En septiembre de 1740, desde el puerto de Portsmouth, parte una expedición de la Royal Navy bajo la comandancia del almirante George Anson a bordo del buque insignia HSM Centurion. Junto con el resto de su escuadra naval, compuesta por los barcos de guerra HMS Gloucester, HMS Severn, HMS Pearl y HMS Wager, tenía la misión de capturar un galeón español cargado de oro y plata que seguía una ruta discreta de las Indias Occidentales a Chinas para comprar sedas y especias. Pero muy cerca del Cabo de Hornos, un huracán hace naufragar al HMS Wager frente a una desolada isla de la Patagonia. Casi diez meses después de haber sido avistado por última vez, aparecen en Brasil treinta supervivientes del Wager, a bordo de una embarcación que se cae a pedazos. Al borde de la muerte, cadavéricos, víctimas de la inanición, del escorbuto, son recibidos con admiración por su ingenio y valor. Hasta que, casi seis meses después, aparece otro bote, en la costa de Chile, con tres supervivientes en peor estado de salud, delirantes, comidos por los bichos, con un pie en la tumba Al recuperarse y volver a Inglaterra declaran, como oficiales del HMS Wager, que los náufragos que los han precedido no son héroes sino marineros amotinados, criminales sin escrúpulos, sin código de honor, que los agredieron y abandonaron en una isla para morir. ¿Quién dice la verdad? De los más de 2000 hombres que partieron en la expedición naval de George Anson, vuelven a Inglaterra menos de doscientos, en el marco de una guerra desastrosa contra los españoles que ha costado al contribuyente británico más de 43 millones de libras esterlinas. La idea imperialista de la supremacía británica en el mundo, de la exportación de su ideal de hombres ilustrados y civilizados, no resulta compatible con el comportamiento de los náufragos del Wager. El consejo de guerra contra los implicados debe dirimir si en condiciones de supervivencia tan extremas, los ingleses mantuvieron su pátina de civilización o cayeron en la barbarie.

David Grann es un escritor y periodista de investigación estadounidense autor de los ensayos Z, la ciudad perdida (2009), donde relata la expedición por el Amazonas del explorador inglés Percy Fawcett, en 1925, y Los asesinos de la luna (2017), en el que relata uno de los crímenes más siniestros de la historia de Estados Unidos —tanto, que llevó a la creación del FBI—, perpetrado contra los indios osage en la década de los años veinte del siglo pasado. Los náufragos del Wager, publicado en 2023, es un ensayo de investigación sobre el naufragio, el motín y el asesinato de los hombres del buque de guerra británico HSM Wager, en 1740; un true crime marítimo, un relato de supervivencia tan dramático y tocado por el misterio y el horror, que inspiró la literatura de aventuras de todo el siglo XIX.
Grann elabora esta apasionante investigación sobre los sucesos del naufragio del HSM Wager sumergiéndose en diarios de bitácora, correspondencia, documentos arqueológicos de los pecios, lo que queda de los registros del consejo de guerra, los periódicos de la época y los testimonios de los protagonistas. Su narración es tan apasionante, tan entretenida y vibrante, que supera el suspense y la expectación de cualquier novela pese a que la historia cuente unos hechos históricos del siglo XVIII, es decir, una historia que sabemos cómo termina. Sin embargo, el estilo del autor, el ritmo narrativo, su magnífica documentación y los fragmentos de los diarios de los protagonistas —que ponen voz y personalidad a los supervivientes— convierten Los náufragos del Wager en una apasionante novela de aventuras en la que suceden tales calamidades y gestas de supervivencia que podría tildarse de poco verosímil si no se tratase de hechos históricos de probada veracidad. Por un lado, el relato de supervivencia, por el otro, el discurso mentiroso y miserable de los amotinados para justificar cada una de sus salvajes acciones y salvarse de la horca en el caso de conseguir volver a Londres alguna vez. Y, siempre presente, la guerra, el colonialismo, la naturaleza indomable del océano y el relato heroico del almirante Anson pirateando a los españoles.
A finales del siglo XVIII, la marina británica ya era la más poderosa del mundo, lo que propició que a lo largo de todo el XIX la Commonwealth dominase las tres cuartas partes del mundo conocido, y el 90% de los puertos estratégicos fuesen de su propiedad o de sus aliados y colonias. Pero en 1740, los barcos británicos necesitaban suerte para salir de los astilleros más o menos operativos, la tecnología de navegación seguía basándose en su mayor parte en la intuición, y emprender una travesía transoceánica era tan peligroso (por la falta de seguridad en los barcos, las enfermedades, la piratería y las circunstancias meteorológicas) y suponía una tasa tan alta de mortalidad entre los marineros que el Parlamento aprobó una ley por la que se podían enrolar a la fuerza —secuestrando personas— a las tripulaciones. David Grann no solo trasmite el relato terrible de lo que ocurrió con la expedición de George Anson, el capitán Cheap o el guardiamarina precursor del credo romántico y maldito por las tormentas John Byron (abuelo de Lord Byron), sino que muestra la férrea voluntad de la nación británica por controlar el relato mundial, los mimbres del colonialismo, la manipulación judicial, las guerras económicas de la época, la esclavitud, la aventura de los exploradores o cómo la literatura de Daniel Dafoe, Robert Louis Stevenson, Jules Verne, John Meade Falkner o Joseph Conrad, entre muchos otros, se inspiró en los diarios de bitácora reales de marinos y exploradores, además de en el relato de los supervivientes del Wager. La leyenda del HSM Wager se queda en la memoria histórica a la par del Endeavour, el Terror, el Victory o la Bounty.
Lectora, el true crime marítimo más apasionante que leerás nunca. Por cierto, todavía quedan restos del pecio del Wager frente a las costas patagónicas de la isla que lleva su nombre.
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Hola guapísima, pues esta vez no me pillas, jeje… no me suelen agradar las novelas marítimas y tampoco me llama la atención que sea un hecho real. :)
Un besazo
Me pasa como a Nitocris, que no suelo disfrutar de las novelas marítimas así que en esta ocasión lo dejo pasar.
Besotes!!!
Segunda reseña que leo, segunda reseña que me llama la atención. Un hecho histórico muy interesante. Lo pensaré