Marie-Claire, de Marguerite Audoux

Marie-Claire es apenas una niña de unos tres años cuando se queda huérfana y pasa al cuidado de un hospicio religioso. Sensible, delicada y fantasiosa, encuentra amistad y cariño entre sus compañeras y educadoras, estableciendo un fuerte vínculo con la hermana Marie-Aimée, con quien tendrá una relación casi maternofilial. Siendo todavía una niña, las monjas la dejan al cuidado de una amable familia de granjeros que la emplean al cuidado de los animales. Marie-Claire podría ser feliz rodeada de amabilidad y naturaleza, pero su espíritu inquieto echa de menos los libros, esa posibilidad fabulosa de viajar que tanto se empeñan en escatimarle.

«Cuando comenzó la siega, me parecía asistir a algo lleno de misterio. Los hombres se acercaban al trigo y lo depositaban en el suelo con grandes movimientos regulares, mientras que otros los levantaban en gavillas, que se apoyaban unas en otras. Los gritos de los segadores parecían a veces venir desde arriba, y yo no podía evitar mirar hacia el cielo para ver los carros de mies que pasaban por el aire.«

Marie-Claire es una novela autobiográfica de la escritora francesa Marguerite Audoux (1863 – 1937), que recibió el Premio Femina en 1910 y cosechó un gran éxito de ventas y buenas críticas. La novela se quedó entre las lecturas más queridas de los franceses y cuando en 1937 los periodistas y editores Jean Prouvost i Marcelle Auclair fundaron una revista sobre moda, salud y belleza, decidieron bautizarla, en su honor, con el nombre de Marie-Claire.  Marguerite Audoux, pese a su escasez de recursos, de formación y a las dificultades de su vida, formó parte del círculo de intelectuales y artistas de la Bande de Carnetin y conmovió a sus colegas y lectores con su prosa concisa y evocadora. El escritor y crítico de arte Octave Mirbeau, que admiraba el estilo literario de Marguerite Audoux y alentó y prologó la publicación de Marie-Claire, decía que los buenos libros tenían el poder de perdurar en el tiempo y llegar hasta los lectores por mucho que se denostaran o criticaran. La edición de 2022 de Funambulista, con traducción de Max Lacruz, recoge el hermoso prefacio de Octave Mirbeau:

«(…) es toda la luz suave y cantarina la que se eleva en este libro, como el sol en una hermosa mañana de verano. Y uno puede sentir la frase de los grandes escritores: un sonido que ya no escuchamos casi nunca, y donde nuestro espíritu se maravilla.«

Esta cita de Mirbeau recoge con maestría la esencia de la escritura de Marguerite Audoux y de su Marie-Claire, un estilo de escritura que aparenta la sencillez del breve instante en el que se siente la calidez de un rayo de sol en invierno sobre la piel, que contiene toda la belleza del hecho y la grandiosidad de lo universal sobre lo humano. Lo más hermoso, a menudo, se lee entre las líneas más sencillas. Y el arte y la maestría de los grandes escritores también reside en trasmitir mucho con muy poco.

Lectora, una novela autobiográfica atemporal y bella.

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