Reto Serendipia Recomienda 2020

¿Te apetece recomendar a otros lectores las mejores lecturas que has tenido el placer de disfrutar? Pues este es tu reto, bienvenido a la séptima edición de Serendipia Recomienda.

Os recuerdo un poquito las bases:

Para participar

Publicad en vuestros blogs una entrada diciendo que participáis en el Reto Serendipia Recomienda 2020.

En la entrada debéis recomendar tres libros que os hayan gustado mucho (ver «Primera fase»).

En esa entrada, además de poner vuestras tres recomendaciones, deberéis enlazar las reseñas que hagáis en el futuro de vuestros libros elegidos (esto es importante porque después me vuelvo loca buscando reseñas, por favor).

Si os podéis llevar el banner a vuestros blogs os lo agradezco.

Dejadme un comentario en esta entrada diciendo que participáis y que incluya el enlace a vuestra entrada.

Primera Fase: Recomienda tres libros

Sobre los tres libros que vayas a recomendar solo pongo una condición:

Que sean títulos poco conocidos. Se trata de descubrir pequeñas joyas a los demás lectores.

Los libros que recomiendes pueden ser novela, biografía, sagas, manuales de montaje de muebles de Ikea, ficción, no ficción, ensayo, teatro, recetarios, grimorios… Lo que quieras, con tal de que te haya gustado mucho y sea original.

Junto al título y al autor del libro, indica, por favor, género, una breve frase diciendo por qué lo recomiendas y, si lo tienes, el enlace de la reseña que le dedicaste en su día.

Tenéis hasta el 20 de enero para publicar esta entrada con las recomendaciones.

Segunda Fase: elige tres lecturas de las recomendadas y haz reseña

Antes de que termine enero publicaré una entrada en donde se incluyan las recomendaciones de todos los participantes. De esa lista deberéis elegir tres libros que os hagan tilín. Leedlos durante el año y hacedles reseña.

Acordaos por favor de enlazar las reseñas en la entrada original de vuestros blogs.

Espero que este año también os animéis a participar y a compartir. No importa si lo conseguimos o no, creo que lo divertido es recomendar a los demás los libros que más hemos disfrutado.

P.D.: A principios de enero publicaré una entrada con los participantes y ganadores del Reto Serendipia Recomienda 2019.

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Reto 25 españoles en 2020

El año pasado no me apunté a este reto de Libros que hay que leer y no tardé en arrepentirme. Como dice Laky, no hay que agobiarse si no se llega a la cifra, lo importante es participar. Así que en 2020 voy a intentar cumplirlo. La entrada original, por si queréis participar, la tenéis AQUÍ

A continuación iré agregando los títulos del reto a medida que los vaya leyendo y reseñando:

1.

2.

3.

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Yo maté a Rebecca Blackwood, de Ana Trigo

Álvaro Tristán, un atractivo actor en horas bajas, está a punto de heredar la inmensa fortuna de su mujer, la aclamada chelista Rebecca Blackwood. Rebecca desapareció en el mar, una noche de tormenta, mientras el matrimonio navegaba en un viaje de placer destinado a rescatar su naufragada relación. Álvaro es el principal sospechoso de la desaparición de su esposa, pero hasta la fecha ni la policía, ni la compañía de la póliza del seguro de vida, ni el abuelo Blackwood —que odia al actor con toda su alma— han sido capaces de demostrar su culpabilidad. Ahora, a apenas medio día para que expire el plazo establecido para declarar oficialmente muerta a Rebecca y poder heredar todos sus bienes, los acontecimientos se precipitan: la policía le comunica que acaban de encontrar el cuerpo de una mujer ahogada, la visita del agente de seguros resulta más intimidante de lo esperado, y el Bartok azul, un bellísimo violín Stradivarius propiedad de Rebecca, resulta cada vez más inquietante bajo las extrañas luces de tormenta de ese maldito día.

«El perfume de Rebecca. Se volvió rápidamente, sabiendo, no obstante, que no encontraría a nadie tras él. No era la primera vez que pasaba, por supuesto, le ocurría a menudo en aquella casa desde que ella no estaba, siempre cuando se encontraba a solas y siempre solo durante un momento tan breve que tenía que dudar de sí mismo y de sus propios sentidos. Súbitamente hacía frío en la casa.«

Ana Trigo, licenciada en Historia del Arte y Humanidades, es escritora y tasadora de antigüedades. Su primera novela, El secreto de la caja de sándalo, es un homenaje a las aventuras de Sherlock Holmes, personaje de ficción del que sigue prendada como miembro del Círculo Holmes España. Yo maté a Rebecca Blackwood es su segunda novela publicada y, por el planteamiento de su trama, los personajes y el final resolutivo, o quizás porque la sombra del canon holmesiano es alargada, he terminado de leerla con la sensación de que, pese a su evidente tributo a Rebecca de Daphne du Maurier (ya de entrada tenemos a una mujer inolvidable cuyo fantasma sigue muy presente en la casa, y una posible muerte por ahogamiento en el mar), no hubiese desentonado en absoluto como otro caso del famoso detective.

En Yo maté a Rebecca Blackwood, el lector va a encontrar una novela de misterio al estilo clásico con un toque casi sobrenatural bien arropado por una atmósfera siniestra y sofocante alrededor del protagonista, bajo un cielo de tormenta inminente y las terribles circunstancias de la muerte de su esposa. Si bien es cierto que el peso de la trama gira en torno a la desaparecida Rebecca Blackwood, la valentía de Ana Trigo es conceder el protagonismo (vivo) de la novela a un personaje tan antipático para el lector, tan miserable, como Álvaro y salir airosa de la falta de complicidad. La habilidad de la autora para conjugar elementos que domina bien, como las antigüedades o el canon holmesiano, con otros propios del género de misterio contemporáneo, como la reacción de las redes sociales sobre un crimen que afecta a personas famosas, dan fluidez a una historia que sucede en menos de veinticuatro horas y se resuelve con maestría y sin trampas argumentales.

En mi opinión, los puntos fuertes sobre los que descansa esta novela son el juego de espejos alrededor de la hermosa Rebecca y las preguntas que suscita en el lector (¿Era fría y manipuladora o brillante, cariñosa y generosa? ¿Por qué se casa con un actor mediocre celoso de su don?); la presencia constante del recuerdo de Rebecca en el ático en el que vive su marido, acentuada por el hermoso misterio del Bartok azul, ese violín que una vez dejó marcado Napoleón y cuya leyenda cuenta que tiene el poder de convocar a los fantasmas; y un buen final. Sin duda, una novela que agradará a los habituales del género policíaco clásico, pero también a los lectores con ganas de una estupenda historia de misterio.

También te gustará: Un cadáver muy frío; Muerte en los Hamptons

Si quieres hacerte con un ejemplar haz clic en los siguientes enlaces:
Yo maté a Rebecca Blackwood (en papel)
Yo maté a Rebecca Blackwood (para Kindle)

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Días de Navidad, de Jeanette Winterson

Jeanette Winterson fue adoptada por un matrimonio evangelista y educada en la iglesia pentecostal, cada Navidad era un simulacro de preparación para el Armagedon. Quizás porque fue educada esperando el fin de los tiempos, o quizás por sus propias crisis personales, Jeanette avisa al lector desde las primeras páginas de este maravilloso libro que no es necesario creer en ninguna religión o mesías para disfrutar la Navidad. De hecho, varios de los relatos que recoge Días de Navidad están protagonizados por personas que no celebran estas fechas, entender los motivos depende del lector.

«Sé que la Navidad se ha convertido en una fiesta cínica y comercial, pero depende de nosotros, individual y colectivamente, oponernos a eso. La Navidad la celebran en el mundo entero personas y de todas las religiones y ninguna. Es una ocasión para reunirse, para dejar de lado las diferencias. En tiempos paganos y romanos era la celebración de la luz y de la cooperación de la naturaleza con la vida humana.

El dinero no era lo importante.»

La edición a dos tintas de Lumen es preciosa. La traducción del inglés es de Miguel Temprano García

Días de Navidad es una antología de doce relatos navideños alternados con anécdotas y recetas de su autora. La combinación es pura magia. Los relatos son geniales, una puerta de entrada inmejorable para acercarse a la prosa de Winterson y disfrutar de historias y personajes tan cotidianos, y a la vez tan especiales, que resulta casi imposible no creer que está hablando de nosotros en cada uno de ellos. Algunos fantásticos, otros de terror, medievales, victorianos, tragicómicos, contemporáneos… Todos me han gustado mucho, aunque mis preferidos han sido Un cuento de fantasmas, homenaje de la autora a la costumbre británica de leer cuentos de fantasmas la noche del veinticuatro de diciembre; La rana de plata, por ese toque a lo Oliver Twist tan genial; La primera Navidad de O’Brian porque trata sin dramatismos ni exageraciones y con mucho sentido del humor la soledad que conlleva la rotura de los lazos de comunidad de nuestras metrópolis; La novia de muérdago por… Ay, mira, que todos son mis preferidos, es que mientras escribo esto tengo el libro a mi lado, estoy consultando el índice (gracias, Lumen, qué edición tan fabulosa) y cada título me recuerda lo mucho que me gustó el relato. Leedlos todos.

El equilibrio también es belleza y si los relatos de Winterson son un auténtico tesoro, no se quedan atrás las anécdotas y reflexiones de la autora alrededor de una receta de Nochebuena, o un recuerdo navideño con Ruth Rendell, con su madre o con Susie, su esposa. Abre Días de Navidad con los antecedentes históricos de unas fechas festivas que la iglesia se apropió: la festividad de Yule, del Solsticio de Invierno, eran días de alegría, comida y ofrendas al bosque; porque quedaba por delante un duro invierno y era necesario mostrarse agradecidos por la madre Naturaleza que les proveería de comida y fuego hasta la primavera. A través de la comida, elemento fijo en estas celebraciones que han ido cambiando levemente de ritual (Jesucristo nació en abril, pero la iglesia necesitaba canonizar los rituales paganos del solsticio), la autora recuerda y reflexiona sobre su vida y las emociones de Navidades pasadas que todavía lleva consigo. Dice Jeanette Winterson que el tiempo es un bumerán, pues el pasado siempre vuelve a visitarnos.

Lector, feliz Solsticio de Invierno.

También te gustará: La Navidad para un niño en Gales; Hygge; El libro de la madera

Si quieres hacerte con un ejemplar haz clic en el siguiente enlace:
Días de Navidad

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Hotel Winterhouse, de Ben Guterson

Elizabeth Somers tiene once años, le gusta leer y posee una habilidad asombrosa para los anagramas y la resolución de misterios, además de cierto don premonitorio sin instrucciones de uso. Cuando era muy pequeña sus padres desaparecieron en un extraño accidente y desde entonces vive con sus odiosos tíos Burlop, quienes la desprecian y maltratan con su tacañería e idiotez supina. Sin embargo, estas Navidades todo será distinto: cuando Elizabeth vuelve de la escuela se encuentra la casa cerrada y una nota de sus tíos donde le informan de que se han largado de viaje y de que ella debe pasar las vacaciones escolares en el Hotel Winterhouse, un lugar perdido en las montañas y los bosques del norte. Tras toda una noche en autocar hasta lugares remotos, el hotel resulta ser un castillo tan maravilloso como siniestro en el que Elizabeth se encontrará como pez en el agua gracias a su increíble biblioteca y al encanto del excéntrico señor Nordbridge Falls, último descendiente de la familia propietaria del Winterhouse. Misterios, peligros, libros malditos, peligrosos anticuarios, criptogramas, inventos, excursiones, flurschen y un montón de desafíos convertirán la estancia de Elizabeth en el Winterhouse en las mejores vacaciones de su vida.

«—Esta es mi colección de libros —dijo el hombre de negro, muy serio, al chófer, señalándole la caja—. Vaya con cuidado.
—Parece un ataud —dijo alguien entre la gente en tono divertido, y todos se pusieron a reir excepto la pareja. Elizabeth seguía contemplando la caja y entonces se dio cuenta de que la mujer la volvía a mirar.
«—Parece que has conseguido llegar a Winterhouse —dijo la mujer, casi murmurando. Ya era bastante extraño que le dirigiese la palabra, pero más extraño fue lo que le preguntó a continuación: —¿Estás contenta de estar aquí, Elizabeth Somers?«

Más novelas como esta, por favor. Hotel Winterhouse es ese libro que todos habríamos deseado leer cuando teníamos once años: lleno de aventura, de misterio, de criptogramas y pruebas, con un toque siniestro (al más puro estilo gótico victoriano de Flavia de los extraños talentos o de Los hermanos Willoughby) que da algo de miedo si lo lees por las noches en la cama, antes de dormir, y unos protagonistas que bien podríamos ser nosotros porque, mira, tienen nuestra misma edad y preocupaciones muy similares a las nuestras. Ostenta todos esos elementos románticos propios de la aventura clásica más seductora, como la ambientación navideña en un recóndito paraje norteño (montañas, bosques, lago misterioso), las tazas de chocolate caliente junto a la chimenea, la biblioteca polvorienta con vida propia, los personajes excéntricos y ese equilibrio en el umbral entre la magia y el mundo real que tan natural resulta en los niños de once años.

Además de la historia de intriga y del estupendo suspense de novela clásica de aventuras, Hotel Winterhouse destaca por sus protagonistas, Elizabeth y Freddy, y por la voluntad lúdica que tan bien sabe integrar Ben Guterson en la historia. Elizabeth y Freddy tienen una edad similar, ambos están solos en el hotel pasando las vacaciones, y aunque sienten una simpatía mutua de inmediato no podrían ser más distintos. Ella es intuitiva y siente debilidad por los libros, él es pura lógica y le pierden las matemáticas y la mecánica; diferencias que son una ventaja cuando necesitan superar las distintas pruebas en busca de la resolución del misterio. Dos personajes construidos con habilidad e ingenio, tan carismáticos que resulta imposible no enamorarse de ellos. En cuanto a la parte más participativa y cómplice de la narración, volvemos a encontrarnos, como ya nos sucedió con Mara Turing. El despertar de los hackers, con un autor tan divertido como didáctico. Atención a los constantes juegos de palabras, epigramas, acertijos, criptogramas, anagramas y rompecabezas, son otro de los grandes atractivos de esta original y apasionante novela.

Lector, para volver a tener once años en Navidad.

También te gustará: Los hermanos Willoughby; La casa inquieta; Athenea y los elementos; Los cinco frascos; Flavia de los extraños talentos; Cuento de Navidad

Si quieres hacerte con un ejemplar haz clic en el siguiente enlace:
Hotel Winterhouse

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