Once películas muy feelgood para la cuarentena

El otro día, mientras intentaba reducir a solo diez títulos la lista de novelas feelgood para entretener el confinamiento y evadirnos un poco en estos tiempos tan difíciles, no dejaba de recordar películas que quizás también podrían ayudarnos. Así que si sois de los que pensáis que en estos días mejor películas buenrollistas, aquí os dejo once (doce, contando La joya de la familia) títulos para entretener el confinamiento:

Magia a la luz de la luna (Woody Allen, 2014)

¿Woody Allen es feelgood? Pues, a estas alturas, me da que Woody Allen puede ser lo que le da la gana. Y cuando deja a un lado la mala leche y se gasta estos diálogos propios de Georgette Heyer, pues sí, le sale una historia bastante feelgood. El director nos traslada a Riviera francesa de los años 20 del siglo pasado para hablarnos de los trucos de magia y de lo mágico que puede ser amor a primera vista.

Para qué sirve un oso (Tom Fernández, 2011)

Una producción española, con Javier Cámara, Emma Suárez y Gonzalo de Castro que te trasladará al corazón de la aventura de toda una vida. Un toque british y una casa sin techo ni paredes en el bosque, justo en el corazón de una misión llena de romanticismo, dotan a esta historia de un aire feelgood inconfundible.

Ahí os quedáis (Shawn Levy, 2014)

La película es mucho más feelgood que el libro, seguramente porque dulcifica el guion y compensa mucho mejor las partes tristes de la novela. Va muy en la línea de La joya de la familia (Thomas Bezucha, 2006), para que os hagáis una idea ;-)

Nuestro último verano en Escocia (Andy Hamilton, Guy Jenkin, 2015)

Tiene su toque gamberro y de humor negro, pero la mirada infantil resulta conmovedora. Ah, y sale David Tennant.

¿Cómo se escribe amor? (Marc Lawrence, 2014)

Un guionista de Hollywood, con Oscar, lleva años arrastrando un bloqueo de escritor de proporciones catastróficas. Su situación es tan desesperada que, pese a que está convencido de que nadie puede enseñar a escribir a nadie, acepta trabajo como profesor en una remota universidad para impartir un curso de Cómo escribir guiones.

Tienes un e-mail (Norah Ephron, 1998)

Me vais a decir que es comedia romántica, y tenéis toda la razón, pero es que la atmósfera, los decorados y los personajes de esta película son tan feelgood… El remake de Norah Ephron de El bazar de las sorpresas (Ernst Lubitsch, 1939) enamora entre librerías de ensueño, pequeños cafés de iluminación navideña, y el encanto de unos protagonistas en estado de gracia.

Bajo el sol de la Toscana (Audrey Wells, 2003)

Con esta adaptación sucede igual que con Ahí os quedáis, la historia y los personajes en la pantalla son mucho más feelgood que los de sus respectivas novelas. Esa idealización de un pequeño pueblo en la Toscana, el personaje de Diane Lane o la filosofía de vida de Vincent Riotta son buen rollo en estado puro. Atención a la importancia de formular con cuidado los deseos porque se cumplen (y de manera muy literal).

Un buen año (Ridley Scott, 2006)

Quizás pienses que está muy visto eso de ejecutivo urbanita capullo se va al campo a cambiar de vida. Pero en este caso funciona y funciona muy bien. La música y los recuerdos de infancia del protagonista, junto a los secundarios franceses, son la guinda de un pastel irresistible.

La pesca del salmón en Yemen (Lasse Hallström, 2011)

Ewan MacGregor es un funcionario británico aburrido de la vida, de su trabajo y de su matrimonio que descubre que en los planes más imposibles reside la sal de la existencia. Los paisajes, la filosofía del jeque o la caricatura política de una magnífica Kristin Scott Thomas son el simpático envoltorio de esta delicada fábula con final feliz.

Un abril encantado (Mike Newell, 1993)

Sé que no a todos los que la han leído les entusiasma la novela de Elizabeth von Arnim, pero la película traslada muy bien las atmósferas y personajes del libro y resulta algo más ligera e igual de pintoresca.

El inglés que subió una colina pero bajó una montaña (Christopher Monger, 1995)

Un pueblecito galés de principios del siglo XX, recibe la visita de un joven cartógrafo inglés empeñado en menospreciar la montaña local tildándola de colina. Los parroquianos, a cual más peculiar, harán cualquier cosa por llevarle la contraria al enviado de Su Majestad.

Seguramente las conoceréis todas, pues no son precisamente estrenos recientes, así que si os apetece dejar algunos títulos, en los comentarios, que a vosotros os funcionan para evadiros del mundanal ruido, son más que bienvenidos.

También te gustará: Las diez novelas más feelgood del mundo mundial para sobrellevar la cuarentena

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Tres hombres en una barca, de Jerome K. Jerome

Harris, George, Jerome y su fox terrier Montmorency, aquejados de múltiples dolencias imaginarias, deciden tomarse unos días de vacaciones para recorrer el Tamésis en barca como hacen los genuinos aventureros. El problema es que de aventureros tienen poco y de torpes, mucho. Mal pertrechados, pésimos timoneles y peores remadores, son un estorbo para las demás embarcaciones, se caen al agua de vez en cuando, no son capaces de lavar su ropa ni de dormir o comer en condiciones. Y, sin embargo, te ries tanto leyendo sus desventuras y anécdotas que, con el perdón del resto de navegantes, no deseas que su crucero por el río termine nunca.

«Halliford y Shepperton son dos bonitos lugares, especialmente desde el río, si bien no tienen nada de notable. En el cementerio de Shepperton existe una tumba en la cual aparece cierto poema, y como observé que Harris daba miradas de envidia al embarcadero —lo que me hizo comprender sus evidentes deseos de ir a tierra— me las arreglé para tirar su gorra al agua y con el trabajo de recogerla y su indignación por mi torpeza, olvidó la existencia de sus bien amadas tumbas.«

Me encanta el humor de Jerome K. Jerome, es tan inglés, tan flemático, con esa fina ironía y el aire imperturbable de sus personajes… Creo que siempre es una buena idea leer sus relatos cortos y novelas humorísticas, pero en estos días tan difíciles resulta casi imprescindible para desconectar. Dice Jerome al principio de Tres hombres en una barca que esta historia es totalmente verídica, y es tal compendio de anécdotas cómicas que el lector se halla tentado de creerle porque ya sabéis que la realidad siempre supera a la ficción y que este autor tiene el don de encontrarle el punto divertido a casi cualquier situación cotidiana.

La historia de la perca gigante expuesta en un pub de la campiña, la búsqueda de alojamiento nocturno en lugares con madreselvas y sin tipos mal peinados, George en el laberinto o la desmemoria crónica para las canciones cómicas de Harris y su querencia por visitar tumbas son algunas de las mejores anécdotas de Tres hombres en una barca. Jerome narra, con excelente prosa e inteligente humor, las experiencias de estos tres Mr. Bean y un perro capaz de contribuir con una rata de agua a un estofado irlandés y conseguir que siempre quede la duda de si está siendo sarcástico. Por cierto, la coletilla del título original —Por no mencionar al perro— es el origen del título de mi novela preferida de todos los tiempos de la siempre genial Connie Willis, que sabe continuar con tanta gracia el estilo de Jerome y la impasibilidad de sus personajes ante el absurdo más monumental.

Lector, si necesitas sonreir te hacemos sitio en el bote.

También te gustará: Ellos y yo; Humor fantasmal; Por no mencionar al perro; La hija de Robert Poste; Enterrado en vida

Si quieres hacerte con un ejemplar haz clic en los siguientes enlaces:
Tres hombres en una barca, por no mencionar al perro (en papel)
Tres hombres en una barca. Por no mencionar al perro (para kindle)

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Las diez novelas más feelgood del mundo mundial para sobrellevar la cuarentena

Anoche recibí un mensaje de mi amiga Laura Balagué —aunque escribe policíaca todas sus novelas tienen un puntito de luz y de humor que te ponen la sonrisa— que decía algo así como «Ojalá estés bien STOP La humanidad muy agradecida si publicas entrada sobre novelas feelgood STOP Posible título Las diez novelas más feelgood del mundo mundial para sobrellevar la cuarentena STOP La humanidad no lo sé, pero yo sí STOP».

Querida Laura, perdóname la libertad que me he tomado al copiarte el título, a cambio espero que la lista te parezca a la altura de estos días tan difíciles. Un abrazo grande.

Aquí dejo, para todos los que creemos que la literatura también puede ser un oasis de silencio y paz en medio del ruido más terrible y de las situaciones más complicadas, una pequeña lista desordenada de 10 títulos feelgood para que desconectes cuando no puedas más. Mucho ánimo.

Con un puntito de humor negro: Matemos al tío, de Rohan O’Grady

Con asesinato y sombreros espantosos: Aquí hay veneno, de Georgette Heyer

Con familia disfuncional: Ahí os quedáis, de Jonathan Tropper (esta tiene peli)

Con familia todavía más disfuncional: El hombre que se fue a Marte porque quería estar solo, de David M. Barnett (el título en inglés es Calling Major Tom)

De una joven escandalosamente soltera que manda a todos a la porra y se va a las montañas: Valancy Stirling o El castillo azul, de Lucy Maud Montgomery (sí, es la autora de Ana de las Tejas Verdes, pero en versión adulta)

Familia excéntrica en la campiña inglesa en proceso de recuperación: Fresas silvestres, de Angela Thirkell

Un jardín inglés y todos sus habitantes a lo largo de las cuatro estaciones: Cuatro setos, de Claire Leighton (no ficción)

Librero gruñón vs clientes mu’locos: Diario de un librero, de Shaun Bythell (no ficción)

Historiador muy estresado es enviado en viaje temporal a la época victoriana para que se aburra (¡ja!) y descanse: Por no mencionar al perro, de Connie Willis

Anécdotas del rodaje de la película La princesa prometida explicadas por el actor inglés más charming del universo: Como desees, de Cary Elwes (no ficción)

Si las habéis leído todas os pongo otra lista con diez más, palabrita. Y si no estás leyendo estos días, pues tampoco pasa nada, no te agobies. No hay instrucciones que valgan en unos días tan difíciles como estos.

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Ganadoras de Mugs & Books VII Edición

Reunido el excelente jurado formado por @CristinaRoes @DsdemonaLibros y @Trotalibros, procedo a comunicar las tres fotografías ganadoras del VII certamen de Mugs & Books de Serendipia. Los criterios de selección de las imágenes han sido la belleza de las mismas (a gusto de los jueces) y la combinación de taza y libro teniendo en cuenta la temática, autor, protagonistas, ambientación, etc.

El proceso de selección ha sido complicado porque las fotografías que participaban eran todas preciosas, pero tras una larga deliberación el jurado ha seleccionado estas tres como ganadoras:

Las lecturas de Undine: El reino de las mujeres

cl_autorasxix: Las cuatro Gracias

Zoeshiva: Bon dia tristesa

Enhorabuena a las tres (por favor, pasadme vuestra dirección cuando podáis para que os pueda enviar el detallito) y muchísimas gracias a todos los participantes de este año.

Jugar con vosotros en estos días tan difíciles ha sido un oasis de paz, mil gracias de todo corazón. Y un abrazo muy grande a mis estupendos jueces accidentales: gracias mil, Laura, Cristina y Jan.

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Quizás me quede mañana, de Lorenzo Marone

Cuando tu apellido es Di Notte, que tu padre te llame Luce parece un mal chiste; sobre todo cuando vives en los Quartieri Spagnoli, en Nápoles, y no lo has tenido precisamente fácil para salir adelante esquivando a la Camorra. Pero es que Luce es luz, por mucho que se empeñe en disimularlo detrás de su encabronamiento casi perpetuo, sus vaqueros y sus Converse, sus diatribas furibundas en el bufete de abogados para el que trabaja y las discusiones con una madre que nunca ha sabido amar. Es luz para su perro, Alleria, del que no se ha separado desde que lo encontró en la basura. Es luz para Vittorio, el anciano vecino de pasado bohemio y presente filosófico, con el que tiene un trato para comer juntos cada día. Es luz para un francés errante, para sus compañeros de oficina, para su familia disgregada, para Patricia y sus ojos tristes. Y está a punto de cambiarlo todo para una madre y su hijo, para un padre sin perdón, para sí misma que todavía anda perdida, que no sabe si huir es un acto de cobardía o quedarse uno de terrible conformidad.

«La vida es un continuo cambio de costumbres, amistades, formas de actuar y de pensar, ideales, amores, incluso de fe. Y, sin embargo, es solo cuando te encuentras por casualidad delante de una vieja costumbre, cuando entiendes cuánto la has echado de menos, cuánto se te ha arrugado la piel sin que te dieras cuenta (…). Solo digo que este mantel puesto con esmero y el plato de pasta con patatas me han hecho comprender que siempre habrá un lugar para mí en el mundo mientras alguien me tenga preparado algo en la mesa.«

Hace más de quince días —disculpad si no preciso más, este confinamiento me desdibuja el calendario—, mi amiga Rocío me regaló Quizás me quede mañana, de Lorenzo Marone. Me dijo que andaba de librerías cuando se encontró este título que le habían recomendado por ser una lectura muy feelgood y que le había apetecido enviarme un ejemplar. Me propuso leerlo juntas y pusimos fecha sin sospechar que acabaríamos leyendo a Lorenzo Marone en plena cuarentena. Serendipia, sin duda, pues pocas lecturas del siglo XXI tan bellas, optimistas y esperanzadoras como esta se me ocurren para los tiempos que corren.

«Las cosas que no merecen la pena nos acompañan siempre por un breve período de tiempo, después las perdemos o las olvidamos a saber dónde. Sin embargo, lo que amamos lo guardamos con cuidado, nos lo colgamos al cuello y lo llevamos con nosotros. Las cosas buenas de nuestra vida, escúchame bien, casi siempre nos sobreviven.»

Leed a Lorenzo Marone, os lo deseo de todo corazón. Quizás me quede mañana es una historia de ficción, con una protagonista de ficción, más auténtica que la vida misma. Me he quedado prendada de tantas frases, de tantas reflexiones vitales del autor, que no sé ni por dónde empezar a contaros, así que mejor la leéis vosotros. Vais a encontraros con una protagonista dura por fuera y extraordinaria por todas partes; y es esa dureza exterior, esa fuerza de tifón que ha aprendido a esgrimir porque su barrio y su familia son los que son, la que pone el contrapunto a una narración que podría haber caído en el sentimentalismo fácil. Luce di Notte es justo como su nombre, una luz que ilumina la oscuridad incluso en las horas más profundas de la noche. Y a través de sus pensamientos, de las lecciones que asume, de los puntos de vista de los demás personajes (como Vittorio, Kevin o la abuela), el lector viaja con serenidad a través de sus propias conclusiones.

«—¿Ha tenido alguna vez la sensación de que estuviera arrastrando su vida a alguna parte donde ella no quiere ir?
Él parece reflexionar, se echa un poco más de vino y responde:
—Sí, entiendo lo que quieres decir.
—Pues eso, yo soy la típica que intenta no venirse abajo, no me gustan los quejicas como mi madre, para entendernos. Pero, bueno, si me paro a pensar, no es que mi vida sea gran cosa.»

¿A quién no le ha pesado la vida, la rutina, la familia, los amores alguna vez? ¿Es mejor huir, cortar con todo y empezar de nuevo en otro lugar, o quedarse y luchar? Y si te quedas, ¿es porque te conformas con menos o es porque has aprendido a asumir aquello que no puedes cambiar? ¿La actitud ante lo que nos sucede es la clave de nuestra felicidad o de nuestras circunstancias? Disculpadme tanto interrogante, odio utilizarlos en cualquier narración, pero es que me encantan las disyuntivas que plantea Lorenzo Marone en esta maravillosa novela feelgood y la belleza con la que las va resolviendo a medida que Luce desenreda el ovillo de su pasado y de su presente. Leedla, de verdad, deja muy buen sabor de boca y no es nada trivial en los tiempos que nos ha tocado vivir. La prosa del autor es bonita, generosa y elocuente.

Rocío, mil gracias por regalarme una lectura en compañía tan perfecta como esta.

También te gustará: El hombre que se fue a Marte porque quería estar solo; Cómo comportarse en la multitud; Dónde estás, Bernadette; La vida escondida entre los libros; Eleanor Oliphant está perfectamente; Juntos, nada más

Si quieres hacerte con un ejemplar haz clic en los siguientes enlaces:
Quizás me quede mañana (en papel)
Quizás me quede mañana (para Kindle)

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