Cuando era pequeño, Ben Mears vivió un tiempo con su tía en Salem’s Lot y sufrió una aterradora experiencia al colarse en la siniestra casa Marsten. Ya adulto y convertido en autor de cierto renombre, Ben vuelve a Salem’s Lot con la idea de escribir una novela sobre el turbio pasado de la casa, pero se encuentra con un misterio mucho mayor: un perro negro empalado en la verja del cementerio, un niño extraviado, las extrañas muertes relacionadas de algunos habitantes del pueblo y la posterior desaparición de sus cadáveres. Cuando Matt Burke, el sensato profesor de instituto de Salem’s Lot, le cuenta qué está pasando, a Ben le resulta imposible de creer… excepto porque todo encaja y porque sus recuerdos infantiles le susurran al oído que existen fuerzas malignas más allá de la comprensión humana.
«A uno le enseñaban que esas cosas no podían ser; que las cosas como la Cristabel de Coleridge o el siniestro cuento de hadas de Bram Stoker no eran más que la urdimbre y la trama de la fantasía. Claro que existían los monstruos; eran los hombres que en seis países apoyaban el dedo en los botones nucleares, los secuestradores, los genocidas, los violadores. Pero esto no. Uno sabe que no es así. Que la marca del diablo que tiene una mujer en el pecho no es más que una verruga.«

Stephen King (Portland, Maine, 1947) publicó por primera vez El misterio de Salem’s Lot en 1975 y en pocos meses se convirtió en un éxito de crítica y ventas. En la actualidad, esta novela, la segunda del autor, se considera un clásico de la literatura del terror, un homenaje moderno a Drácula, de Bram Stoker, ambientada en un pueblo ficticio de Maine y con numerosas referencias a otros clásicos del género. La leí cuando cursaba Periodismo en la universidad y aunque me dio bastante miedo —por suerte para mí, menos que Cementerio de animales— se quedó como una de mis novelas preferidas sobre vampiros de todos los tiempos. He disfrutado mucho con su relectura, creo que incluso más que la primera vez que cayó en mis manos.
Stephen King narra con su soltura característica —increíble que sea su segunda novela— los entresijos inconfesables de un pueblo dormitorio de Maine que no está precisamente poblado por ángeles, ni siquiera antes de la llegada del vampiro. Con una facilidad pasmosa, el autor caracteriza a un buen número de personajes, antes y después de su transformación, invitando al lector a asomarse a sus miserias y misterios privados. La tensión y el suspense se incrementan en cada capítulo gracias al buen pulso narrativo de King, a sus tremendas escenas terroríficas (a destacar la de Danny Glick rascando la ventana de Mark Petrie, o la primera vez que Ben utiliza una estaca para dar paz a un vampiro), a la cuenta atrás para detener el Mal antes de que sea demasiado tarde y a la regla de oro de las buenas novelas de misterio: el lector siempre va por delante de los protagonistas respecto a lo que está sucediendo en Salem’s Lot. King utiliza en favor de su trama y sus personajes la mitología vampiríca clásica trasladada a la ambientación coetánea de 1975, reflexionando alrededor del terror de los veteranos de la guerra de Vietnam, el desencanto del mandato de Nixon, la pérdida de fe o la violencia soterrada de una sociedad que esconde sus peores crímenes en la intimidad de sus casas con jardín. Como detalle singular que me gusta especialmente, a diferencia de lo que ocurre en la novela de Bram Stoker, en Salem’s Lot la fuerza primigenia benévola que combate el mal resulta visible para los protagonistas.
Lectora, un clásico de terror que te asustará siempre.
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Hola guapísima, voy leyendo a King, poco a poco, pero no sé si esta me gustaría. No me llaman los vampiros, aunque, por otro lado me encantó Drácula…no sé, tendré que madurarlo.
Un besazo
Pues éste no lo he leído todavía. He visto las adaptaciones pero aún no me he animado con el libro. Le tengo que poner remedio, que me dejas con ganas.
Besotes!!!
Hola, Mónica:
Como novela de King y vampiros me gusta, pero no es de mis preferidas de del autor. Pero le debo una relectura, así que quizá cambien de opinión :-)
Me encanta cuando lees a King :-)
Beso grande.