Los del otro lado, de Christopher Buehlman

Han pasado diecisiete años desde que Frank Nichols volvió a casa tras ser herido de gravedad en la Primera Guerra Mundial. Son malos tiempos para encontrar trabajo y a Frank lo han echado de la Universidad de Michigan, donde ejercía como profesor de historia, por un altercado con el exmarido de su prometida, Eudora. Así que cuando llega una carta de su tía Dorothy McComb comunicándole que ha heredado una casa en Whitbrow, Georgia, la pareja no duda en mudarse pese a que la carta también recomendaba encarecidamente que vendiesen la propiedad sin acercarse siquiera a verla. Whitbrow es un pueblo con costumbres extrañas, como la de ofrendar dos cerdos al bosque cada mes, pero Frank y su prometida se sienten bienvenidos: Eudora acepta el puesto de maestra en la única escuela del lugar y Nichols decide localizar la cercana plantación de su infame bisabuelo Lucien Savoyard, un general confederado que se negó a liberar a sus esclavos, y escribir un libro sobre él. Pero cuando el profesor se interna en el bosque empieza a entender por qué su tía Dorothy no quería que un descendiente de Savoyard volviese a Georgia. Un misterioso y salvaje mal acecha Whitbrow y la llegada de Frank desencadena el horror.

«Imagina que te contara que en ese bosque que hay al otro lado del río sucede algo que rebasa los límites de tu comprensión. Imagina que entro en detalles. Entonces lo único que podrías pensar es que he perdido la chaveta. Ahora imagina que te cuento que en el bosque no está sucediendo nada fuera de lo normal. Entonces recordarás el modo en el que me comporté la otra noche y no te quedará más elección que suponer que he perdido la chaveta.«

Oz editorial
Traducción de Roberto Falcó Miramontes
312 páginas
Fecha de publicación: octubre de 2026
ISBN: 978-8418431463

Christopher Buehlman es un novelista, dramaturgo, guionista y poeta estadounidense licenciado en Historia y Lengua Francesa por la Universidad Estatal de Florida. Empezó en el mundo artístico como insultador profesional cómico en las ferias medievales itinerantes del circuito estadounidense, aunque en la actualidad se dedica a la escritura. Algunas de sus novelas y antologías de relatos más conocidas en nuestro país son Los del otro lado (2011), Entre dos fuegos (2012), Muertos de segunda (2014) y El ladrón de lengua negra (2021). En español, Muertos de segunda llegó a librerías de la mano de Hermida Editores en 2023, con traducción de Óscar Mariscal. Y a principios de 2026, Oz Editorial publicó Entre dos fuegos (con traducción de Manuel de los Reyes), con tanto éxito que decidió recuperar la traducción descatalogada que Roberto Falcó realizó para Plaza y Janés en 2013 de la primera novela de Buehlman: Los del otro lado.

Ambientada en un pueblecito sureño de Estados Unidos, durante la Gran Depresión, Los del otro lado es una historia de terror con un toque gótico que la acerca mucho a los clásicos del siglo pasado. Sus grandes aciertos residen en un protagonista con estrés postraumático tras haber sobrevivido a las trincheras francesas y al borde de comprobar que en casa existen horrores casi igual de espantosos, en la alargada sombra histórica de las plantaciones sureñas y en lo bien que Christopher Buehlman sabe ubicar su historia dentro de un marco geográfico, temporal y social muy concretos. A medida que el equilibrio de poder se tensiona en Whitbrow, los tres pilares de la comunidad —el reverendo, el alcalde y el sheriff— se desmoronan para dejar todo el protagonismo a la indefensa gente de a pie, incapaces de comprender el horror que acecha en el bosque. El resultado es una novela que mantiene muy bien un ritmo sostenido rápido, y que alterna con acierto dos horrores distintos: el de los monstruos que acechan en la oscuridad y el que emana de una sociedad trastocada por el racismo, la pobreza, el machismo y la ignorancia.

Los del otro lado es la primera novela de Christopher Buehlman y, si se ha leído antes Entre dos fuegos, la diferencia de estilo y prosa resulta notable, aunque en ningún caso va una en detrimento de la otra. En Entre dos fuegos, el autor alterna entre una prosa delicada, imbuida de una belleza oscura y sobrenatural, y la épica; mientras que en Los del otro lado, la prosa se supedita al ritmo sostenido de la historia, con frases cortas y de gran precisión descriptiva. En ambas se reconoce el buen pulso de este autor de literatura fantástica que sabe romper la tensión del horror con excelentes diálogos, a menudo teñidos con un punto de humor (no siempre macabro), la complejidad de unos personajes, bondadosos pese a haber estado a punto de morir en el infierno, y una soberbia ambientación histórica y atmosférica.

Lectora, te va a costar cerrar este libro hasta que no sepas cómo termina.

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Marie-Claire, de Marguerite Audoux

Marie-Claire es apenas una niña de unos tres años cuando se queda huérfana y pasa al cuidado de un hospicio religioso. Sensible, delicada y fantasiosa, encuentra amistad y cariño entre sus compañeras y educadoras, estableciendo un fuerte vínculo con la hermana Marie-Aimée, con quien tendrá una relación casi maternofilial. Siendo todavía una niña, las monjas la dejan al cuidado de una amable familia de granjeros que la emplean al cuidado de los animales. Marie-Claire podría ser feliz rodeada de amabilidad y naturaleza, pero su espíritu inquieto echa de menos los libros, esa posibilidad fabulosa de viajar que tanto se empeñan en escatimarle.

«Cuando comenzó la siega, me parecía asistir a algo lleno de misterio. Los hombres se acercaban al trigo y lo depositaban en el suelo con grandes movimientos regulares, mientras que otros los levantaban en gavillas, que se apoyaban unas en otras. Los gritos de los segadores parecían a veces venir desde arriba, y yo no podía evitar mirar hacia el cielo para ver los carros de mies que pasaban por el aire.«

Marie-Claire es una novela autobiográfica de la escritora francesa Marguerite Audoux (1863 – 1937), que recibió el Premio Femina en 1910 y cosechó un gran éxito de ventas y buenas críticas. La novela se quedó entre las lecturas más queridas de los franceses y cuando en 1937 los periodistas y editores Jean Prouvost i Marcelle Auclair fundaron una revista sobre moda, salud y belleza, decidieron bautizarla, en su honor, con el nombre de Marie-Claire.  Marguerite Audoux, pese a su escasez de recursos, de formación y a las dificultades de su vida, formó parte del círculo de intelectuales y artistas de la Bande de Carnetin y conmovió a sus colegas y lectores con su prosa concisa y evocadora. El escritor y crítico de arte Octave Mirbeau, que admiraba el estilo literario de Marguerite Audoux y alentó y prologó la publicación de Marie-Claire, decía que los buenos libros tenían el poder de perdurar en el tiempo y llegar hasta los lectores por mucho que se denostaran o criticaran. La edición de 2022 de Funambulista, con traducción de Max Lacruz, recoge el hermoso prefacio de Octave Mirbeau:

«(…) es toda la luz suave y cantarina la que se eleva en este libro, como el sol en una hermosa mañana de verano. Y uno puede sentir la frase de los grandes escritores: un sonido que ya no escuchamos casi nunca, y donde nuestro espíritu se maravilla.«

Esta cita de Mirbeau recoge con maestría la esencia de la escritura de Marguerite Audoux y de su Marie-Claire, un estilo de escritura que aparenta la sencillez del breve instante en el que se siente la calidez de un rayo de sol en invierno sobre la piel, que contiene toda la belleza del hecho y la grandiosidad de lo universal sobre lo humano. Lo más hermoso, a menudo, se lee entre las líneas más sencillas. Y el arte y la maestría de los grandes escritores también reside en trasmitir mucho con muy poco.

Lectora, una novela autobiográfica atemporal y bella.

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Un caso para ir por partes, de Sally Smith

Cuando el Tesorero del Temple, sir William Waring, recibe una caja con una mano amputada acompañada de una nota en la que alguien ha escrito «¿Te echo una mano?«, le pide al abogado y consejero del rey Gabriel Ward que investigue discretamente. El escándalo no puede salpicar al Inner Temple de ninguna manera, pero la cena anual con la prensa de Fleet Street está a la vuelta de la esquina y los periódicos encontrarían de lo más jugoso el misterio de la mano amputada. Precisamente, el diario sensacionalista La Voz de la Nación acaba de ser denunciado por la joven y carismática corista Topsy Tillotson por atentar contra su honor, y ha contratado a sir Edward Hopkins, colega de Gabriel en el Inner Temple, como abogado defensor en un caso que promete ser sonado. La tranquila y metódica vida de Gabriel vuelve a verse alterada cuando su investigación interna se cruza con el caso de la señorita Tillotson: salir del refugio del Temple siempre resulta desconcertante, pero resolver misterios es tan gratificante…

«De verdad», pensó para sí hoscamente, «a veces me pregunto en qué piensa sir Gabriel Ward. ¡Lanzando bolas de nieve! Un abogado de tal antigüedad y distinción. ¡Uno de los consejeros del rey! ¡En público! Tendré que hablar con él.«


Ático de los libros 
Traducción: Sonia Tanco
Fecha de publicación: septiembre de 2026
336 páginas
ISBN: 979-13-87592-55-4

Un caso para ir por partes es la segunda entrega de los casos de Gabriel Ward, abogado, consejero del rey y detective accidental en el Inner Temple de 1901. Al igual que en la novela anterior (Un caso de ratones y asesinato) donde las líneas argumentales de dos misterios se entrecruzaban a medida que avanzaba la trama (el misterio de la autoría de Millie, la ratona del Temple, y el misterio del asesinato del Lord presidente del Tribunal Supremo), en este nuevo caso se entrelazan el misterio del envío de pedacitos de momia a destacados caballeros del Inner Temple, con el caso por difamación de Topsy Tillotson. De forma inesperada y a pesar de que Gabriel Ward solo aspira a una vida tranquila trabajando para los tribunales y leyendo junto a su chimenea, el peculiar consejero del rey termina por involucrarse en los dos misterios. Y, atención, porque si en la novela anterior teníamos a Millie, la ratona, en esta, la gata Delphinium va a jugar un papel destacado en la investigación.

Sally Smith, abogada y consejera del rey -como su protagonista-, vuelve a deleitarnos con un cozy mystery excelentemente ambientado en el Temple de principios del siglo XX y con unos personajes de nuevo tan humanos que conmueven y emocionan. El estilo de la autora, preciso y elegante, vuelve a brillar en esta segunda novela, así como la excelente construcción de carácteres y los diálogos. En esta segunda novela, Sally Smith sostiene la pluma con mayor soltura y fluidez, agiliza el ritmo narrativo y de la trama, detalla el retrato de las manías y peculiaridades de Gabriel Ward y vuelve a introducir, muy bien contextualizados en su momento histórico y geográfico, crítica social y conflicto de clases en el pequeño pero significativo universo del Temple (no sin razón Un caso para ir por partes ha sido finalista del CWA Dagger Award a la mejor novela histórica de misterio del año en Reino Unido). El resultado es una novela tan divertida, entrañable e interesante como la anterior, pero con la particularidad de que, al terminarla, Gabriel Ward, consejero del rey, ya resulta inolvidable en nuestro imaginario lector.

Lectora, larga vida a Gabriel Ward… y a Delphinium.

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Las brujas de Lychford, de Paul Cornell

Los habitantes del pequeño pueblecito rural de Lychford no se ponen de acuerdo sobre los beneficios económicos de la posible apertura, en sus calles, de un hipermercado propiedad de una poderosa corporación. Quienes están a favor de darle la bienvenida al supermercado creen que creará puestos de trabajo y favorecerá la actividad económica del resto de comercios del pueblo que, siendo honestos, suelen quebrar al poco de abrir sus puertas. Quienes están en contra piensan que el hipermercado sería una cicatriz feísima en su bonito pueblo, una traición a su manera de entender el ritmo de vida de Lychford y una competencia brutal para las tiendas locales. Pero Judith Mawson, la anciana excéntrica y misántropa de Lychford, conoce las escalofriantes razones por las que debe alertar a sus vecinos de lo peligroso que sería conceder al hipermercado los permisos de obra necesarios para modificar algunas de las calles del pueblo. Aunque con argumentos sobrenaturales o sin ellos, sabe que nadie la va a escuchar… a menos que encuentre a otras mujeres con la visión mágica requerida.

«Judith Mawson tenía setenta y un años y sabía lo que la gente decía sobre ella: que estaba amargada por nada en particular y enfadada todo el rato, que era una vieja que solo escuchaba cuando le convenía. A ella le traía sin cuidado. Tenía una lista de lo que no le gustaba e incluía casi todas las cosas (y personas) de Lychford. No le gustaba la oscuridad, por eso se resignaba a pagar las facturas de la luz y mantenía encendidas las luces del piso superior de su casa durante toda la noche. 
Bueno, ese era uno de los motivos.«

Paul Cornell es un escritor y guionista británico avalado por su trabajo en aclamadas series de televisión como Coronation Street, Elementary o Doctor Who, entre otras. Entre sus obras literarias, destaca su serie de novelas cortas ambientadas en el ficticio pueblecito rural inglés de Lychford —un cruce de fronteras entre el mundo de los humanos y el de otros seres fantásticos— y protagonizadas por tres brujas que a menudo lidian con el conflicto de encajar lo sobrenatural con la complejidad de la vida mundana moderna. Hasta ahora, publicados en versión original: Witches of Lychford (2015), The Lost Child of Lychford (2016), A Long Day in Lychford (2017), The Lights Go Out in Lychford (2019), Last Stand in Lychford (2020), Gnomes of Lychford (2025). Duermevela ha anunciado que traducirá y publicará la serie completa, y ya tiene fecha para los dos primeros libros de esta saga: en septiembre, Las brujas de Lychford, con traducción de Carla Bataller, corrección editorial de Rebeca Cardeñoso, e ilustración de Celia Mallada, y, en noviembre, El niño perdido de Lychford (ambientado en Navidad).

Apenas había llegado a la mitad del primer capítulo de Las brujas de Lychford cuando supe que estaba irremediablemente atrapada en este pueblecito inglés, pendiente de cada una de las palabras de Paul Cornell y rendida a la gruñona Judith Mawson. Me ha encantado este libro, es corto y perfecto, y la voz del autor es distinta, original e ingeniosa. Destaca por la cálida y socarrona voz narrativa de Cornell, por su sentido del humor y el carisma de sus protagonistas, pero también porque resuelve una trama apasionante a la vez que presenta el escenario, los personajes y el que será el marco argumental principal de la saga. El autor encaja con maestría esta primera trama y toma de contacto con el pueblo de Lychford, Judith, Lizzie y Autumm en una historia tan divertida, entrañable y reconfortante, que deja a las lectoras con muchas ganas de seguir con el resto de la serie. Las brujas de Lychford enamora por su ambientación en una campiña inglesa tocada por la mitología pagana de brujas, hadas, demonios y magia, por el carisma narrativo de Paul Cornell, y por su ritmo y estructura. Y, al poner un pie en el misterioso Lychford, entro casi sin darme cuenta en mi spooky season de este año.

Lectora, deseando leer el siguiente, con una taza de chai y una generosa porción de pastel de calabaza.

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No es lugar para mujeres, de Wendy Moore

Cuando Reino Unido entra en la Primera Guerra Mundial, a principios de agosto de 1914, las suffragettes se apresuran a posponer sus reivindicaciones para unirse en un frente común contra el enemigo exterior. En septiembre de ese mismo año, las doctoras Flora Murray, médica y anestesista, y Louisa Garrett Anderson, cirujana, se disponen a partir hacia París, con tres doctoras más, ocho enfermeras, tres auxiliares y cuatro camilleros, para establecer un hospital que atienda a los heridos cerca del frente francés. Para obtener los permisos acuden directamente a la embajada francesa en Londres porque el Ministerio de Guerra inglés no quiere mujeres en su ejército y, además, casi todas tienen expedientes criminales por su condición de activistas en la lucha por el voto femenino.

En 1876, el Parlamento británico había aprobado la Ley de Medicina, que permitía a las mujeres estudiar en las universidades. Pero, en la práctica, ninguna de las grandes universidades de medicina admitía mujeres, y la mayoría de las jóvenes que deseaban obtener un título o especializarse debían terminar sus estudios en el extranjero. Pese a que volvían a casa con un título y sólida experiencia, en Inglaterra solo se les permitía ejercer la medicina en instituciones de caridad o en clínicas para niños y mujeres, nunca en hospitales. Murray y Anderson, procedentes de familias burguesas acomodadas y emparentadas con la aristocracia, abren su primer hospital en el hotel Claridge, de París, con los fondos recaudados por sus compañeras suffragettes y sus ricas familias. La guerra es un espanto, pero también una oportunidad única para las mujeres británicas que, por primera vez en su vida, tienen la oportunidad de demostrar que pueden ser médicas y cirujanas tan competentes como cualquier hombre. Inquietas por su falta de experiencia con las espantosas heridas de los soldados, pronto comprenden que están en igualdad de condiciones con los médicos varones del Ejército: el nuevo armamento y la guerra de trincheras de la Primera Guerra Mundial destroza a los soldados de una forma que nunca antes se ha visto en los quirófanos. El Claridge solo será el primero de los hospitales militares gestionados únicamente por mujeres: avaladas por la excelencia de su desempeño, pronto son reclamadas en Londres, donde abrirán el hospital de la calle Endell, el mejor y más prestigioso hospital militar de la Primera Guerra Mundial, también llamado, con cariño y admiración, el hospital de las suffragettes o el hospital de las flappers.

«Al ser el único hospital militar dirigido y gestionado únicamente por mujeres durante la Primera Guerra Mundial, el hospital de la calle Endell demostró que las mujeres médicas eran tan capaces de realizar una cirugía militar como los hombres. La prensa reconoció, en muchos de sus artículos, que no solo era el hospital más popular de Londres sino que también era el más eficiente de todos (…). su reputación se propagó por todo el mundo, y acudieron mujeres desde Australia, Canadá, África y Estados Unidos para unirse a él. Los soldados heridos en el frente pedían ser enviados allí. Los médicos militares y los oficiales acudían en masa para observar y aprender de su personal. Sus doctoras y enfermeras salvaron la vida a miles de soldados, y a muchos otros, de quedar incapacitados, y ayudaron a miles más a adaptarse a un futuro en el que tendrían que convivir con dolencias que cambiarían sus vidas.«

Wendy Moore es una periodista londinense autora de varios ensayos sobre historia social y medicina. En No es lugar para mujeres relata la historia del primer hospital militar gestionado únicamente por mujeres y lo que significó para la lucha por el sufragio femenino, el reconocimiento de la igualdad y la incorporación de la mujer al mundo laboral en general y en el de la medicina en particular. Moore narra con agilidad y empatía, encajando con fluidez la documentación histórica y utilizando a menudo como fuente la correspondencia personal de pacientes, médicas, enfermeras, oficiales del Ejército y mandatarios, así como la prensa coetánea, aportando calidez, cercanía y humanidad a este magnífico ensayo histórico, social y médico.

No es lugar para mujeres es la historia de Flora Murray y Louisa Garrett Anderson, las primeras mujeres con sueldo y graduación de oficiales en el Ejército británico, las primeras médicas que atendieron a soldados heridos en una guerra, gestionaron un hospital militar, y fueron reconocidas como Comandantes de la Orden del Imperio Británico. Pero también es la historia de las más de dos millones de mujeres británicas que contribuyeron a mantener Gran Bretaña durante la Primera Guerra Mundial -conduciendo autobuses, cultivando los campos, atendiendo a los heridos, etc.- sustituyendo a los hombres que se alistaban, y siempre con un sueldo inferior y sin la exención fiscal de sus homónimos masculinos en tiempos de guerra. Ciudadanas de segunda, sin derecho a voto ni a formación académica en su propio país, que aplazaron su reivindicación para contribuir al esfuerzo de guerra, y que al finalizar el conflicto no solo no obtuvieron ningún reconocimiento sino que fueron despedidas sin miramientos, relegadas a sus hogares y duramente criticadas y acosadas cuando se empeñaron en seguir trabajando. Las facultades de medicina del país, que habían alentado a las jovenes a matricularse durante la contienda para seguir abiertas -pues la mayoría de sus estudiantes habían sido llamados a filas-, volvieron a vetarlas en cuanto finalizó el conflicto; los hospitales despidieron a sus médicas, tan apreciadas en tiempo de guerra, y se aseguraron de que todos los puestos disponibles fueram solo para hombres. Las doctoras de la calle Endell, que habían sido pioneras en tratar neurosis de guerra y fiebre de las trincheras, que habían sido las primeras en localizar la metralla con Rayos X antes de operar a los soldados (Florence Stoney, médica radióloga especialista, había ofrecido sus máquinas de Rayos X portátiles al Ministerio de Guerra y se las habían rechazado porque «qué iba a saber una mujer», así que las envió al hospital de Murray y Anderson), que habían implementado con éxito métodos innovadores para luchar contra las infecciones en fracturas abiertas (cuando todavía no existían los antibióticos) o desarrollado nuevas prótesis ortopédicas para soldados amputados, al final de la guerra se vieron obligadas a emigrar a otros países para seguir ejerciendo su profesión.

Un ensayo fascinante, conmovedor y muy necesario para entender que la posibilidad de estudiar y ejercer una profesión en igualdad de condiciones que los hombres es un derecho adquirido mucho más reciente de lo que pensamos. Una crónica humana y muy esclarecedora sobre cómo la Primera Guerra Mundial cambió la medicina en Europa y abrió el camino del cambio social que habría de producirse en las últimas décadas del siglo pasado.

Lectora, imprescindible y emocionante.

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