El diamante de Moonfleet, de John Meade Falkner

El joven John Trenchard pertenece al pueblo costero de Moonfleet, cerca de los acantilados de Dorset. La localidad vive de lo que trae la marea y del contrabando de licor, siempre pendientes del mar y de enterrar a los pobres naufragados de los peligrosos bajíos y orografía de su costa. Tras un terrible temporal, John descubre bajo una lápida del promontorio un pasadizo que lo lleva hasta la cripta de los Mohune, antiguos señores de Moonfleet, y allí encuentra el medallón de Barbanegra. Convencido de que ese medallón esconde el mapa de un tesoro maldito, el chico sueña con la aventura y la riqueza. Sin embargo, todo se complica cuando el juez Maskew, un personaje vil y miserable que se la tiene jurada a los contrabandistas del pueblo y, en especial, a su cabecilla, el capitán Elzevir Block, decide acabar con las actividades ilegales del lugar. Un asesinato, la maldad de un hombre y una maldición están a punto a embarcar al joven Trenchard y al extraordinario capitán Block en la aventura de sus vidas.

«Cuando los Mohune se revuelven en su tumba, Moonfleet no tardará en llevar luto.«

John Meade Falkner (1858 – 1932) fue un empresario y escritor inglés, viajero, erudito, aficionado a la paleontología, lector incansable y coleccionista de libros antiguos. Contemporáneo de Robert Louis Stevenson, autor de otro gran clásico de aventuras de la época como fue La isla del tesoro, la obra más famosa y querida de Falkner siempre fue El diamante de Moonfleet, una novela brillante que ha sido un poco olvidada en su traducción a nuestro idioma. El año pasado, leí la reseña de MH en Las inquilinas de Netherfield y me gustó tanto el entusiasmo y la emoción con la que hablaba de este libro que supe que tenía que leerlo. Aunque mis reseñas no son tan estupendas como las de mi querida MH, vaya por delante que comparto completamente su admiración por El diamante de Moonfleet, me ha encantado.

Falkner publicó por primera vez El diamante de Moonfleet en 1898, pero la novela de aventuras está ambientada en una localidad ficticia de la costa de Dorset —bien conocida por el autor— en la segunda mitad del siglo XVIII (gran parte de sus acontecimientos tienen lugar durante La guerra de los siete años, 1756-1763). Está narrada en primera persona por uno de sus protagonistas, John Trenchard, y trata sobre la extraordinaria aventura que vivió durante su juventud junto al capitán Elzevir Block, un hombre tocado por la muerte de su hijo, pero que todavía conserva su naturaleza fuerte, valiente, honesta y leal. En contraposición a la figura paternal y buena de Block, el juez Maskew, vil, miserable y traicionero, inicia un conflicto que desencadena el ritmo de la trama. Esta inversión de roles, en la que el contrabandista es bueno y el juez es malvado, da juego a Falkner para escenas dickensianas en las que pone de relieve la injusticia del sistema judicial de la época y la maldad humana, pero también lo ayuda a caracterizar a sus personajes con maestría. Y es que El diamante de Moonfleet, como ya señaló Joseph Conrad, destaca por sus extraordinarios personajes, tan bien perfilados y, a menudo, conmovedores. La inocencia de John, la sabiduría de Grace, la lealtad de Ratsey, la paciencia de Gleenie o el excelso y regio héroe que es Block se quedan para siempre en el corazón del lector por méritos propios.

Con una prosa vivaz, descriptiva y bella, y un hábil y acertado manejo del recurso de la anticipación para crear suspense, Falkner embarca a los lectores en una aventura que no siempre es trepidante, pero que fluye sin pausa, que interesa y conmueve (el final es épico, emociona hasta las lágrimas). A mí me ha gustado muchísimo (excepto por un capítulo que me ha parecido fuera del tono de la novela y que se puede obviar con toda facilidad) y, aunque estemos en enero, espero que no se me olvide cuando a finales de año recopile mis mejores lecturas porque bien se merece estar en esa lista. Si bien su inicio me recordó a La isla del tesoro de Stevenson, sus respectivos protagonistas y sus tramas no tienen mucho más en común: en El diamante de Moonfleet apenas tenemos escenas a bordo de un barco, la posada Almirante Benbow y el ¿Por qué no? son muy distintos y Elzevir Block bien podría ser la némesis de John Long Silver. Y no voy a contarte más.

Lectora, emociónate.

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4 respuestas a El diamante de Moonfleet, de John Meade Falkner

  1. Margari dijo:

    Pues pinta bastante bien y no me sonaba de nada. Apuntada me la llevo.
    Besotes!!!

  2. Hola, Mónica:
    Creo que no lo conocía, al menos ahora mismo no me suena, pero me lo anoto :-)
    Muchas gracias por la reseña.
    Un beso.

  3. Nitocris dijo:

    Hola guapísima, recuerdo esta reseña de MH y su entusiasmo, jeje.. y por lo que parece a ti también te gustó así que habrá que tenerla en cuenta.
    Un besazo

  4. Hola Mónica,
    Ya el título de por sí es muy sugerente, invita a leerlo. Muchas gracias por la reseña. La verdad es que la editorial Zenda está sacando libros muy curiosos.
    Un abrazo,
    Teresa

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