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La biblioteca de los siete mares, de Alexander Pechman
Acompañado por el recuerdo de su tatarabuelo, un oficial del buque británico Pandora, que partió hacia el Ártico en 1876 en busca de la expedición perdida de Franklin, Alexander Pechman comparte en este maravilloso ensayo su ruta personal a través de la literatura marítima y las historias verídicas que la sostienen. Muy centrado en los autores británicos del siglo XIX, que alumbraron las primeras novelas del mar, y de principios del XX, Pechman recorre con mucho encanto historias de piratas, de corsarios, de traficantes, de faros, de monstruos marinos, naufragios, correo transatlántico, capitanes intrépidos, motines, leyendas, misterios… William Shakespeare, Lord Byron, Jane Austen, Oscar Wilde, Robert Louis Stevenson, Edgar Allan Poe, Daniel Dafoe, Elizabeth Gaskell o Herman Melville, entre muchos otros, recogen el hilo de la Odisea y navegan con sus propias derrotas.
«Cada hogar tiene una puerta que conduce al exterior, y detrás de cada una de ellas existe una infinidad de descubrimientos que nos aguardan. Sólo tenemos que abrir bien los ojos y dejar volar nuestra imaginación, o permitir que alguno de los autores mencionados en este libro nos los abra y expanda nuestros sentidos. Al hacerlo, el mar ya no es sólo un montón de agua, sino ese lugar que vi con los ojos de un niño y que he vuelto a encontrar en muchas obras literarias antiguas, pero también en algunas nuevas.«

Alexander Pechman es un traductor y escritor vienés licenciado en Sociología, Psicología y Literatura Inglesa y Estadounidense. Ha traducido a H. P. Lovecraft, Mary Shelley, W. B. Yeats o Nathaniel Hawthorne, entre otros autores clásicos. Entre sus obras de no ficción, destacan las biografías de Herman Melville (2003) y Mary Shelley (2006), así como el anecdotario literario La biblioteca de los libros perdidos (Edhasa, 2011) o La biblioteca de los siete mares, traducida por Alejandro Pantoja para Acantilado.
Esta es una de esas lecturas que te proporciona una larguísima lista de títulos y autores para descubrir. Un libro sobre el mar, pero también sobre libros, que siempre es ameno y ligero porque no tiene voluntad de ser exhaustivo o académico sino que se muestra honesto a lo largo de todas sus páginas: un recorrido personal de Pechman por sus novelas, leyendas y autores preferidos. Me llevo más de una veintena de nuevos títulos para mi lista de deseos y el placer de descubrir a William Hope Dodgson (Valdemar tiene toda su bibliografía) o al capitán Marryat y su interpretación de la leyenda del holandés errante, así como las ganas de leer otros títulos de autores que hace tiempo que me acompañan, como Bram Stoker, Ray Bradbury o Tobias Smollett. Me ha encantado descubrir relatos marítimos y reconocer los hechos históricos que los alimentan, como el naufragio del Wager, el motín del Bounty o la historia de Alexander Selkirk, entre otras. Así como reencontrarme con novelas que me entusiasman, como Moonfleet, La posada Jamaica, La isla del tesoro, 20.000 leguas de viaje submarino o Huracán en Jamaica. Mención especial, la emoción que siempre me produce la pintura de Théodore Géricault, La balsa de la Medusa, cuando la veo en el Louvre y que aquí aparece bien documentada, o seguirle la pista a una leyenda que se reinterpreta a lo largo de los siglos como, por ejemplo, Ondina, de De la Motte, que inspiró La sirenita, de Hans Christian Andersen, que a su vez inspiró El pescador y su alma, de Oscar Wilde.
Alexander Pechman emociona y conmueve con anécdotas de marineros y escritores, de leyendas y recuerdos, con poesía y prosa, y la Odisea como el origen común de toda la literatura marítima y de aventuras occidental. Cuentos de fantasmas, los capitanes Charles y Francis Austen, Jane Austen y Persuasión, el hermano de Elizabeth Gaskell que desapareció en el mar, el anhelo de Emily Dickinson, el inicio de Frankenstein en las cartas del capitán de un barco que surca los mares helados y remotos… Pechman se pregunta si el ser humano está emparentado con el mar. No lo sabemos. Pero en el mar fue donde empezó la vida.
Lectora, un ensayo ameno, divertido, muy literario y perfecto para descubrir las mejores lecturas de tu próximo verano.
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Apreciada señora Christie, de Núria Pradas
Emma Marbury, que lo ha perdido todo durante la Segunda Guerra Mundial, decide empezar de nuevo en Dartmouth, un pequeño pueblo en Devon, poniendo en marcha la librería que ha heredado de su tía Pennelope. No son buenos tiempos para vender libros, pero la gente del pueblo es amable y puede que se le haya concecido una segunda oportunidad para entender mejor a su tía Penn. Sin embargo, cuando se produce un crimen sorprendente que hace pedazos la tranquila complacencia de la pequeña comunidad, Emma no podrá evitar tomar cartas en el asunto. Por suerte, la famosa escritora Agatha Christie, a quien la tía Penn tanto admiraba, vive cerca y puede que esté dispuesta a echarle una mano para resolver el misterio y salvar a un inocente de la horca.
«Es una idea que me da vueltas por la cabeza desde hace tiempo. Ha crecido dentro de mí y sé que se convertirá en un buen libro. Escribiré lo que deseo y esta es la joya más preciada que un escritor puede tener (…). A menudo me pregunto si las personas que leen el libro pueden percibir que escribirlo ha sido un trabajo duro o un placer.«

Núria Pradas Andreu es una escritora barcelonesa que se inició en la literatura infantil y juvenil tras una larga carrera como docente de lengua catalana en educación secundaria. En 2012 fue galardonada con el Premi Carlemany por su novela Sota el mateix cel, lo que la animó a escribir para adultos. Benvolguda senyora Christie —que ha sido publicada también en castellano, con traducción de Manuel Pérez Subirana y el título de Apreciada señora Christie— salió a librerías a principios de 2025 y es su séptima novela al margen de su bibliografía juvenil. Tal y como Núria Pradas consigna en su dedicatoria inicial, se trata de un homenaje a la escritora Agatha Christie, con quien la autora se inició en el disfrute de la literatura de misterio y a quien admira muchísimo como novelista, pero también como la mujer libre, valiente y avanzada a su tiempo que fue.
Explica Núria Pradas en los agradecimientos de Benvolguda senyora Christie, que cuando viajó a Inglaterra tras los pasos de Agatha Christie no pensaba que acabaría escribiendo una novela como esta. Pradas admiraba a Christie desde muy joven porque, al igual que la mayoría de las lectoras de este país de más de treinta años, se inició en la literatura de misterio leyendo los casos de monsieur Poirot y Mrs. Marple. Pero en este viaje, descubrió, además de a la escritora, a la mujer enérgica, inteligente, encantadora y peculiar que conducía por la campiña, adoraba su casa de Greenway, en Devon, asistía a su marido arqueólogo en sus excavaciones mesopotámicas y cuidaba de los suyos mientras disfrutaba de su profesión. Y eso es lo que encontramos en Benvolguda senyora Christie: una intriga clásica al más puro estilo Christie, una excelente ambientación en la campiña inglesa durante los duros primeros años tras la Segunda Guerra Mundial y la presencia de Agatha Christie como un personaje real que se hubiese colado entre las páginas de uno de sus propios misterios. El retrato que Pradas hace de la célebre escritora británica es respetuoso y destila cariño y admiración; se siente verosímil, tremendamente humano. El resultado es una novela agradable, interesante y muy bien imbuida del espíritu clásico de la Golden Age, así como del marco histórico en el que tan bien sabe Núria Pradas ubicar su trama.
Lectora, para admiradoras de Mrs. Christie y disfrutonas de los misterios clásicos.
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El caso del escritor desaparecido, de E. C. R. Lorac
Michael Ashe, escritor de novelas de aventuras y suspense, se dirige a sus editores con el deseo de conocer al otro escritor gran superventas con el que comparte sello editorial, Vivian Lestrange. El problema es que nadie sabe quién se esconde bajo ese seudónimo, aunque sí que se trata de un autor muy reservado. La sorpresa es mayúscula cuando una joven llamada Eleanor Clarke acepta la invitación de Ashe y se presenta como Vivian Lestrange en casa de los editores. Sin embargo, días después del encuentro, la señorita Clarke acude a Scotland Yard muy preocupada: ha mentido a Michael Ashe y a sus editores, ella no es más que la secretaria de Lestrange y su jefe ha desaparecido misteriosamente. Los inspectores Bond y Warner no están seguros de que diga la verdad, pero lo cierto es que la casa del escritor ha sido vaciada, una de las ventanas está destrozada por un disparo, y Lestrange y su ama de llaves no aparecen por ninguna parte.
«Si Dorothy L. Sayers hubiera decidido firmar sus libros como Jack Johnson, ¿adivinaría usted que se trataba de una mujer? (…) Le diré una cosa, le prestaré tres libros recién publicados y si al cabo de una semana adivina el sexo de cada uno de los autores, donaré diez libras a la organización caritativa que usted prefiera. Hoy no hay ningún criterio válido. Las mujeres han reclamado la igualdad con los hombres y, aparte de unos cuantos genios, han alcanzado su nivel.«

E. C. R. Lorac es el seudónimo de la escritora británica de novelas de misterio Edith Caroline Rivett (1884 – 1959), que también publicó bajo el seudónimo de Carol Carnac. Con el nombre de E. C. R. Lorac, desde 1931 hasta poco antes de su muerte, publicó una serie de novelas policíacas protagonizadas por el detective de origen escocés Robert Macdonald y su colega el inspector Reeves. Sin embargo, El caso del escritor desaparecido, publicada por primera vez en 1935 con el título original de Death of an Autor, no pertenece a la saga de su detective Macdonald sino que está protagonizada por el inspector Bond y por el inspector jefe Warner, del Departamento de Investigación Criminal de Scotland Yard.
Se nota que E. C. R. Lorac se lo pasó en grande escribiendo El caso del escritor desaparecido, una novela en la que se burla un poquito del mundillo literario de los años treinta del siglo pasado, probablemente porque los contemporáneos de Lorac estaban convencidos de que detrás de su seudónimo se escondía un hombre. Así arranca esta historia de misterio, con una mujer reivindicando ser la escritora de una serie de novelas criminales y un puñado de señores sorprendidos de su capacidad. Y aunque a partir de la segunda mitad del libro la trama se centra en la investigación de un posible asesinato, el juego literario sigue de fondo y se refleja bien en la duda y el desconcierto del detective Bond, que nunca sabe qué pensar de una mujer que se sale del corsé de género de su época y sociedad.
La prosa de Lorac es ágil y sobria, aunque elegante. Narrada desde un punto de vista omnisciente, que a menudo centra el foco en el inspector Warner, la autora utiliza los diálogos para exponer el pensamiento de sus personajes y para resumir al lector las teorías sobre la investigación del caso. El caso del escritor desaparecido es una historia entretenida y sin giros tramposos ni puntos ciegos, respetando con acierto la regla de oro de la novela de misterio (el lector siempre debe saber lo mismo o un poco más que los personajes) y facilitando que lleguemos a la misma conclusión de Scotland Yard, solo que un poquito antes.
Lectora, una novela de misterio literaria con un puntito de humor muy refrescante.
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Etiquetado Clásico, Literatura británica, metaliteratura, Policíaca
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El caso de los bombones envenenados, de Anthony Berkeley
Una mañana, en el Club Rainbow para caballeros, Eustace Pennefather recibe por correo una caja de bombones de una conocida empresa de chocolates. Sin darle la menor importancia, le cede la caja de muestra a un colega del club, el señor Bendix, que la lleva a casa porque ha hecho una apuesta con su esposa y le debe, precisamente, una caja de bombones. A las pocas horas de ingerir el chocolate, la señora Bendix muere envenenada. Scotland Yard, atascado en las investigaciones, decide pedir ayuda al Círculo del Crimen. La asociación, presidida por Roger Sheringham, novelista y detective aficionado, recibe la consulta con entusiasmo y se compromete a presentar seis teorías —una por cada miembro del Círculo— sobre el asesinato, hasta conseguir dar con la solución al enigma. Cada uno de los socios del Círculo del Crimen inician sus investigaciones y presentan sus conclusiones para debatirlas con el resto de sus compañeros, pero resulta evidente que cada uno de estos detectives aficionados interpreta las pistas según su carácter y formación: sir Charles Wildman es abogado, a Alicia Dammers le fascina la psicología, la señora Fielder-Fleming es dramaturga, y Ambrose Chitterwick, Percy Robinson y el propio Roger Sheringham son escritores de novela policíaca. ¿Serán capaces de ir más allá de la deducción y montar un caso sólido contra el asesino?
«—Qué extraña es la vida (…). De hecho vi a la señora Bendix y a su marido en su palco del Imperial la noche anterior a su muerte. Oh, sí; los conocía de vista. Venían a menudo a mis estrenos. Yo estaba en un asiento casi justo debajo de su palco. Ciertamente, la vida es más extraña que la ficción. Si hubiera podido adivinar por un minuto el espantoso destino que se cernía sobre ella, yo…
—Habría tenido el sentido común de advertirle que se mantuviera alejada de los bombones, espero —observó sir Charles, que no aguantaba mucho a la señora Fielder-Flemming.«

Who Editorial
Traducción: Tino Navarro Villanueva
Fecha de publicación: junio de 2022
282 páginas
ISBN: 9788412502633
Anthony Berkeley Cox (1893 – 1971) fue periodista, crítico literario, escritor de novelas y relatos policíacos y uno de los fundadores del Detection Club (1930). Publicó una veintena de novelas entre 1925 y 1943 bajo el nombre de Anthony Berkeley, pero también con los seudónimos de Francis Iles y A. Monmouth Platts. En 1941, Alfred Hitchcock llevó a la gran pantalla una de sus obras más célebres, Sospecha (Before the Fact). El caso de los bombones envenenados (1929) es la quinta novela protagonizada por el detective aficionado y escritor Roger Sheringham y, junto con El crimen de las medias de seda (1928), se considera la mejor de la saga. Who Editorial publicó en 2022 esta excelente traducción de Tino Navarro Villanueva con introducciones de José Ignacio Escribano y Noemí Calabuig, en una edición del clásico que incluye también dos finales alternativos, inéditos en castellano, escritos por Christianna Brand (a propósito de una reedición especial estadounidense de El caso de los bombones envenenados, en 1979) y por Martin Edwards (por la reedición de la novela de Berkeley por la British Library en 2016).
El caso de los bombones envenenados es una novela clásica de detectives, un whodunit de la Golden Age, pero también es una reflexión sobre género literario detectivesco. En este sentido, la idea principal queda en boca de uno de sus personajes cuando asegura que, en una novela de detectives, el lector cree en que la deducción del protagonista es la correcta, pero, en realidad, una sola pista nunca daría pie a una sola deducción o teoría sino a múltiples. Con el sentido del humor que suele caracterizar la escritura de Anthony Berkeley y seis planteamientos criminales distintos, el autor ofrece una novela original e inteligente que a la vez sigue encandilando a los lectores de misterio clásico porque sigue siendo una magnífica trama detectivesca.
Además de su planteamiento inusual del misterio, El caso de los bombones envenenados destaca por su estupenda trama y resolución del caso (en absoluto tramposa), y por la sólida construcción de sus personajes: atención al estudio psicológico de cada uno de los detectives del Círculo del Crimen y a cómo los ingeniosos —y a menudo irónicos— diálogos contribuyen a su caracterización. Los distintos investigadores no solo plantean sus respectivas propuestas de resolución del enigma según su profesión, experiencia y/o personalidad, sino que también su discurso es afín a su carácter. El resultado es una novela en la que tanto personajes como trama detectivesca brillan por igual; tanto, como la inteligente propuesta de su autor y su habilidad para reflexionar sobre un género literario al que contribuyó con su talento y buena prosa sin perder jamás el sentido del humor.
Lectora, para disfrutar de un misterio con seis detectives y una sola teoría acertada sobre el crimen.
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El asesinato del señor Wickham, de Claudia Gray
Emma y George Knightley han invitado a algunos amigos a pasar un mes en Donwell Abbey, pero quizás se les ha ido un poco de las manos. Knightley ha invitado a su buen amigo Darcy, a su esposa y a Jonathan, el hijo mayor del matrimonio. Y Emma, a Fanny y Edmund Bertram, primos lejanos, a los recién casados Brandon y a Juliet Tilney, la hija de su amiga Catherine. Para mayor complicación, Anne y Frederick Wentworth se hallan instalados en Donwell Abbey desde que la casa que habían alquilado, propiedad de Emma, está en obras por culpa del derrumbe de una escalera. La primera noche en la que todo el grupo se sienta a cenar en el bonito comedor de los Knightley, aparece por sorpresa un último e indeseado invitado: George Wickham. Desafiante y con menos escrúpulos que nunca, Wickham está allí para exigir el pago de una deuda demoledora a algunos de los presentes, para hacer chantaje a otros, y para restregarles por la cara a los Darcy el terrible duelo que amenaza con romper su matrimonio. A la mañana siguiente, Wickham aparece asesinado. Y todos en Donwell Abbey tenían motivos para desear su muerte.
«La muerte era la mayor de las preocupaciones del ser humano. Un baile, en cambio, no. Por lo tanto, sería sensato pensar que un baile apenas conseguiría distraer a aquellos en Donwell Abbey, ya que el asesinato sin resolver del señor Wickham les pesaba sobre los hombros. Pero nada con relación a un baile es sensato.«

Claudia Gray es el seudónimo de Amy Vincent, una escritora estadounidense de literatura young adult, autora de la conocida saga vampírica Medianoche. El asesinato del señor Wickham es la primera entrega de la saga de misterio protagonizada por Juliet Tilney y Jonathan Darcy (Mr. Darcy and Miss Tilney Mystery Series), dos jóvenes investigadores en la Inglaterra de Regencia. La saga continúa con The Late Mrs. Willoughby (2023) y The Perils of Lady Catherine de Bourgh (2024), aunque no han sido traducidas al castellano.
Somos muchas las lectoras prendadas de Jane Austen que sentimos debilidad por cualquier libro que lleve su nombre en el título o haga referencia al universo austenita. Sin embargo, a menudo, nos hemos llevado un buen chasco porque, como sucede con los grandes autores y autoras del siglo XIX, Austen es inimitable y rendirle homenaje y que salga bien no es sencillo. Por eso leer El asesinato del señor Wickham ha sido una sorpresa tan agradable: no solo es una novela de misterio muy entretenida y bien escrita —si no conoces la pluma de Claudia Gray te recomiendo que le pongas remedio— sino que me ha parecido la mejor novela-homenaje a los personajes de Jane Austen que he leído nunca hasta la fecha. Resulta admirable el respeto y la sensibilidad de la autora para retomar a los protagonistas de las novelas de Austen y darles continuidad más allá del día de sus respectivas bodas. Con un notable conocimiento y comprensión de los caracteres austenitas, sustentado en una coherente labor psicológica, Claudia Gray nos propone un posible futuro de los matrimonios más famosos de Austen. Y lo hace rematadamente bien. Aunque es cierto que su intención en esta primera entrega de la saga es introducir a sus jóvenes investigadores, Juliet Tilney y Jonathan Darcy (originales de Gray), es imposible no admirar su trabajo con los protagonistas de Orgullo y prejuicio, Persuasión, Sentido y sensibilidad, Emma y Mansfield Park, su rigurosa ambientación en la época de Regencia inglesa, su buen ritmo narrativo, su estupenda prosa (algo empañada porque a esta edición en castellano le hace falta una buena corrección) y el planteamiento del misterio del asesinato del odioso Mr. Wickham. Quizás porque Claudia Gray tiene su propio estilo y escribe de fábula y nos ahorra cualquier burdo intento de imitar a Jane Austen, esta novela resulta tan auténtica, divertida y simpática.
Lectora, un homenaje de lo más acertado y entretenido a algunos personajes austenitas más queridos… y a otros que no lo son tanto.
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