El misterio de la luna creciente, de Valentine Williams

El joven dramaturgo Pete Blakeney, herido de gravedad en la Gran Guerra, pasa el verano en las pacíficas y agradables montañas Adirondak, a orillas de un hermoso lago. Invitado por los propietarios de la colonia vacacional, cree que será un lugar tranquilo para terminar su obra de teatro. Pero allí coincide con Graziella, una mujer casada de la que está profundamente enamorado. El matrimonio de Graziella, con el empresario millonario Victor Haversley es un desastre: Victor intenta seducir a la joven Sara en las narices del prometido de la chica, y Graziella ha invitado a su querido amigo Waters, lo que desata los celos de su marido y la indignación de la secretaria de Haversley. Pero cuando uno de ellos aparece muerto en su cabaña con un tiro en la cabeza y el asesinato pasional parece la opción más probable, el detective de Scotland Yard Trevor Dene, que pasa las vacaciones con su amigo el sheriff Hank, descubre que el caso podría tener relación con una trama criminal de Chicago. Por no hablar del preso fugado que merodea por los alrededores.

«—Recuerdo los trabajos de Breasted y Winlock y de alguno de sus compatriotas británicos que colaboraron con Howard Carter, como Newberry y Alan Gardiner. Pero no tengo la menor idea de quién es ese profesor Carruthers. ¿Es muy conocido?
—¡Digamos que tan conocido como la célebre señora Harris! —respondió mirándome fijamente.
—La amiga imaginaria de Sarah Gamp*, ¿verdad?»

(*) Personaje secundario de Charles Dickens que aparece en Vida y aventuras de Martin Chuzzlewit

Valentine Williams (1883 – 1946) fue un periodista londinense que empezó a escribir novelas y obras teatro durante su convalecencia tras ser herido de gravedad en las trincheras de la Primera Guerra Mundial. Vivió en la Riviera francesa, en Nueva York, en Egipto e Inglaterra y fue autor de guiones cinematográficos y más de una treintena de novelas policiacas y de espionaje. Publicó El misterio de la luna creciente por primera vez en 1935 y su protagonista, Pete Blakeney, comparte algunos rasgos biográficos con el autor, como su condición de escritor y de herido de guerra.

El misterio de la luna creciente me ha parecido una novela de misterio entretenida con un final poco satisfactorio. Dicen los expertos novelistas criminólogos que los principales móviles para asesinar son el amor, la venganza y la codicia, y aunque en esta novela se exploran los tres, el motivo final del asesinato queda muy desdibujado, rozando el absurdo. Narrada en primera persona desde el punto de vista del atormentado dramaturgo Pete Blakeney, se trata de una obra ágil, con buenos diálogos, carismáticos investigadores (Dene y el sheriff Hank hacen una pareja casi cómica, pero muy efectiva) y un amplio elenco de sospechosos para que los lectores vayamos descartando (o no) a medida que se nos proporciona la información. Williams juega limpio, mantiene bien el suspense, da pistas descaradas para que el lector pueda ir componiendo el rompecabezas y atrapa al culpable. Lástima que al final se le queden algo desdibujados los motivos y el argumento legal de quien puede heredar la fortuna. Y no puedo contar más.

Lectora, no me ha terminado de convencer.

También te gustará: Misterio en Londres; El misterio Bartlett; Un chelín para velas

Esta entrada ha sido publicada en Blog y etiquetada como , . Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a El misterio de la luna creciente, de Valentine Williams

  1. Margari dijo:

    Pena lo que señalas de ese final, porque pintaba bastante bien. No creo que me anime en esta ocasión.
    Besotes!!!

  2. Nitocris dijo:

    Hola guapísima, qué casualidad, ayer lo vi en las novedades de eBiblio y lo marqué para leer. Ahora que he leído lo del final iré prevenida, porque yo soy como tú, de las que me parece que el final tiene que tener un poco de sentido. Ya te contaré.
    Un besazo

  3. Norah Bennett dijo:

    Como decía aquel, si hay que matar se mata, pero matar para nada, es tontería. Qué rabia que alguien no encuentre ese motivo de suficiente peso que justifique la historia. Es como cuando te tienen todo el libro con un gran secreto, algo inimaginable que sucedió, y luego al final era algo vulgar y corriente. Eso lo hizo Dicker en Los Baltimore. Y muchos más.
    Íbamos bien con el escritor pasando unos días en las montañas. A eso me apuntaba.
    De alguna manera hay que hacer la criba de lecturas, jeje.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Límite de tiempo excedido. Por favor complete el captcha otra vez más.