Mañana, y mañana, y mañana, de Gabrielle Zevin

Cuando Sam y Sadie se reencuentran en su primer año en Harvard llevan más de seis años sin hablarse. Se conocieron por primera vez en la sala de juegos del ala infantil de un hospital de Los Ángeles donde Sam intentaba distraerse de su dolor, físico y mental, jugando a Mario Bros, mientras se recuperaba de un espantoso accidente cuyas secuelas habrían de marcar el resto de su vida. El reencuentro, años después, también está marcado por los videojuegos, quizás lo único que tengan en común dos personas tan distintas como ellos dos. Genios atormentados, ambos lastrados por el trauma y la pena, solo saben que su amistad es el único vínculo irrompible de sus vidas, mucho más grande que cualquier amor romántico o que el odio y la desesperación. Juntos ponen en marcha una empresa tecnológica de viodejuegos porque quizás, la única forma que tienen de comunicarse plenamente es creando un universo propio.

«No quería que lo viesen débil, aunque era así como se sentía. Débil, frágil, solo, agotado. Estaba cansado de su cuerpo, de su pie inútil, que no podía gestionar ni la más mínima expresión de alegría (…). Quería morir un millón de veces, como Ichigo, y por muchos daños que su cuerpo hubiese recibido durante el día, mañana se despertaría nuevo y entero. Quería la vida de Ichigo, una vida de mañanas inacabables e inmaculados, libres de errores y de la evidencia de haber vivido. Y si no podía ser Ichigo, como mínimo quería volver al apartamento, con Sadie y Marx, mientras creaban a Ichigo.«

Gabrielle Zevin es una autora y guionista neoyorkina que actualmente reside en Los Ángeles y compagina la escritura de ficción con su colaboración como columnista con The New York Times. Sus novelas juveniles En otro lugar o Margarettown han sido traducidas a más de veinte idiomas. Su última obra,  Mañana, y mañana y mañana, para un público más maduro, ha resultado todo un éxito de ventas. Sin embargo, no me decidí a leer esta novela por su éxito sino porque hace unos años leí, de esta misma autora, Las mil y una historias de A. J. Fikry y me encantó su prosa original y ese sentido del humor soterrado de unos personajes que vivían dentro de una honda tristeza.

En Mañana, y mañana y mañana (el título hace referencia a la famosa cita de Macbeth) los personajes vuelven a ser la clave de la historia, pero si en el caso de Las mil y una historias de A. J. Fikry todo sucedía alrededor de los libros, en esta ocasión sucede en el mundo de los videojuegos. Zevin recoge con magistral encanto el romanticismo de la creación de mundos por parte de dos amigos que solo están enteros cuando juegan juntos. Sam y Sadie tienen mucho de su autora (desde su mestizaje cultural hasta los escenarios geográficos que habitan), aunque deformados por un dolor -tanto físico como psicológico- que los paraliza. La novela gira alrededor de la amistad de estos dos protagonistas y de su incapacidad para gestionar ese dolor, pero también descansa en la magia de la creación de mundos e historias virtuales. El estilo literario de Zevin es tan magnífico como lo recordaba, de narrativa brillante y original, con el foco puesto en la emoción y el pensamiento de los personajes y al servicio de una historia distinta. Destaca también la soltura y el acierto con el que maneja la alternancia de los hilos narrativos temporales de Sam y Sadie, para dar ritmo y suspense, y la maestría con la que viaja del presente al pasado, y viceversa, de la amistad de los personajes.

Aunque me ha gustado volver a leer a Zevin y Mañana, y mañana y mañana me parece una novela excelentemente bien escrita sobre lo que tiene la vida real de ineludible y ese anhelo de las vidas infinitas de los videojuegos (en los que si te equivocas y mueres siempre puedes volver a empezar), hacia el último cuarto se me ha hecho un poco larga y repetitiva. Pese a lo mucho que tiene de mágico la creación de mundos propios, para mí, con la mitad de páginas hubiese resultado más brillante y no habría caído en el peligro de cansarme de dos protagonistas que podrían haber solucionado su drama con solo sentarse y escuchar al otro en lugar de pasarse años sin hablarse. Probablemente, a la autora le costaba muchísimo decirle adiós a unos personajes de los que llevaba, con razón, largos años enamorada.

Lectora, dos personajes inolvidables y la magia de crear mundos virtuales en los que todo es posible y el dolor se borra sin dejar marca al empezar una nueva de sus infinitas vidas.

También te gustará: Las mil y una historias de A. J. Fikry

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3 respuestas a Mañana, y mañana, y mañana, de Gabrielle Zevin

  1. Margari dijo:

    En esta ocasión no me llama, así que lo dejo pasar, cosa que también se agradece.
    Besotes!!!

  2. Este no me tienta mucho, quizá por lo de los videojuegos. En cualquier caso, la lista de pendientes lo agradece :-)
    Un beso y feliz semana lectora.

  3. Norah Bennett dijo:

    No sé, no sé, me chiflan los videojuegos, especialmente zombis y aventuras. Me parece original que la autora haya utilizado eso como vínculo. Normalmente si aparecen es para justificar un personaje antisocial como mínimo. Yo también creo que pensaría que hubiera sido más fácil hablarlo.
    Me lo voy a pensar.
    Besos

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