Un café a las seis, de Pilar Muñoz Álamo

A Raquel le pesa la vida que podría haber sido suya. Cansada de recuerdos, de memoria, de posibilidades y malas decisiones, los días de lluvia son los peores; le agravan la tristeza. No tiene ganas de asistir a la comida del reencuentro con antiguos alumnos de su instituto pero su amiga Lourdes no va a aceptar ninguna excusa al respecto. Raquel se arregla, deja en casa a su marido y a sus dos hijos, y se mete en el taxi con Lourdes camino del evento nostálgico con los compañeros de COU. Han pasado 25 años y todos han cambiado en mayor o menor medida.  Descubrir cómo ha tratado la vida a cada uno de aquellos amigos del pasado resulta abrumador. “Hay orugas convertidas en mariposas y cisnes con las alas rotas“, piensa Raquel mirando a su alrededor. Pero por muchos años que hayan transcurrido existe algo que sigue desafiando las reglas del tiempo y del olvido: el amor verdadero.
(…) la satisfacción sentida a nivel personal no depende de los logros conseguidos ni del cariz de los mismos, sino del hecho de que estos se adecúen a lo que siempre quisimos, a lo que siempre aspiramos, fuera lo que fuese. Tan sencillo como eso y tan complicado de conseguir a la vez.”

Hay autores a los que leo con la plena confianza de saber que estoy en buenas manos. Abro sus libros, me acomodo, y, sin ninguna inquietud ni prejuicio, empiezo a leer con la tranquilidad que me proporciona la certeza de que llegaré a buen puerto. Pilar Muñoz Álamo es una de las escritoras que se ha ganado esa confianza: su prosa, correctísima, elegante y justa, me ofrece las garantías de una buena lectura. En el caso de Un café a las seis, además del buen hacer de esta autora, he encontrado una historia preciosa, unos personajes llenos de matices, luces y sombras, y valiosas apreciaciones sobre practicar el arte de la felicidad en esta vida.

Dice Raquel, la protagonista de esta novela, que la suya es “la historia de un amor a destiempo“. Yo prefiero pensar que lo que le pasa a Raquel es que el amor es una de las pocas cosas que el tiempo no cura. Un café a las seis es la historia de un primer amor, de un recuerdo indeleble, de los sueños intactos de lo que podría haber pasado. Me ha gustado por los magníficos personajes (Raquel, Gonzalo, Lourdes, Juanma) y por la evolución emocional de la protagonista, por su tristeza -tan bien entendida-, su cansancio y su rendición a no lamentarse más por las decisiones tomadas en el pasado. Pero además de la historia de Raquel y Gonzalo, he disfrutado mucho de las reflexiones que lanza Pilar Muñoz Álamo desde estas páginas: sobre la educación de nuestros hijos, sobre el amor, sobre la satisfacción personal, sobre los sueños truncados o cumplidos, sobre lo injusto que es competir contra un amor platónico, sobre las vidas tan dispares que han llevado personas que hace 25 años partieron casi del mismo punto de salida… La autora aborda distintas cuestiones vitales que a menudo constituyen los cimientos de la felicidad y quizás por eso Un café a las seis se cierra, más que con la sensación de haber estado pasando las páginas de una buena historia, con el convencimiento de que se ha estado charlando en la intimidad con una vieja amiga.
Lector, porque en la vida nada es blanco o negro. Ni siquiera gris. Y porque nunca es tarde para empezar de nuevo… o a destiempo, como dice Raquel.
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