Juan es un poderoso médium de la Oscuridad, con graves problemas de salud. Su esposa acaba de morir, tal vez víctima de un accidente o tal vez como daño colateral de la presión que los dirigentes de la Orden ejercen sobre Juan. Su prioridad es mantener a salvo a su único hijo, el pequeño Gaspar, que empieza a dar muestras de haber heredado el peligroso don de su padre. En un viaje a través de una Argentina sumida en los últimos años de la dictadura, Juan intenta esconder a Gaspar de la todopoderosa Orden y garantizarle un futuro alejado de cualquier oscuridad. Aunque el precio a pagar sea la incomprensión, la soledad y, probablemente, el amor de su hijo.
«Tres cuartas partes del universo son oscuridad, había dicho su padre, y Gaspar entendía, el universo era noche, pero no todas las noches eran así, frescas y hermosas (…). Le tomó la cara entre las manos, se agachó para mirarlo a los ojos y le acarició el pelo, la caja estaba en el suelo, entre los dos, y le dijo tenés algo mío, te dejé algo mío, ojalá no sea maldito, no sé si puedo dejarte algo que no esté sucio, que no sea oscuro, nuestra parte de noche.«

Mariana Enriquez es una periodista y escritora argentina, autora, entre otros títulos, de la antología de relatos Las cosas perdimos en el fuego (Premio Ciutat de Barcelona, 2017), del ensayo Alguien camina sobre tu tumba (2013), o de la novela Nuestra parte de noche, que obtuvo el reconocimiento del Premio Herralde de Novela 2019 y otros galardones destacados. La crítica literaria señala a Mariana Enriquez como una pluma destacada de la nueva narrativa argentina, y sus obras literarias se enmarcan dentro del género del terror y del llamado nuevo gótico latinoamericano. Por recomendación de Antonio Torrubia, Este es el mar fue la primera novela que leí de la autora, una historia corta profundamente romanticista, apasionada y oscura, que me pareció casi hipnótica. Y, también por recomendación del Librero del Mal, que lo considera un librazo, me atreví a embarcarme en las casi 666 páginas de Nuestra parte de noche. Confieso que llegó un momento en el que decidí leerlo solo por las mañanas porque me faltaba el valor de irme a dormir después de según qué terribles escenas.
Nuestra parte de noche es una novela de terror, una obra gótica y oscura, y se siente entre las manos como un clásico contemporáneo. Mariana Enriquez desarrolla unos personajes complejos, atormentados, profundamente humanos, quizás porque a través de la fantasía se puede reflejar mejor la realidad, la humana y la social. La historia de una familia que encaja en seis partes, entre Argentina y Londres, alrededor de las décadas de los años 70 y 80 del siglo pasado, con un fondo político y social tan bien integrado en la trama que forma parte de los personajes: los últimos años de la dictadura argentina, los pozos del horror de las guerrillas, las dificultades económicas de la restauración democrática, los muertos del poder, de la represión, los muertos por los que nadie se atrevía a preguntar. La autora entrelaza con maestría una trama sobrenatural, con el trasfondo político de Argentina, la complicada relación paternofilial de los protagonistas, el duelo y el folklore espiritual de su país.
Dejando aparte las terribles escenas que ponen los pelos de punta —sobre todo porque los peores monstruos que aparecen en estas páginas son personas— y que me lo hicieron pasar francamente mal, he disfrutado mucho de esta novela: personajes tan magníficos como Tali o Luis, la historia de las familias de la Orden, los años de juventud de Rosario en el Londres de los años 60 y 70, o las curiosidades sobre los santos y los cultos espirituales populares de Argentina. También me ha encantado reconocer el homenaje que Mariana Enriquez rinde a algunos de sus autores y autoras de referencia: Stephen King en la parte de Gaspar adolescente con su pandilla de amigos al estilo It (Vicky, Pablo y Adela en La cosa mala de las casas solas), H. P. Lovecraft en toda la concepción y los ritos de la deidad de la Oscuridad (más evidente en El dr. Bradford entra en la Oscuridad), los poetas malditos del romanticismo presentes a lo largo de toda la novela, o ese guiño a la mano izquierda de la oscuridad de nuestra admirada Ursula K. Le Guin.
No es una lectura fácil, que atrape desde el principio, sino que requiere tiempo y paciencia para irse adentrando entre sus páginas. Quizás por eso, cuando por fin descubres que estás dentro, cuando te das cuenta de que llevas ya muchas páginas a muerte con Gaspar, la satisfacción de estar leyendo un clásico tremendo es mayor. Esa es la magia de la prosa de Mariana Enriquez: te envuelve, te hipnotiza, te arrastra como un río de aguas oscuras (atención a la narración de la cita que incluyo, la yuxtaposición de frases entre comas, la fluidez a borbotones de algunas escenas) y, cuando menos te lo esperas, ya no haces pie y no te queda otra que nadar a favor de la corriente. No fue hasta que terminé Nuestra parte de noche cuando me di cuenta de la novelaza que había tenido entre las manos. Semanas después, seguía pensando en sus personajes, en el deseo de inmortalidad que alimentaba la codicia de los malvados, en cómo Gaspar y su tío gestionaban la pérdida y el duelo, en el terror de una dictadura y sus desaparecidos; pensaba en las cicatrices emocionales, en entender las decisiones de quienes deberían protegernos, en la ceguera cruel del poder… Mariana Enriquez desdibuja con maestría la línea entre lo real y lo imaginario, pero también entre los que ya no están y quienes los añoran. La Oscuridad devoradora bien podría ser el olvido, donde se adentran aquellos a los que nadie recuerda. Creo que cuando una lectura se queda contigo es porque tiene ese toque universal de los clásicos.
Lectora, terrible, oscura y fascinante.
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No es una lectura fácil, pero merece muchísimo la pena y luego es de esas historias que se te quedan rondando en la cabeza. Creo que cuando pase unos añitos volveré a leerla.
Besotes!!!
Hola querida, esta vez no me convences, jeje… No soy mucho de terror, ya sabes, y encima este no me llama mucho la atención, pero me alegro de que tú lo hayas disfrutado.
Un besazo
Hola, Mónica:
Esta la leímos en #Lecturasjuntoalfuego y ¡vaya novelaza! Tengo que leer más de la autora, eso seguro.
Me encanta que la disfrutaras, aunque fuera de día jejeje
Beso grande.