La Colina del Almendro, de Mayte Esteban

En el verano de 1913, la sombra que se cierne sobre Almond Hill está a punto de cambiar el destino de sus moradores. Richard Davenport, conde de Barton, no pasa por el mejor de sus momentos desde que su esposa murió y lo dejó al cargo de sus dos hijas, Mary Elisabeth y Mary Ellen. Acosado por las deudas y por la ladina gestión de su sobrino Charles, acepta la oferta de casar a su hija mayor con John Lowell, un rico burgués sin título aristocrático. Casada por poderes y sin haber conocido a su esposo, Mary Elisabeth deja el hogar de su infancia para instalarse en la casa londinense de su marido. Por primera vez sola, Mary supera todos sus miedos para ponerse al frente de su nuevo hogar mientras espera el regreso del misterioso John Lowell. En un Londres inquieto por la inminente guerra y agitado por las reivindicaciones de las suffragettes, Mary está a punto de descubrir que su voluntad y su corazón pueden cambiar cualquier destino.

«—Sabe que lo que usted quiera no tiene importancia, ¿verdad? Según están las leyes, tendrá que obedecer los deseos de su esposo (…).
—Sí, lo sé
—¿Está dispuesta a aceptarlo?
—Cada día menos —dijo ella con sinceridad.«

Cuando Mayte me dijo que estaba escribiendo una novela ambientada en Gran Bretaña a principios del siglo XX me admiró su valentía. Pese a la complejidad del género histórico, sabía que haría un excelente trabajo de ambientación, porque Mayte es minuciosa, intuitiva y perspicaz, pero me seguía admirando su versatilidad y su pasión al embarcarse en esta nueva aventura. Reconozcámoslo, lo fácil es no salir de nuestra zona de confort. Al leer por primera vez La Colina del Almendro pensé en lo bonito que era que una autora a la que conocía tan bien volviese a sorprenderme después de tanto tiempo en mi biblioteca.

De La Colina del Almendro he disfrutado por sus personajes, por la fluidez de su trama y por la cuidada alternancia de narración y testimonio epistolar, acertadísima para dar autenticidad, emoción y relieve a los protagonistas. Mary es una protagonista que se va abriendo poco a poco y su fuerza de carácter, su evolución, es uno de los puntos más atractivos de la historia. Lejos de caer en tópicos de misterios familiares, Mayte juega hábilmente con esos conflictos familiares (el pasado de Lowell y sus padres o la manipulación de Charles Davenport, por ejemplo) para enriquecer la trama y establecer complicidad con el lector. Me ha encantado ese telón de fondo histórico, ese Londres en ebullición con las protestas feministas (atención a los personajes reales que aparecen en la novela), con los vendedores de periódicos vespertinos, con los obreros de las fábricas, en contraste con la relativa tranquilidad de la campiña de Almond Hill; y la Primera Guerra Mundial, ese terremoto que supuso para Gran Bretaña, el horror de las trincheras del Somme, la brutalidad de un conflicto bélico como nunca habían visto los Europeos. Es en las cartas de Mary y los diarios de guerra de los soldados, tan emocionantes, donde la autora aporta un testimonio íntimo, la voz auténtica y vibrante, el corazón de sus protagonistas.

Iba a decir que La colina del Almendro es una novela romántica con trasfondo histórico, pero no estoy segura del todo porque los acontecimientos históricos desde 1913 hasta 1918, bien reflejados en la trama, inciden tan definitivamente en los personajes y en sus decisiones, que son inseparables. Mayte ha escrito una novela histórica en donde la emoción es protagonista. Sobre la prosa de la autora poco tengo que añadir que no se haya dicho ya, aunque, personalmente, admiro mucho su naturalidad y fluidez, su falta de artificio y la habilidad con la que la autora maneja léxico y gramática. Es difícil decidir si esta es la mejor novela de Mayte, pero sin duda se ha convertido en mi preferida.

Lector, la lectura también es emoción.

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El protectorado de la sombrilla, de Gail Garriger

En el Londres de la reina Victoria, Alexia Tarabotti sabe que su ascendencia italiana, su piel tostada y su avanzada edad de 28 años la convierten en una solterona sin remedio. Pero una cosa es quedarse para vestir santos y otra que un vampiro ceceante intente atacarla en la biblioteca de los duques de Snodgrove sin ser siquiera presentados. El único peligro que corre Alexia es morirse de hambre —de toda la buena sociedad londinense es conocida la tacañería de los Snodgrove con los canapés— porque su condición de preternatural la mantiene a salvo de cualquier intento de mordisco vampírico. La señorita Tarabotti ha nacido sin alma, como su desaparecido padre, y al contacto con su piel cualquier ser sobrenatural vuelve a ser humano. No es que volverse humano vaya a matar al vampiro maleducado de la biblioteca pero la sombrilla de Alexia puede hacer estragos con un poquito de ayuda de su encantadora torpeza natural. Cuando Lord Maccon, lobo alfa de la manada de Woolsey y director y agente de campo de la Oficina de Registro Antinatural (ORA), entra en la biblioteca se encuentra con un problema muerto y una díscola señorita Tarabotti dispuesta a sacarlo de sus casillas. Y es que desde que un extraño incidente con un erizo en los pantalones del conde los enfrentó, las férreas voluntades de Alexia y Conall Maccon parecen destinadas a chocar una y otra vez. Quizás, si dejan de discutir durante cinco minutos sean capaces de resolver la misteriosa desaparición de sobrenaturales que asola Inglaterra.

«—No le habrás dicho alguna inconveniencia al conde, ¿verdad, querida?
Alexia repasó mentalmente el encuentro con Lord Maccon.
—No en el sentido estricto de la palabra (…). Me he despertado esta mañana pensando en todas las groserías que podría haberle dicho y no le dije —añadió Alexia malhumorada—. Eso sí es un verdadero fastidio.«

El protectorado de la sombrilla (The parasol protectorade) es el nombre de la saga steampunk de Gail Garriger sobre las aventuras de Alexia Tarabotti, una preternatural que ha nacido sin alma y, por lo tanto, es capaz de anular a los seres sobrenaturales. Solo he leído las tres primeras novelas de la saga (Sin alma, Sin cambios, Sin culpa) porque, por desgracia, la editorial Versátil no siguió editando en castellano el resto de los libros que, si no me equivoco, solo son dos volúmenes más (Heartless y Timeless) y los podéis encontrar en su inglés original.

El cóctel de steampunk, ambientación en el Londres victoriano de 1870, comedia, misterio, romance paranormal y fantasía urbana de esta saga de Gail Garriger me ha encantado. Es que la mezcla es estupenda, está muy bien servida y mejor escrita. Si bien es cierto que en Sin alma la trama romántica es más potente que en las posteriores novelas, los protagonistas se cortejan con tanta gracia, excentricidad y despropósito que no puedes dejar de sonreír. Garriger presenta a una protagonista atípica, que no entra en el canon de belleza de la época, inteligente y muy instruida en ciencia y tecnología, apasionada de todos los avances de su época (primeros vuelos aerostáticos, binoculares de visión ultravioleta, telégrafos experimentales, etc.). Su único superpoder es haber nacido sin alma y manejar con soltura, pese a los incordios del polisón y del corsé, una sombrilla de señorita, aunque su curiosidad y su tesón la empujan a investigar y resolver qué amenaza a los sobrenaturales. Alexia suspira por un puesto oficial en el ORA, pero las convenciones sociales (¡una señorita de buena familia trabajando!) y su diferencia de opiniones con Lord Maccon se lo pondrán tan difícil… hasta que aparece la mismísima reina Victoria y le ofrece algo muchísimo mejor.

Cada uno de los libros de esta saga es un caso sobrenatural que Alexia y Conall resuelven más o menos satisfactoriamente, pero como son tan bestias suelen dejar todo manga por hombro a su paso. La gracia es que el lector no solo disfruta de un misterio sino también de un montón de diálogos ingeniosos, mucho humor, artefactos originalísimos, un retrato satírico de la época (la ambientación en el Londres victoriano es magnífica) y el desconcierto de no saber nunca qué va a pasar en el siguiente capítulo. Los personajes secundarios son geniales, como el beta de Maccon, el profesor Lyall, el vampiro Lord Akeldama, Biffy, o la querida Ivy y sus insufribles sombreros (detalle que me ha parecido un encantador homenaje a los personajes de Aquí hay veneno de Georgette Heyer, genial maestra en el arte de los diálogos humorísticos chispeantes).

Lector, imagina una comedia steampunk de Blake Edwards con protagonistas sobrenaturales en el Londres de 1870.

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La chica salvaje, de Delia Owens

Kya vive sola en las marismas de Barkley Cove, Carolina del Norte, desde los seis años, desde que toda su familia se marchó de la cabaña acosada por la violencia de un padre alcohólico. Ha aprendido a huir de los habitantes del pueblo, a esconderse como un animalillo acosado por las burlas y los prejuicios, y se ha acostumbrado a confiar solamente en el delicado y hermoso ecosistema de las marismas, su hogar. Enamorada de sus aves, de sus plantas, de sus conchas, Kya se convierte en una experta bióloga y paisajista. En el pueblo la llaman la Chica Salvaje y casi se han acostumbrado a su fugaz presencia hasta que, de repente, junto a la torre de vigilancia de las marismas, aparece el cadáver de Chase Andrews, uno de los más insignes jóvenes de la comunidad de Barkley Cove. Y entonces todas las miradas convergen sobre la huraña y temida Chica Salvaje.

«A veces oía en la noche sonidos que no conocía o se sobresaltaba si un rayo caía demasiado cerca, pero la tierra la recogía cada vez que tropezaba. Hasta que, por fin, en un momento indeterminado, el dolor de su corazón desapareció como el agua al filtrarse por la arena. Seguía allí, pero en lo más profundo. Kya puso la mano en la tierra húmeda y vital, y la marisma se convirtió en su madre.«


Ático de los libros
Páginas: 384
ISBN: 978-84-17743-37-6
Fecha de publicación: 9 de octubre de 2019

Os aviso: La chica salvaje es, hasta la fecha, la mejor novela que he leído en lo que va de año. Me ha conmovido profundamente por su belleza, he llorado de emoción y de angustia, y he quedado totalmente prendada de una protagonista que me ha parecido más real que la mayoría de personas que conozco. Ambientada entre los años 60 y 70 del siglo XX, me ha parecido a la altura de Matar a un ruiseñor y Las huellas de la vida. No es que se parezca a ninguna de estas dos novelas, pero me las ha recordado por varios motivos: a Matar a un ruiseñor, por la cuestión racial y la extraña línea que separaba a los habitantes negros norteamericanos de la basura blanca (los miserables que vivían en el pantano y no tenían ni zapatos que ponerse). Y a Las huellas de la vida, porque el itinerario profesional, la autodidacta natural y la marginación de Kya me han recordado a la injusticia que se cometió con Mary Anning. Anning, al igual que Kya, era mujer y pobre, pero una extraordinaria paleontóloga; sus hallazgos y trabajo fueron la base para teorías posteriores como las de Charles Darwin o las de Charles Lyell, que jamás podrían haber formulado sus avances científicos sin el trabajo previo de la paleontóloga. Y pese a ello, Mary Anning fue borrada de la historia de la ciencia y jamás llegó a entrar en la Royal Society de Londres porque en el siglo XIX no admitía a mujeres. Ambos personajes fueron marginados por su sexo y por su pobreza, y aunque Kya es un caracter ficticio, el espejo entre la bióloga de las marismas y la paleontóloga de Lyme es palpable, casi un homenaje.

«Los cuervos guardan mal los secretos.«

Delia Owens (Georgia, Estados Unidos, 1949) es zoóloga y etóloga. Ha vivido y trabajado más de veinte años en África y en la actualidad reside en un rancho en Idaho, donde escribió y publicó La chica salvaje. Se le nota su vocación científica y enamorada de la naturaleza porque es cuando narra sobre la marisma y su ecosistema cuando su prosa se vuelve más hermosa. Kya, su personaje, adopta a la naturaleza como madre y estudia el comportamiento animal y vegetal con una eterna pregunta en los labios: ¿por qué una madre abandonaría a sus hijos? A medida que crece y estudia biología, comprende que la naturaleza no entiende sobre el bien o el mal, simplemente busca su camino para perpetuarse y florecer.

«Y en ese momento, el viento arreció y miles y miles de hojas amarillas de sicomoro se separaron de su soporte vital y surcaron el cielo. Las hojas otoñales no se caen, vuelan. Se toman su tiempo y se alejan de ese modo, en su única ocasión de elevarse. Giran y navegan y se agitan con viento mientras reflejan la luz del sol.«

La novela alterna la narración en dos hilos argumentales que acaban coincidiendo en 1970; el primero se inicia en 1952, cuando la protagonista es abandonada por su madre, y el segundo en 1969, cuando se descubre el cadáver de Chase Andrews, habitante de Barkley Cove. Este planteamiento narrativo es perfecto para mantener el suspense de la investigación, pero también para darle tiempo al lector de enamorarse de Kya y entender sus circunstancias. Todo encaja a la perfección a su debido tiempo en una historia que ya habría sido extraordinaria solo por su protagonista y el entorno natural que la arropa y la protege, aunque es cierto que la trama policial le aporta una tensión, un enigma, que se integra perfectamente y aporta complejidad a la magnífica trama.

El resultado es una novela bellísima y conmovedora, tanto por su oda a la naturaleza como por la reflexión sentimental y emocional alrededor de vivir en libertad y amar sin dependencias. Una protagonista excepcional, inolvidable, en una época en la que ser pobre y mujer dejaba muy poco margen de maniobra en Carolina del Norte.

Lector, no te la pierdas.

También te gustará: Las huellas de la vida; Matar a un ruiseñor; La evolución de Calpurnia Tate

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En la sangre, de Laura Gomara

Seis semanas antes de Navidad, Eva Valverde recibe malas noticias de su médico. Eva es carterista, aunque de vez en cuando también desvalija pisos turísticos, y tiene un negocio online de venta de moda de alta costura. Vive sola en el piso que heredó de su abuela y, aunque hace unos meses que rompió con Oleg, ambos parecen incapaces de alejarse el uno del otro. Quizás porque comete un desliz, quizás porque solo era cuestión de tiempo o de desesperación, un chantaje de poca monta la obliga a robar por encargo unas misteriosas joyas. Desarraigada y sin sus perspectivas de negocio, no le queda otra que aceptar el encargo con la esperanza de terminar rápido y volver a la vida que tan cuidadosamente se ha construido… si es que todavía le queda tiempo.

«Coloco mi bolso como pantalla y deslizo los dedos en el bolsillo del abrigo beis que la mujer lleva colgado del brazo. Palpo el móvil que la he visto guardar hace un momento, y lo sujeto entre el índice y el corazón. Remolco el aparato con suavidad  y, una vez fuera, lo deslizo en mi bolsillo. Cuatro segundos de trabajo. El vagón está frenando y finalmente se detiene. Me abro paso entre la gente y salgo al andén. La mujer se queda dentro, todavía sonriendo con la mirada fija en su Kindle.«

Roca Editorial
Fecha de publicación: 3 de octubre de 2019
ISBN: 9788417771171
Páginas: 336

En la sangre es la segunda novela que Laura Gomara publica con Roca Editorial y me ha gustado incluso más que Vienen mal dadas. Esta vez, se trata de un noir en toda regla con una femme fatale de protagonista, una Eva Valverde que se construye una imagen segura e impecable con dinero robado para disimular su quebradiza fragilidad; y es que aunque se camine sobre unos Ferragamo, es muy difícil mantener el equilibrio cuando se está huyendo de las convenciones sociales y de unas relaciones materno-filiales opresivas.

Eva sabe qué no quiere ser, pero no tiene ni idea de cómo sentirse a gusto en su piel. Esa es la esencia del personaje carismático e intenso que protagoniza En la sangre y que constituye la clave de una novela que conjuga muy bien el suspense, la psicología de los personajes, sus relaciones, y la crítica social. Me encanta una escena del capítulo cuatro, al inicio de la novela, cuando Eva vuelve de madrugada de una cena, ataviada con elegancia, y se mira en un escaparate; no es Passeig de Gràcia sino el Gótico, pero me recuerda a Audrey Hepbrun en Breakfast at Tiffany’s; quizás porque Eva Valverde y Holly Golightly (la de Capote, no la versión de Hollywood) comparten esa fragilidad, ese vivir una mentira, ese saberse usurpadoras de un lugar social al que no corresponden. Aunque Eva es mucho más oscura e implacable —quizás porque además de tránsfuga es una superviviente—, y está dispuesta a seguir robando como un derecho, una necesidad, un negocio tan poco convencional como ella.

El otro punto sobre el que se equilibra la trama es Oleg, el novio de ascendencia rusa de Eva. No voy a contar casi nada del personaje y sus circunstancias porque la gracia está en que el lector descubra por sí mismo qué ocurre con Oleg, quién es y cómo Eva sella su destino. La tensión amorosa —y destructiva— entre ambos forma parte de la oscuridad de esta novela y a menudo dicta los giros de los personajes porque, con luz o sin ella, el amor hace girar el mundo, cualquier mundo, incluso el de la Barcelona más negra.

Laura Gomara, que sabe sacarle partido a la narración en presente para dotarla de cierta cadencia poética y emocional —una cadencia que a veces roza la más bella tristeza—, tiene talento para trasmitir ambientes muy característicos y retratar estratos sociales y grupos apenas con un par de frases o un diálogo. Especialmente claustrofóbico me ha resultado el grupo de amigas ricas de Eva (con sus estúpidos cotilleos y romances, su postureo y su código vacuo), la casa de Montsiol donde todo queda retenido a merced del monstruo (el perro, Cristina), la familia de Oleg, o la necesidad de escapar de la propia Eva (de su madre, de la mediocridad a través del lujo, de sí misma). Y Barcelona. Barcelona vuelve a ser escenario de una novela negra, pero esta vez con una reflexión que llama poderosamente la atención del lector: no importa en qué barrio te encuentres, si rico, pobre o miserable, la basura sigue siendo la misma en todos ellos solo que mejor o peor iluminada y ventilada.

En la sangre os va a gustar por su protagonista, por la tensión de sus robos y su modo de vida, por lo bien hilada que está la trama y lo estupendamente que van encajando cada una de las piezas del rompecabezas. Aunque también se disfruta por su agilidad, por los personajes, por sus reflexiones sociales, por su inteligente mirada sobre las relaciones materno-filiales, la enfermedad, la muerte, y… por sus taxistas.

Lector, te va a dejar boquiabierta esta femme fatale, advertido quedas.

También te gustará: Vienen mal dadas; Reikiavik; La detective miope

Si quieres hacerte con ejemplar haz clic en los siguientes enlaces:
En la sangre (en papel)
En la sangre (para kindle)

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Ganadora del sorteo Jasper Fforde

Pues sin más dilación, la persona que se lleva los dos libros de Thursday Next descatalogados y tendrá que buscarse la vida para encontrar los otros dos es…

Cazandoestrellas. ¡Enhorabuena! Pásame en privado tu dirección postal para que te pueda hacer llegar los libros… y suerte con la caza de los otros dos 😉

Gracias a todos por participar.

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