El lunes empieza el sábado, de Arkadi y Borís Strugatski

El ingeniero Sasha Priválov, de Leningrado, viaja de vacaciones hasta Solovets cuando recoge a dos autoestopistas del Nuevo Instituto Científico de Adivinación, Sortilegios y Ocultismo (NICASO). Cuando los dos científicos se enteran de que Priválov no tiene dónde pasar la noche, se apresuran a alojarlo en la casa museo de Baba Yagá con la idea de convencerlo para que trabaje para el NICASO con la impresionante máquina Aslan. El pobre ingeniero pasa un par de noches extrañísimas por culpa de las excentricidades de la abuela, las entradas y salidas de los magos de NICASO con tal de hacerse con el sofá traductor sobre el que duerme y las historias de un espejo mágico, hasta que comprende que investigar sobre la felicidad y el sentido de la vida (aunque nadie sepa todavía que son ni lo uno ni lo otro) y cómo materializar un bocadillo de mermelada es mucho más interesante y productivo que volver a Leningrado.

«Todas las personas tienen alma de mago, pero solo se convierten en uno cuando dejan de pensar tanto en sí mismas y empiezan a pensar en los demás, cuando trabajar les resulta más interesante que distraerse en el sentido originario de la palabra. Y, seguramente, esa hipótesis de trabajo no estaba lejos de la verdad, porque, puesto que el trabajo había convertido al mono en hombre, de la misma manera la ausencia de trabajo convierte al hombre en mono en periodos de tiempo mucho más cortos.«

Ediciones Gigamesh
ISBN: 9788418701108
416 páginas
Fecha de publicación: julio de 2021

Como no frecuento casi nunca el género de la ciencia ficción, no conocía a los hermanos Arkadi y Borís Strugatski hasta que los libreros de Gigamesh me los presentaron formalmente. La familia Strugatski sobrevivió al sitio de Leningrado durante la Segunda Guerra Mundial, Arkadi se alistó en el ejército soviético en 1943 y se licenció en la universidad de Moscú como traductor de inglés y japonés, mientras que Borís, licenciado en astronomía, trabajó como matemático computacional en el observatorio de Pulkov. Son dos referentes de la ciencia ficción del siglo pasado que han escrito a cuatro manos todas sus novelas y cuya obra más célebre es Stalker. Picnic extraterrestre (1979). Su estilo se caracteriza por su mirada a los clásicos universales de la ciencia ficción y la fantasía, y por ese enfoque tan humano, tintado por una feroz crítica social al stalinismo.

Como bien explica el escritor inglés Adam Roberts en el brillante prólogo, El lunes empieza el sábado es una divertida e imaginativa sátira de las instituciones educativas de la era soviética en donde nada tiene demasiado sentido porque la burocracia y la finalidad del trabajo lo convierte en un absurdo para las personas que trabajan allí. Dividido en tres partes, cada una de ellas muestra un momento de las aventuras del programador Sasha en NICASO: el reclutamiento, su primera guardia nocturna por fin de año, su experimentación con los inventos de los camaradas científicos alrededor del sentido de la vida, el futuro o la felicidad. Me han encantado las escenas a lo camarote de los hermanos Marx de la primera parte y ese viaje al futuro descrito (Sasha se ofrece voluntario para pilotar una máquina del tiempo que va hacia el futuro pero dentro de los libros de ciencia ficción que se escribirán), pero mi parte preferida ha sido la segunda, con esa hilarante guardia nocturna por los doce pisos del NICASO (bueno, solo once pisos porque el ascensor siempre está estropeado y Sasha todavía no sabe volar): evite a toda costa las combustiones espontaneas, ninguna alma viva puede entrar o salir del instituto, vigile el vivero de los monstruos y si el vampiro Alfred, el vigilante, bebé té no le deje beberlo porque no es té.

Vampiros, científicos locos, seres mitológicos, monstruos, fantasmas, dragones y hasta un delincuente inmortal se pasean por el instituto complicando la vida de los magos que trabajan y estudian en cada una de sus plantas. Pero el conocimiento infinito requiere tiempo infinito para estudiarlo, por lo que mejor no hacer nada por aumentar el caos del universo. El lunes empieza el sábado es una crónica divertida y excéntrica sobre las locuras de un instituto científico soviético que convierte una crítica real al sistema soviético histórico en un desbordante crisol de magia y ciencia ficción clásica de todos los tiempos —atención a todos los personajes fantásticos de diferentes culturas que aparecen en estas páginas (Baba Yagá, Merlín, Salomón, Jano, …).

Lector, lee sin miedo porque no es complicada y sí ingeniosa, pero ten paciencia con los primeros capítulos del sofá traductor.

También te gustará: El idioma de la noche; La guerra de las salamandras; La invasión de las bolas peludas

En Ediciones Gigamesh puedes encontrar traducidas al castellano algunas obras de Arkadi y Borís Strugatski: El lunes empieza el sábado, Stalker. Picnic extraterrestre, Destinos truncados

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8 respuestas a El lunes empieza el sábado, de Arkadi y Borís Strugatski

  1. Rosa dijo:

    Nunca había oído hablar de estos dos hermanos. Imagino que es porque, como tú, no frecuento el género de ciencia ficción.
    Desde luego que la sinopsis y lo que cuentas es totalmente digno de Groucho Marx.
    Aunque no sea el género que prefiero, tomo nota porque ese tipo de humor me gusta y la crítica al sistema soviético es un valor añadido.
    Un beso.

    • Monica dijo:

      Es justo lo que tú comentas, que es una novela perfecta para los lectores más avezados en la historia y la cultura rusa porque van a encontrar una sátira muy divertida sobre el sistema educativo soviético, además de muchas referencias culturales rusas y europeas. Supongo que como no leemos mucha ciencia ficción y a menudo Europa se olvida un poco de la era soviética en suelo ruso, por eso no conocíamos a los autores. Besos.

  2. Norah Bennett dijo:

    Hola. De un tiempo a esta parte me ha dado fuerte por visitar otros géneros que de normal tengo de lado y los libros cuanto más raros y menos predecibles, mejor. Así que en parte este podría entrar en esa categoría pero en principio no me llama mucho la atención. Creo que puede tener cierta gracia pero no me convence.
    Este no lo veo para mí.

    • Monica dijo:

      Uy, este raro e impredecible lo es un rato largo. Solo se me ocurre compararlo un poco a «Alicia a través del espejo» de Carroll, pero es tan soviético y tiene unas raíces tan clásicas (en cuanto a cuentos de hadas) que en realidad solo se parece a sí mismo. Lo recomiendo más como una crítica divertida al sistema educativo soviético que como una obra de ciencia ficción. No es una lectura fácil, pero sí muy divertida. Besos.

  3. Buenas tardes, Mónica:
    Qué locura de libro parece, a la par que divertido. Me lo apunto porque me ha despertado mucha curiosidad, pese a que en los últimos tiempos no suelo prodigar este género.
    Un abrazo y feliz tarde de sábado!!

    • Monica dijo:

      Exacto, tal y como tú lo dices, «una locura de libro», jajajaja. Los primeros capítulos, hasta que aterrizas un poco, son casi psicodélicos, pero en la segunda parte ya me he situado en el NICASO y me lo he pasado bien descubriendo a los distintos seres que lo pueblan (los monstruos son sus habitantes más «normales», aviso). Es un clásico en Rusia y debería serlo también en Europa, a menudo nos olvidamos de los autores que fueron críticos con la era soviética y, por ello, censurados. Besos.

  4. Nitocris dijo:

    Hola Mónica, otra reseña que se me ha pasado, últimamente estoy un poco dispersa. Parece divertido pero como le comentas a Norah que es más una crítica al stalinismo que una obra de cifi me has echado un poco para atrás. Me gustaba eso de que es divertido.
    un besazo

  5. Paseando entre páginas dijo:

    Pues me parece muy curioso, has logrado llamar mi atención, la verdad. Al principio pensaba que el tono iba a ser juvenil (la portada me parece que no le hace justicia), pero veo que no es así en absoluto. Lo investigaré más a fondo, gracias por darlo a conocer.

    Un saludo,
    Laura.

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