que leo, que hace tiempo que nos ha dejado castigados sin reseñas y solo le seguimos la pista en Instagram. Es que Rosalía siempre ha tenido muy buen gusto para la lectura y ahora sé que es cosa de familia.

Como decía, me ha encantado leer a Belén Rubiano. Inteligente, genuina y con un bagaje lector impresionante que, pese a su pudorosa modestia, se le derrama en cada capítulo. Y eso que evita dar grandes nombres y títulos clásicos, pero se le nota la buena literatura y la poesía. Me he reído con el capítulo de Vila-Matas, con la obsesión de la señora de Burgos por Los pilares de la tierra y por el poco atino que tiene esta librera para calar a los caraduras; y aunque conocía el final de Rialto,11, porque Belén te lo cuenta casi al principio, me he emocionado como solo los lectores recalcitrantes somos capaces de emocionarnos con la palabra librería.

No quiero contaros mucho más porque esta es una experiencia vital y libresca que deberíais leer sin que os la estropee una torpe reseña. Rialto, 11 es divertida, emocionante y conmovedora, pero sobre todo es el primer libro de una autora que deslumbra por su personalísimo estilo y esa forma tan bonita que tiene de contar, entre café y café, su particular visión de la vida desde detrás del mostrador de una librería; un viaje nostálgico que empieza con «Yo tenía una librería en Sevilla«, evocando la voz de Karen von Blixen, hasta su bellísima despedida, «¿Qué es una librería? ¿Cuántas veces en la vida se pierde una?«.

«Cernuda, estoy segura, hubiera estado conmigo. Sufre, pero nada digas, me aconsejaría, despedirse de una librería es algo de una esencia que se corrompe al hablarlo.«

Lectores, llevaos Rialto, 11 por la promesa de la librería y terminad encandilados por su autora.

También te gustará: Ex-libris. Confesiones de una lectora; Diario de un librero; Signatura 400

Si quieres hacerte con un ejemplar haz clic en los siguientes enlaces:
Rialto, 11 (en papel)
Rialto, 11 (para Kindle)

Compartir este contenido:Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Email this to someone
email
Publicado en Blog | Etiquetado , , , | 28 comentarios

Mujer policía busca problemas, de Amy Stewart

Corre el año 1915 y las hermanas Kopp siguen viviendo en su casa en el campo, a las afueras de Wyckoff, Nueva Yersey. Norma ha creado una asociación para los entrenadores de palomas mensajeras, Fleurette hace sus pinitos en el teatro local y le saca partido a sus habilidosas manos de costurera, y Constance está a punto de convertirse en la primera mujer agente de policía de todo el país… hasta que topa con la legislación vigente: la ley exige que los agentes deben poder votar en el mismo condado en el que sirven y, en 1915, las mujeres no podían votar en Estados Unidos. Mientras el bueno del sheriff Heath piensa en cómo ascender a Constance con empleo, sueldo y pistola, las cosas se complican en la cárcel de Wyckoff cuando un peligroso preso se fuga ante sus mismísimas narices. Constance Kopp no dudará ni un instante en salir pitando hasta Nueva York en persecución del malvado tránsfuga, sin importarle un pimiento que las calles de la ciudad que nunca duerme no estén preparadas para aceptar a una mujer con pistola y mucha determinación.

«Según Norma, no se podía salir en persecución de un fugitivo sin llevar una cesta en la que hubiera metido cuatro emparedados de jamón con patatas junto a tres palomas mensajeras. El plan era que soltase las palomas si cogía al preso o si necesitaba ayuda. Intenté explicarle que, en caso de necesidad, de nada serviría mandarle un mensaje a mi hermana, pues vivíamos en medio del campo; y que, además, las palomas no le quitaban ojo a los sándwiches, y posiblemente se acabaran escapando de la cesta y volaran a casa por su cuenta en cuanto dieran por concluido el festín.«

Segunda entrega de las aventuras de las hermanas Kopp, con la peculiar Constance haciendo méritos para convertirse en ayudante del sheriff del condado de Bergen, Nueva Jersey. También basada en hechos reales, Mujer policía busca problemas me ha gustado todavía más que la anterior novela, Una chica con pistola, quizás porque ya no era necesaria la introducción de los personajes protagonistas (las excentricidades de Norma, los devaneos de Fleurette, …) y Amy Stewart podía dedicar más capítulos a la acción, las aventuras y el socarrón humor que destilan los diálogos de Constance.

Aunque el caso que debe resolver Constance tiene un planteamiento más sencillo que el de la novela anterior, la autora sabe aliñarlo muy bien con suspense, misterio, investigación, alocadas persecuciones por las calles de Nueva York a principios de siglo y el constante sentido del absurdo provocado por la discriminación de género de la época. Constance Kopp y el sheriff Heath (en esta entrega con muchos problemas domésticos y familiares de difícil resolución) vuelven a encandilar a los lectores con sus personalidades complejas, su tozudería y esa honradez y sentido del deber y la justicia que constituye todo lo que tienen en común.

Constance disfruta como nunca de su libertad en Nueva York, conoce a otras mujeres independientes, profesionales casi pioneras en el periodismo o la abogacía, por ejemplo, y se deja llevar por aquello que le apasiona: la investigación, la labor de policía. Y es que Constance tiene vocación y voluntad de ejercerla porque sabe que es el único trabajo que podría desempeñar, así como Norma vive para sus palomas y Fleurette para la interpretación. En contraposición, Stewart nos obsequia con toda una galería de secundarias víctimas de las circunstancias de su condición social o de género (mujeres pobres, sin educación, maltratadas, supervivientes, enfermas, etc.), como las reclusas de la prisión de Bergen o la terrible frustración de la esposa de Heath.

Lector, un nuevo caso para la primera mujer policía (y con sentido del humor) del condado de Bergen.

También te gustará: Una chica con pistola; Una detective inesperada

Si quieres hacerte con un ejemplar haz clic en los siguientes enlaces:
Mujer policía busca problemas (en papel)
Mujer policía busca problemas (para Kindle)

Compartir este contenido:Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Email this to someone
email
Publicado en Blog | Etiquetado , | 20 comentarios

Guía para caminantes, de Tristan Gooley

Tristan Gooley es un aventurero y naturalista contemporáneo que ha cruzado en solitario el Atlántico en barco y en avión, ha escalado el Kilimanjaro y se ha tirado en paracaídas desde un edificio australiano. Expedicionario y amante de las largas caminatas, tanto urbanas como en la naturaleza, explica en esta guía para caminantes los principios generales para orientarse y saber interpretar el lenguaje del paisaje. Salpicado de anécdotas curiosas y divertidas (algunas riéndose de sí mismo, de su inexperiencia y sus insensateces de juventud), es un libro lleno de información útil pero también de romanticismo y de naturaleza. Orientarse por las estrellas, leer los colores del cielo, entender el crecimiento de los árboles o salir pitando cuando un rayo está a punto de caernos encima son algunas de las maravillas que nos cuenta el señor Gooley en esta Guía para caminantes.

«En este libro adopto un enfoque original y asumo que eres capaz de salir a caminar de forma segura y con los calcetines adecuados. Si eres de esas personas que prefiere escalar por el hielo en camisón, es probable que no leas demasiados libros de senderismo, y sospecho que haría falta más de uno para corregir esa costumbre. Con alguna excepción, puedo resumir mi principal consejo de seguridad en tres palabras: no seas tonto.«


Ático de los libros
Traducción: Víctor Ruiz Aldana
Páginas: 448
ISBN: 978-84-17743-05-5
Fecha de publicación: 13 de marzo de 2019

Me quedé prendada de la frase de The Wall Street Journal que aparece en la portada de Guía para caminantes: «Este libro es ideal para los que están dispuestos a resolver los misterios del paisaje». Los misterios del paisaje. Me acordé de Lars Mytting, de Sue Hubbell y, más recientemente, del maravilloso libro de Mónica Fernández-Aceytuno, El país de los pájaros que duermen en el aire. Pero es que, además, Tristan Gooley habla directamente a los paseantes y no importa que sean novatos, basta con que les apetezca observar lo que les rodea, ya sea ciudad, campiña, montaña, selva o bosque. Basta con desear entender el lenguaje de aquello que nos rodea.

Gooley presenta el método SORTED para observar el paisaje y entender qué nos está diciendo: Shape (forma), Overall character (características generales), Routes (rutas), Tracks (rastreo), Edges (límites), Detail (detalles). Repasa concienzudamente todo lo concerniente a la vegetación (curiosísimo el crecimiento de las plantas según los vientos, el suelo o la climatología), a las rocas y a la tierra; y nos enseña a orientarnos por las estrellas (atención al bellísimo epígrafe que dedica a Polaris), el sol y la luna. Uno de los capítulos que más me ha gustado ha sido el dedicado a los colores del cielo y del arco iris que, además de explicar con sencillez y claridad varios fenómenos observables a simple vista, resulta romántico y de una sobrecogedora belleza, seguramente culpa del encanto narrativo del autor y de su personalísimo estilo.

«Muchos caminantes se sienten abrumados por los bosques; en este capítulo me gustaría explicar cómo acercarnos a cada bosque y a cada árbol de manera analítica, y cómo eso nos ayudará a crear nuestras propias historias prácticas. No está de más saber cómo utilizar las raíces de los árboles para encontrar el camino a casa… si los sabuesos del diablo nos persiguen.«

Otro de los puntos fuertes de esta Guía para caminantes, además del inusual paseo por el corazón de Edimburgo, son los capítulos dedicados a los Dayaks, una de las pocas comunidades para las que interpretar el paisaje puede representar la diferencia entre la vida o la muerte. Tristan Gooley señala que la mayoría de las pistas que nos expone en el libro son poco conocidas para los paseantes porque quienes mejor las utilizan no las han puesto nunca por escrito y no suelen compartirlas nunca con nadie ajeno a su tribu. Se refiere a los Dayaks, una comunidad indígena del corazón de la isla de Borneo, con los que estuvo un tiempo aprendiendo a leer el paisaje.

«Desde aquella caminata en Borneo, llevo conmigo una brújula invisible que no pesa nada. Apunta en cuatro direcciones: colina arriba, colina abajo, río arriba y río abajo. No volveré a ver jamás de las misma manera un valle o una cresta. No volveré a equivocarme al ver el flujo del agua de un arroyo. Aunque no siempre comeré las ranas que encuentre.«

Curiosidades como el reloj floral de Linneo, la predicción de las mareas humanas, el fuego de San Telmo, el efecto purkinje o la verdad de fondo de los refranes y dichos antiguos (en ocasiones es difícil separar superstición de ciencia) asoman por estos capítulos llenos de rarezas y maravilla. Pero, sin duda, es el magnetismo de Tristan Gooley, su narración directa y apasionada, y la facilidad con la que nos conecta al paisaje que nos circunda, lo que hace de este libro una lectura tan excepcional.

Lector, observa las pistas que te permitirán elaborar tus propias deducciones; o, dicho de otro modo, un libro que te enseña a pensar mientras caminas.

También te gustará: Un año en los bosques; El libro de la madera; Lobo negro

Si quieres hacerte con un ejemplar haz clic en el siguiente enlace:
Guía para caminantes

Compartir este contenido:Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Email this to someone
email
Publicado en Blog | 12 comentarios

El asesinato de mi tía, de Richard Hull

Edward Powell y su tía Mildred viven en Brynmawr, a las afueras de la aldea galesa de Llwll, una casona campestre con solera e historia. Su relación se ha ido deteriorando con los años, en parte por el insoportable carácter del sobrino y en parte por cuestiones monetarias: cuando murieron, los padres de Edward dejaron la administración de los bienes familiares (incluido su peculio) en las habilidosas manos de la tía Mildred. Perezoso, afrancesado y testarudo, Edward es capaz de cualquier cosa por no ceder a los consejos de su tía. Cuando una tarde Mildred requiere de la complicidad de los vecinos para obligar a su sobrino a pasear por la campiña y Edward acaba perseguido por las vacas del granjero William, las ansias de venganza por la humillación sufrida embarcarán a Powell a urdir un elaborado plan para deshacerse de una vez por todas de su tía y entrar en posesión de toda su herencia.

«Mi tía vive en las afueras de la pequeña —y totalmente espantosa— población de Llwll. Ese es precisamente el problema, se mire en el sentido que se mire.
¿Cómo puede nadie con un mínimo de razón vivir en un lugar cuyo nombre ningún cristiano es capaz de pronunciar? Llwll es un lugar imposible (…). Lo único que puedo decir es que, si cuando te preguntan dónde vives te agarras por la garganta y empiezas a estrangularte, lo más probable es que la escena suscite algún comentario.«

He leído El asesinato de mi tía, de Richard Hull, al mismo tiempo que mi amiga Laura (@Dsdemona) y nos lo hemos pasado en grande comentando las ocurrencias del intensito de Edward. Richard Henry Sampson (Londres, 1896-1973), conocido como Richard Hull, publicó El asesinato de mi tía, su primera novela, en 1934, a la que siguieron otros éxitos policíacos y de misterio. Héroe de guerra, consultor del Almirantazgo y asistente personal de Agatha Christie en la dirección del Detection Club, las historias de Hull destacan por su ingeniosos giros argumentales.

Los que hace tiempo que pasáis por Serendipia ya sabéis que tengo reseñada casi la mitad del catálogo de la colección rara avis de Alba Editorial. Entre las novelas de mi querida D.E. Stevenson, el feelgood encantador de Paul Gallico, y el humor de McCutcheon, Biggers, Loos, Baker y Trevor Story es que no doy abasto. Así que no os va a sorprender cuando os confiese que El asesinato de mi tía me ha encantado. No solo por la intriga de sus intentos de asesinato contra la pobre Mildred, sino también por los excéntricos personajes que desfilan por su páginas, el entorno idílicolluvioso (me acabo de inventar esta palabra al más puro estilo de Shakespeare en Guía para asesinos sobre el amor y la traición) y el sentido del humor british que tanto me gusta. Y es que con esta novela de Richard Hull el lector tiene la sensación de estar casi todo el tiempo ante una historia más humorística que criminal hasta que ocurre lo que ocurre. Por eso quizás no satisfaga a los amantes del noir más puro, pero sí que hechizará a todos los que disfrutan con los planteamientos de Josephine Tey o con el humor de Arnold Bennett o P.G. Wodehouse.

Y no te explico más porque es de esas novelas cortitas que enseguida se spoilean si no vas con cuidado. ¡¡Shhhhh!! A leer.

Lector, si eres capaz de pronunciar Llwll te invito a tomar el té en el Jubilee de Fortnum & Mason.

También te gustará: Enterrado en vida; Los millones de Brewster; Pero… ¿quién mató a Harry?; Seguro de amor; La señorita Hargreaves

Si quieres hacerte con un ejemplar haz clic en los siguientes enlaces:
El asesinato de mi tía (en papel)
El asesinato de mi tía (para kindle)

Compartir este contenido:Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Email this to someone
email
Publicado en Blog | Etiquetado , , , | 18 comentarios