Indian Creek, de Pete Fromm

En 1978, Pete Fromm es un universitario algo perdido sobre su futuro que acepta, con mucha insensatez y ningún conocimiento, un trabajo en las montañas más salvajes de Montana. «Vivirás en una tienda de lona estructural en la confluencia de dos ríos: el Selway y el Indian Creek. Justo en el corazón de un paraje natural perteneciente al Selway-Bitterroot Wilderness«, le dice el guarda forestal que le propone un empleo de seis meses por el salario mínimo de la época. Y allá que se va Pete, a cuidar desde octubre a junio dos millones y medio de huevas de salmón implantadas en un canal entre dos arroyos, a 115 kilómetros de la zona habitada más cercana y a 75 kilómetros de cualquier carretera, probablemente intransitable por la nieve durante cinco de los seis meses de su estancia allí. Pete Fromm es joven e inexperto, no tiene ni idea de vivir en la naturaleza, de hacer nudos o de cortar leña para sobrevivir a las temperaturas de menos cuarenta grados centígrados que se alcanzan en Indian Creek, pero ha leído un montón de libros románticos sobre pioneros y vida salvaje, ¿qué puede salir mal?

«Cada uno de esos triunfos, por muy pequeño que fuera, recortaba un trozo de la soledad que siempre acechaba cerca, agazapada en las arboledas sombrías, en el agua negra que procuraba no congelarse, incluso en la forma misma en que el río hablaba por la noche, poniendo voces que nunca utilizaba durante el día. Empecé a encontrar mi lugar en el bosque y cada vez me sentía más a gusto en él.«

Dicen que Pete Fromm (Winsconsin, 1958) que es uno de los más destacados nature writing internacionales y gran prosista contemporáneo del Oeste americano. En Indian Creek glosa su primera experiencia en la naturaleza salvaje, inexperta y alocada, con sinceridad y mucho sentido del humor. Sin complejos ni disimulos, Fromm explica cómo obnubilado por toda la literatura de pioneros americanos deseó ser un hombre de las montañas y se dio de bruces con los bellísimos y salvajes bosques de Montana. Explica cómo empezó siendo un idiota con un rifle (miradme todos, soy un insensato armado, jaja) y cómo la naturaleza salvaje fue conquistándolo poco a poco, enseñándole a ver, a escuchar, a comprender, hasta convertirse en parte de ese ecosistema implacable pero hermoso en el que solamente sobra la presencia de los seres humanos.

He disfrutado mucho de Indian Creek, sobre todo porque necesitaba evasión y el paisaje invernal de Montana, a casi cuarenta grados centígrados bajo cero, es el paraje ideal para olvidarse del mundo habitado y de la humanidad (mucho más salvaje que los animales del Selway). Esa es una de las razones por las que cada año me llevo a casa un montón de libros de errata naturae, aunque esta vez no estamos ante las reflexiones amables y feelgood de mi admirada Sue Hubbell sino ante el testimonio con claroscuros de alguien que llega a los bosques con la grosera mentalidad de un cazador furtivo y sale con la conciencia intranquila de un naturalista. La clave de Indian Creek es la prosa directa y el sentido del humor de Pete Fromm, su capacidad de reírse de sí mismo y aceptar la autocrítica de sus cuestionables principios como hombre de las montañas; pero también esa evolución del joven Pete, ese irse enamorando de lo que le rodea, de aprender a escuchar el río, el susurro del viento entre los pinos ponderosa, el aullido de los coyotes, las carreras de los uapitíes… Cuando el protagonista al fin deja el rifle a un lado y de verdad escucha, siente, observa y comprende toda la belleza intacta y terrible que lo rodea, su vida entera, su soledad, adquiere sentido y esa es la esencia de este libro, un homenaje a las últimas tierras salvajes del planeta en donde se invita al lector a comprender por qué deberían seguir así.

Lector, que se pare el mundo que me bajo.

También te gustará: Un año en los bosques; Lobo negro; El libro de la madera; Cartas de una pionera

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Indian Creek

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14 respuestas a Indian Creek, de Pete Fromm

  1. Norah Bennett dijo:

    A mí estos libros me gustan mucho y a la vez me frustran porque nunca sería capaz de hacer algo así y lo cierto es que muchas veces no es por falta de ganas. También depende de cómo lo cuenten porque a vecrd se pasan con las descripciones sin nada más y ahí me aburro.
    Ahora mismo tengo en casa Walden de Thoreaux y traje el de Hubbel de un año en los bosques pero se fue tal cual vino porque no le encontré el momento.
    Y el caso es que a este le pintaba mal porque sin tener ni idea…
    Lo dejo ahí en por si.

    • Monica dijo:

      Uy, te recomiendo mucho «Un año en los bosques», creo que te va a encantar Sue Hubbell, sobre todo por la manera tan amable y buenrollista que tiene de contar las cosas. Consigue encandilarte desde el primer capítulo, es que creo que esta señora nos molaría aunque nos estuviese escribiendo sobre máquina de coser. Me encanta su sencillez, su naturalidad y su sentido del humor.
      Ya, te entiendo lo que dices sobre este tipo de libros, pero a mí me sirven como escape. Sé que no seré capaz de hacer lo que hacen estos valientes, pero tener la perspectiva de personas que respetan a la naturaleza me devuelve un poco de esperanza en la humanidad (solo un poco, no creas). Besos.

  2. Margari dijo:

    Pues creo que podría gustarme pero tengo tanto pendiente que por ahora le va a tocar esperar.
    Besotes!!!

    • Monica dijo:

      Te iba a decir que quizás en las vacaciones de verano, pero no sé yo… es que en el libro están a temperaturas bajo cero casi todo el tiempo y leerlo en verano, con el calor que tenemos aquí, no sé yo lo que nos iba a parecer, jajajajaja. Besos.

  3. Nitocris dijo:

    Hola guapa, pues no sé si me gustaría… Es un libro con una premisa muy interesante pero que no sé si conseguirá mantenerme pegada a sus páginas hasta el final…
    Un besazo

    • Monica dijo:

      Es muy ameno, si lo dices por eso. Fromm utiliza una prosa sencilla y tira mucho de sentido del humor (eso o se vuelve loco, el pobre). Pero si tuviese que recomendarte un libro de errata naturae sería «Un año en los bosques», de Sue Hubbell», una delicia. Besos.

  4. Roberto dijo:

    Otro de mis libros con una tematica llevadera que me interesa, muy bonito, ya lo estoy agendando.
    En cuanto tenga algún otro para compartir entre los lectores paso y lo dejo.
    Muchos saludos Mónica!.

    • Monica dijo:

      Gracias, Roberto. Son libros muy agradables y que ayudan a evadirse un poco de tanta civilización. Además, abogan por respetar la vida salvaje y te ofrecen información que muchas veces nos pasa desapercibida en los medios. Un abrazo.

  5. Carla dijo:

    Me llama mucho Mónica, quizá no para ahora mismo que lo que más me apetece es asesinatos e investigaciones policiales, pero me la anoto para otoño, creo que la disfrutaré, errata naturae trae títulos interesantes, ¿verdad?
    Besos

    • Monica dijo:

      Ay, te entiendo perfectamente, pasamos por épocas lectoras en que nos tienta más un tipo de novelas que otras. Normalmente vamos alternando, pero a veces, por lo que sea, solo nos apetece un tipo de libros. Pero sí, ya sabes que ahí tienes el preciosísimo catálogo de errata naturae para cuando te apetezca escaparte a los bosques 😉 Besos.

  6. Marisa C dijo:

    Yo también me alejaría muchas veces de la Humanidad, aunque no creo que durase mucho, porque al final me tira la urbe. Eso sí, nunca a 40 grados bajo cero; solo de pensarlo me dan ganas de llorar. Comparto con el autor esa idea suya inicial y «romántica» de perderse en la naturaleza, y como él, me daría de bruces con la realidad. Lo que no tengo tan seguro es que fuera capaz después de mimetizarme con el medio. ¡Ay, Señor! Por qué seré tan urbanita. Abrazos.

    • Monica dijo:

      ¡Jajajajaja! Creo que nos pasa a todos los que vivimos en la ciudad, Marisa, que despotricamos mucho, pero luego sabemos que seríamos incapaces de vivir mucho tiempo en la naturaleza. Y menos como este señor: solo y con semejantes condiciones. Pero una escapadita sí, ¿eh? Necesito silencio y aire puro. Besos.

  7. Lo tengo apuntado; todavía no sé si me animaré, ahora mismo tengo más ganas de leer «Un año en Sand County» 🙂
    Besos y gracias por compartir 🙂

    • Monica dijo:

      Ay, qué buena pinta «Un año en Sand County». Cuando me lo has dicho he ido a mirarlo y ya me brillan los ojitos. Si es que errata naturae es una tentación. Oye, de esta misma editorial, te recomiendo mucho «Un año en los bosques», de Su Hubbell, ya verás que experiencia tan bonita y qué simpática y entrañable la autora. Besos.

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