En marzo de 1854, Francia y Gran Bretaña le declaran la guerra a Rusia para evitar que se anexione la península de Crimea. A través de la magnífica red ferroviaria inglesa, el banco londinense Huddleston & Bradford gestiona el transporte de los lingotes de oro, que constituyen la paga de los soldados destinados en Crimea, encargándose de su seguridad y custodia hasta su entrega en Francia. Las cajas de seguridad eran prácticamente inexpugnables y se precisaba hasta cuatro llaves para abrirlas, pues eran demasiado pesadas como para robarlas y todavía no se había inventado la dinamita para hacerlas saltar por los aires. Resumiendo: en 1854 era imposible asaltar el tren y robar el oro destinado a Crimea… o al menos parecía serlo hasta que el cerebro criminal victoriano Edward Pierce se propone llevarlo a cabo. Con un equipo de especialistas (cerrajero, escapista, vigilante, guardaespaldas y actriz) y una laboriosa investigación y preparación, en 1855, Pierce logró llevarse doce mil libras de oro de un tren en marcha.
«Edward Price abordó el delito con un auténtico desbordamiento de energías. Poco importa cuáles fueran sus fuentes de ingresos, o la verdad de sus antecedentes; una cosa es cierta: fue un ladrón magistral, que en el curso de los años había acumulado el capital suficiente para financiar operaciones delictivas a gran escala, convirtiéndose en lo que se denominaba un «organizador». Y hacia mediados de 1854 ya había desarrollado bastante el complicado plan que le permitiría ejecutar el robo más importante de su carrera. El gran robo del tren.«

Michael Crichton (1942 – 2008) fue un escritor y guionista estadounidense, con estudios universitarios de Antropología y Medicina, que estableció las bases del género literario llamado tecno-thriller y dio una nueva dimensión a la literatura clásica de aventuras, ciencia y suspense. Sus obras, traducidas a más de treinta idiomas y adaptadas al cine y a la televisión, siempre han gozado de una gran popularidad, pero quizás las más conocidas sean la saga de Jurassic Park y su serie televisiva Urgencias. Crichton publicó El gran robo del tren en 1975, basándose en la documentación, la prensa y el proceso judicial de los hechos reales acaecidos a mediados del siglo XIX en Inglaterra, y dirigió su adaptación cinematográfica —protagonizada por Sean Connery, Donald Sutherland y Lesley-Anne Down— en 1979.
Aunque basada en hechos reales y muy bien documentada, El gran robo del tren se lee como una trepidante novela de aventuras clásica rebosante de acción, emoción, suspense y ese tono socarrón que suele caracterizar a los protagonistas de Michael Crichton. El autor realiza una labor de documentación magnífica y nos sumerge totalmente en la época victoriana, en el Londres y la Inglaterra de mediados del XIX. Crichton le saca partido a la dramatización del robo, no solo mostrándonos una planificación espectacular y cinematográfica sino también un atraco lleno de tensión y riesgo. En sus manos, el personaje de Edward Pierce adquiere tintes heroicos, y escenas como la fuga de Newgate, la consecución de las llaves o el propio atraco a bordo del tren me han parecido de lo mejor que he leído en literatura clásica de aventuras y suspense. Es uno de esos libros que no puedes soltar.
Lectora, ojalá una editorial bonita volviese a editarlo porque está descatalogado.
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Con lo que me gustan a mí las historias sobre robos, me la apunto^^