El hombre que se fue a Marte porque quería estar solo, de David M. Barnett

Una extraña casualidad hace realidad el mayor deseo de Thomas Major: vivir en paz lejos de todos los humanos del mundo. Thomas es un químico gruñón cansado de que su vida sea un desastre, harto del ruido que le rodea, infeliz siempre que interactúa con alguna persona. Cuando se le presenta la oportunidad de ser el primer hombre con billete solo de ida a Marte, cree que sus plegarias de vivir lejos de cualquier ser humano han sido por fin atendidas. Relativamente feliz en la cápsula Ares I, camino del planeta rojo, conoce a los Ormerod, una familia disfuncional que pasa por graves apuros. Gladys, la abuela, está perdiendo la lucidez; James, el peque de la casa, brillante científico, sufre acoso escolar; Darren, el padre, está en la cárcel; en ausencia de la madre, Ellie, la hija adolescente, lleva todo el peso de la familia sus espaldas. Ellie detesta las casualidades y a las familias felices, por eso Thomas le cae bien, pero todavía no comprende de qué manera puede ayudarles un astronauta a cambiar la mierda de vida que les ha tocado en suerte.

“—¿Quieres saber lo mejor de estar en el espacio? Es no estar en la Tierra. Probablemente tenía tu edad cuando me di cuenta de algo, y es que el mundo es una mierda, igual que todas las personas que hay en él. He estado toda mi vida observando cómo mis ambiciones se marchitaban y morían. Así que cuando llegó la oportunidad de dejarlo todo, y me refiero literal y jodidamente a todo, la agarré con las dos manos. Tengo lo único que siempre he querido. Nada de gente. Estoy solo. Total y absolutamente.

Conocí este libro cuando la escritora Mayte Esteban me dijo “he encontrado una novela que me ha hecho pensar en tu señor Livingstone por la portada, el título y la sinopsis“. Como sé que Mayte conoce bien mis gustos literarios, corrí a la librería, leí la sinopsis, hojeé el libro y me lo llevé a casa. Me ha encantado.

David M. Barnett imagina una historia en la que la realidad más dura que nos toca vivir en nuestros días se entrelaza con la esperanza de un futuro distinto: la familia Ormerod y el pasado de Thomas frente a la promesa de iniciar un nuevo mundo lleno de posibilidades en Marte. Barnett narra, con agilidad y mucho sentido del humor, una comedia en la que la ficción más loca encaja perfectamente con la dura verdad de la sociedad en la que vivimos. La clave está en unos personajes bien construidos, con un pasado emocional coherente, que han hecho de ellos lo que son. Y, a lo largo de toda la novela, la presencia constante del hermoso arte de convivir con la casualidad, el azar, la coincidencia.

Creo que la clave de El hombre que se fue a Marte porque quería estar solo radica en la ternura de sus personajes, en el punto de excentricidad de la trama, en su sentido del humor pese a la dureza de la realidad y a lo enormemente conmovedora que es la historia. Pese a que la novela de Barnett no cumple todos los requisitos formales para que una obra se considere feelgood (hay muertes y la atmosfera/escenarios no son precisamente agradables para el lector), sí que resulta afín al género en el sentido de que, pese al dramático punto de partida, se llega a un final feliz por un camino salpicado de sentido del humor (a menudo, negro). No hay que esperar, sin embargo, una novela feelgood en el sentido estricto del término sino una historia profundamente conmovedora, tragicómica como la vida misma, con unos personajes rebosantes de carisma, de fragilidad, de emoción. La gracia es que nada parece forzado o impostado, todo fluye con naturalidad, humor e inevitable sensación de desastre (la maldita ley de Murphy) para el entretenimiento y emoción del lector más desprevenido.

Ah, eso sí, detesto profundamente el título en español. Prefiero muchísimo más el original, Calling Major Tom, que hace referencia a la canción Space Oddity de David Bowie, muy presente en toda la novela debido al nombre y a las circunstancias del protagonista.

Lector, una tragicomedia fantástica que te conmoverá como hacía tiempo que no te sucedía con un libro de nuestro siglo.

Si te apetece, pásate por El espejo de la entrada para ver qué le ha parecido a Mayte esta pequeña gran historia.

También te gustará: El tipo más raro del mundo; El mayor Pettigrew se enamora; Mr. Rosenblum sueña en inglés

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9 respuestas a El hombre que se fue a Marte porque quería estar solo, de David M. Barnett

  1. Mayte Esteban dijo:

    ¡Me encanta que te haya encantado! Es verdad lo que dices, pensé en ti nada más ver la portada y aunque tiene esas diferencias claras con lo que tú escribes, también en los personajes veía ese cariño que le pones tú, sus excentricidades que al final te acaban enamorando. De momento, a las personas que se la he recomendado les está gustando. Tiene un humor muy divertido.

    ¡Me alegro de haber acertado!

    • Monica dijo:

      Pues lo había visto por ahí y me llamó la atención por el título y la portada, pero hasta que no me lo comentaste no me decidí a comprarlo. Y te doy las gracias porque ha sido una lectura maravillosa. Es que es conmovedora y rebosa ternura. Y es tal y como dices, que los personajes te van enamorando. Es genial y diferente!!! Como decías en FB, ojalá el señor Barnett se pase por aquí a promocionar :-))) Besotes.

  2. Margari dijo:

    ¿Recuerda a tu señor Livingstone? Pues esto ya es un punto muy a su favor. Y viendo además como lo has disfrutado… ¡Cómo para no querer leerlo!
    Besotes!!!

    • Monica dijo:

      Es que Major Tom es muy gruñón, pero en el fondo es super tierno. Todos los personajes son frágiles y están llenos de inseguridades, las cosas no les van precisamente bien y tienen una vida muy dura. Pero pese a todo son fuertes y antes de que te des cuenta te han robado el corazón 😉 Te encantará. Besos.

  3. Norah Bennett dijo:

    Me imaginaba una obra de humor de ese que no entiendo. Pero me gusta lo que cuentas. Una vez quise hacer algo así pero lo de Marte es pasarse, así que acabé en un país cuyo idioma desconozco y cuando me preguntaron mis amigos que por qué allí, dije: porque así me aseguro de que nadie me hable.
    Así que me apunto a la aventura a Marte, que encima sé que acaba bien. Aunque haya que superar tropiezos.
    Besos

    • Monica dijo:

      Es que el título es poco acertado, de verdad. El original es una cucada porque es “Major Tom” y a lo largo de toda la novela se juega con esa canción de David Bowie y el nombre del prota, tiene mucho más sentido. No sé qué rollo tienen ahora con los títulos largos, más largos no significa mejores.
      Mira, te entiendo perfectamente con lo de irte a un país y que nadie te hable, es que a mí a veces también me apetece. Pero sobre todo me apetece silencio, además de soledad, aunque no sé yo si me atrevería con el espacio. A ver, que silencioso es, pero también da miedo. Estar sola a veces es necesario, necesitamos ese silencio, esa soledad, pero ¿para siempre? Ojalá llevarnos a nuestras personas favoritas (con posibilidad de compartimientos estancos en la nave para los momentos de soledad, eso sí).
      Lo que sí entiendo muy bien es la reacción de prota de “todos a tomar viento, hombre ya” 🙂
      Te va a gustar, no es blandengue. Besos.

  4. Pues le tenía echado ya el ojo, pero tampoco se me había ocurrido asociarlo al feelgood (que por lo que veo es en ese aspecto es un sí pero no). Yo veo portada bonita, me nombran Marte e intuyo cosas bonitas (a pesar de los tropiezos de la vida), y me llama mucho. Lo del título imagino que al traducirlo se perdía la asociación con Bowie, pero anda que no le han echado imaginación en lo que ha resultado finalmente… jajaja

    ¡Besote!

    • Monica dijo:

      Sí, el título ha sido una pena porque el “Major Tom” original tenía todo el sentido del mundo. Cosas del marketing, supongo. Creo que te gustaría. No es del todo feelgood porque la situación de los personajes es bastante durilla (digamos que no les ha tocado el lado más amable de la vida) pero sí que es conmovedora y apuesta por la esperanza y por un final… ¿feliz? Dejemoslo en una tragicomedia estupenda. Besos.

  5. Lo del título parece sencillamente un desacierto por parte del traductor, opino. He leído a Barnett siempre en original (como a muchos otros autores de esta literatura que nos gusta y compartimos), porque desconfío de los traductores españoles. En original, a mí me fascinó. Y sí, a señalar la profundidad psicológica y el nivel de los personajes.

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