Siddhartha, de Hermann Hesse

Siddhartha es el joven y prometedor hijo del brahmán. Todo el mundo lo quiere, por su amabilidad y carisma, por su belleza y la gracia con la que medita y se desenvuelve. Su padre ha puesto en él todas sus esperanzas, orgulloso de que pronto se convierta en brahmán. Pero Siddhartha se siente vacío, empieza a hacerse preguntas sobre su presente, sobre el sentido que tiene la vida que lleva; se pregunta quién es él en el fondo de su alma, quién es más allá de las plegarias y las abluciones, de las ofrendas a los dioses. Un día, meditando junto a su mejor amigo Govinda, ve pasar a tres samandas, unos ascetas en peregrinación que han renunciado al mundo visible. Pese a la pena de sus padres, que se resisten a perderlo, Siddhartha toma la decisión de irse con los samandas para descubrir qué es lo que puede aprender. Lo acompaña su leal Govinda, que cree que ha llegado la hora de la revelación del mayor sabio santo de todas las generaciones. Pero Govinda, para quien su alma forma parte del universo y sirve a los dioses, no entiende la búsqueda individualista de su amigo. Puede que haya llegado el momento de dejar solo a Siddhartha, aunque sus pasos parezcan errados y haya decidido llevar una existencia más sensitiva y cotidiana, como la de la mayoría de los hombres, alejado de la espiritualidad y de la consecución del nirvana.

«Poco a poco, como la humedad que va infiltrándose por la corteza de un árbol moribundo hasta impregnarlo totalmente y pudrirlo, el mundo y la indolencia fueron invadiendo el alma de Siddhartha hasta colmarla, entorpecerla, agotarla y adormecerla. A cambio de ello, sus sentidos habían revivido y aprendido muchas cosas, haciendo acopio de experiencias.«

Esta edición conmemorativa tan bonita me la regaló mi amiga Mar en Navidades. Es en tapa dura y con dorados (DEBOLSILLO), pero también tienes la edición de Penguin Clásicos de color naranja, las dos con traducción de Juan José del Solar.

Herman Hesse (1887 – 1962) fue un novelista y poeta alemán, nacionalizado suizo, galardonado con el Premio Nobel de literatura en 1946. Aunque empezó a escribir desde muy joven, su obra se singularizó tras la Gran Guerra: Hesse, incapacitado para el combate, fue enviado a Berna para asistir a los prisioneros de guerra alemanes, donde gestionaba la biblioteca de los presos. Su visión del conflicto se hizo más crítica y el entusiasta Hesse que había corrido a alistarse por su país, empezó a alertar a los intelectuales alemanes de los peligros del nacionalismo. La muerte de su padre y la grave enfermedad de su hijo y su esposa, lo llevaron a buscar psicoterapia y fue entonces cuando conoció a Carl Gustav Jung, especialista en psicología analítica y uno de los pioneros del psicoanálisis. La crisis personal y de valores tras la Gran Guerra, así como su estudio de la psicología junguiana, marcaron profundamente la obra de Herman Hesse, un autor que tendría mucho más recorrido fuera de Alemania que en su país.

Siddhartha, publicada por primera vez en 1922, muestra muy bien el cambio en el pensamiento de Herman Hesse, pero por su formato y sus maneras, pienso que no es una obra que nos revele del todo la pluma del autor (he cerrado el libro con la sensación de que debería leer El lobo estepario) aunque sí su pensamiento. Es una breve novela filosófica, una luminosa parábola sobre la búsqueda de la identidad propia, narrada en un estilo que resulta un claro homenaje a la cultural oriental que Herman Hesse tanto admiraba. Con un lenguaje preciso y claro, de frases cortas, Hesse desarrolla los pensamientos de su protagonista en tercera persona, desgranando dudas e ideas sobre la identidad propia, el universo o el sentido mismo de una vida. El resultado es una parábola, un cuento de búsqueda, de un viaje espiritual de un héroe que parece tenerlo todo excepto la razón de su existencia. Es una invitación a pensar, a hacernos nuestras propias preguntas sobre nuestra vida, una pregunta sobre quienes somos y cómo queremos vivir. Me ha recordado a Los ojos del hermano eterno, de Stefan Zweig, probablemente por su ambientación en la India y por su espiritualidad.

Lectora, escoge bien el momento para este cuento espiritual y filosófico.

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2 respuestas a Siddhartha, de Hermann Hesse

  1. Nitocris dijo:

    Hola guapísima, pues ¿quieres creer que me da la sensación de que lo he leído? Igual he leído alguna otra historia parecida sobre Siddharta de algún otro autor, quién sabe.
    En fin, que no creo que ahora me apetezca ponerme con él. Un alivio no llevarme nada de tu casa, jeje…
    Un besazo

  2. Marga Estev dijo:

    No la veo para mí en esta ocasión, pero gracias por tu estupenda reseña.
    Besotes!!!

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