El barón de Ballantrae, de Robert Louis Stevenson

Cuando estalla la revolución jacobita de 1745 en Escocia, Lord Durrisdeer decide optar por la sensatez: propone a su hijo mayor James, el barón de Ballantrae, que se quede a su lado en la propiedad familiar dando apoyo a rey Jorge II, y envía a su hijo pequeño, Henry, a cerrar filas con los escoceses rebeldes que apoyan a la casa Estuardo. Henry es un muchacho honesto, leal y amable, siempre a la sombra de su hermano mayor, un hombre mezquino, malvado, manipulador y vil que, sin embargo, sigue siendo el favorito de su padre. En contra de la sensatez y de los consejos familiares, es James quien parte hacia el frente con las tropas jacobitas, dejando a Henry a cargo de Durrisdeer. La pena cae sobre la familia cuando llegan noticias de que el barón ha caído en Culloden y aunque Henry asume el control del patrimonio de su linaje, gestionándolo con honor y diligencia, el Lord jamás se recupera de su pérdida. La maldición y la desgracia caerán sobre los Durrisdeer cuando descubran la verdadera naturaleza del degenerado barón de Ballantrae.

«A mí la edad avanzada no me importa nada. Creo que he sido siempre viejo; y ahora soy, gracias a Dios, más conocido y respetado. ¡No todo el mundo puede decir lo mismo, señor Bally! Los rasgos de su semblante revelan calamidades, la vida comienza a cerrarse sobre usted como una prisión; pronto vendrá la muerte a golpear a su puerta, y no veo de qué fuente sacará el consuelo.«

Cuenta Robert Louis Stevenson (1850 – 1894) en el prefacio de El barón de Ballantrae (1888) que empezó a escribir esta historia llevado por el deseo de una aventura, a lo largo de muchos años, en la que los personajes viajasen por países lejanos. Pero también quería un villano protagonista, taimado y maquiavélico, y aunque temía la alargada sombra de Barry Lyndon (William M. Thackeray, 1844) estaba dispuesto a arriesgarse con esta novela de aventuras y misterio con un punto gótico y romanticista.

El barón de Ballantrae, al igual que otras novelas de misterio gótico de su época (como, por ejemplo, Drácula, de Bram Stoker), empieza simulando ser una narración real, el testimonio del fiel administrador de los Durrisdeer, Mackellar, sobre el fatídico destino de sus señores. Supuestamente, los papeles misteriosos llegan a Stevenson de las manos de un amigo abogado, que tiene instrucciones de no abrirlos hasta cien años después de su consignación (en 1789). Como punto curioso, Stevenson le dedica esta obra a Mary Shelley (1797 – 1851) y a su hijo Percy Florence (1819 – 1889), y aunque no sé si se debía a cierta amistad con sir Percy o a la más rendida admiración por su madre, lo cierto es que El barón de Ballantrae posee cierta oscuridad y la referencia del muerto que vuelve a la vida (aunque sea de una forma muy distinta a la de Frankenstein), una cuestión sobre la que el autor volverá en novelas posteriores. Cuando Robert Louis Stevenson publica El barón de Ballantrae en 1888, ya es un escritor de cierta reputación por La isla del tesoro (1883), Secuestrado (1886), La flecha negra (1888) y El extraño caso del doctor Jeckyll y el señor Hyde (1886), por lo que su combinación de novela de aventuras con un toque oscuro, casi sobrenatural, explorando la maldad humana, no debió sorprender a sus lectores aunque sí deleitarnos con la creación de un villano que, a menudo, pone los pelos de punta. Piratas, contrabandistas, espías, soldados de fortuna y tesoros escondidos alrededor de tres personajes antagonistas que viajan por Escocia, Francia, la India, Nueva York y las salvajes tierras norteñas de las Adirondack del siglo XVIII.

Lectora, el misterio, el suspense, la aventura y la maldad están servidos.

También te gustará: El extraño caso del doctor Jeckyll y el señor Hyde; La isla del tesoro; Drácula; Frankenstein; La joya de las siete estrellas

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3 respuestas a El barón de Ballantrae, de Robert Louis Stevenson

  1. Nitocris dijo:

    Hola guapísima, el otro día la vi en el catálogo de eBiblio y hoy, qué casualidad, la traes por aquí… Igual la meto en la lista de favoritos… Me encanta la época de los jacobitas y la batalla de Culloden…
    Un besazo

  2. Norah Bennett dijo:

    Ay, qué recuerdos. Este libro lo teníamos en casa, con dibujos que a mí me daban miedo. Es que el señor de Ballantrae eta muy malo. Por eso nunca lo leí cuando era pequeña y luego ya no sé qué fue de él. No sé por qué todavía no he leído nada de Stevenson y creo que me podría gustar, por esa mezcla con lo oscuro y en este caso los viajes. Aunque las batallas se me hacen bola, la Historia y yo, ya sabes.

  3. Hola, Mónica:
    Todo lo que he leído del autor me ha gustado, y este, con ese villano tan prometedor, no creo que me decepcione.
    Un beso y gracias por la entrada :-)

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