El joven Gunnar Hede, heredero terrateniente de Munkhyttan, cursa sus estudios en Uppsala cuando le llega la noticia de que, tras la muerte de su padre y el cierre de las minas, su familia ha acumulado tantas deudas que quizás deba vender su amada mansión. Gunnar lleva una vida perezosa, más interesado en tocar su violín que en estudiar, distraído por los músicos, actores y saltimbanquis que a veces llegan hasta su patio. Como el matrimonio Blomgren y la hermosa Ingrid, con sus ojos rebosantes de estrellas, quienes le piden que toque con su violín El cazador furtivo. Pero cuando Gunnar corrobora con su madre que Munkhyttan tiene problemas económicos, decide lanzarse a los caminos como negociante hasta recuperar su fortuna y saldar todas las deudas de su familia. Hasta que un terrible revés del destino traumatiza al pobre Gunnar Hede y da pie a la leyenda de su desventura.
«Y aquel a quien nadie ama, no tiene derecho a vivir. No podía explicar cómo había llegado a tal conclusión, pero le resultaba del todo evidente. Desde que había oído que no la querían, sentía como un puño de hierro le oprimía el corazón y quería forzarlo a detenerse. Sí, eran las puertas de la propia vida las que se habían cerrado para ella. Justo en ese momento en que, habiendo regresado de la muerte, sentía arder dentro de ella un apasionado deseo de vivir, le arrebataban el permiso de la existencia.«

Selma Lagerlöf (1858 – 1940) fue una escritora sueca y la primera mujer en ser reconocida con el Premio Nobel de Literatura (1909). Nació y murió en Mårbacka, provincia sueca de Värmland, en su amada hacienda familiar, que rescató de la ruina gracias a su carrera literaria. Empresaria, terrateniente, activista política y escritora, legó a la posteridad un buen número de obras, aunque tal vez la más célebre fue El maravilloso viaje de Nils Holgersson a través de Suecia (1906), encargo del gobierno de Suecia para enseñar geografía a los escolares. Selma Lagerlöf publicó por primera vez La leyenda de una casa solariega en 1899, la que probablemente sea su obra más autobiográfica pues, al igual que la autora, Gunnar Hede debe trabajar duro para salvar su adorada hacienda familiar, y Munkhyttan bien pudiera ser el trasunto de Mårbacka.
El tono de La leyenda de una casa solariega es el de un cuento tradicional centroeuropeo, con un eco inevitable a los hermanos Grimm, atmósfera de fábula y cierta referencia a La bella y la bestia. Pero, lejos de seguir un desarrollo típico de la narrativa de las fábulas, sorprende con giros narrativos inesperados, originales y propios. Tampoco los personajes se ajustan a la perfección a los arquetipos femeninos y masculinos de los cuentos tradicionales, sino que tienen profundidad psicológica y distan mucho de ser perfectos: en ocasiones, se muestran cobardes, a veces asustadizos o perezosos, otras, sienten asco y adoptan actitudes poco caritativas. Muestran su humanidad, sus luces y sus sombras, a medida que se equivocan, aprenden y, finalmente, encuentran un final feliz, aunque no sea el que esperaban. La prosa de Selma Lagerlöf es brillante, de adjetivos bien escogidos y frases precisas; destaca por la belleza en la descripción de unos paisajes que le son queridos y por la facilidad con la que ahonda en la emoción y la psicología de sus personajes, aunque narre desde una tercera persona (muy próxima, pero tercera persona).
Este libro me lo regaló mi amiga Rosa, de Las inquilinas de Netherfield, adivinando que no solo me gustaría, sino que sería una buena manera de empezar a leer a Selma Lagerlöf. En la Feria del Libro de Madrid, tuve la suerte de que Mar, de Las lecturas de Undine, me acompañase y me contase la emocionante historia personal de Selma Lagerlöf: que no solo recompró la hacienda de su familia en 1907, sino que invirtió todo el dinero del Premio Nobel en Mårbacka, se puso al frente de la economía de buena parte de la provincia y contribuyó a su recuperación económica. Si te apetece saber un poco más de la vida de Selma Lagerlöf y de Mårbacka, te recomiendo el hermoso postfacio de Elda García-Posada, traductora de esta magnífica edición de Editorial Funambulista.
Lectora, un clásico sorprendente y maravilloso.
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