Argylle, de Elly Conway

Desde que se quedó huérfano con un montón de preguntas sin responder, Aubrey Argylle vive a la deriva en el norte de Tailanda. Se gana la vida sin mucho entusiasmo como guía turístico en el llamado Triángulo de Oro, juega al billar con un par de amigos y escribe sin parar en un cuaderno que le regaló su madre. Un día como otro cualquiera, de caminata por las montañas, ve como una avioneta de la CIA se estrella abatida por los disparos de una peligrosa mafia de traficantes de opio. Cuando Argylle toma la iniciativa y ayuda a los ocupantes del avión siniestrado, llama la atención de la Agencia norteamericana, que no duda en reclutarlo para una peligrosa misión: Vasili Federov, a punto de ganar las elecciones rusas, tiene planes para recuperar un tesoro desaparecido durante la Segunda Guerra Mundial y unir, bajo la bandera del nacionalismo, el imperialismo más brutal y la antigua gloria de los zares, a todos los descontentos del este de Europa.

«—Esto es culpa tuya. Si no hubieses hecho saltar las bisagras…
—Entonces jamás habríamos conseguido la pulsera.
—Espero que te dejen llevarla puesta en tu celda de una cárcel griega (…).
—Plan B. Nos armamos. Hay un cajón ahí atrás con una extraña daga de plata.
—Así que somos los dos contra varios centenares de hombres.
—Son monjes, ¿qué van a hacer? ¿rezar hasta matarnos? ¿Se te ocurre un plan mejor?«

Un par de semanas antes de que se estrenara la película en las pantallas del país, Grijalbo sacó a librerías Argylle, de Elly Conway, con un impecable y sincero marketing para evitar suspicacias: Argylle NO es la novela en la que se basa la adaptación de la película protagonizada por Dallas Bryce Howard y Henry Cavill, pero SÍ es la novela que sale en esa película. En el cine, Elly Conway es el nombre del personaje que interpreta Dallas Bryce Howard, una escritora de novelas de acción y espionaje protagonizadas por el superespía Aubrey Argylle. En la vida real y literaria, no sabemos quién se esconde detrás de este seudónimo, pero en la solapa de su novela nos dan algunas pistas: neoyorkina, primera novela, primera aventura de su personaje estrella.

Argylle es una novela para pasarlo en grande, para divertirse y sufrir con un poquito de suspense y drama. Pero, sobre todo, es una novela de espías y de aventuras con un toque de thriller político, como si Tom Clancy (el autor de Jack Ryan) hubiese escrito a cuatro manos con los creadores de Carmen Sandiego. La prosa de la autora es elegante, ágil y directa, muy favorecida por la narración en presente, lo que concede un gran dinamismo a la historia en general y a las escenas de acción, en particular. Conway utiliza un narrador omnisciente que cambia continuamente de foco con gran habilidad de manera que concede mayor profundidad a los protagonistas —Argylle, Fedorov y Coffey— y le ayuda con el suspense de la trama (el lector sabe más que Argylle) y los cliffhangers (atención porque la autora juega con este recurso no solo al final de algunos capítulos sino también al final de algunos párrafos, cuando está en medio de un tiroteo, y el efecto es muy bueno). La aventura de la búsqueda del tesoro se complementa y equilibra muy bien con la trama de espionaje y con la carga emocional de unos personajes que ya estoy deseando volverme a encontrar… porque, aunque sea una novela autoconclusiva, Argylle tiene pinta de saga y no pienso perderme los siguientes casos de este espía accidental.

Lectora, fresca, divertida y con un toque clásico de aventuras para volver, después de tanto tiempo, a una buena historia de espías.

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3 respuestas a Argylle, de Elly Conway

  1. Nitocris dijo:

    Ay, no sabía nada ni de la peli, ni del libro. No he podido evitar visionar el trailler de la peli, me encanta Henry Cavill (aunque no me gusta el pelo que lleva en esta peli, jeje…) y me parece que el libro tiene buena pinta.
    Lo apunto.
    Un besazo enorme.

  2. Norah Bennett dijo:

    Hola. No sé dónde ha ido el comentario. Decía que la de Argylle tampoco era una vida tan a la deriva, tenía un trabajo de mierda como la mitad de los mortales, o más, unos colegas para echar los billares y excursión en la montaña. Claro que te reclute la CIA hace que la cosa suba muchos enteros. La neoyorquina tiene pinta de ser una famosa o una editora de una revista o una famosa editora. Da igual, que la novela pinta entretenida y está muy bien para distraerse de la realidad un rato, cosa muy necesaria casi a diario.
    Ese Federov ¿no ha oído hablar de un tal Vladimir? O todavía no estaba.
    Con la ilusión que me hacen a mí los autoconclusivos.
    Besines

  3. Margari dijo:

    Ni idea de esta novela. Se ve entretenida. No me importaría leerla si se cruza.
    Besotes!!!

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