La chaise longue victoriana. Tras un embarazo y un parto complicados por un diagnóstico de tuberculosis, Melanie está impaciente por salir de la cama y volver a su vida de antes. Nerviosa y algo desquiciada por ese confinamiento forzoso de tantos meses, recibe la visita de su médico con inquietud. Pero el galeno tiene buenas noticias: parece ser que sus pulmones se están recuperando bien y para hacerle la vida un poco más amena, recomienda un pequeño cambio de aires. ¿Qué le parecería a Melanie trasladarse de la cama al salón y reposar en la peculiar chaise longue victoriana que compró en un anticuario un poco antes de recibir el primer diagnóstico y la orden de guardar cama?
La Torre. Caroline ha acompañado a su marido Neville en un viaje de trabajo a Florencia. Siempre a la sombra de la condescendencia de su esposo, decide sorprenderlo mostrando interés e iniciativa por la cultura, el arte y la arquitectura de la Toscana. Quedan apenas un par de horas para que anochezca, pero Caroline visita la Torre del Sacrificio, construida en 1535 por Niccolo di Ferramano, un misterioso y oscuro alquimista del que se rumorea que practicaba magia negra.
«Y en el instante antes de darse cuenta de lo que estaba tocando, la inundó el mismo recuerdo que se había agitado en su interior al ver por primera vez la chaise longue en la calle Marylebone… solo que ahora era más profundo, real e intolerablemente doloroso, un recuerdo de amor apasionado, el de un cuerpo que la oprimía y se fundía con el suyo, aplastado en la chaise longue victoriana.«

Automática Editorial
Traducción de Laura Salas Rodríguez
136 páginas
Fecha de publicación: octubre 2025
ISBN: 978-84-10-14120-9
Marghanita Laski (1915 – 1988) fue una periodista y novelista británica que desarrolló su vida profesional en el ámbito académico (fue profesora en Oxford y colaboró en la elaboración del Oxford English Dictionary) y literario. Nacida en el seno de una familia intelectual, sobrina del socialista Harold Laski, mantuvo a lo largo de su vida una mirada crítica sobre la religión y fue activista a favor del desarme nuclear durante la Guerra Fría. Participó en diversos programas radiofónicos culturales y publicó seis novelas, además de relatos y ensayos literarios sobre Jane Austen, Rudyard Kipling o George Elliot. Su novela corta La chaise longue victoriana salió a librerías en 1953, y el relato de La torre, en 1955. En septiembre de 2012, Automática editorial, que había empezado su andadura editorial a principios de ese mismo año, publicó por primera vez una edición en castellano de La chaise longue victoriana, con traducción de Laura Salas. Cumplido el trigésimo aniversario de Automática Editorial, y para conmemorar el éxito de este clásico de terror psicológico y fantástico (uno de sus títulos más vendidos), este sello independiente ha publicado una nueva edición que incluye el relato de La torre, también con traducción de Laura Salas. Tanto la edición de 2012 como la de 2025 abren con el magnífico prólogo de la autora y crítica literaria Isabel Núñez (1957 – 2012).
Este año, para mi spooky season, he leído La chaise longue victoriana y La torre como parte de mis lecturas clásicas de terror y góticas. Era la primera vez que me asomaba a una obra de ficción de Marghanita Laski y he quedado impresionada. Su prosa es rotunda, incisiva, de frases cortas y adjetivos bien escogidos, y las tramas de la novela y el relato, aunque sencillas en apariencia, contienen un universo en un grano de arroz y varias capas de significado. Leer a Laski no requiere esfuerzo, porque su estilo es prístino y directo, pero tiene el don de envolverte, de adentrarte en un complejo y fascinante laberinto oscuro y terrible. Ambas narraciones están protagonizadas por mujeres de clase media inglesas que viven a la sombra de sus maridos, sometidas y dependientes como las perfectas esposas modelo de los años cincuenta del siglo pasado. Y justo ese es el punto de partida de las historias góticas que la autora nos narra porque es esa mirada crítica, que señala lo terrible del estereotipo de género, la que abre la puerta de lo inquietante.
La chaise longue victoriana destaca por su atmósfera opresiva, subrayada por la incapacidad de Melanie, la protagonista, para moverse físicamente y su incomprensión de lo que le está ocurriendo. El punto de vista de la narración pasa con soltura y acierto del médico que la atiende y que la conoce desde pequeña —lo que resulta útil para describir a Melanie y sus circunstancias— a la voz interior de la protagonista. Esta segunda narración da acceso a los lectores al pensamiento de Melanie, por lo que mantiene el suspense in crescendo hasta un final inesperado y sorprendente. En La torre, en cambio, también tenemos un narrador en tercera persona, pero el foco siempre está en Caroline, que se define a sí misma en relación a su marido. Mucho más breve que La chaise longue victoriana, en La torre todavía resulta más evidente el talento narrativo de Laski para contar mucho en muy pocas líneas, y de nuevo deja boquiabiertos a los lectores con un final imprevisible, psicológico, angustiante. La complicidad con el lector, esa confianza de Marghanita Laski en el entendimiento de quien la lee, el juego que establece entre el horror de lo sugerido y lo terrible de la realidad, constituyen otra de las características literarias de esta magnífica autora.
Lectora, de esas historias que siguen dando vueltas en tus pensamientos mucho después de que hayas cerrado el libro.
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Hola queridísima, pues la verdad es que me parecen muy interesantes y las voy a buscar a ver si me las leo.
Un besazo
Uys, que no conocía a la autora y me has dejado ahora con muchas ganas. Tomo muy buena nota.