Crimen en la posada Arca de Noé, de Molly Thynne

Apenas faltan unos días para Navidad y Angus Stuart se dirige hacia Redsands para pasar las vacaciones cuando una intensa nevada le complica el trayecto. En una carretera impracticable por el mal tiempo, se topa con las señoritas Adderley, dos ancianas cuyo coche acaba de estamparse colina abajo. Juntos encuentran acomodo en la posada Arca de Noé donde se les van uniendo más viajeros atrapados por la aciaga climatología: Lord Romsey y sus encantadores hijos, el doctor Constantine, un comercial llamado Soames, la vulgar señora van Dolen con sus esmeraldas y su agradable secretaria, un pusilánime bailarín, un oficinista y el mayor Carew, un alcohólico que se dedica a importunar a las damas. Resignado a aburrirse mortalmente en su forzoso cautiverio, Stuart se propone aprovechar el tiempo y corregir los borradores de su nueva novela, hasta que, una noche, un doble crimen perturba la ya escasa paz de la posada. El doctor Constantine, Soames y Stuart formarán equipo para descubrir a los culpables mientras siguen incomunicados en la posada.

“—Esa bestia repugnante trató de entrar en la habitación de la señora Orkney Cloude —dijo brevemente, y se alejó por el pasillo.
Soames observó su retirada.
—Entre estas inclemencias del tiempo y Carew —comentó con sapiencia—, ¡antes de Navidad nos las veremos con un terrorífico asesinato!

dÉpoca Editorial
Colección: dÉpoca noir
ISBN: 978-84-946875-4-9
304 páginas
Traducción: Rosa Sahuquillo y Susanna González
Fecha de publicación: marzo 2018

Crimen en la posada Arca de Noé, es una novela de misterio de la Golden Age escrita por Molly Thynne (1881-1950), una autora inglesa que con el tiempo también quedó a la sombra de Agatha Christie, sobre todo para los lectores castellanoparlantes pues casi toda su obra sigue inédita en nuestro idioma. Thynne escribió varias novelas de misterio con su propio detective, el doctor Constantine, un personaje genuino que nada tenía que envidiar al Poirot de Christie, al Wimsey de Sayers o al Lugg de Allingham. Como expone Juan Mari Barasorda en el prólogo sobre la autora de esta edición de dÉpoca Editorial, “(Constantine) no era un pastiche ni una mala copia de los personajes diseñados por las tres reinas del crimen citadas“. Crimen en la posada Arca de Noé es la primera novela en la que aparece el doctor Constantine y su carisma es indiscutible.

Me lo he pasado en grande con esta novela y no solo por su corte clásico de la Golden Age y por la sugerente premisa de un grupo atrapado por una tormenta de nieve, en una posada en medio de la campiña inglesa, en vísperas de Navidad. Crimen en la posada Arca de Noé es un whodunit divertido y con mucha chispa, sobre todo por sus personajes y por el planteamiento de algunas situaciones que me resultaron especialmente cómicas, como el juego de puertas y el corre corre que te pillo por los pasillos del establecimiento, las circunstancias del simpatiquísimo Stuart y sus compinches de investigación, la estupidez de Lord Romsey en el granero con los coches, etc. El toque de humor de Thynne arroja luz y carácter a un planteamiento policíaco clásico que mantiene al lector pendiente hasta su resolución.

Thynne plantea el misterio con cierta sofisticación y transparencia, pero la solución del robo y del asesinato no es, en ningún caso, predecible y sí se ajusta a la serie de pistas que la autora va dejando caer, como miguitas de pan, para sus lectores. La galería de personajes es heterogénea y divertida, todos dan pie a sospecha pero también a crear situaciones de enredo al interactuar de manera tan inesperada porque, probablemente, sus vidas no se hubiesen cruzado si no fuese por las condiciones climatológicas que los han reunido a todos bajo el mismo techo. He agradecido especialmente, además del sentido del humor, las pequeñas subtramas de romance y de intriga que arropan tan bien al misterio principal de la novela.

Lector, acertadísimo rescate de dÉpoca Editorial de Molly Thynne. Desde ahora, de mis autoras preferidas de la Golden Age junto a Agatha Christie, Dorothy L. Sayers, Ngaio Marsh y Annie Haynes.

Por cierto, la edición de dÉpoca Editorial incluye las ilustraciones originales de Clarence F. Underwood y aportan un aire Golden Age y una elegancia que emboban.

También te gustará: Un hombre muerto; Asesinato en Charlton Crescent; Veneno mortal

Si quieres hacerte con un ejemplar haz clic en el siguiente enlace:
Crimen en la posada Arca de Noé

Compartir este contenido:Share on Facebook
Facebook
Share on Google+
Google+
Tweet about this on Twitter
Twitter
Email this to someone
email
Publicado en Blog | Etiquetado | 14 comentarios

La Sociedad de la Libélula, de Ana González Duque

Isabel Nión, una jovencísima periodista recién licenciada, no puede creerse su suerte: ha conseguido entrar en la plantilla de La Sociedad de la Libélula, la más prestigiosa editorial de género fantástico del país. Pero cuando Melchor Malatar, su nuevo jefe y reputado editor, la insta a firmar rigurosos contratos de confidencialidad, Isabel empieza a entender que la editorial sigue procedimientos poco habituales. Sus sospechas se confirman en cuanto Malatar le enseña las máquinas JACYGC, portales que se abren a mundos imaginados por los escritores. La joven accede a conectarse, curiosa por visitar sus creaciones fantásticas y convencida por el editor de que el proceso no conlleva ningún peligro para ella. Isabel aparece en Anisóptera, un mundo frío y desalmado con una rígida sociedad de castas estamentales dominada por los arthros, y no entiende qué está pasando; ella jamás escribió sobre Anisóptera, ni sobre Nahum, el arthros con  el que comparte un único y extraño tatuaje blanco: una hermosa libélula.

—Tenéis parias en la Tierra que construyan esas máquinas?
—¿Parias?
—Sí, los viste en el lago el otro día con la piel muy blanca.
—Oh sí, bueno, algo así. A los humanos que son expertos en máquinas los llamamos ingenieros.

Nueva incursión de Ana González Duque en el género fantástico tras su debut con los dos tomos de la saga Leyendas de la Tierra Límite. Esta vez nos trae una historia de escritores que se conectan a sus propias historias para vivirlas desde dentro, una premisa muy atractiva y el punto de partida de una aventura sorprendente.

Lo que más me ha gustado de La Sociedad de la Libélula, además de su título y de la idea original de los escritores cruzando portales para sufrir en sus propias carnes las maldades que maquinan contra sus personajes (¡Muahahahaha!), son tres cosas: Anisóptera, los personajes y la fluidez con la que los cuatro hilos de la trama (temporales y geográficos) se entrelazan para sorprender al lector con algún que otro giro inesperado y buenas dosis de suspense.

Anisóptera, el mundo helado al que va a parar Isabel Nión, me ha parecido de una belleza inigualable, con ese lago y esos bosques a los pies de la fortaleza… A ver, que los que hayáis leído la novela me vais a decir que es un mundo oscuro, gélido, tenebroso, sí, vale, que sí, pero ya conocéis mis gustos a lo Diodati, así que ya sabéis lo que hay. Anisóptera me pareció hermosa y las descripciones del mundo de la autora muy precisas y elegantes.

Los personajes de La Sociedad de la Libélula no te dejan indiferente y resulta inevitable que acabes prendada de uno o de otro o de casi todos. Mis preferidos son Melchor Malatar y Nahum. El primero porque es tan sumamente misterioso que pasas casi toda la novela deseando saber más sobre su pasado, sus motivaciones, su oscuridad; te preguntas por qué actúa como lo hace y si será uno de esos malvados con causa. Y Nahum porque juega las cartas que le han tocado lo mejor que puede, porque es fuerte, honorable y perspicaz. Pese a ser una novela de fantasía el lector encuentra cierta facilidad para conectar con la humanidad de los personajes y sus circunstancias, quizás porque algo que tienen en común los protagonistas de La Sociedad de la Libélula es su condición de antihéroes: seres maltratados por la vida, seres imperfectos, inseguros, a veces frágiles y otras endurecidos por el entorno hostil, a veces dominados por los celos, la envidia, el miedo, la ira… Personajes con sus luces y sus sombras, con sus debilidades tan humanas, que se alejan del prototípico héroe de aventuras fuerte, guapo, valiente, sagaz y suertudo.

Por último, destacar la buena solvencia de la trama, el suspense, y el acierto de la autora al entrelazar varios hilos narrativos de distintos tiempos y localizaciones. Me ha parecido una opción valiente y bien solventada, pese a su dificultad (sobre todo en género fantástico), un riesgo que no todos los autores están dispuestos a asumir con tanta honestidad como ha hecho Ana González Duque.

Lector, para pasártelo en grande (sí, también en los pasajes de sufrir).

BookTrailer de La Sociedad de la Libélula
Canal de la autora en Youtube
Página de la autora

También te gustará: Leyendas de la Tierra Límite: Las Tierras Blancas; Leyendas de la Tierra Límite: Las Tierras Oscuras

Si quieres hacerte con un ejemplar haz clic en los siguientes enlaces:
La Sociedad de la Libélula (para Kindle)
La Sociedad de la Libélula (en papel)

Compartir este contenido:Share on Facebook
Facebook
Share on Google+
Google+
Tweet about this on Twitter
Twitter
Email this to someone
email
Publicado en Blog | Etiquetado | 16 comentarios

Cómo volé sobre el nido del cuco, de Sydney Bristow

Hace años que Sydney Bristow tiene problemas de drogas, de autoestima, de depresión, de desórdenes alimenticios, afectivos… Hasta que un día, al salir del trabajo, el polvorín emocional que es su vida explota y Sydney salta de un puente. La chica sale viva de su intento de suicidio pero con unas secuelas físicas y psíquicas de difícil recuperación. Tras una prolongada estancia en el hospital y varias operaciones de las que todavía no se ha restablecido, es ingresada en la planta psiquiátrica. Pese a sus problemas en la gestión de emociones, Sydney pasará por un calvario tras otro durante su tiempo de internamiento pero también encontrará sinceridad, personas excepcionales y alguna de las reflexiones más profundas de su vida.

Plaza&Janés
Temática: Biografía
ISBN: 9788401021725
320 páginas
Fecha de publicación: octubre de 2018

Sydney Bristow es el seudónimo de esta joven autora que publicó en Internet un diario donde explicaba su experiencia en un psiquiátrico durante los 37 días en los que estuvo ingresada. No conozco a la autora ni sé cuánto de verdad y cuánto de autoficción tiene Cómo volé sobre el nido del cuco. Mientras lo lees deseas muchas veces que sea todo mentira, porque ¿cómo va a existir en la vida real una psiquiatra que hable así a sus pacientes? ¿cómo va a existir una madre tan espantosa? ¿cómo es posible que esta mujer tan maravillosa se odie tanto a sí misma? Y otras veces comprendes que es verdad y que era necesario que alguien lo contase, porque los pensamientos y las emociones de la protagonista y del resto de internos son auténticos y duelen como la vida misma, porque quizás sirva para que Sydney comprenda que no está sola, porque quizás alguien lo lea y entienda que no es necesario esconderse, que los desórdenes emocionales, personales y alimenticios no son una vergüenza, son una realidad.

Este libro es importante porque trata con normalidad y sin tabúes sobre las enfermedades mentales y las disfunciones psíquicas y emocionales de este siglo. Humor, ternura, tristeza, desesperación… la autora narra con soltura y naturalidad en primera persona, sin caer en el dramatismo o en el morbo, exponiendo con sencillez y de manera muy directa una realidad más común y cercana de lo que nos gusta imaginar. Porque Sydney Bristow es alguien que se parece mucho a cualquiera de nosotros y resulta escalofriante lo sencillo que es llegar a la conclusión de que es mejor borrarse del mapa porque la vida duele demasiado.

No es un libro de autoayuda, ni tiene moraleja, ni mensajes bonitos para enmarcar. Es el relato de una experiencia y no tiene final, ni feliz ni triste, porque ninguna experiencia vital lo tiene realmente. Lo mejor es la galería de personajes que desfila por la planta cuatro: celadores, enfermeros, pacientes, amigos, familiares… todos aportan y dejan huella en la protagonista, porque al final este es un libro de fragilidades y ternura, de ira y errores, un libro sobre la naturaleza humana. Y, sobre todo, la voz de Sydney Bristow, que no juzga, que no sentencia, que es sincera.

La edición, de Plaza & Janés es notable, y no me refiero solo a la estética sino al trabajo del editor o editora, quien seguramente no lo tuvo fácil para limpiar una voz tan natural y sincera como la de la autora y que siguiese sonando justamente así, a ella.

Lector, una experiencia vital intensa que no te dejará indiferente.

También te gustará: Instrumental

 

Compartir este contenido:Share on Facebook
Facebook
Share on Google+
Google+
Tweet about this on Twitter
Twitter
Email this to someone
email
Publicado en Blog | 9 comentarios

Lejos del mundanal ruido, de Thomas Hardy

La primera vez que Gabriel Oak y Bathsheba Everdene se encuentran, él es un pequeño hacendado y ella no tiene absolutamente nada, excepto deseos de libertad e independencia. Tiempo después, cuando sus caminos vuelven a cruzarse, Gabriel no es más que un pastor sin trabajo y ella ha heredado las propiedades de su tío y las administra por sí misma. Bathsheba no quiere casarse, no desea que un marido coarte su libertad o enjuicie sus pasos. Parece feliz supervisando la siega, organizando las labores de la granja, cabalgando por sus tierras, dando órdenes a Gabriel y paseando por la lonja de Weatherbury como una reina; desafiante a las convenciones de su época, en cuanto a las mujeres jóvenes solteras se refiere, hasta que las presiones de sus pretendientes empiezan a hacer tambalear sus defensas y amenazan con destruir todo lo que Bathsheba es.

-Deja de pensar en ella, Gabriel. ¿Qué más te da de quién se enamore, si sabes que no puede ser tuya?

-Eso es precisamente lo que me digo -respondió Gabriel.

Thomas Hardy (1840-1928), poeta y novelista inglés que se encuadra en el naturalismo y materialismo literario, publicó Lejos del mundanal ruido en 1874. La novela, que había aparecido en un periódico como folletín por entregas, tuvo un importante éxito en su época y reafirmó a Hardy como novelista. Aunque es una historia en la que el autor a menudo ironiza sobre la autenticidad del amor todavía queda lejos del profundo pesimismo que caracterizó sus obras posteriores y ofrece un retrato detallado y colorista del Wessex rural (aunque utiliza una toponimia inventada).

Son precisamente esas descripciones de la campiña y del paisaje en general una de las cosas que más me ha enamorado de esta novela. Las descripciones de Hardy son concisas, breves (apenas un párrafo, dos párrafos, tres líneas), brillantes y bellísimas. Envuelven al lector con su luminosidad arrebatadora y le ahorran el esfuerzo de imaginar la escena porque lo trasladan directamente allí, lejos del mundanal ruido.

(…) trabajaban en los campos bajo el monocromático cielo de agosto, entre el aire tembloroso y las breves sombras del mediodía. En el interior de la casa solo se oía el zumbido de las moscardas; fuera, el silbido de las guadañas y el rumor de la avena trenzada como una cabellera al rozarse unas plantas con otras cuando sus tallos altos, del color del ámbar, caían con fuerza al ser segados. Cada gota de humedad que no procedía de las botellas y las frascas de sidra correspondía a la lluvia de sudor que caía de las frentes y las mejillas. Todo lo demás estaba seco.

Además de la maravillosa prosa de Thomas Hardy he disfrutado especialmente de la fuerza de sus personajes protagonistas. Bathsheba, Gabriel, Troy y Boldwood se caracterizan por el trabajo literario y psicológico magistral de su autor pero también por la directriz de sus acciones y sus palabras. La tensión constante entre Gabriel y Bathsheba, que forjará su profunda amistad, es una metáfora espléndida sobre la veleidad del amor pasional en contraposición al verdadero cariño y respeto.

Cabría observar que no hay un camino habitual para salir del amor, tal como sí lo hay para entrar en él.

Los más insólitos ofrecimientos del amor más puro son enteramente egoístas, y no hay en ellos generosidad alguna.

Los personajes secundarios también son estupendos y protagonizan más de una escena cómica que hará sonreír al lector (atención a la reunión de los parroquianos en la destilería de Warren porque no tiene desperdicio, o a la frecuente enfermedad de Joseph Coggan de “ver doble” y no poder conducir). En conjunto, constituyen un retrato social y económico, preciso y preciosista, del Wessex rural del siglo XIX (un espléndido universo en miniatura), donde la fortuna o la desgracia de una persona incidía en su instantánea movilidad social sin grandes aspavientos ni prejuicios del establishment. Pero también de la naturaleza de Bathsheba, una mujer inusual en la época, convertida por méritos propios en una próspera terrateniente y, sin embargo, vulnerable a las presiones de los hombres; una mujer fuerte con estúpidas debilidades, eso sí, aunque Hardy (gracias, señor Hardy, por no parecerse en nada a su contemporáneo Henry James) nos ahorra los discursos morales, las maledicencias y los puritanismos de su tiempo.

Atención lectores al capítulo XXXVII, La tormenta, una de las escenas de amor más bellas de la literatura.

Lector, un clásico espléndido que te transportará justo como promete su acertadísimo título.

Durante el mes de octubre, he compartido esta maravillosa lectura con mis compañeros Cristina, Bego, Jan y Adol. Mil gracias por este extraordinario viaje a la campiña de Thomas Hardy.

Si quieres hacerte con un ejemplar haz clic en los siguientes enlaces:
Lejos del mundanal ruido (para Kindle)
Lejos del mundanal ruido (en papel)

Compartir este contenido:Share on Facebook
Facebook
Share on Google+
Google+
Tweet about this on Twitter
Twitter
Email this to someone
email
Publicado en Blog | Etiquetado | 14 comentarios

Muerte entre las estrellas, de Laura Balagué Gea

La oficial de la Ertzaintza Carmen Arregui, se ha tomado una semana de vacaciones para disfrutar del Festival de Cine de San Sebastián. Ha seleccionado con su amiga Miren las películas que les apetece ver, tienen las entradas, un cuaderno para ir apuntando argumentos y puntuaciones, y muchas ganas de ver a las estrellas del festival. Pero cuando una actriz invitada al evento aparece muerta en su habitación del hotel María Cristina, todos los planes de Carmen se van al traste: la chica ha sido asesinada y el comisario Landa la ha puesto al mando de la investigación. A la cabeza de su equipo habitual —Lorena, Iñaki y el patán de Fuentes— la oficial deberá descubrir al culpable antes de la clausura del Festival y con la diplomacia necesaria para no empañar la imagen de glamur que rodea a actores y cineastas.

“—Si dejamos la turca, podemos ir a ver la iraní a las nueve, y a las doce la de Meryl Streep en el K2 —dijo Miren con expresión concentrada.

—¡Pero es que yo quiero ver la turca! Y es el último pase. La anterior película de esta mujer era preciosa, ¿no te acuerdas? Y la iraní será de mucho llorar…

—Bueno, de llorar hay que ver por lo menos una al día; si no, no es nuestro festival.

Autora: Laura Balagué Gea
Editorial Milenio
ISBN: 978-84-9743-825-4
216 páginas
Colección: Marrajo
Fecha de publicación: Agosto 2018

Muerte entre las estrellas es la segunda novela de Laura Balagué protagonizada por la oficial Carmen Arregui, a quien conocimos en Las pequeñas mentiras, Premio La Trama de novela negra. Al igual que su antecesora, se trata de una novela policíaca con un toque distinto muy agradable: su protagonista. Y es que la gracia de las aventuras detectivescas de Carmen Arregui es Carmen Arregui, una policía alejada del tópico negro de investigadores atormentados, autodestructivos y turbulentos. La protagonista de Laura Balagué es una mujer honesta, madre de dos hijos adolescentes, esposa de un profesor cocinillas, hija de una señora de carácter, hermana, amiga, jefa, etc. Es decir, una persona con la que resulta muy sencillo congeniar porque tiene una vida muy parecida a la nuestra y porque cae estupendamente por su sensibilidad, su humanidad y su empatía. En resumen, que Carmen Arregui es de esos personajes tan de carne y hueso que saltan del papel, y además es un amor (yo me la imagino como su autora).

Me gusta mucho cómo explica sus historias de ficción policíaca Laura Balagué Gea. No solo porque su protagonista me encanta, sino porque, pese a la oscuridad del asesinato, tienen un toque de esperanza y buen rollo (los paseos por la playa, esa lluvia de principios de otoño, la fuerza de los personajes secundarios, los pequeños placeres, los pintxos en buena compañía, las notas de humor…) que le dan mucha frescura y ese punto de originalidad que tanto aprecio en la lectura. Además, la prosa de Laura es de las que marcan la diferencia, por su plasticidad y su expresión precisa y brillante, y sus diálogos tienen soltura, naturalidad y chispa. Que una narración parezca sencilla no es nada sencillo (perdón por la redundancia).

No os cuento más de la trama ni de los personajes porque es mejor que leáis Muerte entre las estrellas y saquéis vuestras propias conclusiones. Solo os digo que he disfrutado mucho de este nuevo caso de la oficial Arregui y que estuviese ambientado en el Festival de Cine de San Sebastián contribuye a darle encanto y atmósfera (además es que me imaginaba a Laura en su salsa pues sé, por Niu de Mones, que ella es muy fan del Festival).

Lector, una novela policíaca con ese puntito cozy que tanto nos gusta.

También te gustará: Las pequeñas mentiras; Vestidos de novia

Compartir este contenido:Share on Facebook
Facebook
Share on Google+
Google+
Tweet about this on Twitter
Twitter
Email this to someone
email
Publicado en Blog | 16 comentarios