Archivo de la etiqueta: feelgood

La nariz de Edward Trencom de Giles Milton

A principios de 1969, Edward Trencom se siente un hombre razonablemente feliz y satisfecho. Gracias a su portentosa nariz, preciada herencia de familia, -larga, aguileña y provista de un característico abultamiento redondeado sobre el puente- ha llevado el negocio de sus antepasados a la fama mundial: la más célebre formagerie de Inglaterra. Trencom no solo es capaz de identificar el tipo y la procedencia de cualquier queso de su tienda, sino que además puede decir sin apenas error de cálculo cuándo y dónde fue ordeñada la vaca de cuya leche está hecho el manjar. La tienda original de los Trencom se quemó en el incendio de Londres de 1666, pero desde entonces, y gracias a la buena previsión de los varones narigudos de la familia que han ido heredando el negocio, la formagerie se conserva como proveedora de la casa real desde el siglo XVIII. Edward, felizmente casado con su querida Elizabeth e instalado en su olorosa rutina, cree que la vida no puede depararle más. Hasta que una mañana, un misterioso olor en sus almacenes le lleva hasta una caja de documentos antiguos y la sospecha de que una espantosa maldición pesa desde hace siglos sobre todos los herederos Trencom de prodigiosa nariz.

«—Cuando todos los demás están perdiendo la cabeza, es cuando más falta hace que una conserve la suya.
Elizabeth, que por entonces tenía diez años poco más o menos, le había preguntado cómo se conservaba la cabeza, una pregunta muy pertinente teniendo en cuenta que había estado leyendo un libro sobre María Antonieta.»

Giles Milton es un escritor y periodista inglés más conocido por sus estupendas guías de viaje, investigaciones y ensayos como Nathaniel’s Nutmeg (el hombre que tuvo el coraje de cambiar la historia). La novela La nariz de Edward Trencom (una novela de historia, intriga oscura y queso) es su primera obra de ficción en la que se barajan géneros como la intriga, la novela negra de ambientación histórica y el fino humor británico al estilo de la vieja escuela de P.G. Woodehouse, Stella Gibbons o Arnold Bennett.
Con una prosa magnífica y un ritmo narrativo sostenido, Milton consigue atrapar al lector desde el principio en una historia excéntrica y sorprendente sobre el heredero de una nariz prodigiosa en lo que se refiere a todos los quesos del mundo. Roquefort, brie, tulumotiri, cheddar, emmental, tynwood, gilden, stilton, charworth, bridgeworth… Un sinfín de quesos desfilan por entre las páginas de las aventuras y desventuras de los Trencom y su formagerie a lo largo de la Historia, dotando de su propio aroma y exquisitez las inquietudes de Edward. Divertida, distinta, bien tramada y mejor narrada, La nariz de Edward Trencom es una novela distinta, elegante y extravagante que hará las delicias de los lectores más curiosos, aquellos que siempre buscan lejos de las estanterías de best sellers o novedades. Destaca la antología en el tiempo de los antepasados del actual Trencom, sus rocambolescas muertes y sus peripecias para salvar sus quesos, así como el relato exquisito y divertidísimo del noviazgo y posterior matrimonio de Edward y Elizabeth, una pequeña joya dentro de esta historia que brilla por su originalidad y su fantástico e inteligente humor.
Lector, déjate sorprender por una historia distinta de excéntrico humor británico.

También te gustará: Enterrado en vida; Mr. Rosenblum sueña en inglés; El libro de la señorita BuncleSi quieres hacerte con un ejemplar haz clic en los siguientes enlaces:

La nariz de Edward Trencom (para kindle)
La nariz de Edward Trencom (en papel)

Publicado en Blog | Etiquetado , , , , | 27 comentarios

La librería encantada de Christopher Morley

Roger y Helen Mifflin han abierto una pequeña librería en Brooklyn. Es un negocio de compra-venta de libros, bastante destartalado y peculiar, con las estanterías abarrotadas de viejos ejemplares y algunos clientes leyendo a placer por los rincones. No sólo tiene al canino Bock para guardarla, sino que además dispone de su propio club de debate, el club de la mazorca, y de la promesa de estar encantada. Roger y Helen no necesitan más para ser felices. Y eso que todavía se han topado con la hermosa Titania, su encantadora nueva dependienta, con Aubrey, su valiente publicista y protector, y el extraño misterio del Cromwell desaparecido dos veces.

 

«ESTA LIBRERÍA ESTÁ ENCANTADA
por los espectros de tanta gran literatura
como hay en cada metro de estantería.
(…)
Busque, amigo, busque cuanto guste,
pues bien claros están los precios. 
Y si quieres preguntar algo, hallará al dueño donde
el humo del tabaco se torne más espeso.
Compramos libros en efectivo.
Tenemos eso que usted busca,
aunque usted no sepa aún cuánto lo necesita.
La malnutrición del órgano lector es una enfermedad seria.
Permítanos prescribirle un remedio.
R. & H. MIFFLIN,
propietarios»

La librería encantada es la segunda parte de La librería ambulante, ambas del siempre ingenioso Christopher Morley. Pero pese a su prometedor prólogo y a sus extraordinarios primeros capítulos, queda un poquito a la zaga de su predecesora. Y no es que la prosa de Morley desmerezca o decaiga, ni mucho menos, sino que cualquier comparación con la saga de Redfield y el encanto rural de La librería ambulante… Pues eso, que resulta odiosa.

La encantadora librería de Brooklyn (algo llena en exceso de humo para el gusto del lector actual), el reencuentro con Roger y Helen, y las peregrinas teorías (esta vez también bélicas y pacifistas, además de literarias) del señor Mifflin, constituyen los puntos fuertes de la novela. Morley la escribe justo al finalizar la Primera Guerra Mundial, lo que da pie a su protagonista a reflexionar sobre el terrible conflicto y el proceso de paz posterior en que el Estados Unidos aportó su granito de arena. Roger echa mano de los grandes pensadores de la Historia y sus escritos para elaborar un discurso algo cándido pero lleno de pasión sobre el perdón y la condición de víctimas de todos los contendientes, de tender una mano a la Alemania vencida, de poner las bases a una paz duradera.
«Gracias a Dios que soy librero, traficante de sueños, belleza y curiosidades de la humanidad y no un simple mercachifle ¡Aún así, cuán indefensos quedamos cuando tratamos de explicar lo que ocurre en nuestro interior.«

El club de la mazorca, los debates que en él se llevan a cabo, la aparición de Titania Chapman o los anuncios de objetos perdidos, son algunos de los elementos que contribuyen al encanto de la narración. Sin embargo, hacia la mitad del libro, la trama se simplifica, los adorables señores Mifflin casi desaparecen de escena, y Aubrey se hace con el protagonismo de una historia de espionaje y misterio que, aunque provista de buen sentido del humor e impecablemente orquestada, resulta algo ajena al espíritu de aquel Parnaso que encantó a los lectores.Sin embargo, la librería encantada de los Mifflin tiene tanto encanto y personalidad que en los primeros capítulos de la novela una espera encontrarse de un momento a otro a Helene Hanff haciendo sonar la campanilla de la puerta al entrar en ella.

Lector, una historia con mucho encanto y metaliteratura para los amantes de las librerías peculiares y los misterios con libros incluidos.
Si quieres conseguir un ejemplar, haz clic en los siguientes enlaces:

La librería encantada

Publicado en Blog | Etiquetado , , | 36 comentarios

La reina se va de viaje de William Kuhn

La reina Elizabeth II está algo alicaída, se siente triste, tiene la sensación de haber quedado relegada a un mero símbolo nacional, a una inútil. Y es curioso que sea precisamente ahora, casi diez años después de la muerte de Lady Di, cuando la monarquía alcanzó las más altas cotas de impopularidad entre los británicos, cuando le ha sobrevenido la tristeza. La única que quizás se haya percibido del cambio de humor de la reina haya sido Shirley McDonald, su encargada de vestuario durante más de veinte años. El mayor Thomasson, caballerizo real, ajeno a los sentimientos de su Majestad, tampoco acaba de encontrarse bien del todo desde que volvió de Irak, donde perdió a su mejor amigo. Lady Anne, dama de la reina, lo acoge bajo su protección, quizás porque es incapaz de reconocerse a si misma lo mucho que echa de menos a su hijo Dickon, valiente activista de Greepeace. Y en las caballerizas de palacio tampoco parece haber mucha felicidad; la hermosa Rebecca anda siempre enfurruñada pese a que el ingenioso y encantador Rajiv hace todo lo posible por ponerle una sonrisa en la boca. Y aunque la idea de la escapada no fue idea de Rebecca, quién ni siquiera alentó a la reina, Elizabeth II va a aprovechar una serie de circunstancias relacionadas con un caballo al que le gusta el cheddar, para marcharse en busca de los recuerdos más felices del pasado. Shirley, Thomasson, Lady Anne, Rebecca, Rajiv y William, el mayordomo, pese a que el personal de su majestad jamás se mezcla, harán una excepción y unirán esfuerzos y viejas lealtades para ir en su busca antes de que los medios de comunicación se enteren del periplo de la reina.

La reina se va de viaje es una agradable novela sobre una reina que desafía al protocolo para encontrarse a si misma y recuperar la fe en lo que es. Pero también es la historia de las personas que salen en su busca porque de verdad la aprecian: un puñado de hombres y mujeres que llevan años conviviendo con una inacabable soledad y que, ahora, de repente, a raíz de un incidente tan imprevisto como la fuga de su Majestad, aprenden que abrirse a los demás tampoco resulta tan terrible como habían pensado.

Personalmente, elegí La reina de va de viaje algo influenciada por el buen recuerdo que guardo del libro de Alan Bennett, Una lectora nada común (que por cierto, aparece mencionada en esta novela en una situación muy graciosa), esperando encontrar una novela del más puro humor británico. Descubrí, un poco tarde, que el autor, William Kuhn es, en realidad, norteamericano y quizás por eso -pese al profundo amor y respeto que asegura tener (y demuestra) por la cultura británica y la ciudad de Londres-, La reina se va de viaje no ha resultado ser tan británicamente divertida como me esperaba.
Es cierto que se trata de una novela divertida, llena de situaciones cómicas basadas en un inteligente equívoco de roles y un delicado equilibrio de circunstancias, muy alejada de la comedia norteamericana. Pero no acaba de tener ese temple genuino de humor británico de, por ejemplo, El mayor Pettigrew se enamora o la ya mencionada Una lectora nada común (por citar dos títulos contemporáneos), que tanto me habían gustado. A Kuhn, como escritor, se le nota que no acaba de sentirse a sus anchas en las profundidades de otra cultura (el humor es la máxima expresión de una civilización), y se le nota sobre todo en los diálogos: buenos, contundentes, graciosos, pero un pelín forzados a la hora de trasmitir ese humor tan inglés de Wodehouse, Fitzgerald, Gibbons o Waugh. O quizás he pecado de demasiado quisquillosa y susceptible en mi lectura, advertidos quedáis.
De todas formas, La reina se va de viaje es una novela muy divertida y bien tramada, con unas situaciones ingeniosas y bien resueltas y unos personajes profundamente humanos y conmovedores por su sincera vulnerabilidad. William Kuhn acierta completamente al no descargar todo el peso de la trama en un único personaje y su acción (la reina y su huida), sino que muy hábilmente despliega toda una serie de protagonistas, llenos de carisma e interés, que aportan el condimento perfecto a su novela. La historia se convierte así en una obra coral de excelente ritmo y mayor encanto, que incluso se permite, con muy buen tino, alguna reflexión interesante y acertada sobre el pueblo británico y su expresión del duelo a lo largo de los dos últimos siglos.
Lector, aquí tienes una divertida y delicadamente conmovedora novela para un viaje de placer sin moverte de tu sillón preferido.
Nota para los más curiosos: Sí, la reina habla de su annus horribilis, de Lady Di, de sus cuatro hijos, de su marido, de sus perros y hasta de su predilección por seguir las costumbres de su abuela la reina Victoria.
Si quieres conseguir un ejemplar haz clic en los siguientes enlaces:

La Reina se va de viaje (para kindle)
La Reina se va de viaje (en papel)

Publicado en Blog | Etiquetado , | 24 comentarios

Todas las criaturas grandes y pequeñas de James Herriot

En 1937, Gran Bretaña no es un lugar en el que los jóvenes veterinarios recién licenciados puedan encontrar un buen trabajo. Los salarios son casi inexistentes y la práctica todavía resulta complicada dependiendo del profesional que te contrate. Muchos jóvenes trabajan apenas por la manutención y el alojamiento, otros apenas se diferencian de un criado para todo. James Herriot tiene 23 años, acaba de terminar los estudios de veterinaria y sabe que no lo tiene nada fácil. Pero la fortuna le sonríe cuando empieza a trabajar para Siegfried Farnon, el veterinario de Darrowby, en la hermosa campiña del Yorkshire más rural. Siegfried es algo excéntrico y muchas veces recalcitrante, pero es un buen hombre y excelente veterinario, y tiene total confianza en el joven Herriot. Pronto se les une en la casa, regentada por la señora Hall, el hermano menor de Siegfried, Tristán, un divertido y simpático estudiante de veterinaria con muchas ganas de divertirse. Entre los tres se encargan de todos los animales de la zona (perros, gatos, vacas, caballos, ovejas, cerdos…), día y noche, sin descanso, a merced de las peculiaridades de sus vecinos granjeros y sin perder, apenas, su británico sentido del humor.

«Para ese entonces, ya había formulado también algunas teorías quizás poco científicas; por ejemplo: las personas que vivían en casitas pequeñas siempre tenían perros muy grandes, y viceversa; los clientes que me decían «no importan los gastos» nunca pagaban la cuenta; cuando preguntaba el camino en los valles y me decían «no tiene pérdida» seguro que me hallaba al poco rato irremediablemente perdido.»

James Herriot (1916-1995), pseudónimo de James Alfred Wight, fue un veterinario inglés que escribió varias novelas en donde recogía sus mejores anécdotas y experiencias profesionales. Todas las criaturas grandes y pequeñas es una de sus obras semiautobiográficas más conocidas, que recoge con cariño, humor y mucho encanto sus primeros años de práctica veterinaria en el condado de Yorkshire. Herriot en realidad ejerció en Thirsk junto con su colega Donald Sinclair y su hermano Brian, pero el nombre del pueblo y de sus socios está cambiado porque la ley inglesa prohíbe cualquier publicidad para los veterinarios. Pese a que la mayoría de sus novelas fueron las más vendidas en Gran Bretaña y Estados Unidos, y algunas de ellas fueron adaptadas para el cine y la televisión, Herriot no dejó nunca de ejercer de veterinario.

Todas las criaturas grandes y pequeñas es la historia de los primeros años de profesión de Herriot en Yorkshire, una zona rural de paisajes cautivadores pero en donde la vida de los granjeros no es precisamente fácil a finales de la primera mitad del siglo XX. El joven veterinario va adquiriendo experiencia con la práctica: partos, resfriados, vacunaciones en masa, inspecciones de salud reglamentarias, intervenciones quirúrgicas, lesiones… Pero a veces, lo más complicado de su profesión no siempre son sus pacientes: lidiar con granjeros peculiares, las llamadas a horas intempestivas, el problema de ir en un coche que se cae a pedazos, los morosos, el cautivador encanto de la hospitalidad rural… Con un sentido del humor genuinamente británico y muchísimo cariño, James Herriot desgrana capítulo a capítulo un sinfín de anécdotas sobre aquellos tiempos en los que corría de una granja a otra (a veces, sin frenos) como veterinario.

La novela de James Herriot es toda una declaración de amor y cariño a los animales, de respeto y ternura, de preocupación por una profesión que en aquellos años a veces poco más podía hacer que evitar el sufrimiento; pero también es una discreta reflexión sobre los humanos que cuidan de ellos y toda una galería de retratos de las gentes y las costumbres del Yorkshire de 1937. La prosa de Herriot rebosa de calidez y encanto, y tiene una facilidad pasmosa para transportar al lector al pintoresco Darrowby incluso en la parte trasera del coche más decrépito de Inglaterra. Sus personajes son magníficos, entrañables, y sus anécdotas hacen que desees que Todas las criaturas grandes y pequeñas no termine jamás.
Lector, un libro imprescindible para veterinarios de vocación y rendidos admiradores del mundo animal. Una historia llena de encanto y humor que te dejará con ganas de más.
Si quieres conseguir un ejemplar haz clic en el siguiente enlace:

Todas las criaturas grandes y pequeñas

Publicado en Blog | Etiquetado , | 28 comentarios

Verano en English Creek de Ivan Doig

En el verano de 1939 muchas cosas cambiaron para la familia McCaskill en English Creek, Montana. Jick, el pequeño de los dos hermanos McCaskill, estaba a punto de cumplir quince años y pensaba que se hallaba en tierra de nadie: no era lo bastante mayor como para ser incluido en las conversaciones adultas de sus padres pero tampoco era ya tan pequeño como para no darse cuenta de que su hermano Alec se había declarado en abierta rebeldía. Jick esperaba mucho de aquel verano, de la siega del tío Pete, de las fiestas del 4 julio, de su tiempo vacacional junto a su mejor amigo Ray, de las excursiones con su padre, el guardia forestal de la región, para inspeccionar los hermosos bosques del Two Medecine. Pero nada resultó lo que esperaba porque aquel verano de sus catorce años Jick McCaskill viviría acontecimientos únicos, recuerdos imperecederos de su hermosa Montana, el Paraíso de los Escoceses en plena recuperación (y transformación) tras el duro golpe de la crisis del 29, las malas cosechas, las plagas y las sequías de los años anteriores.
«Podía haberlo sabido. «Aquel verano…» sería la frase que utilizaría en adelante mi madre para referirse a ese verano. Para mí, el verano en el que ni siquiera la siega resultó como yo pensaba. El verano en que empecé a preguntarme si alguna vez las cosas terminan como uno espera.«
Con una cadencia más reposada que en Una temporada para silbar, pero con la misma magia del estilo único y encantador del mejor cronista contemporáneo del Oeste, Verano en English Creek es una extraordinaria historia sobre los primeros colonos en un rincón de Montana, las peripecias de sus descendientes para perdurar allí pese a las inclemencias del tiempo y la economía, y el verano en el que todo cambió para la familia McCaskill. La belleza de la prosa, el estilo y el ritmo de Ivan Doig envuelven con tanta delicadeza al lector que cuándo éste cierra el libro se sorprende volviendo de los bosques del Two Medicine con cierto anhelo de volver a Montana. Verano en English Creek es una novela acogedora, en la que sumergirse sin tiempo ni medida, a la que rendirse sin miedo a los maravillosos paisajes, a las extraordinarias historias, a los increíbles personajes.
Un guardia forestal enamorado de sus bosques, un universitario convertido en cowboy, un vivandero misterioso cuya leyenda se difumina en vaharadas de alcohol, un anciano atemporal emparentado con los últimos indios del lugar que trasmite la Historia de English Creek, un ambicioso ranchero que recoge los despojos de la recesión, la sombra de una guerra inminente en Europa… Ivan Doig hila con cuidado todo un universo extraordinario y lo despliega ante la ávida mirada de su protagonista, el joven Jick McCaskill, lanzado a toda velocidad hacia los quince años y con la mala costumbre de tener el pensamiento más inquieto de Montana.
«-Jick, no hay ley alguna que diga que un McCaskill no pueda tener las mismas aspiraciones que cualquier otra persona. Simplemente porque tu padre y tu hermano, cada uno a su manera, tengan las necesidad de mirar al pasado para encontrarse con la vida, no es necesario que tú hagas lo mismo (…) No se puede vivir en el pasado. (…)
-Mamá, ya sé que no se puede, pero… ¿aunque sea solo un poco?«
Y es que al pequeño de los McCaskill le fascina la historia del lugar en el que vive, los legendarios primeros guardias forestales que delimitaron con sus propias manos las lindes de los bosques hasta entonces innombrados del Two, las vidas de los primeros colonos en aquella tierra todavía indomable. Verano en English Creek es el verano de un adolescente que muda de piel, que cambia de mirada, pero también es la historia de un paraíso salvaje y sus habitantes, unos hombres que estaban hechos de un material distinto para soportar el devenir de una vida auténtica, en letras mayúsculas.
Ivan Doig vuelve a enamorar a los lectores con esta increíble novela, de la que resulta imposible no guardar un recuerdo tan cálido como cuando se cierra uno de los libros de Mark Twain. Y quién no pesque diez truchas en el English antes de la hora de la cena, le debe un batido a los demás.
Lector, una lectura imprescindible, de las que te transportan directamente al paraíso soñado. Merece la pena asomarse a la prosa de Doig aunque sea una sola vez en la vida.
Si quieres conseguir un ejemplar haz clic en los siguientes enlaces:
¡No te pierdas la reseña de Isi de Verano en English Creek! Lo hemos estado hablando y hemos decidido que nos mudamos a Montana ¿os venís?
Publicado en Blog | Etiquetado , | 19 comentarios