Caitlin Doughty, escritora estadounidense y directora de una funeraria, contesta en este divertido libro de divulgación científica y humanística un montón de preguntas formuladas por niños sobre la muerte y los entierros. En un tono desenfadado, siempre con naturalidad, satisface la curiosidad de los más pequeños sobre qué le pasaría al cuerpo de un astronauta si muriese en el espacio, si los seres humanos pueden pedir que los entierren junto a sus mascotas más queridas, a qué huelen los muertos y las momias, cómo es la descomposición de un cadáver y qué bacterias intervienen en el proceso, qué probabilidades hay de que a una persona en coma la entierren por error, qué pasa cuando un cementerio está demasiado lleno y ya no caben más cuerpos, qué ocurre cuando un soldado muere muy lejos de su casa y no es posible encontrar su cuerpo, etc.
«No podemos hacer que la muerte sea divertida, pero sí podemos hacer que aprender sobre la muerte sea divertido. La muerte es ciencia e historia, arte y literatura. ¡Es un puente que une a todas las civilizaciones y a la humanidad por completo! Mucha gente, yo incluida, cree que podemos controlar algunos de nuestros miedos aceptando la muerte, aprendiendo sobre ella y haciendo tantas preguntas como sea posible.«

Caitlin Doughty es defensora de la reforma de la industria funeraria pues piensa que en la actualidad las familias se sienten ajenas al proceso del entierro de un ser querido, es demasiado caro y tiene un impacto negativo en el medio ambiente. En 2011, Doughty fundó The Order of the Good Death para reivindicar un mayor respeto a los deseos mortuorios de los fallecidos y de sus seres queridos o explorar métodos alternativos de cremación y entierro sostenibles para la salud del planeta (como el compostaje humano o la acuamación).
Aunque ¿El gato de comerá mis ojos? responde a la curiosidad de niños y adolescentes, lo cierto es que la autora escribe con tanta delicadeza, sentido del humor y naturalidad, y se atiene con tanta racionalidad a principios científicos y humanísticos para sustentar sus respuestas, que resulta un libro perfecto para los lectores de cualquier edad. Doughty dice que si los lectores sabemos qué contiene el líquido de embalsamar o qué hace un forense, ya sabemos mucho más que la gran mayoría de personas de todo el mundo sobre la muerte. Y es que, a medida que entramos en la edad adulta, la curiosidad se supedita los tabús y pensamos que preguntar sobre entierros y cadáveres es raro y morboso. Me ha parecido una lectura muy interesante y esclarecedora desde el punto de vista de la divulgación científica; y un libro muy necesario para reflexionar alrededor de tradiciones y rasgos culturales mortuorios y preguntarnos qué deberíamos cambiar en beneficio de nuestro planeta y nuestros descendientes. Si los vivos a veces nos comportamos como una plaga para el planeta, intentemos dejar de serlo una vez muertos.
Lectora, ciencia y cultura de lo más natural.
También te gustará: Una tumba con vistas; De matasanos a cirujanos; Sangre en el foro
Qué obra más curiosa.