Qué verde era mi valle, de Richard Llewellyn

La familia Morgan vive en un pueblecito minero de Gales, entre tres valles de inmesa belleza, donde el aire es puro, las flores hermosas y el río va tan lleno de truchas que con solo sumergir la mano en sus cristalinas aguas se les puede hacer cosquillas en una mañana de primavera. Huw, de una brillante inteligencia, pronto destaca en la escuela, pese a que nadie va a impedirle seguir los pasos de su padre y sus hermanos en la mina. Arropado por su comunidad y su familia, el chico crece feliz y despierto, aunque intuye que las cosas han empezado a cambiar, quizás premonitorias del principio del fin, que los montones de escoria crecen desmesuradamente ensuciando el verde del valle y contaminando el río, que los hombres cada vez vuelven más serios de la mina, que las monedas de la caja de los ahorros menguan… Nada empaña el optimismo de Huw y su fortaleza para ayudar a los suyos, para reconfortar a mamá, filosofar con Mr. Gruffydd, aprender a pelear para plantar cara a las injusticias o quedarse totalmente prendado de la sonrisa de Bronwen.

«Entonces fue cuando empecé a pensar por mí mismo, y tal vez fuera eso lo que me ha hecho llegar a ser lo que soy.

No es que no esté satisfecho con lo que soy, ni con estar donde estoy. Lo que pasa es que, si no hubiera empezado a pensar por mí mismo y a averiguar personalmente las cosas, quizás habría podido ser más feliz, según lo que vulgarmente se entiende por felicidad, y tal vez habría gozado de más respeto.«

Me ha costado mucho escribir esta reseña. No solo porque el libro me ha conmovido profundamente sino porque en cuanto lo terminé y me senté con las manos al teclado para contaros mi impresión caí presa de la desesperación y la duda ¿Qué sentido tiene hacer reseña de este impresionante clásico de la literatura británica? ¿Qué sentido tiene reseñar cualquier otro clásico? ¿Qué voy a aportar, qué voy a decir que sea minímamente interesante? Lo único que se me ocurre escribir sin caer en el más espantoso de los rídiculos es… leedlo.

«Si la felicidad huele realmente, conozco bien su olor, pues ha flotado siempre vagamente en nuestra cocina, y en aquellos tiempos llenaba la casa.«

Ya me lo advirtió Miss Hurst, de Las Inquilinas de Netherfield, la dama lectora que me recomendó Qué verde era mi valle: «No he sido capaz de hacerle justicia», me confesó hace poco. Decía que esta lectura le había emocionado tanto (ambas hemos llorado a moco tendido con los Morgan) que tenía la sensación de que la reseña le había quedado demasiado caótica y apasionada. Pues si ella no está contenta con su reseña, imaginad el bloqueo para escribir esta…

«Es extraño que se pueda odiar a un hombre y sentir por él una pena profunda.«

Richard Llewellyn (1906-1983) fue un escritor británico con una veintena de novelas publicadas en el siglo XX, de las cuales solo Qué verde era mi valle ha pasado a la posteridad en la merecidísima categoría de sublime clásico. Llewellyn relata durante más de seiscientas páginas la vida de la familia Morgan desde el punto de vista de su hijo menor, Huw, una voz narradora de profunda carga emocional e intesidad dramática, que aporta una mirada llena de belleza, de ternura, de nostalgia y de amor sobre un pueblecito galés ubicado en un hermoso valle que agoniza por la escoria de la mina, por la falta de escrúpulos de los empresarios del carbón, por el avance inexorable del tiempo, de la crisis económica y del capitalismo más salvaje. Huw explica la vida del pueblo, de los mineros, de su familia, su propia historia desde la infancia, sus paseos por la naturaleza de la mano de su padre, la rebeldía de sus hermanos, la actividad sindical, la bondad intrínseca de la buena gente que lo rodea, la desesperanza de las huelgas que asolaron Gales con la crisis del carbón…

«El beso es extraño y, sin embargo, no lo es. Es extraño porque mezcla la tontería con la tragedia, y, no obstante, no es extraño, pues hay razones para besar.«

Llewellyn hace magia. No se me ocurre de qué otra manera puede trasladar al lector con esa facilidad al pueblecito galés, meterlo en la cocina de los Morgan, emociarlo con las voces de los hombres cantando al atardecer, entristecerlo con la muerte del río y de sus peces, tenerlo en vilo por la sonrisa de Bronwen, enrabietarlo por la injusticia de la escuela nacional… La voz de Huw es tan genuina, tan potente y tan nítida que golpea al lector y lo conmueve; pero, a la vez, la pluma de Llewellyn también es sutil y delicada, capaz de trasmitir toda la belleza, el dolor y el amor del mundo en apenas una mirada entre los personajes, una sonrisa, un gesto, el leve movimiento de la comisura de los labios de Bronwen.

«Solemos pensar en todo lo demás, pero no en la tristeza de nuestras madres.«

Hay que tener el corazón de piedra para no llorar con esta novela. Los personajes de Llewellyn son extraordinarios, profundamente humanos y reales, complejos (se merecen estar entre los más impresionantes caracteres de la literatura), tan de verdad que se echan de menos cuando cierras el libro. El ritmo de la narración, incensante acumulación de anécdotas que se suceden con acertado sentido de la consecuencia, es absolutamente perfecto.

Bella y emotiva, Qué verde era mi valle es el retrato de un mundo desaparecido, de una vida natural y sencilla —con sus propias reglas, justicia y equilibrio—, que cuando se termina le deja a una la sensación de haberse tenido que despedir para siempre de la familia y el valle más queridos de su vida.

Lector, ninguna reseña le hará justicia a esta novela. Léela.

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Qué verde era mi valle

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31 respuestas a Qué verde era mi valle, de Richard Llewellyn

  1. Clara Rivas dijo:

    Me muero por leer esta novela, ya que últimamente la he visto reseñada en varios blogs y a todas parece que os ha llegado al alma

    • Monica dijo:

      Es un clásico de la literatura británica y me encanta porque emociona. Anímate a leerlo pronto y nos cuentas, que no te va a dejar indiferente. Eso sí, tiene más de 600 páginas 😉 Besos.

  2. Norah Bennett dijo:

    Mira, cada vez que decís eso de no sé si sabré reseñar viene detrás un reseñón, como lo de detrás de un balón viene un niño. A ellas les dije que el tema industrial y minería se me hace arduo y tanta miseria y llanto…aunque también es cierto que con los personajes me estáis haciendo dudar.
    Prometo que me lo pienso.
    Besos

    • Monica dijo:

      ¡Jajajajaja! No es que sea reseñón, es que es un Señor Libro, decía Miss Hurst que era su LIBRO de 2018 y yo me apunto a la consideración. Las llamo «reseñas iceberg» porque solo consigues mostrar un 10% de lo mucho que te ha gustado la lectura. Y, mira, me voy a mojar: creo que este es un clásico que tú disfrutarías. Ahí lo dejo. Besos.

  3. Nitocris dijo:

    Hola guapa, pues igual que le comenté a MH la verdad es que ahora no me apetecen lecturas muy, muy emotivas… prefiero algo más ligero.
    Igual más adelante.
    Me alegro de que la hayas disfrutado.
    Un besazo

    • Monica dijo:

      Fue MH quien me contagió este libro porque, aunque conocía al autor y el título, nunca me había animado a echarle un vistazo. Y se lo agradezco un montón. Lo empecé con calma porque vi que tenía 600 páginas y… ¡no pude soltarlo! Me ha encantado, creo que son los personajes más humanos y reales que he encontrado nunca en una obra de ficción. Pero te entiendo, cada lectura tiene su momento, ya te llegará 😉 Besos.

  4. Marisa C. dijo:

    No levantaba muchos palmos del suelo (bueno, ahora tampoco) cuando vi esta película. Recuerdo que lloré con ganas en algunas escenas y también recuerdo una buena sensación de ella. Lo que me temo es que el paso del tiempo cambie la perspectiva de las cosas, aunque al tratarse del libro, siempre hay más garantías. Abrazos.

    • Monica dijo:

      Pues, mira, no he visto nunca la peli y eso que es un peliculón de John Ford (si no recuerdo mal) y todos me habláis maravillas (cosa que no me extraña nada conociendo historia y personajes). Pienso que los clásicos no acusan el paso del tiempo, precisamente por eso son clásicos, así que no me da miedo que te defraude, ya verás. Besos.

  5. Marisa dijo:

    Preciosa reseña Mónica a la que no se puede añadir nada más. Me puse a leerlo muy poco después de que lo terminaras y es realmente muy muy bonito, y poco más se puede decir.
    Me impresionó mucho la manera de escribir de Llewellyn y hubo un párrafo que releí un par de veces, (pag 512-513) porque me pareció de una belleza absoluta cómo describe el acto sexual sin hacer referencia a nada sexual, sino solo a los sentidos!! Creo que es la descripción de hacer el amor más bonita que he leído nunca.
    Gracias por hacerme descubrir cosas tan bellas :-).

    • Monica dijo:

      Ya sabes que a mí esta lectura me la contagió MH de Las Inquilinas de Netherfield, y me hace mucha ilusión haberte pasado el contagio a ti, jajajajaja. Sí que es bella, cierto, el pasaje que comentas y muchos otros. A mí me conmovieron especialmente los paseos con el padre por el valle o las miradas y el tiempo compartido con Bron, me parecen descripciones de una delicadeza exquisita ¿Cómo se puede trasmitir tanto con tan poco? Gracias a ti por compartir lecturas!! Besos.

  6. Margari dijo:

    Pues no era un clásico que tuviera entre mis pendientes. Pero ahora me has picado mucho la curiosidad. Voy haciéndome con una reserva de pañuelos.
    Besotes!!!

    • Monica dijo:

      Que conste que se llora de emoción, no porque sea un dramón de cuidado, eh? Jajajajajaja. A ver, que escenas tristes hay alguna, pero creo que te conmueve más la emotividad, la emoción. Y que te da mucha pena despedirte de la familia Morgan cuando llega la hora de cerrar este libro. Tú prepara pañuelos por si acaso, bien hecho, y ya nos cuentas. Besos.

  7. Rosa dijo:

    No he leído la novela, pero he visto la película varias veces. La dirigió el grandioso John Ford en 1941. Era una de las películas favoritas de mi padre y la vi siendo niña en la tele. Me contagió su amor por la película y creo que es magnífica, pero curiosamente, nunca me he visto tentada a leer el libro. Tal vez ahora lo haga.
    No te dejes llevar por las dudas. Escribimos sobre los libros que leemos para compartir lo que nos han transmitido. No es posible hacer justicia a los buenos libros, pero a mí me ha encantado leer esta reseña y puede que gracias a ella, lea el libro.
    Un beso.

    • Monica dijo:

      Pues tengo que verla, porque nunca lo he hecho. Así nos intercambiamos impresiones: tú la novela y yo la peli 🙂 Gracias por pasarte a leer la reseña, me haces muy feliz si me dices que te anima a leer el libro porque he intentado justo eso, contagiaros mi entusiasmo por este clásico como me lo contagiaron a mí. Un beso.

  8. Aylavella dijo:

    Pues habrá que leerlo si lo recomendáis Miss Hurst y tú, ah y me haré provisión de pañuelos…
    Besos

    • Monica dijo:

      Sí, sí, pídele una caja de pañuelos a Margari que ya está preparadísima ;-))) Como le decía a ella, verás que son más lágrimas de emoción que no de tristeza o de drama. Es cierto que la novela narra una época difícil para una familia minera en Gales, pero también es una historia que conmueve por las emociones que trasmite, la delicadeza y la belleza de los gestos de los personajes y ese paisaje tan bellísimo… Besos.

  9. Manuela dijo:

    Entregada me dejas con esta reseña. Sé que anda por casa de mis padres, en mi próxima visita me hago con él.
    Besos.

    • Monica dijo:

      Sí, sí, que no se te escape. A ver qué edición te encuentras porque la más moderna que encontré yo fue esta que os enseño en la foto, de Edhasa, de los años 80, si no recuerdo mal. Estaría genial una nueva edición, yo creo que en Alba Clásica quedaría fantástica :-))) Ya me contarás. Besos.

  10. Carla dijo:

    Ay Mónica, me encanta lo que cuentas es el empujón que necesitaba, así que me haré con çel para leerlo más tarde que temprano
    Besos

    • Monica dijo:

      Pues creo que te va a gustar mucho, ya me contarás. Es largo, unas 600 páginas, pero si tienes tiempo y ganas se te hace hasta corto. Ya has visto que a mí me lo tuvieron que recomendar porque ni me había parado a mirarlo dos veces, quizás porque ese título no me decía nada, o quizás porque pensaba que ya vería la peli (que me han dicho que obra maestra, por cierto). Ojalá te guste tanto como a nosotras. Besos.

  11. Anónimo dijo:

    Hola Mónica,

    Un libro del que no tenía conocimiento alguno de su existencia hasta que leí la reseña de una de las inquilinas… Una reseña que me convenció plenamente, al igual que a ti… Y si a ti también te ha calado hondo, es para pensárselo y mucho… Lo malo es que está descatalogado… Ya veré a ver como lo consigo…

    Sí, no sé por qué… Pero a veces se hace difícil hacer reseñas de libros que han gustado muchísimo… Supongo que de lo que se trata es simplemente de comenzar a escribir y Voilá!! La reseña se va escribiendo sola… Y mira, que bien os ha quedado a las dos… Cuando las cosas se hacen con corazón y de forma sincera, el resultado suele ser perfecto!!! 🙂

    • Monica dijo:

      Sí, es cierto, lo encontré en la biblioteca, pero no en la de mi barrio sino que tuvieron que traérmelo de otra biblio de Barcelona. La edición es de los años 80 y no he encontrado ninguna más actual. Creo que está llamando a gritos una reedición, ¿a qué sí? No sé que pasa con algunos clásicos que los reeditan hasta la saciedad y en cambio otros igual de maravilloso se quedan en el cajón del olvido.
      Lo entiendes perfectamente, seguro que a ti también te pasa con las lecturas que te conmueven tanto, que luego es complicado trasmitir todo lo que quieres y no dejarte nada en el tintero. La de Miss Hurst es estupenda, sin duda, y yo le agradezco tanto que me recomendara esta lectura… Ojalá también tú te contagies de su consejo y la leas, a ver qué te parece. Besos.

  12. Roberto dijo:

    Feliz de haber comenzado a leer «el Noviembre de Kate». Como te dije, era una cuenta pendiente. Besos.

  13. Ro dijo:

    Desde que vi la película siendo una pipiola supe que qría leer el libro, pero en la actualidad está descatalogado y no hay forma. Espero leerlo tarde o temprano. Preciosa reseña. Besos.

    • Monica dijo:

      Pues yo no he visto la peli, y ahora no sé si me atrevo porque tengo en mi cabeza mi propia versión de los Morgan y no sé yo… Quizás sería más prudente dejar pasar un tiempo. Tienes razón con lo de la edición, al final la leí en esta de Edhasa (descatalogada) porque la tenían en la biblio. No sé si me has visto dando la vara por Twitter, pero les he pedido a Alba Editorial una nueva edición ;-)))) Besos

  14. MH dijo:

    Me escapo, ¡me escapo!, de la esclavitud durante dos minutos porque no puedo, ni quiero, ni debo dejar de comentar aquí aunque los astros se pongan en mi contra y se alineen para hacerme la puñeta.

    He vuelto a leer la reseña, y se me sigue poniendo un nudo en el estómago, una pinza en la garganta y una lágrima en cada ojo recordando esta lectura. Hacía mucho, mucho tiempo que un libro no me calaba de este modo. Sí, disfruto de muchas lecturasm muchas de ellas me parecen joyas, pero que me remuevan todo por dentro y me sigan emocionando con solo recordarlas… no, muy pocas. Y así es cmo debe ser. Si una sensación como esta la provocaran muchos libros dejaría de ser especial, única, y se perdería ese estremecimiento que te recorre de arriba a abajo cuando se te cruza por delante una auténtica obra maestra de la literatura.

    Sabes que me hace muy feliz que hayas visto en estas páginas todo lo que yo vi y que esa pasión se vaya contagiando como un buen virus literario. Da miedo recomendar fervientemente un libro que te ha trastocado por dentro, porque esa misma alteración conlleva un buen porcentaje de subjetividad, pero la felicidad cuando esa sensación es compartida no tiene precio.

    Qué vivan los Morgan, su valle y sus gentes, y la mente genial del autor que les dio vida.

    Besote :*

    • Monica dijo:

      Gracias por escaparte a comentar, pero sobre todo gracias por recomendarme esta lectura. Fíjate que es un clásico que me había pasado siempre tan desapercibido… bueno y a las editoriales españolas también porque ya ves que no tenemos edición de este siglo y las que hay están ya descatalogadas.
      Me encanta la pasión que destila tu comentario, trasluce bien lo mucho que te ha conmovido esta lectura. Es lo que dices tú, que no todos los libros nos transportan como este, que es muy especial conectar así con el autor y con su historia y con los personajes… ¡Los personajes! Me da miedo afirmar con tanta contundencia porque ya sabes que esto de leer es tan subjetivo, pero para son casi los mejores personajes literarios con los que he tropezado hasta la fecha, ¡tan vívidos que se salen del papel!
      Que vivan los Morgan, el valle y el señor Llewellyn, sí señora. Y viva tú, que me recomiendes muchas como esta, por favor. Besos.

  15. Marisa G. dijo:

    Cuántos recuerdos me trae el titulo.. Mi madre decía esta frase mucho.. aims… Ya me he puesto triste y sin leerla. Besos

    • Monica dijo:

      Ostras, qué curioso que tu madre usara el título como expresión. Es que es triste, es cierto, evoca nostalgia por un tiempo pasado en el que todo era más limpio, más puro, más sencillo, menos contaminado por el hombre (en todos los sentidos). Sin embargo, la novela no es dramón, no está concebida así, aunque tenga ese poso de tristeza y nostalgia, es un pasaje histórico de Gales muy bien narrado. Besos.

  16. Gema dijo:

    Hermosa reseña, como hermoso y emotivo ha de ser el libro también. Gracias por la recomendación.Un saludo.

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