Summerhills, de D. E. Stevenson

Cuando el comandante Roger Ayrton vuelve de permiso a Amberwell, su hogar familiar en Escocia, espera descansar, abrazar a su hijo Stephen y ponerse al día con Nell, su hermana favorita. La guerra ha terminado, pero Roger sigue destinado en Alemania y no se da cuenta de lo mucho que ha echado de menos a su gente hasta ese momento. Ha heredado una gran suma de dinero y cree que lo único que le hará sentirse algo mejor es ayudar a los demás. Nell es feliz en Amberwell, Anne ha encontrado su camino junto al reverendo Orme, Connie lleva una vida acomodada y Tom sigue de trotamundos como médico a bordo de un crucero. Pero los Findlater, sus vecinos de Stark Place, padecen dificultades económicas, se han hecho mayores y la mansión les ha quedado grande. Y Arnold Maddon, amigo de la infancia de Roger, ha vuelto bastante tocado del frente. Al comandante Ayrton se le ocurre que podría ayudar más allá de los límites de su querida Amberwell: ¿y si funda un colegio para todos los niños de los alrededores sin importar las rentas de sus padres?

«—Es una lástima que no podamos soltarlo a usted al pasar por encima. Porque supongo que va a Amberwell, ¿no?
—Sí, vuelvo a casa.
Estas sencillas palabras animaron a Roger. Volvía a casa, a Amberwell. Hacía meses que esperaba el permiso. Lo había arreglado todo para poder disfrutarla en junio. Amberwell siempre era una preciosidad, pero en junio estaba mejor que nunca… tan esplendorosa que a uno se le cortaba la respiración al contemplarla.«


Alba Editorial, Rara Avis
Traducción de Concha Cardeñoso Sáenz de Miera
344 páginas
Fecha de publicación: junio de 2026
ISBN: 978-84-1178-253-1

Dorothy Emily Stevenson (Edimburgo, 1892 – Moffat, 1973) fue una novelista escocesa y brillante exponente de una literatura concebida como refugio, autora de historias en donde era posible encontrar la felicidad en los gestos sencillos (pero grandiosos) y sacar a relucir la mejor versión de uno mismo con la valentía y el coraje de la vida cotidiana. Hija y nieta de afamados ingenieros navales y constructores de faros (el Robert Stevenson que se menciona en Amberwell (1955) como artífice del faro de Bell Rock, en costas escocesas, es su abuelo), no lo tuvo tan fácil para iniciarse en la carrera literaria como uno de los primos de su padre, Robert Louis Stevenson. Empezó a publicar tras abandonar la casa paterna y contraer matrimonio con el capitán James R. Peploe, y sus novelas, amables y divertidas aunque marcadas por las secuelas de las dos guerras mundiales, no tardaron en volverse muy populares.

Autora de El libro de la señorita Buncle (1934), Las cuatro Gracias (1946) o Villa Vitoria (1949), entre otras, D. E. Stevenson invitaba al lector a sentirse en un lugar seguro, entre personajes agradables y situaciones que, a diferencia de la vida real, terminaban de forma justa; probablemente porque le tocó vivir un siglo marcado por el horror de la Primera y la Segunda Guerra Mundial, años en los que los finales felices escaseaban. Summerhills, la novela que continúa la historia que inició Amberwell sobre la vida de los hermanos Ayrton, fue publicada en 1956.

Summerhills retoma el hilo de la historia de los Ayrton un par de años después del final de Amberwell, y las secuelas de la Segunda Guerra Mundial están muy presentes en la querida mansión familiar y sus habitantes. D. E. Stevenson narra con delicadeza y elegancia el retorno al hogar de Roger Ayrton, el joven cabeza de familia: tocado por la tristeza de la muerte de su esposa, reconfortado por su hijo y su hermana, solo empieza a sentirse vivo de nuevo cuando llega a Amberwell y pone en marcha un colegio para los chicos de la zona. Con su estilo inconfundible, Stevenson conmueve con ternura y esperanza. Pese a la dureza de los tiempos, dota a sus personajes de segundas oportunidades, de hermosas historias de amor y de una progresión optimista. Summerhills es también la historia de los lazos de amor y amistad de una comunidad pequeña, de lealtad y generosidad. La narración en tercera persona cambia de foco para mostrar la emoción y el pensamiento de los protagonistas, escribiendo una novela coral en la que los lectores se ven incapaces de escoger a sus caracteres preferidos porque todos son magníficos. Destacan también las secundarias, como Poppet o la señora Duff y Nannie, o las situaciones tragicómicas de la cocinera Corner, la tía Beatrice o Connie y sus insoportables hijos.

Sin duda, Amberwell y Summerhills se quedan para siempre entre mis favoritas de D. E. Stevenson. Novelas más maduras que El libro de la señorita Buncle, aunque igual de divertidas, muestran una comprensión profunda del corazón humano y de las relaciones afectivas y familiares, así como una mirada llena de esperanza y de superación sobre todos los jóvenes que volvieron de la Segunda Guerra Mundial y de quienes se quedaron esperando su regreso. A la carismática y acogedora mansión de Amberwell le sale un competidor: el colegio Summerhills, lugar que ofrecerá igualdad de oportunidades, educación y cariño a quienes traspasen sus puertas.

Lectora, Summerhills se termina de leer con el corazón calentito y una sonrisa en los labios.

También te gustará: Amberwell; Villa Vitoria; Las cuatro Gracias; El libro de la señorita Buncle; El matrimonio de la señorita Buncle

Otras autoras que te gustarán si adoras a D. E. Stevenson: Angela Thirkell; Margery Sharp; R. A. Dick; Rosamunde Pilcher

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Corazón de acero, de T. Kingfisher

Halla es una viuda que acaba de heredar todas las propiedades de su tío político Silas, incluida una espada rarísima de la que sale Sarkis, un guerrero fantasmal que jura protegerla mientras sea portadora de su arma mágica. El problema es que Halla, en esos momentos, la única salida que le ve a su negro futuro es la muerte: su tía la ha secuestrado para obligarla a casarse con su primo Alver (el de las manos sudorosas) y quedarse con la fortuna de Silas. Como a Sarkis le parece una estupidez y un desperdicio, rescata a Halla de su confinamiento y se la lleva a la capital de Archenhold donde, tal vez, un viejo amigo de la familia y los sacerdotes del Templo de la Rata puedan a ayudarla a tomar posesión de su herencia sin que sus parientes intenten matarla, secuestrarla, casarse con ella, o las tres cosas a la vez. Ni Halla ni Sarkis esperan mucho de la vida o de la muerte, respectivamente, pero una aventura entre bandoleros, criaturas horripilantes, sacerdotes encantadores, paladines y un gnole y su buey está a punto de hacerlos cambiar de opinión.

«—Uno de los parece muy confuso —replicó Halla—. Y no voy a jurar que no soy yo. ¿Esto está ocurriendo de verdad? (…) ¿Cómo acabaste dentro de una espada?
—De la forma habitual.
—No tengo la menor idea de qué forma es esa.
—Una herrera-hechicera. Forjas la espada y la templas en la sangre de aquel a quien quieras encadenar.
—¿De verdad? ¿Cuánta sangre se necesita para eso? ¿Hay que usar sanguijuelas?«

Oz Editorial
Traducción de Cristina Mestre
Fecha Publicación: 6 de julio de 2026
408 páginas
ISBN: 978-84-18431-34-0

T. Kingfisher es el seudónimo de Ursula Vernon, una escritora estadounidense de novelas y cómics infantiles y juveniles. Sus obras se caracterizan por la fantasía oscura y un toque muy original e imaginativo para darle otra vuelta de tuerca a los cuentos de hadas más terribles. Hasta la fecha, he leído de la autora Guia màgia d’autodefensa amb galetes (con la magnífica traducción de Elena Ordeig Vila), que ganó en 2021 los premios Locus, Nebula, Dragon, Hugo Lodestar, Mythopoeic y Cóyotl, Què mou els morts y Què ens devora de nit (ambas con la maravillosa traducción de Marta Armengol): la primera, un impecable y original homenaje a La caída de la casa Usher, de Edgar Allan Poe, que abre la saga de la teniente Alex Easton; la segunda, una aventura original de la protagonista que, al volver a su hogar, se encuentra con un terrible misterio sobrenatural.

Leí por primera vez Corazón de acero (Swordheart) en 2023, cuando Oz Editorial lo publicó con traducción de Cristina Mestre, y me enamoraron sus personajes colmados de bondad en un mundo fantástico con más sombras que esperanza. Con la estupenda excusa de que Oz acaba de reeditar Corazón de acero —revisada y con el diseño de cubierta original de la edición en inglés de T. Kingfisher— la he vuelto a leer estos días. Ha sido genial reencontrarme en este lugar confortable y divertidísimo, a salvo de las altas temperaturas de este verano.

Corazón de acero es una novela de fantasía que destaca por el encanto y el carisma de sus personajes protagonistas y secundarios, por el fabuloso mundo fantástico que se marca Kingfisher (atención porque la autora tiene otras sagas ambientadas en este mundo: Clocktaur War y The Saint of Steel) y por el sentido del humor de sus diálogos. Es una historia de aventuras, con un toque romántico y muchísimo humor; de esas historias que te da mucha pena que se acaben porque te hacen reír y porque sabes que vas a echar mucho de menos a los personajes cuando cierres el libro una vez lo terminas. Una novela que te deja el corazón calentito y la sonrisa en los labios, que no puedes soltar porque es refugio y diversión cuando la vida nos atropella.

Halla es inolvidable: aunque tiene treinta años, es viuda y vive rodeada de villanos, ha sido capaz de conservar esa mirada ingenua y bondadosa que tanto asombra a Sarkis y que, junto con el personaje de Zale, constituyen un faro de esperanza en un universo más violento y belicoso que zen. La imaginación de la autora es admirable, su sentido del humor y su habilidad con los diálogos son extraordinarios y su capacidad para resultar ingeniosa y original creando criaturas, mundos y marcos histórico-sociales fantásticos es para quitarse el sombrero. Siempre es un placer leer a T. Kingfisher y aunque su humor tiene un estilo propio, muy personal, una no puede dejar de acordarse de sir Terry Pratchett; no porque se parezcan sino porque los dos autores son maestros en crear personajes y mundos extraordinarios que, siendo ficticios, cuentan mucho de verdad sin perder jamás la capacidad de reírse de sí mismos.

Al igual que sucede en Què mou els morts, los personajes y trama de Corazón de acero interpelan a los lectores adultos o Young Adult (sus protagonistas tienen más de treinta años), mientras que Guia màgia d’autodefensa amb galetes estaría destinado a un lector más infantil (sobre los doce años).

Recomendado para lectoras con un gran sentido del humor y muchas ganas de divertirse a paso de buey.

Aviso: Corazón de acero es la primera entrega de la trilogía Swordheart de T. Kingfisher y está ambientada en el mundo de Clocktaur War y The Saint of Steel (los Paladines), pero esta novela es autoconclusiva y puede leerse de forma independiente, y sin necesidad de seguir un orden, de los libros y sagas mencionados. Lee tranquila, lectora, y déjate llevar.

También te gustará: Guia màgia d’autodefensa amb galetes; Què mou els morts; La última cazadragones; El caso Jane Eyre; La gaceta del misterio; El protectorado de la sombrilla

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De la Tierra a la Luna, de Jules Verne

Finalizada la Guerra Civil estadounidense (1861 – 1865), Impey Barbicane, presidente del Gun-Club y fabricante de munición, lanza un sorprendente comunicado a los integrantes de su club: está dispuesto a demostrar que la ciencia y la balística han avanzado lo suficiente como para disparar un proyectil a la Luna y alcanzarla. Lo primero es buscar el asesoramiento del Observatorio de Cambridge, que responde con instrucciones precisas sobre el lugar ideal desde el que lanzar el proyectil, el día del año en el que la luna se hallará más cercana a la Tierra, o el punto del cielo al que apuntar el cañón. Establecidos los parámetros, Barbicane pone el marcha un impresionante dispositivo para construir el cañón, el telescopio, el proyectil, encontrar el combustible idóneo y la fuente de financiación. ¿Conseguirá su objetivo? En Estados Unidos se desata una verdadera fiebre selenita y todos creen en la gesta del Gun-Club excepto una persona, el capitán Nicholls, un fabricante de placas metálicas anti-balas que está dispuesto a apostar en contra de la aventura de Barbicane.

«Cuando un americano tiene una idea, busca un segundo americano que la comparta. Si son tres, eligen un presidente y dos secretarios. Si cuatro, nombran un archivero, y el negociado funciona. Si cinco, se reúnen en asamblea general y el club queda constituido. Esto ocurrió en Baltimore. El primero que inventó un nuevo cañón se asoció con el primero que lo fundió y con el primero que lo barrenó. Ese fue el núcleo del Gun-Club. Un mes después de su formación, contaba con mil ochocientos treinta y tres miembros efectivos y treinta mil quinientos setenta y cinco miembros correspondientes.«

Jules Gabriel Verne (Nantes, 1828 – Amiens, 1905) fue un escritor y ensayista francés, admirado por sus novelas de aventuras y ciencia ficción, tan bien documentadas, imaginadas y argumentadas, que a menudo se lo tachó de visionario. Verne es un hombre de su tiempo, de una segunda mitad del siglo XIX caracterizada por la rapidez en que la ciencia y la tecnología avanzaban y cambiaban. Curioso, analítico y de portentosa imaginación, siempre estuvo interesado en la naturaleza, la ciencia y la tecnología, lo que se refleja con brillantez en sus novelas. En 1865, Verne publicó De la Tierra a la Luna, la tercera novela de su saga Viajes extraordinarios, y la primera que ambienta en Estados Unidos. Gran admirador de Edgar Allan Poe, no solo inicia la novela en Baltimore sino que también le rinde homenaje mencionando en las primeras páginas el relato que inspira toda esta aventura: La incomparable aventura de un tal Hans Pfall, de Edgar Allan Poe (1835), la historia de un hombre que viaja a la Luna a bordo de un globo aerostático. La admiración de Jules Verne por el autor de El cuervo también lo llevaría a escribir y publicar La esfinge de los hielos (1897) que, junto a En las montañas de la locura (1931), de H. P. Lovecraft, conforma la trilogía iniciada por Edgar Allan Poe con La narración de Arthur Gordon Pym (1838) (Atentas porque Valdemar ha publicado este año, en un solo volumen, las tres novelas con el título Trilogía de la Antártida).

De la Tierra a la Luna empieza como una sátira, divertida y punzante, sobre los estadounidenses que, en 1865, terminada la guerra civil, andan un poco inquietos por cómo dar salida a sus cañones y balas. Con un sentido del humor socarrón e ingenioso, Jules Verne trabaja en la verosimilitud científica de esta aventura a la vez que bromea sobre las obsesiones y las costumbres del joven país desde la perspectiva de un escritor francés y del Viejo Continente. Todas las novelas de Verne contienen una gran cantidad de datos científicos y matemáticos por su voluntad, antes mencionada, de dar verosimilitud a sus historias de fantasía y ciencia ficción. Pero en el caso de De la Tierra a la Luna, los capítulos dedicados a los cálculos del fantástico proyecto son más de la mitad de la novela, lo que, en ocasiones, ralentiza un poco la trama. Divertida, especulativa y satírica más que aventurera, esta novela no se queda entre mis preferidas de Jules Verne, aunque me ha parecido de lo más divertida. La edición de Nordica Libros, traducida por Mauro Armiño y magníficamente ilustrada por Agustín Comotto (las ilustraciones son preciosas), es una verdadera joya.

Lectora, con ganas de leer la segunda parte (Viaje alrededor de la Luna).

También te gustará: Cinco semanas en globo; Viaje al centro de la Tierra

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Misterio en Egipto, de Elizabeth Peters

A sus treinta años, Amelia Peabody se ha quedado huérfana y en posesión de una modesta fortuna por lo que decide dedicar un tiempo a viajar y conocer mundo. En Roma, tras tropezar con la joven y atribulada Evelyn Barton-Forbes y sacarla del aprieto en el que se halla, decide que ya ha encontrado a la dama de compañía perfecta para embarcarse en un crucero por el Nilo tras los pasos de su admirada Amelia B. Edwards. Armada con una sombrilla de punta acerada y su carácter resolutivo, la señorita Peabody pone en marcha su expedición egipcia sin imaginar que la mayor aventura de su vida todavía está por venir. Perseguida por un extraño misterio, una momia terrorífica y el pasado de la encantadora Evelyn, Amelia no contaba con enamorarse de Egipto, de sus tesoros antiguos y de la arqueología.

«A mí no me hable del deber; los hombres siempre tienen alguna excusa altisonante para concederse todos los placeres. Van de un lado al otro por el mundo, escalando montañas, buscando las fuentes del Nilo, y esperan que las mujeres se queden sentadas en casa bordando. Yo bordo muy mal. Creo que se me daría mejor excavar.«

Elizabeth Peters es el seudónimo de la escritora estadounidense Barbara Mertz (1927 – 2013), doctorada en Egiptología por la universidad de Chicago y doctora honoris causa en Humanidades por el Hood College. Escritora, arqueóloga y egiptóloga Mertz publicó sus obras de ficción con seudónimo para separar su carrera como novelista de sus publicaciones académicas. Misterio en Egipto (Crocodile on the Sandbank, 1975) es la primera entrega de la saga de novelas de misterio y egiptología protagonizada por Amelia Peabody, una inglesa indomable, inteligente y testaruda que además de trabajar en los yacimientos más fascinantes del Egipto de finales del siglo XIX, resuelve crímenes y enigmas con un sentido común y una valentía asombrosas.

Hace unos tres años, MH de Las inquilinas de Netherfield, me recomendó que leyese El enigma del gato grande, la novena entrega de la serie protagonizada por Amelia Peabody. Eran novelas difíciles de encontrar porque habían sido publicadas en nuestro país en el siglo pasado y estaban más que descatalogadas, por eso nos contentamos con empezar por el título que compramos de segunda mano. Imaginad la alegría que tuvimos cuando Alma Editorial decidió retomar la publicación de los libros de Elizabeth Peters con nueva traducción. Me ha encantado leer el primer libro de la saga, conocer los orígenes de Amelia Peabody y Emerson, cómo la protagonista se enamora de la egiptología y conoce a Maspero y a Petrie, siguiendo los pasos de su admirada Amelia B. Edwards. Alma ya ha publicado la segunda entrega de la serie, La maldición del faraón (The Curse of the Pharaohs, 1981), y cruzo los dedos fuerte para que siga adelante hasta completar toda la saga porque es fabulosa.

Misterio en Egipto destaca por su magnífica ambientación en el Egipto de finales del siglo XIX, por la maestría y el encanto de Elizabeth Peters en las escenas en las que coinciden sus personajes de ficción con personajes históricos reales —como el cónsul británico de la época, Maspero y el embrión de lo que se convertiría en el Museo de Antigüedades de El Cairo, un jovencísimo Petrie en las excavaciones de Amarna, etc.—, por los trabajos en los yacimientos (basados en hechos reales), por sus protagonistas y los divertidísimos e ingeniosos diálogos. La prosa de Peters es elegante y fluida, destaca en las bellas descripciones de los paisajes egipcios y en la inteligencia de los diálogos de sus personajes. Se nota lo muy enamorada que estaba de la egiptología y del país, de su admiración por los grandes arqueólogos de la época y por su querida Amelia B. Edwards. Si bien esta saga encaja en el género de cozy mystery, me ha parecido que otros elementos, como el humor, el romance y, sobre todo, la aventura histórica, tienen la misma importancia o más que el misterio.

Lectora, de mis favoritas de Alma Editorial.

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Viajes con mi tía, de Graham Greene

Henry Pulling es un gris empleado de banca prejubilado a los cincuenta años, soltero y aficionado a cuidar de sus dalias, que no ha viajado mucho más allá de Brighton. En el entierro de su madre, conoce a la tía Augusta, una septuagenaria con la que apenas ha tenido trato y que, de pronto, le revela que las cenizas que contiene la urna funeraria no son las de su progenitora. Intrigado por la historia de su nacimiento y por la misteriosa vida de Augusta, Henry acepta la invitación de su tía para convertirse en su compañero de viaje hacia a Estambul, a bordo del Orient Express. La interesante anciana tiene el don de narrar las historias más inverosímiles, pero también la mala costumbre de meterse en los peores líos internacionales. Henry está a punto de entender que, en comparación, su vida ha sido muy aburrida y que viajar con Augusta quizás sea el remedio para volverla más interesante… siempre y cuando no termine en prisión.

«A veces pienso que nuestra vida está más formada por los libros que leemos que por la gente que conocemos: en los libros aprendemos, de segunda mano, qué es el amor y el dolor. Aun cuando tenemos la suerte de enamorarnos es porque nos hemos dejado influir por lo que hemos leído. Si yo no había llegado a conocer el amor, era porque en la biblioteca de mi padre faltaban los libros adecuados. No creo que hubiera mucho amor apasionado en Marion Crawford. Y en Walter Scott, tan solo una sombra.«

Graham Greene (1904 – 1991) fue escritor, guionista, crítico literario y espía del MI6 británico. Destinado por el MI6 a lugares tensionados o en pleno conflicto, como Sierra Leona durante la Segunda Guerra Mundial, Cuba, México o Indochina, dotó a sus novelas de ficción con un trasfondo de conflicto moral y geopolítico muy reales, como en el caso de El americano tranquilo, El tercer hombre, Nuestro hombre en la Habana o Los comediantes, entre otros de sus títulos. Greene publicó por vez primera Viajes con mi tía en 1969 y, pese a la parte algo más triste y de reflexión sobre la decadencia del final, es la novela más divertida, alocada y excéntrica que he leído de este autor increíble. Fue llevada al cine por George Cukor en 1972, y protagonizada por Maggie Smith (que fue nominada al Oscar como mejor actriz protagonista por el papel de tía Augusta) y Alec McCowen.

La primera parte de Viajes con mi tía gira alrededor de la contraposición de dos personajes del todo opuestos: la excéntrica, vital y apasionada, tía Augusta y el aburrido, conservador y temeroso, Henry, su sobrino. Deslumbra el personaje de Augusta como una tía Mame —más británica, igual de glamurosa y mucho más gamberra— en sus años dorados, dispuesta a vivir los años que le queden sin miedo y sin límites. Sentado a su lado cruzando el viejo continente en el Orient Express, el pobre Henry Pulling, escandalizado y temeroso, aunque dispuesto a aprender otras formas de vivir. Henry, que resume su vida como «He sido muy feliz, pero me he aburrido mucho«, representa a ese hombre confuso y perdido en un mundo que cambia a un ritmo vertiginoso y que suele estar presente en las novelas de Graham Greene.

En la segunda parte de la novela, Graham Greene cambia ligeramente el tono y pasa del ritmo de comedia de enredo, los divertidos diálogos y el encanto Sherezade de la tía Augusta a unas descripciones más reposadas, en un entorno decadente y de corrupción política en el Buenos Aires de la Guerra Fría. Un entorno mucho más triste, alejado del alegre colorido de la primera parte. Sin embargo, Greene evita juicios morales sobre sus protagonistas o las vidas que han escogido, sobre su pasado o sus elecciones sobre cómo terminar sus días. La prosa ágil y descriptiva del autor, con su don para captar la esencia más humana de cada personaje, la evocación de sus paisajes y el pulso político y moral de sus escenarios, procura un viaje encantador, divertido y excéntrico a través de tres continentes; a la vez que invita a reflexionar sobre cómo ha cambiado el mundo, lo complicado que le resulta a la vieja Inglaterra comprenderlo y la brevedad de la aventura.

La traducción de Edhasa, aunque de 1986, es estupenda. Veremos si Libros del Asteroide, que está recuperando poco a poco la obra de Graham Greene, también se enamora de la tía Augusta.

Lectora, la novela más divertida de Graham Greene.

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