El mar de la tranquilidad, de Emily St. John Mandel

En 2401, en una de las colonias humanas de la Luna, Gaspery-Jacques Roberts entra a trabajar para el Ministerio de Viajes en el Tiempo pese a que su hermana, una de las físicas que investiga allí, le advierte de lo peligroso que puede resultar. Se le asigna la misión de investigar una extraña anomalía, un agujero en el espacio-tiempo que ha unido a testigos tan dispares como un colono inglés de 1912, una joven de principios del siglo XXI, la famosa novelista Olive Llewelyn, de 2203, y un violinista del futuro. Gaspery sabe que las consecuencias de intervenir en el hilo histórico-temporal serán funestas para él y para su hermana, pero a medida que avanza en su investigación comprende que nada tiene sentido si pierde a quienes alguna vez amó.

«—Pero todo esto plantea una pregunta interesante —dijo Olive—. ¿Y si siempre fuera el fin del mundo? (…) porque sería razonable pensar en el fin del mundo como un proceso continuo e interminable.«

Emily St. John Mandel es una escritora canadiense que ganó el premio Arthur C. Clark, entre otros galardones, a la mejor novela de ciencia ficción de 2014 por Estación once. Desde entonces ha publicado dos novelas más: El hotel de cristal (2020) y El mar de la tranquilidad (2022). En estas tres obras, la autora nos cuenta una historia futurista, distópica, en la que entrelaza una pandemia mundial de consecuencias catastróficas, referencias a William Shakespeare, la vida de los humanos en la Luna y otras colonias planetarias, y las relaciones entre unos personajes (atención porque El hotel de cristal y El mar de la tranquilidad comparten elenco de personajes) tocados por una humanidad desbordante en un momento histórico caracterizado, precisamente, por el horror más deshumanizado.

Con El mar de la tranquilidad me ha pasado un poco lo mismo que me ocurrió con la lectura de Estación once: que me ha gustado, pero sin más. Sin embargo, creo que he disfrutado más de El mar de la tranquilidad que de Estación once porque la primera no padece del terrible exceso de centenares de páginas con el que sí carga, en mi opinión, Estación once. Emily St. John Mandel escribe de maravilla, con una prosa fluida, de frases cortas y precisas, donde la idea es siempre más bella que la gramática, y que se lee con facilidad y rapidez precisamente porque está tan bien escrita. Sus puntos fuertes son la recreación de una sociedad distópica, un futuro post-pandemia mundial altamente tecnológico pero todavía muy humano y la construcción de unos personajes tan cercanos y conmovedores que resulta imposible no quererlos desde el primer capítulo. En El mar de la tranquilidad destacan la originalidad y la riqueza de la primera mitad de la novela, por la narración desde el punto de vista de diferentes personajes distantes siglos entre sí, y el hilo narrativo de dos de ellos: Olive Llewelyn y Gaspery-Jacques Roberts.

Lectora, si te apetece leer a Emily St. John Mandel por primera vez, te recomiendo que empieces por este título.

También te gustará: Estación once; La mujer del viajero en el tiempo; Dioses, monstruos y el melocotones de la suerte

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4 respuestas a El mar de la tranquilidad, de Emily St. John Mandel

  1. Nitocris dijo:

    Hola guapísima, pues me gusta lo que cuentas, me gustan las distopias y toda la trama que nos traes aquí me llama la atención, así que apuntado queda.
    Un besazo

  2. MJ RU1Z dijo:

    Hola, Mónica. Pues fíjate que a mí me encantó Estación Once. La verdad es que también me vi la serie, que me pareció espectacular. Me encanta la distopía que ni te lo imaginas. Es uno de mis géneros favoritos. Y si me dices que esta novela es aún mejor… pues tendré que hacerme con ella. A esta autora ya la tengo como favorita desde que leí Estación Once.
    Con respecto a lo que dices sobre la manera de escribir de Emily, creo que es algo achacable a la mayoría de escritores de habla inglesa contemporáneos, y qque por eso mismo tienen el éxito que tienen a nivel mundial. Todos ellos tienen un nivel de escritura excelente y una forma de hacerlo sencilla. No creo que eso sea una debilidad, sino todo lo contrario, aunque a veces apetezcan otras cosas más poéticas o refinadas. A los hispanohablantes siempre nos queda la riqueza de nuestro idioma.
    En cuanto a tus recomendaciones, también estaba pensando en leer La mujer del viajero en el tiempo.
    Un beso.

  3. Margari dijo:

    No soy mucho de distopías así que esta vez no me animo, aunque no pinte mal. Pero entre tanto pendiente tengo ya que priorizar…
    Besotes!!!

  4. Paseando entre páginas dijo:

    Al principio estaba confundida, porque hay otro libro con el mismo título que tengo pendiente, pero que no se parece en nada a este. Me gusta lo que nos cuentas. Eso sí, lo investigaré, porque no suenas muy entusiasmada.

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