En abril de 1860, el bergantín inglés Forward parte de Liverpool con rumbo norte y sin más capitán a bordo que un misterioso perro. Richard Shandon, en calidad de segundo oficial, ha recibido órdenes muy concretas de enrolar a una tripulación de hombres solteros, sin cargas familiares, protestantes, abstemios, aguerridos y sanos. La paga es elevada, pero también lo es el peligro de su misión. Llevan provisiones para dos años y los acompaña el doctor Clawbonny, un sabio investigador y médico entusiasmado por descubrir nuevos horizontes. Mientras que las instrucciones del supuesto capitán van llegando a bordo del Forward a medida que hacen escala en algún puerto en ruta, Shandon empieza a preguntarse si su misión no será una nueva expedición en busca del Erebus y El Terror, u otra búsqueda del paso de Noroeste a través de los hielos polares. Pero cuando en un momento de peligro extremo, aparece el capitán Hatteras y confiesa el destino final del Forward, Shandon y la tripulación empiezan a temer sobre las probabilidades de regresar a Inglaterra.
«Hatteras se encontraba en el polo del frío, más allá de las tierras vislumbradas por sus antecesores; por lo tanto, esperaba un invierno terrible, en un barco perdido en medio de los hielos, con una tripulación medio amotinada. Resolvió combatir esos diversos peligros con su energía habitual. Miró su situación de frente y no bajó los ojos.«
Jules Gabriel Verne (Nantes, 1828 – Amiens, 1905) fue un escritor y ensayista francés, admirado por sus novelas de aventuras y ciencia ficción, tan bien documentadas, imaginadas y argumentadas, que a menudo se lo tachó de visionario. Curioso, analítico y de portentosa imaginación, siempre estuvo interesado en la naturaleza, la ciencia y la tecnología, lo que se refleja con brillantez en sus novelas. Verne es un hombre de su tiempo, de una segunda mitad del siglo XIX caracterizada por la rapidez en que la ciencia y la tecnología avanzaban y cambiaban, pero también marcado por los grandes exploradores que cartografiaron tierras y océanos hasta entonces ignotos. Desde marzo de 1864 a diciembre de 1865, Verne publicó por entregas Aventuras del capitán Hatteras, que salió a librerías en 1866 como un libro en dos tomos, una historia sobre la obsesión de un hombre por ser el primero en pisar el Polo Norte.
Cuando Verne escribía Aventuras del capitán Hatteras, apenas había transcurrido quince años desde la desaparición del HMS Erebus y del HMS El Terror en misión de reconocimiento de la Antártida y del paso del Noroeste (1845); y casi cada año, desde entonces y hasta finales del XIX, la prensa internacional informaba sobre las sucesivas campañas de búsqueda y rescate que se enviaban desde Inglaterra y Estados Unidos a los mares polares tras su pista. En el siglo XIX, cartografiar el corazón de África era cuestión de dinero y hombres capaces, pero cartografiar el Polo Norte o atravesar el paso del Noroeste, con la tecnología y los sistemas de navegación de los que se disponía, requería de suerte, temeridad y resistencia. O bien, padecer de una enfermiza obsesión, como es el caso del capitán Hatteras, el personaje ficticio de Jules Verne que protagoniza esta entrega de Los viajes extraordinarios y que no duda en anteponer su ambición de ser el primero en descubrir el punto más al norte del planeta sin importarle quien perezca por el camino.
Aventuras del capitán Hatteras es, como su nombre indica, una novela clásica de aventuras y descubrimiento, con escenas de gran suspense entre icebergs, temperaturas imposibles, lugares inexplorados, tormentas marinas y bestias feroces. Pero también es una novela didáctica —sobre geografía, ciencia, zoología, navegación ártica, supervivencia extrema, etc.—, en la que Verne no solo recoge la fascinación de la sociedad de su época por los descubrimientos científicos o el interés por cartografiar los lugares más recónditos e inhóspitos del planeta, sino que también muestra la voluntad histórica de rendir homenaje a las expediciones árticas y muestra las titánicas dificultades que debía superar. En este sentido, destaca el personaje del doctor Clawbonny, con sus abundantes explicaciones sobre historia y ciencia a lo largo de toda la novela; aunque también aporta verosimilitud los amplios conocimientos de Jules Verne sobre barcos y navegación, pues el autor llegó a poseer hasta tres barcos propios (Saint Michel I, Saint Michel II y Saint Michel III) y capitanear numerosos viajes marítimos a lo largo de su vida.
Puede que esta novela se encuentre entre los títulos menos conocidos de Los viajes extraordinarios de Jules Verne, por lo que he empezado a leerla sin saber nada al respecto y me ha sorprendido por su temática, por su mirada tan cercana a las grandes expediciones árticas del siglo XIX, por lo bien que mantiene el suspense a lo largo de tantos capítulos, pese a sus altibajos, y por encontrar a un personaje tan oscuro y obsesivo como Hatteras, poco usual en las novelas de aventuras de Verne.
Lectora, en la estela del Erebus y El Terror.
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