Cierra todas las puertas, de Riley Sager

Con su licenciatura en literatura a Jules no le va demasiado bien en Nueva York. El día en el que la despiden de su precario trabajo de administrativa y llega antes a casa, se encuentra a su novio retozando con otra mujer. Sin un lugar donde vivir, sin empleo y sin familia, a Jules solo le queda el sofá de su buena amiga Chloe. Hasta que responde a la solicitud de Leslie Evelyn, la administradora del edificio Bartholomew, uno de los edificios más enigmáticos y elegantes de la ciudad. Evelyn está buscando una cuidadora de piso, alguien que habite una de las viviendas del Bartholomew y que la mantenga limpia y en buen estado hasta que vuelva su propietario. A primera vista, el empleo parece sencillo y está bien pagado, pero la leyenda del Bartholomew es siniestra, las normas de convivencia del edificio muy extrañas y algo empieza a asustar a Jules hasta el punto de verse impelida a investigar sobre las misteriosas desapariciones de las anteriores cuidadoras de pisos.

«¿Crees que es posible que un lugar esté embrujado, aunque no haya ningún fantasma? Porque así lo siento; que el Bartholomew está embrujado por su historia. Como si todo lo malo que alguna vez pasó allí se hubiera acumulado como el polvo y ahora flotara en el aire. Y nosotras lo estamos respirando, Jules.«

Riley Sager es el seudónimo del periodista, editor y diseñador gráfico estadounidense que debutó en 2017 en el género thriller con la novela Las supervivientes (Final girls). Cierra todas las puertas es su segunda novela traducida al español y parece ser que pronto se adaptará a una serie televisiva. Los críticos han dicho de este libro que es una vuelta de tuerca, más oscura, sin sentido del humor y ni una pizca de cozy mystery, de Solo asesinatos en el edificios. Puede que el edificio Bartholomew recuerde lejanamente al Arconia de la famosa serie de Disney Plus, pero tanto su leyenda como sus inquilinos son muchísimo más siniestros y oscuros.

Cierra todas las puertas es un thriller que mantiene muy bien el suspense y el ritmo narrativo. Protagonizada por una mujer joven marcada por una terrible tragedia en el pasado y por la mala suerte en el presente, la historia principal se desarrolla en cinco días y, con la complicidad del lector, juega con la posibilidad de lo sobrenatural para explicar la extraña fama del edificio Bartholomew y de sus inquilinos. Por eso, lo mejor para disfrutar de esta novela es abordarla sabiendo lo mínimo posible sobre ella (no recomiendo leer la sinopsis) y dejarse llevar, pues constituye un buen (aunque espeluznante) entretenimiento. La atmósfera inquietante del edificio está bien conseguida, así como la excentricidad de los personajes que lo habitan, la resolución final es angustiosa (estamos leyendo un thriller) y tenemos final girls, aunque sin el toque cinematográfico y de humor peculiar al que nos ha acostumbrado Grady Hendrix.

Lectora, para pasar un buen/mal rato.

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