Participantes en el sorteo de décimo aniversario

Dejo la lista de participantes para el sorteo de tres diarios de lectura para celebrar los diez añazos de Serendipia. Mirad por favor que todo sea correcto que ya conocéis mi despiste legendario. Como todos estáis suscritos a la newsletter, tenéis todos las mismas oportunidades y lo he simplificado dando un número a cada uno.

Diana Martínez (1)
Margari (2)
Marisa (3)
Carmen CG (4)
Sandra C. (5)
Cris Mandarica (6)
Berta (7)
La pecera de Raquel (8)
Mar (9)
Ana (10)
Patricia (11)
Anabel (12)
Aylavella (13)
Laura Niu de Mones (14)
Adella (15)
Isi (16)
Las Inquilinas de Netherfield (17)
Norah Bennett (18)

Muchas gracias a todos por las felicitaciones, por buena compañía y por participar.

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Fruitlands, de Louisa May Alcott

En 1843, en el corazón de Massachusetts, un grupo de personas decide fundar una comunidad propia para vivir en armonía con los instintos primitivos del hombre renunciando a todo excepto a lo que aporte la tierra trabajada con el sudor de la frente y la generosidad de la madre naturaleza. El filósofo Amos Bronson Alcott, padre de Louisa May y amigo de Ralph Waldo Emerson, Nathaniel Hawthorne y Henry David Thoreau, fuertemente influenciado por sus ideas, allá que se muda con toda su familia. Fruitlands es la historia, narrada con cierta sorna desde el punto de vista de Louisa May Alcott, de este pequeño edén particular y de sus integrantes, de la sincera integridad con la que algunos se entregaron al idealismo y de los caraduras vividores a costa del esfuerzo de los demás.

«—¡Pobre Fruitlands! ¡El nombre elegido resultó un fracaso tan mayúsculo como todo lo demás! – continuó diciendo Abel, y exhaló un suspiro al ver caer a sus pies una manzana, que se había congelado en el ramaje desnudo de un árbol (…).
—¿No crees que Apple Slump habría sido un nombre más apropiado, querido?»

Como sabía que en noviembre volvería a leer Mujercitas, en octubre intenté finiquitar los libros de Louisa May Alcott que tengo en casa, como Tras la máscara o Fruitlands (aunque tentaciones fabulosas como Los archivos de Van Helsing, de Xavier B. Fernández me lo pusieron muy difícil). Fruitlands lo compré antes del verano —en una visita a La Central de calle Mallorca en la que también se vino a casa Fresas silvestres tentada por la preciosa edición de Impedimenta, porque era un libro de Impedimenta, porque la autora era Alcott y porque sentía mucha curiosidad por la comuna estilo amish que se montaron en Massachusetts en los años cuarenta del siglo XIX. Lo que no esperaba encontrar era esa mirada tan divertida de la autora sobre un proyecto que tenía mucho de utopía, que apenas duró un año en funcionamiento y que supuso un punto de inflexión para una familia, los Alcott, que se había mudado dieciséis veces en veinte años.

De Fruitlands os voy a contar poco porque es muy breve y preferiréis descubrirlo por vosotros mismos. Me ha gustado mucho encontrar la voz de la autora fuera de la ficción y acercarme a su familia, al entorno emocional y pedagógico en el que creció, me ha ayudado a comprender mejor la figura de una autora cuyo tema recurrente en sus obras fue la educación de las mujeres jóvenes. Y es que esta corta narración de Louisa May Alcott, los fragmentos de sus diarios cuando vivía en la comuna (lo mejor que he leído en esta edición, ojalá se hubiesen conservado más páginas) y la introducción y el posfacio, me ha servido para acercarme a la autora y a cómo su educación y su familia incidió sobre sus novelas.

De las 120 páginas numeradas que tiene esta edición, solo unas 35 corresponden a Fruitlands, propiamente dicho, y unas 16 a los fragmentos del diario de la autora. El resto, en su mayoría, son una semblanza de Louisa May Alcott escrita por Julia García Felipe, y un posfacio de Pilar Adón. Aviso por si acaso.

Lector, te quedas con ganas de más.

También te gustará: Un hombre con atributos

Si quieres hacerte con un ejemplar haz clic en los siguientes enlaces:
Fruitlands (para Kindle)
Fruitlands (en papel)

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Décimo aniversario de Serendipia

A finales de octubre, Serendipia hizo diez años. Diez años. Qué barbaridad. Eso son muchas reseñas, muchas horas de compartir lecturas, de comentar, recomendar, jugar, disfrutar, escribir, saludar… A mí se me ha pasado volando y me veo capaz de otros diez años más, ¿por qué no?

Me gustaría celebrarlo con vosotros con un carrot cake enorme y un brindis, pero mientras esperamos a que WordPress añada ese botón, he pensado que podría sortear algo que no fuesen libros, para variar un poquito ¿Qué tal tres diarios de lectura?


Requisitos para participar

Comparte en la red social que prefieras 10 novelas (con imagen o simplemente citando título y autor) que has leído o leerás por culpa de esta página literaria.

Deja en esta entrada un comentario diciendo que participas y adjuntando el enlace a la publicación de las 10 novelas.

Con esto tienes 1 punto.

Puntos extras

Todos los que estáis suscritos a mi newsletter antes de la fecha de hoy (12/11) tenéis 5 puntos extras

Si te suscribes hoy o a partir de hoy te doy un punto extra.

El sorteo empieza ahora mismo ya y termina el 20 de noviembre (incluido).

Muchas gracias por acompañarme estos diez años, ha sido un verdadero placer viajar con vosotros, queridísimos lectores. Con vosotros, hasta el fin de los tiempos.

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Nos vemos en el museo, de Anne Youngson

Cuando eran estudiantes, Tina y su amiga Bella le escriben al profesor P. V. Glob tras leer su libro sobre los últimos descubrimientos arqueológicos alrededor del hombre de Tollund, una persona de la Edad del Hierro que se halló bien conservada entre la tundra danesa. El profesor las anima a visitar el museo de Silkeborg para contemplar la momia de La gente de la ciénaga, pero los años pasan y las dos amigas nunca encuentran el momento perfecto para su viaje. Veinte años después, Tina se siente sola en la granja familiar y, presa de la inquietud y la insatisfacción que siempre han planeado sobre su vida, decide escribir al museo con la esperanza de aceptar la invitación del profesor Glob. En su lugar le contesta el nuevo conservador, Anders, con el que inicia una amable correspondencia sobre arqueología que se tornará más y más íntima y vital con cada carta que se crucen.

«Me hablabas en marzo sobre lo distintas que son nuestras vidas —la mía en mitad del campo y sus cambios, la tuya atrapada entre objetos inmutables en el tiempo— y te preguntabas cuál era mejor y cuál habrías escogido, si hubieras sabido que podías elegir (…). ¿Verdad que es fascinante que, después del rodeo que te he hecho dar y que has aceptado sin rechistar, pasando por la matanza del cerdo y la muerte de mi mejor amiga, finalmente hayas destapado la verdadera esencia de lo que me impulsó a escribir?«

Anne Youngson vive en Oxford, es abuela de tres nietos y escribió Nos vemos en el museo con setenta años. Cuando mi amiga Mrs. Hurst de Las Inquilinas de Netherfield me recomendó esta novela y me habló así de su autora, inmediatamente me acordé de La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey, porque Mary Ann Shaffer también era mayor cuando la escribió y porque era epistolar y muy british. Me encantan las novelas epistolares, así que me fui corriendo a la librería sin demora, me compré Nos vemos en el museo y lo devoré en tres tardes. Ya podéis imaginar lo muchísimo que me ha gustado.

No voy a desvelar más del argumento de lo que he hecho en la sinopsis de inicio, pero aviso de que no encontrareis tópicos de novela romántica sino una reflexión vital que trasmite serenidad y una correspondencia bellísima entre dos personas con más en común de lo que pensaban al principio. Tina es una buscadora incansable, sabe que tomó decisiones equivocadas en el pasado y no se rinde, es inquieta y quiere borrar ese vacío existencial que la ronda. Anders es tranquilo, conformista, su vida no le resulta buena, pero la acepta sin quejas hasta que la correspondencia de Tina le señala la tristeza con la que convive. Dos personajes, dos mundos, que se asoman el uno al otro y se aportan, no solo comprensión, sino también cambio. A través de las confesiones de estos pensamientos íntimos, Youngson aprovecha la ventaja de la narración epistolar para dar profundidad y delicados matices a sus dos personajes protagonistas.

Especialmente destacable es el trabajo etimológico y de registro que hace la autora en Nos vemos en el museo: las reflexiones iniciales sobre el hombre de Tollund y la profesión de Anders están muy bien arropadas, y las voces de los dos personajes se diferencian a la perfección, cada una con su estilo propio. Además, Youngson plasma muy bien —no solo con las dudas lingüísticas que expresa el personaje sino también con una cadencia narrativa de frases más cortas y algo vacilantes— la particularidad de que Anders es danés y está escribiendo en una lengua distinta a la materna. Nos vemos en el museo me ha gustado por todo esto que os he explicado, pero también por su carácter que huye de tópicos y por la sensación de paz y serenidad que trasmite las reflexiones vitales de dos personajes que, sin embargo, se hayan sumidos en importantes cambios emocionales.

Lector, una grata y original sorpresa, una lectura que trasmite paz en el este mundo de la inmediatez y el ruido.

También te gustará: Contra el viento del norte; Juntos, nada más; La delicadeza; La mujer de la libreta roja

Si quieres hacerte con un ejemplar haz clic en los siguientes enlaces:
Nos vemos en el museo (en papel)
Nos vemos en el museo (para Kindle)

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Cari Mora, de Thomas Harris

Pablo Escobar nunca llegó a instalarse en la mansión de la costa de Miami que compró por si necesitaba un refugio, pero los rumores de que en su sótano hay escondidos unos 25 millones de dólares en oro parece que son mucho más que rumores. En Barranquilla, Colombia, Jesús Villarreal, uno de los capos de la droga, se está muriendo y a cambio de protección para su familia se dispone a vender el secreto de la mansión de Miami: el oro está protegido por un mecanismo mortal y solo él sabe cómo sacarlo de la casa sin morir en el intento. Cari Mora, que llegó a Miami huyendo de un traumático pasado como niña soldado de las FARC, solo desea un trabajo digno que le permita una casa propia y cuidar de su familia. Por una serie de desgraciadas circunstancias, Cari se verá implicada en la sangrienta competencia por el oro de Escobar; aunque lejos de asumir el papel de víctima, se sobrepondrá a un nuevo horror dispuesta a sobrevivir.

«—Jesús ya va siendo hora de que te ganes el dinero que te envié.
—Señor, Schneider, ya va siendo hora de que me envíe el resto de la plata que me he ganado.
—Ya he llegado a la puerta de la cámara.
—Hasta la cual lo he guiado yo.
—No hay disco de apertura, solo un picaporte pequeño. ¿Tengo que abrirlo? (…)
—No, si quiere seguir en este mundo.«


Suma de Letras
Páginas: 333
ISBN: 978-84-9129-401-6
Fecha de publicación: octubre de 2019

Thomas Harris es un periodista y novelista estadounidense conocido, principalmente, por ser el autor de El silencio de los corderos y de su memorable protagonista, el psiquiatra Hannibal Lecter. Cari Mora, su nueva novela, no se ha librado del eslogan en la cubierta de «Autor de El silencio de los corderos«. Sin embargo, aunque por Cari Mora se pasean psicópatas, criminales y policías, no tema el autor encontrarse con ninguna mala imitación del doctor Lecter. El nuevo libro de Harris es un thriller ágil y bien gestionado que entretiene por méritos propios y no intenta emular éxitos pasados.

Me lo he pasado bien con Cari Mora, he sufrido, me ha intrigado, me ha mantenido pegada a las páginas y casi aplaudo al final. Era la primera vez que leía a Thomas Harris y me ha parecido admirable lo bien que noveliza toda su experiencia como periodista de sucesos. Su protagonista, Caridad Mora, tiene un pasado tan brutal que la ha marcado para siempre; es una superviviente capaz de sobreponerse a cualquier psicópata. Pero si Caridad intenta dejar su pasado de violencia atrás y desea una vida tranquila para ayudar a su familia y a los animales en peligro, Hans-Peter Schneider , que también ha tenido una infancia espantosa, se ha convertido en un monstruo. La contraposición de estos dos personajes crea una tensión narrativa muy atractiva, pero, en mi opinión, es el misterio sobre el oro de Escobar y todo el despliegue de los ladrones, lo que le da chispa a una novela que destaca por su acción y por el buen ritmo narrativo.

La prosa de Thomas Harris es concisa y contundente, muy periodística. De frases cortas y escasa descripción, recrea trama, escenas y personajes con rapidez y eficacia, casi como si fuese un guion teatral o de película. El resultado final es un lector cautivado por la precipitación de los acontecimientos y por cómo van encajando las piezas del puzle. Hay suspense, hay misterio y hay escenas y situaciones inquietantes bien planteadas. Pero se equivoca el lector si piensa que Harris carece de cierta sutileza, pues los peores horrores de esta novela aparecen entre líneas, más sugeridos a la imaginación del lector que no explícitos. De ahí que Cari Mora sea una novela que encantará a los adictos al thriller, a los rendidos admiradores de la serie de televisión Dexter y a los que disfrutan de un tremendo caso criminal. Eso sí, nos quedamos con ganas de otra aventura de Cari… esta vez con el detective Terry Robles.

También te gustará: Escóndete; Crímenes exquisitos; Sé lo que estás pensando

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