Cómo volé sobre el nido del cuco, de Sydney Bristow

Hace años que Sydney Bristow tiene problemas de drogas, de autoestima, de depresión, de desórdenes alimenticios, afectivos… Hasta que un día, al salir del trabajo, el polvorín emocional que es su vida explota y Sydney salta de un puente. La chica sale viva de su intento de suicidio pero con unas secuelas físicas y psíquicas de difícil recuperación. Tras una prolongada estancia en el hospital y varias operaciones de las que todavía no se ha restablecido, es ingresada en la planta psiquiátrica. Pese a sus problemas en la gestión de emociones, Sydney pasará por un calvario tras otro durante su tiempo de internamiento pero también encontrará sinceridad, personas excepcionales y alguna de las reflexiones más profundas de su vida.

Plaza&Janés
Temática: Biografía
ISBN: 9788401021725
320 páginas
Fecha de publicación: octubre de 2018

Sydney Bristow es el seudónimo de esta joven autora que publicó en Internet un diario donde explicaba su experiencia en un psiquiátrico durante los 37 días en los que estuvo ingresada. No conozco a la autora ni sé cuánto de verdad y cuánto de autoficción tiene Cómo volé sobre el nido del cuco. Mientras lo lees deseas muchas veces que sea todo mentira, porque ¿cómo va a existir en la vida real una psiquiatra que hable así a sus pacientes? ¿cómo va a existir una madre tan espantosa? ¿cómo es posible que esta mujer tan maravillosa se odie tanto a sí misma? Y otras veces comprendes que es verdad y que era necesario que alguien lo contase, porque los pensamientos y las emociones de la protagonista y del resto de internos son auténticos y duelen como la vida misma, porque quizás sirva para que Sydney comprenda que no está sola, porque quizás alguien lo lea y entienda que no es necesario esconderse, que los desórdenes emocionales, personales y alimenticios no son una vergüenza, son una realidad.

Este libro es importante porque trata con normalidad y sin tabúes sobre las enfermedades mentales y las disfunciones psíquicas y emocionales de este siglo. Humor, ternura, tristeza, desesperación… la autora narra con soltura y naturalidad en primera persona, sin caer en el dramatismo o en el morbo, exponiendo con sencillez y de manera muy directa una realidad más común y cercana de lo que nos gusta imaginar. Porque Sydney Bristow es alguien que se parece mucho a cualquiera de nosotros y resulta escalofriante lo sencillo que es llegar a la conclusión de que es mejor borrarse del mapa porque la vida duele demasiado.

No es un libro de autoayuda, ni tiene moraleja, ni mensajes bonitos para enmarcar. Es el relato de una experiencia y no tiene final, ni feliz ni triste, porque ninguna experiencia vital lo tiene realmente. Lo mejor es la galería de personajes que desfila por la planta cuatro: celadores, enfermeros, pacientes, amigos, familiares… todos aportan y dejan huella en la protagonista, porque al final este es un libro de fragilidades y ternura, de ira y errores, un libro sobre la naturaleza humana. Y, sobre todo, la voz de Sydney Bristow, que no juzga, que no sentencia, que es sincera.

La edición, de Plaza & Janés es notable, y no me refiero solo a la estética sino al trabajo del editor o editora, quien seguramente no lo tuvo fácil para limpiar una voz tan natural y sincera como la de la autora y que siguiese sonando justamente así, a ella.

Lector, una experiencia vital intensa que no te dejará indiferente.

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Lejos del mundanal ruido, de Thomas Hardy

La primera vez que Gabriel Oak y Bathsheba Everdene se encuentran, él es un pequeño hacendado y ella no tiene absolutamente nada, excepto deseos de libertad e independencia. Tiempo después, cuando sus caminos vuelven a cruzarse, Gabriel no es más que un pastor sin trabajo y ella ha heredado las propiedades de su tío y las administra por sí misma. Bathsheba no quiere casarse, no desea que un marido coarte su libertad o enjuicie sus pasos. Parece feliz supervisando la siega, organizando las labores de la granja, cabalgando por sus tierras, dando órdenes a Gabriel y paseando por la lonja de Weatherbury como una reina; desafiante a las convenciones de su época, en cuanto a las mujeres jóvenes solteras se refiere, hasta que las presiones de sus pretendientes empiezan a hacer tambalear sus defensas y amenazan con destruir todo lo que Bathsheba es.

-Deja de pensar en ella, Gabriel. ¿Qué más te da de quién se enamore, si sabes que no puede ser tuya?

-Eso es precisamente lo que me digo -respondió Gabriel.

Thomas Hardy (1840-1928), poeta y novelista inglés que se encuadra en el naturalismo y materialismo literario, publicó Lejos del mundanal ruido en 1874. La novela, que había aparecido en un periódico como folletín por entregas, tuvo un importante éxito en su época y reafirmó a Hardy como novelista. Aunque es una historia en la que el autor a menudo ironiza sobre la autenticidad del amor todavía queda lejos del profundo pesimismo que caracterizó sus obras posteriores y ofrece un retrato detallado y colorista del Wessex rural (aunque utiliza una toponimia inventada).

Son precisamente esas descripciones de la campiña y del paisaje en general una de las cosas que más me ha enamorado de esta novela. Las descripciones de Hardy son concisas, breves (apenas un párrafo, dos párrafos, tres líneas), brillantes y bellísimas. Envuelven al lector con su luminosidad arrebatadora y le ahorran el esfuerzo de imaginar la escena porque lo trasladan directamente allí, lejos del mundanal ruido.

(…) trabajaban en los campos bajo el monocromático cielo de agosto, entre el aire tembloroso y las breves sombras del mediodía. En el interior de la casa solo se oía el zumbido de las moscardas; fuera, el silbido de las guadañas y el rumor de la avena trenzada como una cabellera al rozarse unas plantas con otras cuando sus tallos altos, del color del ámbar, caían con fuerza al ser segados. Cada gota de humedad que no procedía de las botellas y las frascas de sidra correspondía a la lluvia de sudor que caía de las frentes y las mejillas. Todo lo demás estaba seco.

Además de la maravillosa prosa de Thomas Hardy he disfrutado especialmente de la fuerza de sus personajes protagonistas. Bathsheba, Gabriel, Troy y Boldwood se caracterizan por el trabajo literario y psicológico magistral de su autor pero también por la directriz de sus acciones y sus palabras. La tensión constante entre Gabriel y Bathsheba, que forjará su profunda amistad, es una metáfora espléndida sobre la veleidad del amor pasional en contraposición al verdadero cariño y respeto.

Cabría observar que no hay un camino habitual para salir del amor, tal como sí lo hay para entrar en él.

Los más insólitos ofrecimientos del amor más puro son enteramente egoístas, y no hay en ellos generosidad alguna.

Los personajes secundarios también son estupendos y protagonizan más de una escena cómica que hará sonreír al lector (atención a la reunión de los parroquianos en la destilería de Warren porque no tiene desperdicio, o a la frecuente enfermedad de Joseph Coggan de “ver doble” y no poder conducir). En conjunto, constituyen un retrato social y económico, preciso y preciosista, del Wessex rural del siglo XIX (un espléndido universo en miniatura), donde la fortuna o la desgracia de una persona incidía en su instantánea movilidad social sin grandes aspavientos ni prejuicios del establishment. Pero también de la naturaleza de Bathsheba, una mujer inusual en la época, convertida por méritos propios en una próspera terrateniente y, sin embargo, vulnerable a las presiones de los hombres; una mujer fuerte con estúpidas debilidades, eso sí, aunque Hardy (gracias, señor Hardy, por no parecerse en nada a su contemporáneo Henry James) nos ahorra los discursos morales, las maledicencias y los puritanismos de su tiempo.

Atención lectores al capítulo XXXVII, La tormenta, una de las escenas de amor más bellas de la literatura.

Lector, un clásico espléndido que te transportará justo como promete su acertadísimo título.

Durante el mes de octubre, he compartido esta maravillosa lectura con mis compañeros Cristina, Bego, Jan y Adol. Mil gracias por este extraordinario viaje a la campiña de Thomas Hardy.

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Muerte entre las estrellas, de Laura Balagué Gea

La oficial de la Ertzaintza Carmen Arregui, se ha tomado una semana de vacaciones para disfrutar del Festival de Cine de San Sebastián. Ha seleccionado con su amiga Miren las películas que les apetece ver, tienen las entradas, un cuaderno para ir apuntando argumentos y puntuaciones, y muchas ganas de ver a las estrellas del festival. Pero cuando una actriz invitada al evento aparece muerta en su habitación del hotel María Cristina, todos los planes de Carmen se van al traste: la chica ha sido asesinada y el comisario Landa la ha puesto al mando de la investigación. A la cabeza de su equipo habitual —Lorena, Iñaki y el patán de Fuentes— la oficial deberá descubrir al culpable antes de la clausura del Festival y con la diplomacia necesaria para no empañar la imagen de glamur que rodea a actores y cineastas.

“—Si dejamos la turca, podemos ir a ver la iraní a las nueve, y a las doce la de Meryl Streep en el K2 —dijo Miren con expresión concentrada.

—¡Pero es que yo quiero ver la turca! Y es el último pase. La anterior película de esta mujer era preciosa, ¿no te acuerdas? Y la iraní será de mucho llorar…

—Bueno, de llorar hay que ver por lo menos una al día; si no, no es nuestro festival.

Autora: Laura Balagué Gea
Editorial Milenio
ISBN: 978-84-9743-825-4
216 páginas
Colección: Marrajo
Fecha de publicación: Agosto 2018

Muerte entre las estrellas es la segunda novela de Laura Balagué protagonizada por la oficial Carmen Arregui, a quien conocimos en Las pequeñas mentiras, Premio La Trama de novela negra. Al igual que su antecesora, se trata de una novela policíaca con un toque distinto muy agradable: su protagonista. Y es que la gracia de las aventuras detectivescas de Carmen Arregui es Carmen Arregui, una policía alejada del tópico negro de investigadores atormentados, autodestructivos y turbulentos. La protagonista de Laura Balagué es una mujer honesta, madre de dos hijos adolescentes, esposa de un profesor cocinillas, hija de una señora de carácter, hermana, amiga, jefa, etc. Es decir, una persona con la que resulta muy sencillo congeniar porque tiene una vida muy parecida a la nuestra y porque cae estupendamente por su sensibilidad, su humanidad y su empatía. En resumen, que Carmen Arregui es de esos personajes tan de carne y hueso que saltan del papel, y además es un amor (yo me la imagino como su autora).

Me gusta mucho cómo explica sus historias de ficción policíaca Laura Balagué Gea. No solo porque su protagonista me encanta, sino porque, pese a la oscuridad del asesinato, tienen un toque de esperanza y buen rollo (los paseos por la playa, esa lluvia de principios de otoño, la fuerza de los personajes secundarios, los pequeños placeres, los pintxos en buena compañía, las notas de humor…) que le dan mucha frescura y ese punto de originalidad que tanto aprecio en la lectura. Además, la prosa de Laura es de las que marcan la diferencia, por su plasticidad y su expresión precisa y brillante, y sus diálogos tienen soltura, naturalidad y chispa. Que una narración parezca sencilla no es nada sencillo (perdón por la redundancia).

No os cuento más de la trama ni de los personajes porque es mejor que leáis Muerte entre las estrellas y saquéis vuestras propias conclusiones. Solo os digo que he disfrutado mucho de este nuevo caso de la oficial Arregui y que estuviese ambientado en el Festival de Cine de San Sebastián contribuye a darle encanto y atmósfera (además es que me imaginaba a Laura en su salsa pues sé, por Niu de Mones, que ella es muy fan del Festival).

Lector, una novela policíaca con ese puntito cozy que tanto nos gusta.

También te gustará: Las pequeñas mentiras; Vestidos de novia

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Cómo comportarse en la multitud, de Camille Bordas

Isidore Mazal tiene tres hermanas y dos hermanos mayores, todos superdotados como sus padres. Es un adolescente sosegado y sensible, observador, el único de su familia capaz de comunicarse con amigos y vecinos con cierta normalidad. Rodeado de cerebrines sin inteligencia emocional, Isidore comprende que sus hermanos cursan una tesis detrás de otra para no tener que incorporarse al mundo laboral porque son incapaces de formar parte integrante de una sociedad que no comprenden. Antes de ser adulto, Izzy quiere escaparse de casa y vivir aventuras, enamorarse y aprender alemán. Lo que no sospecha es que además de todo eso, experimentará la pérdida, la tristeza, la ternura y la certeza de saberse el centro emocional de toda su familia.

—A veces tengo la sensación de que he criado una camada de misántropos —dijo—. Sois todos unos intolerantes que solo levantan la cabeza del libro para criticar al resto del mundo (…). Menos mal que tú no eres así, Dory, cariño.
A Simone no le gustaba que la acusaran de intolerante, ese era su punto débil (…).
—¿Y qué quieres que yo le haga, mamá? Está claro que los hombres nacen libres y con igualdad de derechos, pero, si luego van y no abren un libro en su vida, ¿dónde pone que tenga yo que darles conversación?

Era la primera vez que leía a Camille Bordas, una autora francesa educada entre París y México, que en la actualidad vive en Chicago. Quizás porque Cómo comportarse en la multitud es su primera novela escrita en inglés, o quizás porque su protagonista tiene la mirada limpia de un adolescente encantador, me ha parecido una historia fresca, divertida y totalmente original, como si la autora se estrenase y todo fuese nuevo, sobre todo su mirada sobre la familia, la sociedad y el mundo. Es una novela de descubrimiento y clarividencia porque a menudo los que comprenden mejor el mundo son aquellos que todavía están libres de prejuicios.

El encanto de esta novela reside en la voz narradora, la visión de su familia y del mundo del protagonista, un adolescente inteligente, cándido, divertidísimo. Es esta perspectiva, la de Isidore, la que enamora al lector desde los primeros capítulos, tendiéndole la mano para acompañarlo a casa de los Mazal y mostrarle con delicadeza y simpatía la naturaleza de cada uno de los miembros de tan peculiar familia. A través de los ojos del hermano más pequeño conoceremos a Simone, Aurore, Berenice, Jeremie y Leonard, a madre y a padre, personajes que reflexionan en voz alta sobre la melancolía, la frustración y la constante confusión de saberse distintos al resto de las personas de su entorno y a la vez incapaces de adaptarse a esa circunstancia.

Dice Camille Bordas que los adolescentes a menudo ven el mundo con mayor claridad que los adultos, y leyendo Cómo comportarse en la multitud al lector no le cabe duda de que así sucede en el caso de Isidore. Camille, también hija menor de familia numerosa, reconoce que hay mucho de ella en esta novela, en el personaje de Denise (la mejor amiga de Isidore, una niña enternecedoramente existencialista y trágica) y en el sentimiento de sentirse más torpe que sus hermanos mayores. Tal vez sea la experiencia vital de la autora la que dota a esta magnífica novela de un halo original y único, con personajes totalmente alejados de clichés o caricaturas que reflexionan —a menudo a través de unos diálogos y situaciones cargados de humor negro— sobre todas las etapas de la vida, desde la infancia hasta la senectud de la mujer más anciana del mundo.

Cómo comportarse en la multitud es una novela para subrayar frases, para reflexionar sobre párrafos enteros que parece que nos hablan directamente. Yo me he anotado un montón de ideas que alguna vez me han preocupado y frases con  las que me identifico muchísimo. Os dejo una muestra de algunas que me han gustado especialmente aunque os animo a que leáis esta magnífica novela y me expliquéis las vuestras:

(…) también para la vida en general, si había que elegir siempre entre pensar las cosas demasiado o vivirlas en plenitud.

Los buenos lo que quieren es que los dejen en paz, para así poder dedicarse a los suyos. Ahí está el problema, que los buenos no tienen ambición.

Hay personas para las que el tiempo presente es tan mediocre que ansían una vida de retiro que solo existe en su imaginación, como hacen los melancólicos. Lo que pasa es que, por lo general, el resto de la gente cree que eso es triste. Como tú, ahora, que has equiparado melancolía con tristeza. Pero se equivocan, porque practicar con la melancolía y estar triste son cosas muy diferentes.

Lector, dice Camille Bordas que contra la mediocridad de la vida, hay que leer mucho.

También te gustará: El devorador de libros; Apocalipsis para principiantes; Algún día este dolor te será útil; Mi familia y otras especies en extinción; El castillo de cristal

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Valancy Stirling o El Castillo Azul, de Lucy Maud Montgomery

En el día de su vigésimo noveno cumpleaños, Valancy se da cuenta de que la ciudad de Deerwood ya no la considera una solterona sin remedio sino que sencillamente ha dejado siquiera de considerarla; se ha vuelto invisible. Valancy, que sostiene que no ha sido feliz ni una sola hora de esos veintinueve años, está harta de que su familia la menosprecie, de no decir lo que piensa, de llevar enaguas de franela marrón y vestidos feos, harta de ese moño a la Pompadour, de que se le otorgue más a quien más tiene y de no poder ser libre ni para leer. Aburrida de las rutinas de la casa, de su madre y sus tíos y tías, de ser pobre, de ser soltera, solo halla consuelo en su particular Castillo Azul, una construcción imaginaria en donde puede reinar en libertad. Solo una noticia inesperada y terrible la hará despertar por fin de una vida tan miserable y animarla a salir de la tediosa existencia en la que se haya atrapada. Valancy, que ha tenido miedo de todo durante toda su vida, se da cuenta de que no le teme a la muerte y solo entonces se atreve por fin a vivir en absoluta libertad.

“—Toda mi vida he tratado de complacer a todo el mundo… y fracasé —dijo—. Ahora voy a complacerme a mí misma. Nunca más volveré a fingir. Siempre he respirado una atmósfera de mentiras, pretextos y evasivas ¡Qué lujo será decir la verdad! Quizás no sea capaz de hacer todo lo que me gustaría, pero nunca volveré a hacer nada que no quiera hacer (…). La desesperación es un hombre libre; la esperanza es un esclavo.

dÉpoca Editorial
Colección: Tesoros de Época
ISBN: 978-84-943634-2-9
304 páginas
Traducción: Rosa Sahuquillo y Susanna González
Fecha de publicación: junio de 2015

Quizás el nombre de la autora junto al título no os suene. Pero si os digo que también es la autora de Ana de las Tejas Verdes segurísimo que ya sabéis de quién se trata, ¿a que sí? Lucy Maud Montgomery (1874-1942) fue una reconocida escritora canadiense con más de quinientos cuentos cortos y veinte novelas publicadas, además de un extenso poemario. Tuvo un matrimonio infeliz con un pastor presbiteriano y pasó por la terrible experiencia de perder a uno de sus hijos. Explica Carmen Forján, en el postfacio de Valancy Stirling, que su mala salud, su infelicidad conyugal y el estallido de la Segunda Guerra Mundial arrastraron a la autora a una profunda depresión en los últimos años de su vida. En 2008, la nieta de Lucy Maud Montgomery reconoció que su abuela se había suicidado. Pienso que escribir fue el personal Castillo Azul de Montgomery, un refugio en donde escapar de una vida que no le gustaba y vivir en otra llena de personajes y lugares encantadores.

Valancy Stirling o el castillo azul es una novela de principios del siglo XX que cumple con todos los requisitos de la literatura feelgood: mensaje optimista, paisajes en donde el lector se siente en paz con el mundo, sentido del humor y una protagonista que aprende a ser feliz cuando piensa que ya no le queda nada más por perder. No me esperaba una historia tan fresca y divertida, ni unos personajes tan geniales, ni una narración tan inteligente y agradable (atención a la gran labor de traducción de Rosa Sahuquillo y Susanna González); seguramente porque la portada de la edición no sugiere nada parecido o porque no había reconocido a la autora, no sé. Lo cierto es que agradezco muchísimo a Miss Hurst, de Las Inquilinas de Netherfield, la recomendación porque me estaba perdiendo una joyita literaria muy de mi gusto.

He disfrutado viviendo estos días en la isla de Mistawis, rodeada de una naturaleza salvaje y bella, con las montañas nevadas al fondo, sus frondosos bosques y los baños de mar. He sido feliz en silencio, cenando en la terraza de Valancy en buena compañía, leyendo los libros de John Foster junto a la chimenea por las noches, importándome un pimiento el qué dirán en el pueblo, libre de cualquier convencionalismo social, de las críticas y de las malas personas. Sin duda, Valancy se ha convertido en uno de mis personajes literarios preferidos gracias a la generosidad de Lucy Maud Montgomery, que tuvo a bien compartir su castillo azul con todos nosotros.

Lector, múdate unos días a Mistawis y me entenderás.

También te gustará: El libro de la señorita Buncle; La tierra de los abetos puntiagudos; Una temporada para silbar; Un abril encantado

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