Calendario de Adviento Serendipia 2020

El diciembre anterior inicié una tradición en Serendipia que me gustaría perpetuar este año pese a lo raruno que está siendo todo: nuestro #CalendarioAdvientoSerendipia

Ya sabéis que jugamos en Instagram y que subimos una foto de un libro cada día desde el 1 de diciembre hasta el 25. ¿Me ayudáis con la elección de los temas literarios? Para romper el hielo, empiezo la primera propuesta: Libro de uno de tus autores/as favoritos.

Si te apetece participar, deja aquí un comentario proponiendo todos los temas fotográficos librescos que te apetezcan o hazme llegar tus sugerencias por las redes sociales antes del 29 de noviembre para que me dé tiempo a incluirlas en el calendario. Recuerda que jugaremos con #CalendariodeAdvientoSerendipia ¡Gracias por salir a jugar!

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Los que cambiaron y los que murieron, de Barbara Comyns

La vieja casona de los Willoweed, en el condado de Warwickshire amanece inundada. Las lluvias primaverales han desbordado el río cercano, alrededor flotan gatos, cerdos, pavos y gallinas ahogados y los muebles de la planta inferior han quedado medio varados en un lodazal. Ebin Willoweed se mudó allí con sus tres hijos, Emma, Dennis y Hattie, al enviudar y quedarse sin trabajo, pero no hay día que no lamente la dependencia económica de su espantosa madre. Cuando a la inundación le siguen una serie de extrañas y grotescas muertes, Ebin, sin ningún escrúpulo, ve una oportunidad para escapar. Hasta que la misteriosa epidemia desata el caos en Warwickshire y cambia para siempre la vida de sus habitantes.

«Después de comer volveré a salir con la barca; quizá vea algo que merezca la pena. Tiene que haber un montón de cosas interesantes tras una inundación de esta envergadura. Seguro que entre tanta agua alguien se habrá ahogado. Me llevaré a Hattie; esta se apunta a un bombardeo. Emma es peculiar, un bicho raro como su madre; en cambio Hattie es pura alegría, la mejor de la pandilla con diferencia. Evidentemente no es hija mía, no me creo esas bobadas de pueblo de que sea negra porque Jenny muriera antes de dar a luz; eso no son más que cuentos de viejas.«

Barbara Comyns (1909-1992) nació en el condado inglés de Warwickshire, en una casa sobre la ribera del río muy parecida a la de la vieja Willoweed. Antes de dedicarse a escribir ficción, se ganó la vida de las más diversas formas (criadora de caniches, cocinera, vendedora de coches…) y se casó en segundas nupcias con un funcionario de Foreign Office con el que vivió en Ibiza y en Barcelona durante casi dos décadas. Los que cambiaron y los que murieron es la primera novela que leo de la autora y me ha dejado tan boquiabierta que ya ando decidiendo si el próximo título que escoja de la autora será Y las cucharillas eran de Woolworths, La hija del veterinario o El enebro (una adaptación de Del enebro, la historia de los hermanos Grimm que leí en Halloween).

Ambientada a principios del verano de 1911, Los que cambiaron y los que murieron es una historia excéntrica y oscura, con un punto de humor negro, misterio sangriento en una comunidad pequeña de la campiña inglesa y familia disfuncional. Cuando se publicó por vez primera, en 1954, fue prohibida en Irlanda por la crudeza de sus descripciones, aunque Mrs. Hurst y yo sospechamos que en un país católico tampoco debió sentar demasiado bien una novela en la que se sucedían suicidio, asesinato, fornicación y adulterio, aderezado con algunos pecados como la gula, la lujuria, la pereza o la ira, sin que la autora diese señal alguna de condena, mensaje moralizador o arrepentimiento.

Me ha encantado la historia y su excéntrica familia protagonista, digna de una adaptación cinematográfica dirigida por Tim Burton. Me ha parecido una novela impecable, exquisita, macabra y genial. Pero sobre todo me ha deslumbrado Barbara Comyns, una de las escritoras más inteligentes que he tenido el privilegio de leer. Precisa y demoledora, Comyns evoca una escena, una sonrisa, una idea o un escalofrío en la mente del lector con apenas una frase corta o dos palabras. Sugiere más que cuenta, muestra contundente más que explica. Me ha parecido de una maestría extraordinaria, con reminiscencias de Edward Gorey, Rohan O’Grady, Rachel Ferguson y Shirley Jackson, pero con un estilo propio, magnífico y jocosamente tenebroso.

Lector, del todo rendida a los pies de Mrs. Comyns.

También te gustará: Del enebro; Siempre hemos vivido en el castillo; Matemos al tío; La tienda de los suicidas

Si quieres hacerte con un ejemplar haz clic en los siguientes enlaces:
Los que cambiaron y los que murieron (en papel)
Los que cambiaron y los que murieron (para Kindle)

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Mansfield Park, de Jane Austen

Como obra de caridad, la pequeña Fanny Price es acogida por sus tíos en Mansfield Park, una hermosa propiedad en el corazón de un parque de más de cinco millas de perímetro. Su padre es un borracho holgazán y su madre no es capaz de organizar una casa con nueve hijos y una renta miserable, por lo que enviar a Fanny con sus tíos ricos supone un alivio. Los Bertram y la tía Norris parecen dispuestos a recordarle a la pequeña constantemente la suerte de tener unos parientes tan generosos y, a la vez, la carga onerosa que resulta para ellos y lo inferior que es. Sus primos pronto se acostumbran a ignorarla excepto Edmund, el segundo hijo de sir Bertram, destinado a la clerecía y el único capaz de ver la bondad y el cariño de Fanny. Bajo la influencia protectora de su primo, Fanny llega a la edad adulta con una buena educación, gusto por la lectura y la reflexión, y un sistema de valores férreos en el que el engaño y la vileza no tienen cabida. Y será esa inflexibilidad de la honesta y cariñosa Fanny Price, su rectitud insobornable, la que la ponga en una difícil encrucijada entre la obediencia a quienes ama y la lealtad a sus principios y a su corazón.

«Pocas muchachas de dieciocho años hubieran podido verse menos animadas que Fanny a dar su opinión. De un modo discreto, y sin que sus palabras hallasen mucho eco, rendía su tributo de admiración a la belleza de Mary Crawford; pero como seguí considerando vulgar a Mr. Crawford, a pesar de que sus dos primas habían demostrado en repetidas ocasiones que ya no pensaban así, a él nunca le mencionaba.«

Masfield Park es esa novela de Jane Austen que la mayoría de lectores señalan como la menos preferida en sus corazones austenitas. Sin embargo, cuando la vuelves a leer años después de la primera vez, te das cuenta de que Fanny no es tan insufrible como recordabas y que, pese a tus prejuicios y orgullos y persuasiones, puede que estés ante la novela más extraordinaria de la extraordinaria Austen. Para empezar, una se pregunta cómo es posible que una novela en la que todos los personajes son imperdonablemente odiosos nos resulte tan magnífica; o que una historia en la que ninguno de esos personajes se redima —excepto quizás sir Bertram y su primogénito— permanezca para siempre entre nuestros clásicos más queridos.

Para mí, Mansfield Park es distinta por varias razones: su protagonista es pobre, apocada, y no tiene demasiado poder sobre su destino (no es la heroína Austen a la que estamos habituados); Austen se atreve a tratar directamente y con más detalle cuestiones que en sus otras novelas apenas se sugieren (la ambición social, la vileza humana, la denigración de la pobreza, el tráfico de esclavos, etc.); y por la magnífica construcción de un gran número de personajes complejos y, en su mayoría, de moralidad deplorable. Fanny Price me ha parecido uno de los mejores personajes de Jane Austen pues, independientemente de si te cae bien o de si piensas que es una acelga hervida, su coherencia es incuestionable y su dilema moral es planteado por la autora con una inteligencia e ingenio que no solo sustenta la mayor parte de la novela sino que además constituye el epicentro de análisis y crítica social más demoledor.

Hay dos detalles que me apetece compartir en esta reseña tan pobre y poco merecedora de este clásico: uno es la frase, en el capítulo treinta y cinco, «Nunca existieron dos seres tan opuestos (…)» referida a Fanny y a Henry, que automáticamente me recordó a su frase antónima, en Persuasión, sobre Anne y Frederick, «Nunca existieron dos corazones tan abiertos, ni gustos tan similares, ni sentimientos tan idénticos«; el otro es el capítulo final, que recibe muchas críticas de los lectores, pero que a mí me parece una muestra genuina de la intención literaria de Jane Austen, con esa advertencia inicial de que va a resolver felizmente la trama y de que va a hacerlo ya mismo porque ella no escribe dramas: «Que abunden otras plumas en la descripción de infamias y desventuras. La mía abandona en este punto esos odiosos temas, impaciente por devolver un discreto bienestar a todos aquellos que no estén en grave falta, y por terminar con todos los demás.«

Lector, disculpa mi torpeza habitual reseñando libros que me encantan y dale (otra) oportunidad a Fanny Price.

También te gustará: Persuasión; Orgullo y prejuicio; Lady Susan; La abadía de Northanger; Emma; Jane Austen en la intimidad

Si quieres hacerte con un ejemplar haz clic en los siguientes enlaces:
Mansfield Park (en papel)
Mansfield Park (para Kindle)

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En el otro bolsillo, de Laura Balagué Gea

Es otoño en San Sebastián y la oficial de la Ertzaintza Carmen Arregui lo lleva regular. Se ha quedado sin sus vacaciones de septiembre por culpa del caso del festival de cine, Iñaki languidece por Lorena, Fuentes parece que desea batir su marca de bocazas, las tareas domésticas se acumulan, su hermana Nerea tiene problemas con el imbécil de su marido y su madre le da sopas con honda. Para redondear octubre, a Carmen le han asignado el caso de María Prados, una enfermera que ha aparecido muerta en su domicilio con un golpe en la cabeza. Pero a medida que Arregui y su equipo investigan a la víctima, las incógnitas se multiplican alejándolos de la resolución del crimen: María Prados parecía llevar una doble vida, con ropa y coche de lujo, citas en Meetic y un montón de mentiras que nada tienen en común con la imagen que sus compañeros del ambulatorio parecen recordar.

«Cuando Nerea se fue, Carmen entró en el estudio, se sentó en las rodillas de Mikel y se abrazó a él sin necesidad de decir nada. Se dejó mimar y secar las lágrimas porque hasta las mujeres más fuertes tienen días en los que les puede la vida.«


Erein editores
Páginas: 304
Fecha de publicación: octubre de 2020
ISBN: 978-84-9109-642-9

Soy muy fan de la oficial Carmen Arregui. Tuve el placer de conocerla en Las pequeñas mentiras, su primer caso, y me sorprendió al encontrarme con una detective tan alejada de los cánones tradicionales de la novela negra y policíaca: Carmen está felizmente casada con un hombre encantador, tiene dos hijos estupendos y un equipo de trabajo que gestiona con éxito, come pintxos de tortilla, y cuando llega a casa pone lavadoras y lee a John Irving o a Wilkie Collins. Abrir En el otro bolsillo, el tercer libro de Laura Balagué protagonizado por Carmen, ha sido como reencontrarme con viejos amigos. Ambientada en ese otoño norteño de lluvias y jerséis cálidos, con las recetas de Mikel y de la amona, las copas de vino en el sofá al llegar a casa y esa prosa tan agradable de la autora… Los casos de la oficial Arregui están más cerca del cozy que del noir.

Etiquetas aparte, y aunque sabéis que no soy nada de este género, me ha encantado En el otro bolsillo, que empieza justo al hilo de la novela anterior, Muerte entre las estrellas. Creo que se ha convertido en mi novela preferida la oficial Arregui, quizás por todo lo que he explicado en el párrafo anterior sobre la ambientación y los personajes, pero también porque he tenido la sensación de que Laura Balagué escribía con más soltura y se encontraba muy a gusto entre sus protagonistas. Os la recomiendo porque es entretenida, original, cálida —aunque suene raro en una novela con asesinato— y con cierto sentido del humor. Además practica con mucho ingenio crítica social y de actualidad, resulta inevitable empatizar con los conflictos familiares y laborales de la protagonista por su cercanía, el estilo de la autora es personal, su prosa estupenda, y Carmen Arregui relee en la cama La piedra lunar.

Lector, viaja este otoño al norte sin salir de casa.

También te gustará: Las pequeñas mentiras; Muerte entre las estrellas; Vestidos de novia; Oskarbi21

Si quieres hacerte con un ejemplar haz clic en el siguiente enlace:
En el otro bolsillo

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Del enebro, de Jacob L. y Wilhelm K. Grimm

Érase una vez, hace muchos, muchos, años, un matrimonio que se amaba profundamente. Vivían en una casa con un jardín presidido por un hermoso enebro que procuraba sombra, aroma, frutos y consuelo a una esposa desolada porque no podía ser madre. Un día de profunda tristeza, la mujer se sentó bajó el enebro y deseó de todo corazón tener un hijo blanco como la nieve y rojo como la sangre.

«Un día de invierno, estaba la mujer a la sombra del árbol pelando una manzana y, mientras la pelaba, se cortó un dedo y la sangre cayó en la nieve.
—¡Ay! —dijo la mujer y elevó un suspiro al cielo mientras miraba la sangre, con melancolía—. ¡Ojalá tuviera un niño tan rojo como la sangre y tan blanco como la nieve! Y al decir esto, le invadió una dicha enorme y se sintió afortunada, como aquello fuese una premonición.«

Jacob Ludwig Grimm (1785-1863) y Wilhelm Karl Grimm (1786-1859) fueron dos investigadores y lexicógrafos alemanes que recopilaron y consagraron por escrito parte de las leyendas, folclore y cuentos de hadas de tradición oral centroeuropeos. Sus relatos, traducidos a casi todos los idiomas, siguen siendo muy populares en nuestros días y, aunque nos sorprenda, su adaptación de los cuentos de hadas de tradición oral suavizó la violencia y crueldad de las versiones originales. Los hermanos Grimm publicaron por primera vez Del enebro en 1812, una historia horripilante —la he leído en Noche de Difuntos— que, como bien apunta Adriana Bertorelli en la introducción de la preciosa edición de Jekyll & Jill, a Shakespeare le hubiese encantado escribir «porque tiene reunidos, en un solo cuento, infanticidio, canibalismo, traición, envidia, crueldad extrema y una mala suerte cosmogónica«.

Los hermanos Grimm se autocensuraron muchos de los cuentos recogidos en el volumen de Cuentos de la infancia y del hogar. A lo largo de los años, llegaron a maquillar las versiones para hacerlas menos espantosas —quizás los niños del siglo XVIII tenían un temple distinto— y excluyeron algunos títulos por su crudeza, entre ellos, Del enebro. Y no puedo contar más porque la historia es tan breve e intensa que no me gustaría desvelar más de lo que os he contado. Al igual de Blancanieves, el punto de partida es una manzana y el pensamiento «blanco como la nieve, rojo como la sangre» y, aunque también salen madrastras malvadas, os prometo que no hay príncipe salvador. Como dice Adriana Bertorelli, que no os confunda la historia, pues los cuentos de hadas no son más que la metáfora de una sucesión de pruebas a superar para ingresar en la edad adulta.

Lector, una historia terrorífica y sangrienta que se lee en un escalofrío.

También te gustará: La nueva madre

Si quieres hacerte con un ejemplar haz clic en el siguiente enlace:
Del enebro

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