Decamerón, de Giovanni Boccaccio

En 1348 la peste negra asola las calles de Florencia. Siete jóvenes damas, reunidas en la iglesia de Santa Maria Novella, deciden marcharse de la ciudad para huir del peligro de la enfermedad mortal y de las tristezas. Todas han perdido a seres queridos por culpa de la peste, y reivindican su derecho a un poco de felicidad y placer, hartas de tanta desgracia. En su viaje a la campiña florentina las acompañan tres caballeros, Pánfilo, Filostrato y Dioneo, y una pequeña corte de criados. Reunidos en un agradable castillo solitario de hermosos jardines, el grupo disfruta de ricas viandas, buenos vinos, plácidas siestas y agradable música. Para entretener el tiempo entre estos placeres, deciden contarse historias en voz alta: diez cuentos cada día durante diez jornadas.

«Creo también que no faltará quien diga que son demasiado largas. A esos les contesto que sería locura que se pusiera a leerlas, aunque fueran breves, quien tenga algo mejor que hacer (…). Y a quien lee para pasar el tiempo nada le resulta largo, si le sirve para su objeto.«

Gianni Boccaccio escribió los cien cuentos que componen Decamerón en dialecto florentino, entre 1351 y 1353. Considerada como una de las primeras grandes obras literarias italianas, tiene un importante peso, junto con Los cuentos de Canterbury, en la contribución a lo que acabaría siendo la novela de ficción moderna. Boccaccio explica en el prefacio que como la gratitud es la mayor virtud, él escribe Decamerón para dar las gracias a todos los que le ayudaron cuando sufrió enormemente de mal de amores, por si puede ayudar ahora en la aflicción de otros; pero sobre todo escribe para ayudar a las mujeres, que reconoce que viven encerradas bajo la voluntad de padres, esposos, hermanos y amantes. En griego, decamerón significa jornada de diez días (el número de días que los diez jóvenes se cuentan historias), y el «apellido» de Galeoto que Boccaccio le otorgó a su obra procede del nombre del caballero de la Tabla Redonda de la leyenda artúrica que intercedió entre los amores de Ginebra y Lancelote.

Este es un libro cuya lectura conviene dilatar en el tiempo para disfrutar como se merece de cada uno de los cien cuentos y evitar saturarnos. No es una lectura complicada y resulta muy divertida, pero, como el propio autor reconoce en su conclusión —donde se cura en salud de las posibles críticas—, no todos los relatos son de la misma calidad y enjundia. Destacaré el ingenio, el sentido del humor y el magnífico testimonio histórico que nos ofrece al reflejar la vida y costumbres florentinas de la época en un momento en el que los ducados y reinos de la península itálica eran potencia mediterránea por su importancia comercial. Cuentos eróticos, humorísticos, con moraleja, tristes, bélicos, religiosos, bárbaros, estúpidos, extraños, epopeyas, aventuras… Decamerón contiene relatos para todos los gustos.

Me ha sorprendido la liberalidad, casi contemporánea, con la que Boccaccio trata cuestiones sexuales y amorosas como el adulterio, la lujuria de los religiosos, la homosexualidad o el intercambio de parejas. Aunque a mediados del siglo XIV todavía se nota la influencia del amor cortés (el honor de amar a una mujer casada), el autor presenta una sociedad de costumbres relajadas en contraste con una fuerte hipocresía; así como un Mediterráneo marcado por los fuertes lazos comerciales, culturales y políticos. Pero aunque recoge algún dicho popular, los protagonistas de Decamerón son acomodados y, como tales, siempre narran desde el punto de vista de la sociedad burguesa y aristócrata florentina.

Otro de los puntos que también me ha sorprendido es la demoledora crítica contra los religiosos y la Iglesia. Como lectores de este siglo, esperamos que una obra italiana del XIV esté profundamente marcada por el catolicismo y su Iglesia, que sea piadosa; pues bien, aunque el temor y la devoción a dios está muy presente, un buen número de cuentos se cuidan de señalar la avaricia, la hipocresía, la lujuria y la maldad de curas, monjas, obispos y demás oficiantes de la iglesia. Ninguno de los protagonistas se escandaliza ni le parece extraño esta crítica feroz a la corrupción de Roma. Como ejemplo, el cuento de Neifile, en la primera jornada, en el que el judío Abraham visita Roma para familiarizarse con la iglesia católica y, tras comprobar su enorme corrupción, decide convertirse al catolicismo porque si pese a lo malvados que son los prelados católicos su religión se erige como la más importante del mundo es que todo va bien.

Lector, un clásico al que conviene perderle el miedo… pero en pequeños sorbos y con una buena traducción.

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19 respuestas a Decamerón, de Giovanni Boccaccio

  1. Norah Bennett dijo:

    Cuando vayáis a hacer una relectura me apunto. Es que mi de palo me pongo con esto. Que sí, que ya sé que dices que hay que perderle el miedo pero no es miedo, es honestidad, y yo con esto creo que me aburro. De hecho el otro día en la librería intenté leer un relato y ya me asfixié con la primera página. Era esa edición de Alianza. También te digo que eso de encerrarse a cuerpo de rey en un castillo sin más labor que contarse cuentos no es mala idea, anda que eran tontos…
    Besos

    • Monica dijo:

      No creo que hagamos una relectura en mucho tiempo XD Hemos acabado un poquito saturados de tanto cuento, y eso que leíamos diez cuentos a la semana, pero es que Boccaccio agota la fórmula y le hubiese quedado igual de bien (o mejor) si o hubiese dejado en cinco o seis jornadas interesantes. Pero sí, como idea para huir de la pandemia largarte a un castillo con tus amigotes, no está nada mal, sobre todo si eres ricachón como la pandilla esta. Besos.

  2. Margari dijo:

    Pues le tendré que perder el miedo, como bien dices, porque confieso que se lo tengo y por eso no me he animado a leerlo. Pero me has dejado ahora con mucha curiosidad.
    Besotes!!!

    • Monica dijo:

      ¿Y quién no le tiene miedo? Yo lo tenía pendiente desde hace mucho años y cuando vi la edición tan bonita (y tapa dura de Alianza) pensé que era una señal de ahora o nunca. No le tengas miedo que no es nada complicado ;-) Besos.

  3. Ro dijo:

    Me ha encantado. He disfrutado mucho de la lectura y de la compañía. Dudo mucho que lo hubiese disfrutado de otra forma. Totalmente de acuerdo con tus impresiones. Besotes!

    • Monica dijo:

      Aish, es que estos tochales del siglo XIV imponen un montón, pero leerlo en grupo siempre ayuda. Nos hemos reído mucho, y creo que hemos acertado en dividir la lectura en una jornada por semana porque el principal problema de este libro, en mi opinión, es el empacho ;-)) Besotes y hasta la próxima!!

  4. Marisa dijo:

    Qué reseña tan completa!! ♥️♥️
    Bs
    Marisa lectora

    • Monica dijo:

      No quería reseñar ningún cuento porque ¿cómo escoger solo uno? Así que me he centrado en la experiencia en general y en lo que nos ha aportado esta lectura. Besos.

  5. Nitocris dijo:

    Hola guapísima, pues igual habría que hacer cómo tú dices, ir leyéndolo de a poquitos para saborearlo y no saturarse…
    Lo pensaré.
    Un besazo

    • Monica dijo:

      No es nada complicado, solamente que son cien relatos y que a menudo versan sobre la misma temática por lo que cuando llevas dos meses leyéndolos acabas un poco saturada. Por eso te recomiendo que te lo tomes con calma y lo vayas alternando con otra lectura más contemporánea ;-) Besos.

  6. Rosa dijo:

    Estuvo toda la vida en la biblioteca de mi padre y alguna vez empecé a leerlo y me aburrió. Claro que tendría yo catorce o quince años. El caso es que no me han quedado ganas de volver sobre él. Aunque leído despacio, un cuento hoy y otro en cualquier otro momento…
    En todo caso, me ha gustado leer tu reseña.
    Un beso.

    • Monica dijo:

      Fíjate también en la traducción, muchas veces nos cuesta conectar con un clásico porque tenemos traducciones del siglo pasado con un lenguaje muy desfasado que resulta farragoso. Te lo comento porque como dices que estaba en la biblio de tu padre… Y ahora que comentas lo de los quince años… es una lectura estupenda para los adolescentes: sexo a tope XD
      Ya me contarás si te animas. Un besote.

  7. Oly dijo:

    Le tengo muchas ganas, siempre me ha llamado muchísimo la atención, pero a la vez soy consciente de que lo mío no son los relatos. Tendré que espaciarlos mucho más que otros lectores, creo yo. Pero bueno, vale la pena, sobre todo por los temas que toca y con la libertad que los trata.
    Genial reseña, un abrazo!

  8. Carla dijo:

    Este libro siempre me ha llamado la atención, pero el hecho de que lo conformen cuentos me tira para atrás porque no suelo congeniar con este tipo de escritura…
    Besos

    • Monica dijo:

      Tampoco te esperes cuentos tal y como los conocemos ahora, piensa que fueron escritos en el siglo XIV, pero si te anima te diré que la mayoría son muy divertidos y picarescos ;-) Besos.

  9. MH dijo:

    Ya sabes que lo tengo requetependiente y que me pondré con él en cuanto saque un momento pero vamos, leyéndolo con calma, un cuento aquí, un cuento allá, y tarde lo que tarde. Lo mismo quiero hacer con los «Cuentos de Canterbury» cuando pueda (que iba a ser durante el confinamiento, pero se me torció todo… tendré que buscarle una nueva época adecuada).

    ¡Besote!

    • Monica dijo:

      Pues después de hablar contigo al respecto, «Los cuentos de Canterbury» también me apetecen, con estas dos obras cierro un siglo que nunca entra en mis planes lectores de clásicos. Y desde que me dijiste que «Decamerón» y los cuentos se consideraban el origen de la novela moderna, pues allá que voy a leerlos ;-) Besotes.

  10. Roberto dijo:

    Todo un clásico, y además muy innovador para la época. Una de mis mejores lecturas.
    Muchos besos Mónica!.

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