El carruaje fantasma y otros cuentos góticos, de Amelia B. Edwards

James Murray, un joven abogado inglés recién casado, se desorienta en los páramos del norte de Inglaterra tras una infructuosa jornada de cacería. Con la noche a punto de caer y en medio de una nevada intensa, corre la suerte de cruzarse con un rudo criado que le ofrece, a regañadientes, refugio en la casa de su amo. No es un buen lugar para perderse pues los páramos son inhóspitos, oscuros y peligrosos. No hace tanto, una diligencia nocturna sufrió un terrible percance que…

En octubre de 1760, el mismo día en el que el rey Jorge III sube al trono, el joven capitán William Barlow y su tripulación parten a bordo del barco comercial Mary-Jane con rumbo a las Antillas. Pero cuando en alta mar se cruzan con un inquietante barco fantasmal, en medio de un banco de niebla, el destino de William queda sellado por la fiebre de un misterioso tesoro.

Tras la guerra de Crimea, un oficial inglés desmovilizado viaja en tren en dirección a la campiña para descansar un tiempo en casa de un buen amigo de la infancia. En una de las estaciones intermedias, entra en su compartimento el tío de la esposa de su amigo, uno de los directores de una línea de ferrocarril en expansión, que lo pone al corriente de los ambiciosos planes de la compañía. Pero cuando el oficial llega a su destino y comparte con sus anfitriones el encuentro con el director del ferrocarril, pone en marcha una inquietante y terrible investigación criminal.

Estos han sido mis tres relatos preferidos de esta antología de cuentos góticos: El carruaje fantasma (1864), El descubrimiento de las islas del tesoro (1864) y El expreso de las cuatro y cuarto (1866).


Alba Editorial
416 páginas
Fecha de publicación: octubre 2021
Traduce Daniel de la Rubia
ISBN: 978-84-9065-811-6

Amelia B. Edwards (Londres, 1831 – Somerset, 1892) fue una novelista, periodista, viajera, artista y egiptóloga inglesa, además de una señora victoriana magnífica. De familia adinerada, recibió una educación extensa y cultivó sus intereses musicales, pictóricos y matemáticos. Aunque poseía un gran talento para la ilustración, empezó a publicar sus primeras obras de ficción en la década de los cincuenta, despertando la admiración de Charles Dickens, quien la invitó a colaborar en sus revistas y publicaciones. Este volumen titulado El carruaje fantasma y otros cuentos góticos recoge la totalidad de sus relatos fantásticos y de misterio.

La primera vez que leí a Amelia B. Edwards fue hace un par de años (gracias a la iniciativa del #RetoEgipcio de Las inquilinas de Netherfield): Mil millas Nilo arriba, el ensayo y bitácora de su entrada a la egiptología por la puerta grande que Edwards escribió, ilustró y finalmente publicó en 1877 como una compilación, autodidacta y apasionante, del viaje que le cambió la vida. Los relatos que recoge la antología de El carruaje fantasma y otros cuentos góticos, excepto su último título (¿Fue una alucinación?) fueron escritos y publicados entre 1860 y 1873, es decir, antes de su viaje a Egipto. Por lo que resulta interesante observar la evolución en el estilo de la autora, sobre todo en lo que se refiere al planteamiento de la trama y el suspense, porque lo cierto es que la prosa y el estilo de Amelia B. Edwards es deslumbrante de principio a fin.

Con una habilidad notable para la descripción de bellísimos —aunque a veces inquietantes y misteriosos— paisajes y la recreación de atmósferas góticas, Amelia B. Edwards relata con concisión historias tocadas por lo sobrenatural y protagonizadas por personajes carismáticos, atormentados, de moral dudosa o de honradez conmovedora. Incansable viajera, la autora conocía bien las montañas y los lagos suizos, los parajes naturales cercanos a los Alpes e Italia, lugares en los que sitúa las historias de El paso nuevo, En el confesionario o Monsieur Maurice, entre otras, o, en el caso de Italia, La historia de Salomé y La historia de la hermana Johanna. Tal vez sea por esta ambientación centroeuropea, que en el inicio de dichos cuentos se encuentre cierto eco a los cuentos tradicionales de los hermanos Grimm, aunque después sus tramas se desarrollen por otros derroteros.

En todo caso, los cuentos de Amelia B. Edwards sobresalen y se caracterizan por reflejar con maestría la mirada observadora, curiosa y artística (recordemos que Edwards era una buena ilustradora) tan afines a su carácter. Además de por su excelente ambientación y el ingenio de sus argumentos y personajes, estas historias también destacan por la rigurosidad en la documentación histórica (por ejemplo, Una misión peligrosa está protagonizada por militares austríacos en las campañas napoleónicas centroeuropeas) y por una mirada muy consciente y bien informada sobre su país y su época (por ejemplo, en Historia de un ingeniero o en El expreso de las cuatro y cuarto, la autora hace referencia a la importante expansión de la industria del ferrocarril y a sus consecuencias en la sociedad y economía victorianas)

Estoy convencida de que cada lector escogerá sus favoritos entre los quince relatos de esta antología y de que no coincidiremos necesariamente porque los quince tienen sus propios méritos peculiares. En mi caso, como ya he indicado al principio, han sido El carruaje fantasma, por la originalidad de la escena sobrenatural y porque me ha puesto los pelos de punta la maldad implícita, El descubrimiento de las islas del tesoro porque Amelia B. Edwards se avanzó a Robert Louis Stevenson o a John Meade Falkner y tiene un toque temporal inesperado, y El expreso de las cuatro y cuarto por la intriga criminal añadida a la historia de fantasmas ¡a bordo de un tren!

Lectora, perfecto para leer en esta Noche de Difuntos.

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Brujería para chicas descarriadas, de Grady Hendrix

Neva tiene quince años y vive en Alabama, va a décimo curso, le encanta el teatro, tiene planeado ir a la universidad y se siente querida por sus padres y sus dos hermanas pequeñas. Hasta que se queda embarazada. Se avecina el verano de 1970, Richard Nixon ocupa la presidencia, las protestas por la guerra de Vietnam claman de costa a costa, la inflación estadounidense es preocupante y las madres solteras son una vergüenza, unas sucias pecadoras que deben esconderse para no pervertir al resto de la sociedad. Cuando toda la familia y las amigas de Neva le dan la espalda, sus padres deciden internarla en el Hogar de la señorita Wellwood, en Florida, una institución en donde jóvenes solteras embarazadas se quedan internadas hasta que van al paritorio, dan a sus bebés en adopción y se recuperan para volver a sus respectivos hogares como si nada hubiese ocurrido. Cuando Neva empieza a comprender todo el peso de la culpa y de la maldad que se vierte sobre ella y sus compañeras del Hogar Wellwood, decide que, al menos, ayudará a Holly, una niña de catorce años embarazada del predicador que la violó durante años y que está esperando a que vuelva a casa para continuar con sus abusos. Quizás como adolescente no tenga el suficiente poder como para salvar a Holly, pero como bruja, como parte de un aquelarre, las cosas empiecen a cambiar.

«Le dijeron que podría volver a su vida anterior. Le dijeron que no sufriría. Le dijeron que no habría de pensar en ello nunca más. Era mentira (…). Le dijeron que era una descarriada. Le dijeron que todo era culpa suya. Le dijeron que había hecho algo mal. Era mentira (…).
—Todo tiene un precio —dijo la señorita Parcae—. Y todo precio debe pagarse.
Entonces, ¿cómo es que ninguno de ellos no pagaba nunca? ¿Por qué siempre pagaban otras? Otras como Holly. Como Fern. Como Zinnia. Como Rose.«

He leído la edición de Obscura Editorial, con traducción de Marta Armengol. La edición en castellano es de Minotauro, con traducción de Simon Saito.

Grady Hendrix (Charleston, 1972) es un escritor y guionista estadounidense que ha ganado el Bram Stoker por Paperbacks from hell (2017) y ha sido nominado a prestigiosos premios de terror por Horrorstör (2014), El exorcismo de mi mejor amiga (2016) o Ens hem venut les ànimes (2018). Algunas de sus novelas van a ser adaptadas a la gran pantalla y otras, como Grupo de apoyo para final girls (2022) o Guía del club de lectura para matar vampiros (2021), serán adaptadas en serie televisiva. Conocí a este autor gracias a mi amiga Rosa, de Las inquilinas de Netherfield, que me lo recomendó porque sabe que, aunque no soy aficionada al género del terror, me gustan las voces originales, ingeniosas, con cierto sentido del humor. En estos últimos cinco años he leído y disfrutado de casi todas las obras que se han publicado, en castellano y catalán, del autor: este verano disfruté muchísimo con Badasstronauts y acabo de inaugurar mis lecturas de la Spooky Season con Fetilleria per a noies esgarriades (Brujería para chicas descarriadas en la Edición de Minotauro). Y si leer a Grady Hendrix siempre es una experiencia, os recomiendo que lo escuchéis hablar. Tanto en entrevistas, como charlas o presentaciones, Hendrix es un gran comunicador y tiene el don de reflexionar sobre la realidad política y social de nuestro mundo de una forma esclarecedora y sin perder jamás el sentido del humor o la esperanza de que no todo está perdido para nosotros.

Grady Hendrix explica que sintió la necesidad de escribir Fetilleria per a noies esgarriades cuando una de sus tías le confesó que en su adolescencia se había quedado embarazada y que sus padres la habían enviado a una institución en donde la escondieron hasta que dio a luz y la obligaron a dar al bebé en adopción. Hendrix investigó lo que resultó ser una práctica común y extendida en Estados Unidos desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta la sentencia judicial, en 1973, de Roe vs Wade. Las madres solteras eran estigmatizadas por la sociedad, por la iglesia e incluso por el gobierno, se las culpaba de corrupción moral, de pecadoras, de criminales e incluso de la inflación; se las privaba de cualquier poder de decisión, se las internaba y se las obligaba a renunciar a sus hijos.

En Fetilleria per a noies esgarriades, el autor vuelve a brillar con su prosa precisa, casi de cronista, y la magnífica construcción de sus personajes femeninos. Aunque confiesa en el epílogo que no ha sido capaz de entender por qué se sometió a todas aquellas adolescentes al dolor y a la barbarie, lo cierto es que vuelve a aterrorizarnos con uno de sus temas recurrentes: los monstruos que dan más miedo son las personas que asumen y se comportan según las convenciones sociales, políticas y de género de su época sin preguntarse sobre la justicia, la compasión o la crueldad de sus acciones. Los tres hilos principales de la trama —la vida en el Hogar Wellwood para chicas descarriadas, la historia personal de esas chicas y la brujería— se entrelazan con naturalidad para constituir una sola historia, la de quienes fueron culpabilizadas y silenciadas, la de las brujas quemadas en la hoguera, la de las mujeres borradas de la historia. Solo ellas son culpables siempre, solo ellas deben pagar el precio siempre. Atención a la historia de Holly, una niña que sufre abusos sexuales desde la infancia y que ha dejado de hablar porque nadie la cree; a Rose, la rebelde inconformista, valiente, indomable; a Zinnia, la inteligente artista de color, muy consciente de su doble condición de paria porque no solo está embarazada sino que además la segregación racial sigue muy vigente en los estados sureños; a Fern/Neva, la protagonista, que por fin entiende que el infierno para una chica de quince años está tan cerca como tomar una sola mala decisión.

Lectora, mi novela preferida de Grady Hendrix junto con Guía del club de lectura para matar vampiros.

También te gustará: Guía del club de lectura para matar vampiros; Horrorstör; El exorcismo de mi mejor amiga; Grupo de apoyo para final girls; Badasstronauts

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Extraños viajes, de Maud Cairnes

Polly Wilkinson se siente bastante satisfecha con su vida de ama casa, al cuidado de sus dos hijos y con un guapo marido oficinista un poco agobiado por el trabajo. Aunque algunos días, cuando la chica de servicio se rebela, su esposo no le hace demasiado caso y sus muchos quehaceres la agotan, se pregunta qué se sentiría al vivir con la despreocupación y la calma que aparenta la mujer de su edad que ve pasar acomodada en su lujoso coche con chófer propio. Al cabo de un tiempo, Polly siente un extraño mareo y de pronto aparece sentada en el salón de una impresionante mansión campestre, tomando el té junto al fuego en compañía de una agradable señora que resultará ser su suegra, Lady Forrester. Con un aplomo que jamás pensó que poseía, pero también dejándose llevar por la curiosidad y su recién descubierto sentido de la aventura, Polly descubre que es capaz de intercambiarse el cuerpo con Lady Elizabeth, una dama de la alta sociedad con dificultades matrimoniales y un montón de compromisos sociales abrumadores.

«—Me gustaría saber cuánta gente en el mundo aprovecharía la oportunidad de cambiarse por otra persona, sobre todo para evitar compromisos sociales aburridos. Estoy segura de que a cada una de nosotras, personalmente, le entusiasman los engorros de la otra. Por ejemplo, deduzco que le divierte el viejo Potty, mientras que a mí me encanta el señor Marshall. Tendríamos que cambiarnos a propósito algunas veces, por simple diversión, cuando haya algo que hacer.«

Maud Cairnes es el seudónimo con el que Maud Kathleen Cairnes Plantagenet Hastings (1893 – 1965) firmó y publicó dos novelas. Amante del arte, del ballet y de la música, Lady Kathleen, como era conocida, escribió y estrenó la obra de teatro It Is Expedient (1920) antes de publicar la que sería su primera novela: Extraños viajes (1935). Su divertida y encantadora historia sobre dos mujeres de distinta clase social y educación que intercambian sus cuerpos, tuvo una gran acogida por parte de los lectores y los críticos literarios de su época. Alba Editorial, en su sello rara avis, la publicó por primera vez en castellano a principios de 2025, con traducción de Daniel de la Rubia Ortí.

Qué sorpresa tan agradable ha sido descubrir a Maud Cairnes y sus Extraños viajes. Fresca, original, divertida, socarrona, esta comedia social se lee con la sonrisa en los labios y una simpatía creciente por todos sus personajes. Con una prosa precisa y alegre, un estilo desenfadado y ligero que sigue con rapidez el desarrollo de esta trama inusual, Maud Cairnes juega con el contraste entre las vidas de dos mujeres de extracción social y educación tan distintas que parece imposible que, en el fondo, se complementen. Me han encantado todos los personajes, tanto secundarios como protagonistas, cómo Polly y Elizabeth se las ingeniaban para comprender y mejorar sus respectivas vidas, y soltar la carcajada con cierta cena de Navidad en la campiña que… Tendrás que leerla para descubrirla.

Si mi gran descubrimiento literario del año pasado fue La fiesta, de Margaret Kennedy, este año lo es, sin duda, Extraños viajes, de Maud Cairnes. Ni los estilos de las autoras ni sus novelas se parecen lo más mínimo, pero las dos me han supuesto un regalo extraordinario: dos libros distintos, muy particulares, arriesgados, excéntricos y divertidos. Se quedan, para mí, como un soplo de aire fresco muy inspirador en mis estanterías.

Lectora, que un libro te sorprenda y te divierta así tras tantas décadas de magníficas lecturas es un regalo.

También te gustará: Pudin de Navidad; Cluny Brown; Fresas silvestres; Los millones de Brewster; Amberwell; Un par de manos; Por no mencionar al perro

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Una tarta de rododendros, de Margery Sharp

Es tradición de los Laventie, la familia más excéntrica y esnob de la campiña de Sussex, que cada uno de sus tres jóvenes retoños escoja un relleno inusual para su tarta de cumpleaños. El pastel de Elizabeth, la hermosa e inteligente hermana mayor, lleva heliotropos, el de Dick, el dotado artista, prímulas amarillas, y el de Ann, la hermana pequeña, está relleno de rododendros. Han sido educados en casa, bajo la intelectual y despreocupada atención de un padre que desprecia los convencionalismos sociales y se burla de fiestas de cumpleaños u otros eventos tradicionales, aislándose de sus vecinos a fuerza de espantarlos con su insoportable cháchara clasista, o escogiendo a sus amigos por cuestiones estéticas en lugar de morales. Desde pequeña, Ann sospecha que no encaja bien en su familia: no se parece a la bella e ingeniosa Elizabeth, ni tampoco al estrambótico y talentoso Dick. A ella, en el fondo, le apena que su tarta de cumpleaños contenga rododendros en lugar de chocolate y cerezas confitadas, y le encantaría intimar con amigos sencillos y agradables con los que poder ir a pasear o al cine sin la presión de estar todo el tiempo manteniendo una conversación brillante sobre arte, economía o política.

«Estaba revisando la fe estética en la que se había educado e intentando cuadrarla con sus propios sentimientos. Era difícil. Adoraba a Giotto y detestaba el Albert Hall, y eso estaba muy bien. Por otro lado, aborrecía a Epstein y le encantaban los atardeceres rosa pálido, y eso estaba mal. La figura de Peter Pan nunca se había tratado de forma específica, pero estaba segura de que el veredicto no lo favorecía. Era bonito y allí estaba ella, conteniéndose a duras penas para no acariciar a los conejos. Le gustaba y sabía que, si Dick o Elizabeth estuvieran a su lado, fingiría despreciarlo.«

Margery Sharp (1905-1991) fue una escritora y dramaturga inglesa, famosa por la serie infantil Los rescatadores y por comedias sociales como El árbol de la nuez moscada (1937), adaptada al cine con el título de Julia Misbehaves (1948), La piedra de la castidad (1940), o Cluny Brown (1944), que fue llevada a la gran pantalla por Ersnt Lubitsch en 1946. Una tarta de rododendros (1930) fue su primera novela y trata sobre la búsqueda de la identidad propia de una joven amante de los places sencillos de la vida que ha crecido en el seno de la familia menos convencional y más rocambolesca de la Inglaterra de entreguerras.

Resulta complicado leer Una tarta de rododendros y no quedarse prendada para siempre de Margery Sharp. Divertida e ingeniosa, Sharp se sirve de la excentricidad de sus personajes para mofarse con cariño de la vacuidad del esnobismo intelectual, pero también para contraponer la singularidad y la búsqueda de una de sus protagonistas más entrañables. Anne Laventie, al igual que Cluny Brown o Julia Packett, es una persona extraordinaria que no encaja en su entorno y que, pese al poco margen de maniobra que las convenciones de género de su época dejaba a las mujeres, se cuestiona su educación familiar y la catadura moral de sus seres queridos, y decide que no va a quedarse con los brazos cruzados mientras ve cómo la felicidad se le escapa entre los dedos. Con su agudeza habitual y su sentido del humor, Sharp señala con valentía las hipocresías sociales (atención a la sutilidad con la que muestra a las muchachas solteras que tienen amantes, las relaciones prematrimoniales o la elección de una carrera profesional considerada masculina en 1930), a la vez que divierte a los lectores con las desventuras de los estrambóticos Laventie.

Lectora, el notable debut de una de las autoras más geniales del siglo pasado.

También te gustará: Cluny Brown; El árbol de la nuez moscada; La piedra de la castidad; Amberwell

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Lengua de dragones, de S. F. Williamson

Tras la Gran Guerra, no todos los territorios europeos consiguieron que dragones y humanos viviesen en paz y armonía. En Gran Bretaña, donde la reina Ignacia firmó un tratado con el gobierno, la paz perdura; aunque el malestar por la férrea dictadura de la primera ministra Wyvernmire, un sistema de clases cruel y opresivo, y las malas condiciones draconianas empiezan a desestabilizarla. Vivien Featherswallow, una joven traductora de lenguas dracónicas perteneciente a la segunda clase social, cree tener un futuro brillante en su Londres natal, dedicada al estudio y la interpretación. Pero cuando su familia se ve amenazada de muerte y el gobierno la obliga a descubrir el secreto de comunicación más íntimo y poderoso de los dragones, Vivien entiende que no habrá paz mientras continue la dictadura de la corrupta Wyvernmire. Atrapada entre la amenaza de muerte que pesa sobre sus seres queridos y la terrible responsabilidad de aniquilar a los dragones, la traductora deberá tomar las decisiones más valientes y arriesgadas de su vida. Pese a que signifiquen el inicio de otra guerra y la pérdida más terrible.

«De pronto recuerdo nuestra infancia durante la Gran Guerra, cuando humanos y dragones luchaban juntos, cuando los dragones emplazados en el exterior de nuestro búnker hacían anillos de humo para hacernos reír.
—La paz no es paz si solo la disfrutan unos cuantos —dice Marquis—. Y lo sabes.«

S. F. Williamson es una traductora literaria británica que en la actualidad vive en Francia con su marido y dos gatos. Lengua de dragones es su primera novela, una fantasía dracónica que se aleja del romantasy y plantea una ucronía, situada en 1923, sobre una Europa en la que dragones y humanos conviven tras haber luchado juntos en la Gran Guerra. Williamson no solo nos cuenta una historia donde los dragones también son protagonistas, sino que además su trama gira en torno a la investigación sobre los idiomas, las lenguas, la traducción y las formas de comunicación de los dragones, lo que hace de Lengua de dragones una de las lecturas más originales y emocionantes que he leído en lo que va de año.

No es ninguna casualidad que S. F. Williamson se lleve la ambientación histórica de su ucronía a 1923, en un momento en el que Europa todavía no se había recuperado de los horrores de la Gran Guerra y los avances en tecnología de comunicaciones seguían en fase de investigación y desarrollo. Quizás por eso, las máquinas de traducción que aparecen en Lengua de dragones recuerdan a los rudimentarios prototipos que derivaron en Enigma, el ingenio desencriptador que resultó crucial en la victoria aliada sobre los nazis en la Segunda Guerra Mundial. De la mano de su amor por su profesión de traductora, y con la riqueza lingüística de quienes crecemos bilingües (sus abuelos eran galeses), Williamson plantea una fantasía en la que la comprensión de un idioma otorga ventaja y poder, pero también una responsabilidad abrumadora. Me ha gustado especialmente la trama lingüística y política de la novela, los giros de trama de la segunda mitad de la historia, que no fuese romantasy (la historia de amor queda en un agradable segundo plano y muy bien integrada en la trama principal) y la personalidad y las dudas morales de Vivien Featherswallow, una protagonista poderosa con sus luces y sus sombras que no cae en estereotipos. Pero, sobre todo, atención a los dragones porque su presencia argumental es magnífica y enamora.

Lectora, deseando que llegue la segunda parte de esta bilogía dracónica.

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