El jardín de medianoche, de Philippa Pearce

Para evitar que Tom se contagie del sarampión que ha contraído su hermano Peter, sus padres lo envían a pasar las vacaciones de verano con sus tíos. Solo y aburrido, en un pequeño apartamento sin jardín en donde pasar tiempo al aire libre, Tom no hace más que comer, discutir con sus tíos y escuchar las campanadas equivocadas de un viejo reloj de pared que pertenece a la anciana señora Bartholomew. Hasta que una noche, intrigado por la treceava campanada del dichoso reloj, traspasa una puerta que parece no estar ahí y llega a un jardín extraordinario, en donde conocerá a personas de otro tiempo que cambiarán para siempre aquel verano. Tom jamás pensó que pudiese ser capaz de viajar en el tiempo, pero tampoco que una niña llamada Hatty pudiese convertirse en la mejor amiga de su vida.

«A pesar de lo que le había asegurado a Hatty, Tom continuaba considerando en secreto la posibilidad de que esta fuera un fantasma por dos motivos: primero, porque parecía no haber otra posibilidad; y segundo, y Tom había comprendido que éste era el peor, porque si Hatty no lo era, entonces eso seguramente significaba que lo era él. A Tom le espantaba la idea.«

Philippa Pearce (1920 – 2006) fue una escritora inglesa de novelas juveniles, guionista y productora de la BBC y editora en Oxford University Press. Nació y creció en el molino de su familia, rodeada por el paraje natural más amable de Cambridge, que se vería reflejado en la mayoría de sus novelas, como es el caso de El jardín de medianoche (Tom’s Midnight Garden, 1958), quizás su obra más conocida. La novela recibió la Carnegie Medal el mismo año de su publicación y fue adaptada al cine en 1999. Se trata de un clásico juvenil sobre viajar en el tiempo, que aporta paz, y en el que me he sorprendido pensando como una recomendación perfecta para desacelerarnos cuando nos resulte necesario.

La narración de Philippa Pearce es sosegada y bellísima cuando se adentra en un jardín victoriano, tal vez como metáfora de un tiempo que, visto desde los ojos de un niño del siglo XX, albergaba muchas más maravillas que su entorno. Pearce construye sus personajes, tanto protagonistas como secundarios, con habilidad y paciencia, mostrando en lugar de explicando, caracterizándolos según sus elecciones e ideas. Solo uno de ellos, la tía de Hatty, es del todo malvada; el resto, tienen sus luces y sus sombras, y constituyen, junto con el jardín en los saltos temporales, uno de los puntos fuertes de esta novela. He disfrutado con mucha calma de esta historia, aunque no sé si me atrevo a recomendársela a todo el mundo, precisamente por la cadencia tranquila de la historia y porque está escrita en un momento en el que la literatura juvenil no tenía que competir con la rapidez de las pantallas.

Lectora, para irse vacaciones a un lugar tranquilo.

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Una respuesta en “El jardín de medianoche, de Philippa Pearce

  1. Nitocris dijo:

    Hola Mónica, pues no tiene mala pinta, en ocasiones tenemos que pararnos y disfrutar de la lectura pausada y no ir corriendo a ver cuánto leemos…
    Un besazo

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