El inspector Marc Macpherson, de la policía de Nueva York, no está en el departamento de homicidios, pero como el comisario le tiene manía lo pone al frente de la investigación del asesinato de Laura Hunt, una joven que ha aparecido muerta de un disparo de escopeta, en su apartamento días antes de su boda. Marc entrevista al codicioso prometido, a la volátil tía Sue y a la criada de la víctima, y establece cierta relación de camaradería con el mejor amigo de Laura, un excéntrico escritor llamado Waldo Lydeker, para hacerse una idea sobre el carácter de la chica. Pese a que Macpherson es un curtido policía de ascendencia escocesa, sin pizca de romanticismo y nada ingenuo, se sorprende a sí mismo enamorado del carisma y la belleza de la señorita Hunt. Hasta que una noche, en el apartamento de Laura, desesperado por el callejón sin salida en el que se halla el caso, la investigación da un vuelco tan sorprendente que cambiará para siempre la vida de Marc.
«La ciudad, aquella mañana de domingo, estaba en calma. Los millones de neoyorquinos que, por necesidad o por gusto, deciden quedarse en la urbe un fin de semana de verano andaban con los ánimos machacados por la humedad. Sobre la isla pendía una niebla maloliente que se pegaba a la piel, como agua en la que se hubiesen lavado demasiados vasos de gaseosa.«

Vera Caspary (Chicago, 1899 – Nueva York, 1987) fue una novelista, guionista y dramaturga estadounidense. Fue una autora versátil: se dedicó al periodismo de investigación, al activismo para concienciar a su gobierno del peligro de los nazis en Europa, dirigió revistas policíacas, escribió libretos para el cine, cuentos y novelas. Sus novelas más célebres son Laura (1943) y Bedelia (1945), ambas llevadas al cine —Laura por Otto Preminger (1944) y Bedelia por Lance Comfort (1946)— y pertenecientes al género negro noir y hardboiled (detectives duros, cinismo, violencia explícita) del que Caspary fue pionera en el Hollywood de los años 40 del siglo pasado.
Con un estilo directo, sin apenas descripciones, y unos diálogos caracterizados por el lenguaje afín al género negro de la época, al hardboiled y al pulp, Vera Caspary urde una trama policial en la que la clave de todo el misterio reside en sus personajes. Caspary construye una Laura protagonista con una crisis de identidad, pero también con una personalidad arrolladora, magnética, tan seductora que incluso muerta su influencia perdura sobre su entorno. Destaca también el desagradable personaje de Waldo Lydeker, soberbio, acomplejado, casi histriónico, y la relación que establece con el detective MacPherson; la autora se sirve de la confrontación de estos dos personajes para reflejar la diferencia de clases y educación, la discriminación de los migrantes, en la sociedad neoyorkina de su época y cómo los valores morales no siempre prevalecen por encima del dinero o del poder. Lydecker ridiculiza a MacPherson por su condición de asalariado, su falta de apellido de abolengo —el detective es de origen escocés— y por su educación deficiente, mientras MacPherson intenta comprender el comportamiento de todos los sospechosos, ceñirse a su oficio más allá del anhelo de algo mejor que empieza a reconocer en sí mismo.
Vera Caspary teje una trama de apariencia sencilla y personajes y relaciones complejos, ambientada en Nueva York, durante los peores días de un verano de calor húmedo y tan asfixiante como la investigación de asesinato a contrarreloj (atención al momento en el que se desencadena la tormenta real y metafórica). Sin trampas ni artificios, con un punto de giro genial en la segunda parte de la novela, Laura cumple con la regla de oro de las buenas historias de misterio: el lector sabe lo mismo (o un poquito más) que el detective. Vera Caspary mantiene el suspense y borda con eficacia la regla de oro al narrar la historia en primera persona a través de tres personajes distintos que se relevan para continuar el relato en el punto en el que lo dejó el anterior narrador. Violencia implícita de género y de clase social, violencia explícita puntual, detective duro con corazoncito (a su pesar), mujeres fuertes y decididas, que no necesitan ser rescatadas, en busca de una vida mejor, hombres inmaduros e insoportables, thriller psicológico… Vera Caspary nos mantiene en vilo hasta el final en esta novela negra protagonizada por uno de los personajes femeninos literarios más carismáticos del siglo pasado.
Lectora, novelaza. Tengo ganas de revisionar la película y comprobar si sigue gustándome tanto como antes de haber leído el libro.
También te gustará: La dama desaparece; La escalera de caracol; Mi propio asesino; Patrick ha vuelto; El hombre que sabía demasiado
Hola guapísima, leí esta novela en 2023 precisamente para tu reto de Serendipia, recomendado por MH y me gustó muchísimo. De hecho no eliminé la descarga del kindle porque tengo intención de volver a leerla en algún momento.
Un besazo
La leí hace un par de años y me encantó. Si la película siempre me ha gustado mucho, la novela me gustó aún más.
Un beso.
He visto la peli hace un montón de años y recuerdo que me gustó mucho. Ahora me has creado la necesidad de leer el libro.
Besotes!!!