Muerte con pingüino, de Andrei Kurkov

En la Ucrania postsoviética la pobreza y la desesperanza han llegado hasta las puertas del zoo de Kiev. A punto de cerrar porque no cuentan con el presupuesto necesario para dar de comer a los animales, los empleados del zoo animan a los visitantes a que se lleven a sus casas todos los ejemplares posibles siempre que puedan alimentarlos. Viktor, un escritor en paro, sin familia y sin amigos, decide adoptar al pingüino Misha para compartir soledades en su pequeño apartamento. Dicen los pingüinólogos que estos animales jamás olvidan a aquellos que les han tratado con cariño, pero Misha, pese a sentirse a gusto con su nuevo anfitrión, padece de una melancolía casi contagiosa. Y en ese ambiente de decadencia y nostalgia, Viktor empieza a trabajar para un diario preparando por adelantado las necrológicas de importantes personajes públicos. El problema surge cuando los titulares de dichas esquelas empiezan a aparecer asesinados en el mismo orden en el que Viktor entrega su trabajo a la editorial del periódico.

“—En fin —dijo Sergei levantando el vaso—, todos merecemos mejor pescado, pero comemos el que hay… ¡Por la amistad!

Antes de publicar esta novela, Andrei Kurkov fue traductor de japonés para la KGB y la policía, y vigilante de prisiones en Odesa mientras escribía cuentos infantiles. La caída de la Unión Soviética le pilló distribuyendo su primera novela para adultos y desde entonces no se ha desvinculado del mundo de la edición y la literatura. No siempre la biografía de un autor se refleja en su ficción, pero cuando se lee Muerte con pingüino se tiene la sensación de que Kurkov lleva consigo todavía esa pátina gris ceniza de quienes se han visto obligados a contemplar el lado más feo del lugar en el que viven.

Muerte con pingüino es una novela peculiar. De estilo personalísimo y con una tendencia a la tristeza y la melancolía, Kurkov plantea una novela negra con un extraño toque de ternura de la mano de un pingüino triste y una niña abandonada. Una historia con personajes bien perfilados y un misterio policíaco que intriga al lector, una trama que se aleja de tópicos y clichés por su originalidad y su rareza, pero que, para mi gusto, adolece de un final algo sosaina que no se merecía una novela tan extraordinaria como esta. Los lectores ya sabemos que los buenos finales son difíciles y más de una vez nos hemos visto defraudados en ese sentido. Aunque también sabemos poner esa carencia en su justa perspectiva cuando la novela es tan buena como Muerte con pingüino. También aviso que yo no soy demasiado fan del género y que hubiese preferido que la historia se centrase más en Misha que no en la trama criminal que acecha a Viktor (no me digáis que la historia del zoo en quiebra y del pingüinólogo no daban juego).

Y como historiadora, no podría terminar esta reseña sin referirme al trasfondo de Muerte con pingüino: esa Ucrania triste, gris, desolada, en donde es casi imposible encontrar buena asistencia médica si no se tiene dinero, en donde el aparato estatal está desarticulado y corrupto, en donde las mafias, los robos, la corrupción campan a sus anchas, en donde se cobra en dólares por la inflación monetaria, en donde el zoo tiene que cerrar porque ya no puede dar de comer a los animales. Viktor, el protagonista de esta historia, sus circunstancias y todo lo que le ocurre a lo largo de la trama son también una muestra de ese mundo postsoviético en decadencia, en donde la vida apenas vale nada con la complicidad del silencio y la censura.

Lector, una novela negra meláncolica con pingüino y escritor de esquelas funerarias.

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Muerte con pingüino

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12 respuestas a Muerte con pingüino, de Andrei Kurkov

  1. Nitocris dijo:

    Hola guapa, ayer que estuve paseándome por una librería vi la portada de este libro precisamente… 🙂
    Pero al final acabé llevándome el de Bentley El último caso de Philip Trent… que me llamó mucho más la atención. 😉
    Un besazo

    • Monica dijo:

      Uy, el de Philip Trent tiene muy buenas recomendaciones, yo también le tenía echado el ojo, ya nos contarás. Es bastante diferente a “Muerte con pingüino” porque el de Bentley es un planteamiento clásico de detective y el de Kurkov es casi una crónica melancólica de la Ucrania postsoviética. Besos.

  2. Norah Bennett dijo:

    Ahora que le estoy perdiendo el miedo a lo raro me lo apunto. Ayer leí unas páginas en al librería y me gustó el estilo y ver por dónde iba la cosa. Ya sé que con el final voy a tener un problema pero habrá que aguantarse. Queda en la lista.
    Besos

    • Monica dijo:

      Sí, no es que sea un mal final del todo pero me esperaba mucho más, esa novela se merecía un final con más sustancia y menos sosaina. Me gustó mucho la primera mitad del libro, porque es diferente y porque tenía ese toque de humor negro (muy sutil) entre tanta melancolía. Pero (seguro que te ha pasado) a medida que se acercaba el final se me iba desinflando el entusiasmo 🙁 Y hay un par de personajes, que no te puedo decir para no spoilear, que entran con mucha fuerza en la trama, que dan juego e interesan al lector, y que de repente se van por motivos estúpidos. En mi opinión, esto resiente la trama.
      Besos.

  3. Marisa C dijo:

    Creo que es difícil resistirse a un título interesante; otra cosa es que tener suerte con el resultado. Pero… ¿qué sería de nosotros sin los riesgos? ;D. Abrazos.

    • Monica dijo:

      Sí, es cierto, me lo llevé a casa a ciegas, sin saber demasiado bien qué iba a encontrarme. Pues mira, me lo pasé bien con esta historia porque es distinta, original y porque te ofrece una perspectiva inusual (las noticias que nos llegan de los países de la antigua Unión Soviética son escasas y sesgadas) de Ucrania en el siglo XXI. Hay que arriesgarse para descubrir nuevos tesoros!! Un beso.

  4. Haciendo una vez más gala de la importancia que le doy a las portadas, tenía esta novela en el punto de mira precisamente por eso y por el título, que me parece genial. La sinopsis la había mirado así como por encima. Y no sé por qué a raíz de esas dos cosas me esperaba algo con más humor, más positivo, no esa melancolía grisácea que comentas. Eso por fiarme de las apariencias… De todos modos la dejo apuntada porque me interesa mucho la trama y conocer la prosa de este autor (y porque Blackie Books suele ser sinónimo de calidad).

    Qué pena lo del final, ¿verdad? Yo creo que los que leemos mucho estamos acostumbrados a esos finales que desmerecen un poco al resto del libro, e intentamos ponerlos en esa perspectiva que acertadamente comentaspara que no nos nuble el resto de sensaciones que nos ha proporcionado la lectura.

    ¡Besote!

    • Monica dijo:

      Sí, es verdad lo que comentas, me pasó lo mismo que tú dices cuando leí la sinopsis y la faja del libro, que me esperaba más humor. Sí que hay cierto toque sutil a lo largo de la novela, pero casi nada. Creo que le podría haber sacado mucho más partido al argumento y a la trama, ¡no me digas que un escritor con un pingüino en casa no da juego! Pero, como apuntas, la editorial Blackie Books me daba cierta garantía y ha sido una buena lectura, eso seguro, sobre todo la primera mitad de la novela. Es distinta y también nos proporciona una aproximación a la literatura eslava contemporánea, que yo desconozco bastante.
      Lo del final… igual es cosa mía, pero me pareció que se merecía un final mejor, más complejo y redondo, menos simplón. En fin, nos volvemos exigentes y gruñonas, amiga mía 😉 Un beso.

  5. RO dijo:

    Qué pena lo de ese final , porque la propuesta no puede parecerme más interesante. No sé si lo leeré finalmente, ya te contaré. Un besote!

    • Monica dijo:

      También te deja un poco fría que en la sinopsis y en la faja del libro se habla de humor negro y una ya empieza a fantasear sobre las gracias del pingüino… y no. Los toques de humor son muy sutiles, lo que impera es una tristeza, una melancolía, que funciona muy bien en la trama, eso sí. Y sí, un final más complejo me hubiese dejado más satisfecha con la valoración final de esta original novela. Besos.

  6. Sergio Sanz dijo:

    Hola… En primer lugar, gracias por la reseña. Acabo de leer la novela y francamente no me ha gustado y además se me han quedado demasiados cabos sueltos, que quizá alguien con una lectura más entusiasta pueda ayudarme a atar… Me he quedado sin saber cómo consigue (quienquiera que sea) entrar en la casa del protagonista para dejarle algún que otro recado, objetos, etc. Tampoco entiendo cual es el sentido de ese empeño de las supuestas mafias (o lo que sean) en llevar al pingüino a sus funerales (y además pagar por ello). Ni siquiera le veo sentido a lo que parece el meollo de la novela, ese encargo de escribir esquelas (lo de “estelas” tampoco lo pillo) por adelantado de gente que va a ser asesinada… En fin, que después de leer unas cuantas reseñas de lo más favorables sobre la novela, he acabado preguntándome lo que el del chiste: “seré yo, Señor?”

    • Monica dijo:

      A mí sí que me ha gustado, como has podido ver por la reseña, pero es verdad que me pareció que empezaba genial y que luego se iba deshinchando y el final no me gustó nada, podría haber dado mucho más de sí. Entiendo lo que comentas de que quedan cabos sueltos y cosas inexplicables, pero creo que forma parte del encanto excéntrico de esta novela, ese misterio, ese sinsentido tan meláncolico. Lo que sí me supo mal es que se dejase al pingüino abandonado, como lectora yo quería que volviese a su hábitat natural o, al menos, que me dijesen que fue de él.
      Es una novela raruna, a mí eso me gusta, esa singularidad, pero es arriesgado recomendársela a todos los lectores por igual. Un saludo.

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