Para aprender, si la suerte nos sonríe, de Becky Chambers

Hace muchas décadas que los gobiernos de la Tierra dejaron de invertir en la exploración espacial para fomentar su industria armamentista y propiciar guerras de fronteras y recursos. Por esta razón, a mediados del siglo XXII, ACA es la única agencia espacial y pertenece a todos los ciudadanos del planeta que con sus donaciones económicas, grandes o pequeñas, contribuyen a mantener las misiones de los astronautas. Como la de la nave espacial Merian, tripulada por la ingeniera Ariadne O’Neill y los científicos Elena Quesada-Cruz, Jack Vo y Chikondi Daka. Los cuatro forman parte de la misión Lawki 6 para explorar los mundos habitables que orbitan alrededor de la estrella enana roja Zhenyi: Aecor, Mirabilis, Opera y Votum. La tecnología y la ciencia de su tiempo les permite viajar en hibernación durante décadas y adaptar sus cuerpos a las diferentes condiciones gravitatorias y atmosféricas. Siempre han deseado ser astronautas y exploradores, les fascina investigar nuevos mundos. Pero por mucho que intenten no dejar huella en esos insólitos ecosistemas espaciales, resulta inevitable que esos sorprendentes mundos les dejen una huella imborrable a ellos.

«Es comprensible que los seres humanos dejaran de ocuparse del espacio en los años veinte del siglo XXI. ¿Cómo vas a pensar en las estrellas cuando los mares rebosan? ¿Cómo vas a dedicar un minuto de tu vida a los ecosistemas alienígenas cuando hace demasiado calor para habitar tus ciudades? ¿Cómo vas a comerciar con combustible, metales e ideas cuando las fronteras de los mapas no dejan de cambiar? ¿Cómo va a importarle a alguien la pregunta de si existen otros mundos cuando en el mundo en el que estás atrapado siguen sin contestarse las preguntas más vitales, las que tienen que ver con las necesidades más básicas de hogar, salud y seguridad?«

Becky Chambers es una escritora estadounidense que tiene el don de convertir la ciencia ficción en un género cozy, esperanzador, amable y maravilloso. Es la autora de la saga La peregrina —que Alianza Editorial, en su sello Runas, empezará a publicar en mayo de este año—, de las dos novelas cortas de Monje y robot, y de otros títulos como Para aprender, si la suerte nos sonríe. Ha sido ganadora en dos ocasiones del premio Hugo (2019 y 2022), del Premio Locus (2023) y nominada en certámenes tan destacados en la literatura de ciencia ficción como el Arthur C. Clarke. Becky Chambers tiene el interés y la curiosidad, pero no la formación científica, por lo que la autora confiesa que siempre acaba haciéndole un millón de preguntas y consultas a su madre, la astrobióloga Nicoline Chambers, y a su equipo de investigadores, lo que concede una asombrosa verosimilitud a todo el universo de la autora.

La primera vez que escuché hablar de Becky Chambers fue en la librería Gigamesh: Antonio Torrubia sabe que no soy lectora habitual de ciencia ficción (os vais a reír cuando veáis la próxima reseña que voy a publicar en el blog) y me sugirió que si me apetecía explorar el género me recomendaba leer El largo viaje a un pequeño planeta iracundo, el primer volumen de La peregrina. Me aseguró que era «como los libros de tomar el té que tanto te gustan, solo que en naves espaciales. Una novela de tacitas en el espacio.» No sé a vosotros, pero una recomendación tan maravillosa me cautivó. Y aquí sigo, prendada de Becky Chambers y con muchas ganas de volver a leer El largo viaje a un pequeño planeta iracundo en cuanto Runas lo lleve a librerías en marzo.

El título de esta historia de ciencia ficción tan feelgood y esperanzadora viene al caso de un fragmento del mensaje que las Naciones Unidas grabaron en 1977 para el disco dorado de las Voyager: «(…) Salimos de nuestro sistema solar para viajar por el resto del universo en busca de paz y amistad; para enseñar, si se nos requiere; para aprender, si la suerte nos sonríe«. Y resume muy bien la misión de los cuatro astronautas protagonistas. Narrada en primera persona por la ingeniera Ariadne, una voz amable, profundamente arraigada en la bondad, la generosidad, la compasión y la esperanza en la capacidad humana para aprender, se trata de una historia de exploradores fascinante y acogedora. La prosa de Becky Chambers es precisa y brillante, y refleja con mucho encanto y sentido del humor el pensamiento de su protagonista. El final me ha parecido precioso, esperanzador, y con un mensaje que hace honor al título de la novela: si tienes suerte, te hará reflexionar sobre las preguntas (y las respuestas) importantes de la vida.

Lectora, Becky Chambers siempre te deja el corazón calentito y te devuelve (un ratito) la fe en la humanidad (que no es poco, en los tiempos que corren).

También te gustará: Oveja mansa; El mar de la tranquilidad; Dioses, monstruos y el Melocotones de la suerte; Lenguas maternas y otros relatos; El último asesinato en el fin del mundo

Esta entrada ha sido publicada en Blog y etiquetada como , , , . Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a Para aprender, si la suerte nos sonríe, de Becky Chambers

  1. Guau, Mónica, ¡ Muchas gracias por este descubrimiento de » novela de tacitas en el espacio»! No conocía a Becky Chambers y ahora la voy a tener en mi radar ;)
    ¡ Qué buena recomendación para empezar el año! ¡ Y claro que tendremos suerte! ;)

    Un abrazo muy fuerte,
    Teresa

  2. Ana dijo:

    ¡¡Qué maravilla!! Ciencia ficción feel good. Espero que pase pronto por mis manos. Un abrazo.

  3. Marga Estev dijo:

    No me animo en esta ocasión aunque pinta bastante bien. Pero tengo tanto pendiente…
    Besotes!!!

  4. Laura Coll dijo:

    Me llama muchísimo la atención. Qué genial la recomendación de Torrubia. El de El planeta iracundo debe ser una reedición porque tengo los dos primeros en casa.

    Un saludo,
    Laura.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Límite de tiempo excedido. Por favor complete el captcha otra vez más.