Los enemigos del traductor, de Amelia Pérez de Villar

Amelia Pérez de Villar, escritora y traductora (inglés e italiano), ha trabajado para editoriales como Impedimenta, Galaxia Gutenberg, Ariel, La Fuga o Fórcola, entre otras, y ha traducido tanto a autores clásicos como contemporáneos. En Los enemigos del traductor. Elogio y vituperio del oficio reflexiona sobre las luces y sombras de su profesión, reivindica la figura del traductor, cuestiona las malas traducciones y habla de sus pasiones y sus fobias. Además de la mirada general al oficio, entra con serenidad en el detalle de su experiencia personal, incluso comenta las dificultades y alegrías que le procuraron algunas traducciones concretas (R. L. Stevenson, Cumbres borrascosas, Octavia Butler, por ejemplo).

«Yo creo que a un buen traductor lo recomiendan su trabajo y sus colegas, y a un mal traductor deben descalificarlo su trabajo y sus lectores.«

Los enemigos del traductor es un compendio de las columnas y artículos de opinión de Amelia Pérez de Villar sobre su profesión de traductora. Algunos generalistas, otros reivindicativos (¡dad visibilidad al traductor, ponedlo en los créditos o en las cubiertas, pero ponedlos!), sobre el oficio o sobre novelas y autores concretos, pero siempre brillantes, concisos y personalísimos. Una lectura entretenida y curiosa (si no eres traductor) e imprescindible (si lo eres) que encanta a los lectores por esa perspectiva fresca y sincera sobre la figura del traductor y por esa mirada entre bambalinas de la industria editorial y sus peculiaridades. Amelia da por caduco el maldito dicho de «traduttore, tradittore» y va más allá, tanteando la posibilidad de un traductor que da voz al autor original, que permite a los lectores llegar a todas las lenguas, que libera de tropiezos el acceso a las literaturas más lejanas (geográfica y temporalmente hablando).

Me gusta cómo justifica la mística de su oficio, cómo se confiesa perdidamente enamorada de la profesión. Rinde homenaje a muchos otros compañeros de oficio y apunta con valentía que incluso los mejores tienen malas traducciones en su haber, que no hay dos traducciones iguales y que depende del carácter y manías del profesional llevarse la obra a su imaginario particular o respetar la voz original escrupulosamente. Sincera, amena y con un punto de sentido del humor y originalidad personalísimos, recomiendo este libro para los más curiosos y porque no mitifica a los traductores (un día traduces a Homero y otro Cincuenta sombras de Grey), pero tampoco los envuelve en tiniebla y desesperación por el futuro de su oficio.

Lector, un libro de ensayos y opiniones breves que seguro que te pica la curiosidad.

También te gustará: Shakespeare en Kabul; Los Inklings;

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Los enemigos del traductor

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12 respuestas a Los enemigos del traductor, de Amelia Pérez de Villar

  1. Norah Bennett dijo:

    Bueno, es que había leído el título del tirón y era como que Elogio y Vituperio eran los enemigos del traductor. Bien, ahora ya me he centrado, y sí, me parece un libro interesante aunque ahora quiero leer otras cosas. Necesito fantasía. Siempre he pensado que los traductores son muy afortunados porque leen antes las novelas. Nunca sabremos cuánto cambian del original pero yo quiero pensar que respetan al máximo al autor y nos lo muestran como es.

    • Monica dijo:

      ¡Jajajajaja! Me encanta tu título, es infinitamente mejor que el original. Ya me estoy imaginando la trama y todo… jajajajaja.
      Pues es un librito muy interesante, pero tampoco idealiza la profesión. Dice que hay buenos y malos traductores, y los hay que mejoran el original, lo respetan o lo destrozan. Besos.

  2. Nitocris dijo:

    Hola guapa, pues después de la nefasta experiencia que tuve con la traducción de Drácula que ofertaron en Primer Reading de Amazon, le doy toda la razón… (yo creo que en este caso la traducción ni siquiera era de una persona me da que la hizo un famoso traductor virtual…), porque te impide disfrutar de una buena novela y hacer que te parezca basura…
    Igual lo leo por curiosidad.
    Un besazo

    • Monica dijo:

      Ostras, es cierto que me lo comentaste, menudo chasco. Mira, ahora mismo estoy leyendo una novela que me parece buenísima y original, con personajes estupendos y un suspense tremendo pero… la traducción es flojita y la edición también: verbos repetidos continuamente, palabras repetidas, expresiones rarunas en castellano, frases incomprensibles… Una pena. Y de eso va este librito, de señalar la importancia de una buena traducción. Besos.

  3. Margari dijo:

    No creo que me anime, pero sí que tengo amigos a los que les puede interesar, así que lo tendré en cuenta para regalo.
    Besotes!!!

    • Monica dijo:

      Cierto, es un buen regalo. Me pasó mientras lo leía, que lo disfruté mucho pero después lo regalé a una amiga traductora porque sabía que ella le sacaría mucho más partido que yo. De todas formas, como lectoras habituales que somos, también mola mucho. Besos.

  4. Carla dijo:

    Esta vez no me lo llevo Mónica, no es una lectura que me atraiga. Lo que sí me ha hecho reflexionar es lo fácil que me olvido de los traductores. Sólo les doy suma importancia cuando leo algún clásico e investigo cuál es la mejor traducción según otros lectores, fuera de eso es cierto que parece que estás leyendo un libro directamente del autor y no soy consciente del trabajo que hay en medio
    Besos

    • Monica dijo:

      Pues es verdad, nos pasa un poco a todos los lectores, que nos olvidamos del intermediario, de la persona gracias a la cual podemos leer en cualquier idioma del mundo. Pero si nos olvidamos del traductor es porque lo está haciendo genial, ¿no crees? Nos trasmite tan bien la voz del autor que nos sentimos como si le estemos escuchando a él directamente, sin intermediarios. Es cuando la traducción es mala que el traductor se hace visible porque la narración no fluye y al lector nos resulta una china en el zapato. Tenemos que acostumbrarnos a visibilizar al traductor siempre: tanto cuando es bueno como cuando es pésimo. Besos.

  5. MH dijo:

    Que en pleno 2019 haya que seguir reivindicando que aparezca el nombre del traductor es de traca, y sin embargo hay editoriales que, si te metes en las fichas de sus libros, siguen sin hacer constar quién es el autor de la traducción. Y por mucho que se vilipendie a esta profesión, es la única que hoy en día hace que podamos leer miles y miles de libros que, de otro modo, no podríamos leer. Sí, hay traducciones mejores, otras peores, pero la figura del traductor es hoy en día primordial en el panorama literario y editorial español, y hay que respetarla y felicitarla cuando hace bien su trabajo. Porque además es una profesión vocacional, tanto como la de escritor, pero sin ningún reconocimiento. No cuesta nada poner el nombre del autor de la traducción en las reseñas, por poner un ejemplo, y creo que muy poquitos lo hacemos. Hay que ponerlo, sin su trabajo no se podría reseñar esos libros.

    ¡Besote!

    • Monica dijo:

      Exactamente eso es lo que dice la autora de este librito sobre la profesión de traductores, justo lo que tú señalas. Y, como le decía a Carla, también es asunto nuestro, de los lectores. Parece que solo nos acordamos que hay traductor cuando la traducción es horrible. Claro, es que cuando un traductor trabaja tan bien es casi como si se volviese invisible, nos permite «escuchar» la voz original del autor. Pero eso no quita que también en las reseñas nos acostumbremos a señalar las buenas traducciones… y las malas. Besos.

  6. Hola Mónica, me ha parecido muy interesante esta entrada en el blog. Yo no soy escritora ni me dedico a nada que tenga que ver con el mundo de las letras, simplemente soy una lectora aficionada que consume novela internacional, (intento que no sea así pero es inevitable). Antes de entrar en el mundo de la blogosfera y booktube, apenas valoraba un libro salvo por el simple hecho del precio que pagaba por él, ahora, ahora valoro, no solo la edición sino también, la portada porque algunos libros tienen mucho trabajo detrás…, las ilustraciones y especialmente al traductor porque ahora que he retomado la lectura de clásicos son vitales e intento siempre citarlos en mis redes sociales, son tan importantes como el escritor, por lo menos para mí que solo leo en español, y necesitan de esta visibilidad que no les damos.
    Gracias por tu reseña
    Besitos.

    • Monica dijo:

      ¡Cierto! Y además tú señalas una cuestión muy interesante, la traducción de los clásicos. Seguro que es delicada y dificultosa, no solo porque depende del talento del traductor para trasmitir la voz original de un autor no contemporáneo al traductor sino porque además requiere una excelente documentación previa sobre la época, el autor y sus circunstancias, etc. Besos.

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