Else, la joven hija de un abogado vienés de cierto renombre, pasa las vacaciones de verano junto a su tía y a su primo Paul en un hotel de moda de las montañas de San Martino di Castrozza, donde se da cita la buena sociedad de Viena. Pese a la posición social de su familia, Else depende de la buena voluntad de su tía y no ha recibido una educación práctica para poder desarrollar una carrera profesional acorde con lo que está bien visto en una mujer de su posición. Entonces llega un telegrama de su madre comunicándole una mala noticia y, lo que es más alarmante, dejando en sus manos la posibilidad de salvar el futuro de toda su familia. Por primera vez en su vida, Else deberá enfrentarse a unas decisiones terriblemente injustas, denigrantes y comprometedoras, para las que ni su educación ni su experiencia vital la han preparado.
«Sí, aquí estoy, en San Martino di Castrozza, sentada en un banco en la linde del bosque y el aire es como el champán y hasta parece que estoy llorando. Sí, ¿y por qué lloro? Pero si no hay ningún motivo para llorar. Son los nervios. Debo dominarme. No puedo dejarme ir así. Pero llorar no es nada desagradable. Llorar siempre me hace bien (…). ¿Quién llorará cuando me muera? Oh, qué bonito sería estar muerta. De cuerpo presente en la sala, las velas encendidas. Velas largas. Doce velas largas. El coche fúnebre ya está abajo. Hay gente en el portal de casa.«

Arthur Schnitzler (1862 – 1931) fue un dramaturgo y médico austríaco cuyas obras de ficción exploraban cuestiones como la muerte, el erotismo, la psicología y la crisis social y cultural de la Viena de principios del siglo XX. Fue uno de los primeros autores en lengua alemana en utilizar la técnica narrativa de la voz interior para profundizar en la psicología de sus personajes, lo que llamó el interés y despertó la admiración de Sigmund Freud. Schnitzler publicó por primera vez La señorita Else en 1924 y fue un gran éxito, pero su obra fue prohibida hacia 1933, debido al ascenso del partido nazi en Alemania y a las leyes antisemíticas.
La señorita Else es una novela corta —132 páginas en la traducción de Clara Formosa Plans al catalán, para la edición de Petits Plaers de Viena Edicions— que utiliza la técnica narrativa de la voz interior para mostrar a una joven protagonista en un momento crucial de su vida. Schnitzler utiliza frases cortas, sincopadas, de una gran expresividad, que se van sucediendo en una velocidad creciente, más breves y más deslavazadas, a medida que la intensidad emocional de Else se descontrola hasta el colapso. Destaca el conocimiento psicológico del autor y el acierto al ponerlo al servicio no solo de la comprensión de carácter de su personaje sino también para elaborar una crítica brutal y profunda a la corrupta sociedad vienesa de la época y al maltrato desesperante hacia unas mujeres a las que no se les permitía desarrollar intereses profesionales propios o tomar decisiones vitales que no coincidieran con los intereses de su familia y, en concreto, del cabeza de familia. El climax final, paroxístico y terrible, remata con brillantez esta pequeña obra dramática, tan vívida y plausible que podría tratar sobre un personaje real.
Esta novela breve me la recomendó MH de Las inquilinas de Netherfield, quien me picó la curiosidad con una observación en la que, ahora que la he leído, coincido plenamente con ella.
Lectora, sublime y terrible, en muy pocas páginas.
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Hola querida, pues la verdad es que parece interesante y es cortita… viene bien para alguno de los retos de MH. ;)
Un besazo
Hola, Mónica:
La verdad es que solo puedo apuntarla tras leerte. Ya os contaré.
Un beso y feliz semana lectora.
Tomo muy buena nota que me gusta todo lo que cuentas. Además, tengo debilidad por esta editorial…
Besotes!!!