Cuentos de los hermanos Grimm

Jacob y Wilhelm Grimm nacieron en Hanau (Alemania) en 1785 y 1786, respectivamente. Fueron los dos hermanos mayores de los seis hijos de una familia de clase media y desde muy jóvenes tuvieron la inquietud por coleccionar dibujos, folclore, proverbios, etc. Su apellido ha llegado a nuestros días como el de dos eruditos y filólogos, entre otros dones, que recopilaron los antiguos cuentos de tradición oral centroeuropeos y los inmortalizaron en su antología de cuentos de hadas. Sus historias, analizadas y desmenuzadas en incontables ocasiones, han sido objeto de estudio, de reescritura, de censura y de múltiples interpretaciones y adaptaciones al cine, a la televisión, en cómics, en juegos de mesa, etc. Traducidos a casi todos los idiomas del planeta, han sido la principal fuente de inspiración de los estudios Disney, pero también vehículo de moral, psicopedagogía e incluso de la propaganda nazi en los años 30 y 40 del siglo pasado.

«La vieja tan solo estaba actuando amigablemente, pero era una bruja malvada, que acechaba a los niños y había construido la casita de pan para atraerlos hacia su interior. Tan pronto como los niños caían en sus manos, los mataba, los cocinaba y se los comía, lo que para ella era un día de fiesta. Las brujas tienen los ojos rojos y no pueden ver muy lejos, pero tienen un fino olfato, como los animales, y siempre perciben cuando hay seres humanos cerca.«

Rosa y yo hemos leído la recopilación de cuentos de hadas de los hermanos Grimm en la edición del bicentenario de la editorial Akal en la premisa de noviembre de nuestro Reto Hermanas Fatídicas. Nos dejamos llevar por el recuerdo de las brujas clásicas de los cuentos de hadas más tradicionales y auténticos sin pararnos un momento a pensar que, en las antologías de los Grimm, brujas, lo que se dice brujas, hay muy poquitas.  En esta edición se incluyen cincuenta y dos cuentos y solo hemos encontrado bruja en ocho de ellos: Los doce hermanos, Hermanito y hermanita, Rapunzel, Hansel y Gretel, La señora Holle, Los seis cisnes, Jorinde y Joringel y La señora Trude. En Los doce hermanos y en Hermanito y hermanita la bruja es condenada a la hoguera para deshacer sus hechizos; en Rapunzel y Los seis cisnes la bruja no tiene ningún poder ni lo utiliza; además, de estos ocho títulos, solamente en cuatro tenemos la figura de una bruja tradicional, poderosa y que demuestra sus artes mágicas, de entre las cuales podemos señalar Hansel y Gretel como el origen prototípico de la bruja fea, anciana, malvada y que vive en una casita aislada en el bosque.

Las brujas no son nada frecuentes en los cuentos de los hermanos Grimm y, cuando aparecen, siempre son malvadas y en especial peligrosas para los niños. Sin embargo, lo que sí suele aparecer a menudo en estas historias son personas, animales y objetos hechizados aunque jamás se nos explica quienes los hechizaron (¿fueron las brujas? ¿los duendes? ¿las hadas? ¿los dioses? ¿los demonios?), ni siquiera cuando el héroe o la heroína de la historia consiguen deshacer el hechizo o la maldición. Pero si las brujas apenas asoman en estos cuentos, las madrastras malvadas abundan. Los cuentos de tradición oral recopilados tenían una verdadera obsesión con las madrastras malvadas: Blancanieves, Cenicienta, El enebro, La señora Holle, La ninfa en el pozo, La alondra cantona y saltarina, etc. La figura de una madre sustituta, una madre falsa, no natural, que no solo es incapaz de amar a sus hijastras e hijastros sino que además los maltrata, tortura y esclaviza sistemáticamente es una figura muy habitual en estos cuentos. Madrastras y suegras siempre son malvadas, sin excepción, y las primeras aparecen muy a menudo porque quizás eran una realidad muy frecuente en las familias del siglo XIX, una época en la que muchas mujeres morían de parto y sus viudos volvían a casarse.

Brujas y madrastras aparte, los cuentos que más he disfrutado de esta recopilación han sido los más conocidos y también los más largos, quizás porque precisamente estas eran las versiones más cuidadas, las que se habían podido conservar íntegras. Me ha encantado leer esta Cenicienta de los hermanos Grimm, alejada de la versión de Perrault y de Disney, que es la que recordaba, con una protagonista que conecta con la Naturaleza (el origen de las brujas, según Jules Michelet, es ese vínculo con la Naturaleza, la sabiduría natural para curar y consolar) para obrar la magia por sí misma; y ese final sangriento y con mutilaciones (como El enebro y tantas otras historias que han llegado hasta nosotros sin censurar) de colofón justiciero. Como nota negativa de esta lectura, me temo que no puedo pasar por alto lo poco que me ha gustado la traducción (aunque las comparaciones son odiosas, la traducción de Del enebro de Jekyll & Jill está a años luz, por ejemplo), las correcciones del texto (la locura con los pronombres es un infierno incluso para los lectores que no somos filólogos) y las notas de Maria Tatar, que no me han ayudado a contextualizar los textos ni a acompañar mi lectura de ninguna manera.

Lector, me he quedado con las ganas de acceder a las primeras versiones que recopilaron los Grimm, sin censurar ni adaptar.

También te gustará: Del enebro; La nueva madre

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9 respuestas a Cuentos de los hermanos Grimm

  1. Nitocris dijo:

    Hola guapísima, pues mira ahora misma estoy leyendo los Cuentos góticos de Mary Shelley y no me parecen nada góticos. En cambio seguro que estos de los hermanos Grimm con su crueldad y crudeza serían más «góticos»…
    Un besazo

    • Monica dijo:

      Pues seguro, algunos son muy gores y sangrientos y eso que es la edición revisada por los Grimm cuando se dieron cuenta de que sus libros los leían niños y decidieron «suavizarlos» un poco (aunque solo quitaron los chistes verdes y dejaron las decapitaciones y evisceraciones). Besos.

  2. Buenas tardes, Mónica:
    No sabes lo mucho que siento no haber podido acompañaros este año en el reto de las brujas, mi intención era hacerlo, pero me ha sido imposible. Me parece fascinante la inmersión que habéis hecho en este mundo oscuro, aunque no siempre hayan estado presentes las brujas, como en el recopilatorio de hoy. Os agradezco muchísimo la orientación literaria del género que estoy recibiendo gracias a vosotras.
    Un abrazo

    • Monica dijo:

      Ay, qué pena, querida Undine, nos hubiese encantado compartir lecturas y reseñas contigo. Todavía nos queda el mes de diciembre, a ver qué pienso para entonces. Mil gracias por pasar a leerme. Un beso.

  3. Blanca dijo:

    Hola, holaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa ^-^

    La verdad es que he leído la palabra, «bruja» y me han venido a la mente tres brujas muy bellas sobre las tablas de un teatro, interpretando una obra de Shakespeare. Nada más que añadir jajajajajaja Pero lo cierto es que me ha parecido muy curioso lo de que hayan más madrastras que brujas y lo de que no lleguen a explicar lo de los objetos hechizados…

    ¡SE MUY FELIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIZ 🥰🥰!

    • Monica dijo:

      ¡Jajajaja! Las brujas de Macbeth, me encantan, son mis favoritas (me pregunto por qué). Pues me ha sorprendido que apenas hayan brujas en los cuentos de los hermanos Grimm porque como tenemos el recuerdo de Blancanieves pensamos que el resto de cuentos serán con hechicera y no. De todas formas, nos lo hemos pasado en grande leyendo a los Grimm. Besotes!!

  4. Hola, Mónica:
    Estaba pensando en hacerme con un recopilatorio de estos cuentos, pero por los últimos comentarios de tu entrada creo que no será esta la edición con la que me anime.
    Gracias por tu reseña.
    Un beso.

    • Monica dijo:

      No, Anabel, mejor consulta otra edición, la de Akal es carísima y no vale la pena. Es una edición preciosa a tres tintas, pero la traducción es raruna, no tiene correcciones gramaticales y las notas de María Tatar no valen la pena. Mira la edición de Taschen a ver si está mejor. Besos.

  5. MH dijo:

    Bueno, qué te voy a contar… malas notas, mala traducción y mala corrección… y pocas brujas, que era la finalidad de la lectura, aunque las hemos encontrado en los cuentos más inesperados, ¿verdad?

    Me ha encantado adentrarme por fin en el vasto abanico de cuentos de los Grimm más allá de los famosos (que llevaba detrás de hacerlo muchos años), con sus cosas buenas y sus cosas malas, pero la edición me ha decepcionado mucho, ya lo sabes.

    ¡Besote!

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