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La librería del señor Livingstone, de Mónica Gutiérrez

¡Sorpresa!

Los que me seguís en las redes sociales sabéis que llevo las últimas semanas emocionadísima, en plan misterio y amenazando con una sorpresa. Es una alegría enorme presentar hoy mi cuarta novela, La librería del señor Livingstone.

La librería del señor Livingstone es un pequeño homenaje a mis novelas y autores preferidos, pero también a todos los lectores incansables, a los que leen contra viento y marea, a los que es más sencillo encontrarles con un libro en las manos que con un tenedor. Una comedia muy feelgood que espero que os haga pasar un rato agradable.

La novela está disponible aquí con precio de oferta de lanzamiento:
La librería del señor Livingstone

Os dejo la sinopsis y un fragmento. Ojalá lo paséis tan bien como yo en compañía del señor Livingstone. Mil gracias por acompañarme siempre, mis queridos lectores.

La librería del señor Livingstone – Sinopsis

Agnes Marti es una arqueóloga en paro que se ha mudado a Londres en busca de una oportunidad laboral. Una tarde, desanimada y triste por su poco éxito profesional, tropieza en el corazón del barrio del Temple con el pomo de una puerta en forma de pluma, el sonido de unas lúgubres campanillas y el hermoso rótulo azul de Moonlight Books. La librería, regentada con encantador ceño fruncido por Edward Livingstone, debe su nombre a un espectacular techo de cristal que permite contemplar la luna y las estrellas en las noches despejadas. Intrigada por la personalidad y el sentido del humor del señor Livingstone, Agnes decide aceptar la oferta de convertirse en ayudante del librero mientras continúa su búsqueda de trabajo. El té de la tarde en el rincón de los románticos, las visitas de Mr. Magoo, las conversaciones con la bella editora de Edward, las cenas junto a la chimenea del Darkness and Shadow y la buena lectura convencerán a Agnes de que la felicidad está en los pequeños detalles cotidianos. Pero aunque Moonlight Books podría parecer un oasis de paz en el acelerado Londres, las extrañas campanillas de su puerta daran paso a los sucesos más inesperados: una noche de tormenta, el inspector John Lockwood…

Una comedia muy feelgood, con un toque Wodehouse irresistible. Un homenaje de la autora a sus libros y escritores favoritos.

«—¿Qué está leyendo?
Agnes le mostró la cubierta de «Por no mencionar al perro», de Connie Willis.
—Primero habrá leído la novela de Jerome.
—Tal y como usted me recomendó.
—Buena chica —El señor Livingstone consultó su reloj de bolsillo y decidió dar la tarde por concluida—. Parece que hoy no vamos a vender más libros. Los londinenses creen en una leyenda no escrita que asegura que es mucho más divertido concentrar todas las compras en la hora anterior al cierre de la librería, el 24 de diciembre. ¿Por qué no aprovecha y va a esa exposición en la Tate, de Turner y sus malditas ruinas griegas, por la que suspiraba ayer?
—¿No le importa que me marche antes? —se animó con la propuesta.
El señor Livingstone miró significativamente su pipa y su precioso libro ilustrado y la observó por encima de las gafas sin montura.
—Podré con el estrés.
—¿Por qué no me acompaña?
—Los ingleses no vamos a exposiciones de Turner, preferimos otras actividades más ennoblecedoras como la caza del zorro o el críquet —bromeó el librero—. Pero ahora que menciono al pintor, me recuerda que si quiere seguir sentándose en estos sillones y mantener intacto su honor, debe leer esto…«

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Celeste 65, de José C. Vales

A Linton Blint no le va demasiado bien en la vida. Su terapeuta de freudianos labios cree que arrastra el trauma infantil de haber recogido los pedacitos de su madre y su hermana cuando una bomba alemana cayó sobre la casa de sus padres cuando era pequeño. El maltrato al que le someten su esposa Laurie y la tía Mildred y el desgraciado accidente de las polillas en Oxford tampoco ayudan a cultivar su autoestima. Quizás Linton padezca de una apatía vital insoportable y no sepa nada del mundo más allá de sus estudios entomológicos, pero incluso el más gris de los seres humanos tiene un instante de rebeldía. Obligado a huir de Inglaterra por las circunstancias, Linton se hospedará en el lujoso Hotel Negresco, a mediados de los años sesenta, destino veraniego preferido de famosos, ricos y poderosos. Junto a la hermosa Celeste, sobrina de un anticuario que la ha enviado a Niza para hacerse con un misterioso mapa planetario, el despistadísimo Linton terminará siendo el inesperado protagonista de un sinfín de líos de espionaje propios de la Guerra Fría y de otros ajustes de cuentas más personales.

«Los grandes lectores son personas muy molestas —era cosa sabida, según el librero—, porque tienen manías, prejuicios, obsesiones y chifladuras relacionadas con el papel, el tipo de letra, las ilustraciones, las erratas o la encuadernación. Son complicaciones intelectuales que afectan a todos los aficionados a los libros, por lo que dicen; mi amigo Doug, que había pasado su vida entre libros y mujeres exóticas, siempre me aseguró que todos los grandes lectores suelen sufrir alguna perturbación más o menos dañina…»

José C. Vales es uno de mis escritores contemporáneos preferidos, los que habitualmente venís a tomar el té en Serendipia ya lo sabéis, así que no será ninguna sorpresa si os digo que me lo he pasado en grande con la lectura de Celeste 65. El autor de Cabaret Biarritz vuelve a poner su excelente prosa al servicio de su divertidísima y sarcástica narración, esta vez, para entretenernos con las aventuras de un apocado entomólogo inglés en Niza con el telón de la Guerra Fría y las bellezas de mediados de los años sesenta del siglo pasado bailando al son de una música que también hizo Historia. Y aunque las épocas no podían ser más distintas, los escenarios vuelven a padecer de un decadente lujo nostálgico, pues si en Cabaret Biarritz el lector se hospedó con Beatrix en el Hotel du Palais, en Celeste 65 disfrutará de su hospedaje gemelo, el Hotel Negresco.

Divertida, tocada de un genial humor inglés y en ocasiones tan alocada como delirante, Celeste 65 es una gran demostración de que la buena literatura no tiene que versar obligatoriamente sobre dramas y desgracias existenciales. También desde el sentido del humor y desde la sátira los escritores abordan la condición humana y crean excelentes ficciones de gran valor literario ¡y perspectiva histórica! En Celeste 65 el lector encontrará una novela fabulosa con entrañables referencias librescas (Gervase Fen, Tobias Smollett, el romanticismo de finales del XVIII y sus acólitos ionizados…), simpáticos guiños a los lectores del señor Vales (¡Beatrix Villequeau y Neuwelke!), cameos glamurosos, una música que cambió el mundo, y unas escenas al más puro estilo de los hermanos Coen y que son el alma de la novela.

Y como además de lectora recalcitrante soy historiadora, me perdonareis una de mis citas preferidas de la novela:

«(…) que la Historia Natural de Plinio o los siete libros de Historia de Herodoto eran más divertidos —¡definitivamente!— que la mayoría de las novelas (…), que Schliemann era un aficionado y que ningún arqueólogo de verdad habría vestido a su mujer con las joyas troyanas (…).«

Solo un filólogo con el encanto de José C. Vales podría haber escrito frases como esta.

Lector, si sufriste en el Hotel du Palais, ahora toca pasárselo en grande en el Hotel Negresco.

También te gustará: El pensionado de Neuwelke; Cabaret Biarritz

Nota: soy incapaz de escribir correctamente el alias del querido Linton, lo siento.

Nota (II): y mira que agradecí el alias porque, no sé a vosotros, pero a mí el nombre de Linton me hace pensar en el sin-sustancia de Cumbres borrascosas.

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Un cadáver muy frío, de Ana Bolox

La nieve cubre las calles de Nueva York, los villancicos y el muérdago se han instalado en Barneys, la Navidad de 1978 se acerca y Anne Starling, profesora de física en la universidad de Columbia y detective aficionada, se aburre sin concesiones. Plantear retos intelectuales a sus alumnos o inventarle ancestros heroicos a su marido, un diplomático británico, a fin de contrarrestar la soberbia del cónsul germano apenas si la sacan de una monotonía tediosa a la que es incapaz de sobreponerse. Cuando una peculiar anciana le cuenta que sospecha que su vecino, el señor Snow, ha sido secuestrado por una boa, Anne ve la oportunidad que estaba esperando para abrir una nueva investigación. Sus pesquisas volverán a ponerla en el camino del inspector Crawford, un policía con el que mantiene una chispeante historia de allanamientos, resolución de asesinatos e intercambio de encantadoras impertinencias. No importa lo mucho que Crawford se empeñe en apartar a la señora Starling del caso Snow cuando se revele más peligroso de lo que parecía al principio, Anne no está dispuesta a dejar sin resolver el enigma.
«—No, sólo quiero que me ayude a investigar la desaparición del señor Snow. De forma extraoficial, claro. 
—Claro —repitió Crawford—. Es lo que suelo hacer con usted de forma extraoficial: allanamientos de morada, ocultamiento de datos… ¿Se da cuenta de que cada vez que nos cruzamos infrinjo la ley? Debería llevar en Sing Sing una buena temporada. Exactamente desde el día en que la conocí, en aquella librería en Queens. 
—Por favor, inspector, guárdese el drama para las representaciones benéficas de la policía. Su forma de hablar lleva a pensar que todo lo que hacemos juntos es ilegal. 
—Es todo lo que hago con usted —murmuró—: sacarla de líos o meterme en ellos. 
—Algo que debe de gustarle. Si no, ¿por qué me ha citado?«

 

Un cadáver muy frío es la primera entrega de Las cosas y casos de la Sra. Starling, una serie de novelettes policíacas cozy con el estiloso encanto de Ana Bolox. Estas novelas cortas de misterio podrán leerse de manera independiente con el nexo común de sus protagonistas, Anne Starling y Arthur Crawford. Están ambientadas en la ciudad de Nueva York, a finales de la década de los años setenta del siglo pasado, y tienen todo el encanto de los libros escritos con cariño y humor.
Starling es inteligente, ingeniosa y cabezota, cuando se cruza en su camino un acertijo, por muy peligroso que sea, no descansa hasta resolverlo. Para ello cuenta con la ayuda del inspector Crawford, un honorable policía que no para de meterse líos desde que Anne se ha cruzado en su camino. Pese a las batallas dialécticas entre ambos personajes y la tensión creciente entre los dos, la química de Starling y Crawford es evidente hasta para ellos; y aunque ninguno de los dos quiera reconocerlo forman el mejor de los equipos para resolver casos criminales.
Si el tándem Starling-Crawford es uno de los puntos fuertes por los que te recomiendo esta novela (mientras la leía me entraba nostalgia de las batallas dialécticas de Bruce Willis y Cybill Shepherd en la primera temporada de Luz de luna), los otros son, sin duda, el sentido del humor de Ana Bolox, su buena prosa y la magnífica construcción policial del enigma que debe ser resuelto. Y es que ese planteamiento argumental, ese aire clásico a lo Agatha Christie, y ese buen hacer a la hora de mantener el suspense, la tensión y la curiosidad del lector de principio a fin, resultan irresistibles.
Lector, perfecta para las vacaciones.
También te gustará: Aracne y La muerte viene a cenar
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Un cadáver muy frío (Las cosas y casos de la señora Starling nº 1)

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París para uno y otras historias, de Jojo Moyes

Nell está cansada de ser tan predecible para los demás, de ser siempre la chica sensata, la que duda de qué emparedado debe comer los martes, la que siempre hace lo correcto, la que no arriesga jamás, la amiga a la que asustan los cambios. En un alarde de aventura, compra un par de billetes para pasar el fin de semana en París con su novio Pete. Cuando el susodicho novio le da plantón en la estación, a punto de tomar el tren para Francia, Nell llega a París sola y acongojada. Si en su ciudad nunca se ha atrevido a salir a comer sola, a pasear sola, a disfrutar de una actividad cultural sola, ¿cómo va a sobrevivir ese fin de semana tan lejos de casa y sin apenas hablar francés? Una recepcionista gruñona, un escritor abandonado y una americana suspicaz le darán el valor necesario para salir del cascarón y disfrutar de la vida… y de París.

 

Editorial: Suma
Traductora: Ana Momplet Chico
Fecha de publicación: junio de 2017
ISBN: 9788491290865
Precio: 17,90
En esta edición, el relato largo de París para uno, va acompañado de diez cuentos más. El más extenso entre estos diez también está ambientado en París y se titula Luna de miel en París. Se trata de una historia con dos hilos temporales, 2002 y 1912, con el nexo común de dos parejas de recién casados que de repente descubren que no se conocían tanto como pensaban antes de haberse dado el sí quiero. En 1912, el pintor y su musa discuten por vez primera por culpa de un malentendido, y en 2002 Liv se siente abandonada por un marido totalmente entregado a su profesión de arquitecto. Destaca por la sensibilidad de Jojo Moyes, capaz de trasmitir con sencillez y clarividencia la sutilidad de las emociones más pequeñas, los diminutos cambios en las inclinaciones del alma de una mujer, del equilibrio de una pareja.
«Quiere apartar la mirada de la obra, pero no puede. Le falta el aliento, como si le hubieran dado un puñetazo. El cuadro es extrañamente íntimo, muy inquietante. Tengo veintitrés años, piensa Liv. Y me he casado con un hombre que ya me ha colocado firmemente en el fondo de su vida. Voy a ser esa mujer triste y silenciosamente furiosa en la cocina a la que nadie ve, sedienta de atención, enfurruñada cuando no la consigue. Que hace las cosas sola y disfruta todo lo que puede.«
Del resto de relatos, he disfrutado muchísimo con De tuit en tuit, por la sorpresa en la resolución del misterio; de Zapatos de cocodrilo, porque me parece genial lo bien que trasmite la autora la inseguridad, el cansancio de nuestras rutinas laborales, y lo sencillo que puede resultar cambiar la actitud y el ánimo con un pequeño detalle que nos proporcione algo de fe en nosotros mismos; y La lista de Navidad, por la magia que sabe crear Jojo Moyes apenas con un par de personajes y la simpatía del lector. El abrigo del año pasado y Margot también destacan por su ternura y por la presencia de personajes entrañables y apasionados.
Sin duda, una antología de relatos maravillosa, en donde el don narrativo de Jojo Moyes para crear complicidad a través de personajes y situaciones emocionales casi cotidianas —¡y tan abrumadoras!— brilla con genialidad, romanticismo y mucho sentido del humor. Y aunque es cierto que últimamente me apetece mucho leer novela breve y relato (quizás porque tengo poco tiempo para leer de un tirón), también lo es que he conectado mucho mejor con estas historias de Moyes que con Yo antes de ti. Seguramente por la delicadeza con la que la autora sabe trasmitir emociones, pero también porque son historias muy cercanas al lector y porque las mujeres que las protagonizan son heroínas de lo cotidiano.
Lector, un libro estupendo para conocer a Jojo Moyes y la complicidad de su universo emocional.
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París para uno y otras historias (en papel)
París para uno y otras historias (para kindle)

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El matrimonio de la señorita Buncle, de D.E. Stevenson

Atrás ha quedado el apacible Silverstone para Barbara Buncle, así como sus apuros financieros o sus cuitas literarias, pero Londres no parece el mejor lugar en donde disfrutar de la paz de su nueva vida de casada. Aburrido y cansando de las soporíferas veladas de bridge y los compromisos de la ciudad, el matrimonio decide buscar residencia en la apacible campiña inglesa. Barbara, pronto prescinde de los agentes inmobiliarios y encuentra una casa perfecta en el pequeño pueblo de Wandlebury: la Casa del Arco. Pese a las reformas, a los curiosos vecinos y a las visitas intempestivas, los señores Abbott no tardan en mudarse a su nuevo hogar y encontrar su sitio. Pero el inquieto intelecto y la bondad innata de Barbara, además de una serie de casualidades y equívocos totalmente inesperados, pronto la volverán a meter en líos en su nueva comunidad rural. ¿Puede que haya llegado el momento de volver a escribir otra novela?»El anuncio de que los señores Faction & Whiting iban a publicar la mejor novela del siglo, una obra deslumbrante, repleta de aventuras y con un sentido del humor incomparable, solo despertó en su interior una leve curiosidad por saber cuánto habrían pagado a la agencia de publicidad. Dejó el periódico tranquilamente y miró a su mujer, y, al mirarla, sonrió, porque daba gusto verla y porque la quería, y porque le divertía y le interesaba muchísimo.»


El matrimonio de la señorita Buncle es la segunda entrega de las aventuras de la encantadora Barbara Buncle, a quien ya conocimos en El libro de la señorita Buncle. Esta vez, D.E. Stevenson cambia el pequeño pueblecito inglés de Silverstream por el pequeño pueblecito inglés de Wandlebury, es decir, de nuevo la campiña inglesa con «los mismos problemas que en el gran mundo pero vistos del otro lado del telescopio«. Sin duda, es la trilogía de Barbara Buncle el mejor ejemplo de Stevenson de literatura feelgood, casi un manual sobre el género en cuestión. Al igual que en las novelas de E.F. Benson sobre Lucía y Mapp, un lector desprevenido se encuentra con una trama en la que apenas ocurre nada más que cotilleos vecinales aderezados con un peculiar sentido del humor. Pero el encanto del feelgood también reside en la sutilidad: paz, paisajes agradables, atmósferas acogedoras, té de media tarde junto a la chimenea, divertidos malentendidos, romanticismo… El encanto de los pequeños detalles, que Stevenson maneja con magistral soltura, da pie a una reflexión tranquila sobre la vida y la literatura como vía de escape.

Esta novela se diferencia de la anterior en que quizás hay menos crítica social, menos sátira de los personajes de las comunidades rurales, y más ligereza, reflejada sobre todo en la divertidísima historia de equívocos del sobrino y la heredera de Chavis Cobb, de la sorprendente vecindad de una familia de pretendidos artistas (que me ha recordado un poco a La hija de Robert Poste, de Stella Gibbons, por la sátira sobre el esnobismo y la pedantería artística), o del fantasma en la Casa del Arco (un bonito guiño a La librería, de Penelope Fitzgerald). Sin duda, recomiendo El libro de la señorita Buncle para iniciarse en los placeres del feelgood por la puerta grande, y El matrimonio de la señorita Buncle para los más avezados en el género, pues sabrán apreciar las sutilezas «de esta villa tan pequeña, adormecida bajo el sol«.
Lector, para expertos en feelgood.
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