Los tres mosqueteros, de Alexandre Dumas

En la primavera de 1625, un hidalgo gascón joven e impulsivo llamado D’Artagnan entra en París dispuesto a ingresar en el cuerpo de mosqueteros de su majestad Luis XIII. Pese a que un misterioso jinete le ha robado la carta de recomendación, el capitán Tréville reconoce en el recién llegado al hijo de un fiel soldado y lo destina a la guardia de su cuñado para que adquiera experiencia y méritos que lo ayuden a convertirse en mosquetero. Pero su primer día va a resultar mucho más emocionante de lo esperado, apenas acaba de llegar a París y se las ha apañado para ofender y citarse en duelo con tres reputados espadachines: Athos, Porthos y Aramis. Sin embargo, las fuerzas del cardenal Richelieu y sus conjuras políticas para desestabilizar a la reina Ana de Austria unirán a los duelistas en una amistad más allá de las espadas.

«—Desde ahora, señores —dijo D’Artagnan, sin tomarse la molestia de explicar su conducta a Porthos—, nuestra divisa es: todos para uno y uno para todos, ¿no es así?
—Sin embargo… —repuso Porthos.
—Tiende la mano y jura —profirieron a la vez Athos y Aramis.
Vencido por el ejemplo, mascullando, Porthos tendió la mano, y los cuatro amigos repitieron a una la fórmula dictada por D’Artagnan.
—Está bien, ahora cada mochuelo a su olivo —dijo el mozo como si en su vida hubiese hecho otra cosa que mandar—, y ojo alerta, porque desde este instante estáis en pugna abierta con el cardenal.«

Alexandre Dumas (1802-1870) publicó por entregas en diarios y folletines Los tres mosqueteros durante buena parte de 1844, coincidiendo con la escritura y publicación de El conde de Montecristo en ese mismo año. Esta novela de aventuras y espadachines está ambientada en 1625, cuando el equilibrio político entre Inglaterra y Francia residía en el tira y afloja de Buckingham y Richelieu, sus respectivos ministros, y las relaciones entre Luis XIII y Ana de Austria —futuros padres de Luis XIV— sufrían las tensiones europeas por el origen español de la reina. Dumas aprovecha este escenario político para enfrentar, en las calles de París, a la guardia del cardenal con los mosqueteros del rey, y se apoya en los hechos históricos del sitio de La Rochelle para elaborar una trama de venganzas, amores y conjuras bélicas tan intrigante como divertida. Aunque su ambientación histórica no es rigurosa, ni el autor así lo pretende, algún giro de las aventuras de D’Artagnan, Athos, Aramis y Porthos mezcla con verdadera maestría lo real con lo ficticio.

Los tres mosqueteros es un clásico de aventuras, de capa y espada, de intrigas históricas y de romance cortés en la Francia de principios del siglo XVII. La primera mitad de la novela me ha parecido mucho más ligera, divertida y llena de duelos a espada y amores de juventud; un tono liviano que al pasar las páginas adquiere, en algunos capítulos, tintes más dramáticos y serios. Los personajes van ganando en profundidad a medida que sus aventuras los ponen a prueba y su pasado sale a la luz, como en el caso de Athos, o adquieren experiencia, en el de D’Artagnan. Hacia el último cuarto de la novela, Dumas se decanta por convertir a Milady, su villana ficticia, en la antagonista principal de los mosqueteros y entrelaza con maestría la narración sobre la pérfida mujer con los hechos históricos reales que está destinada a protagonizar. Pero pese al dramatismo de esos últimos capítulos, Los tres mosqueteros es, sobre todo, una novela que se lee con una sonrisa en los labios por las bravuconadas de sus espadachines protagonistas y el interés de la aventura y la intriga al más puro estilo de los clásicos franceses.

Lector, no esperaba disfrutar tantísimo de este clásico. Es una lectura estupenda para las vacaciones de verano, para pasarlo en grande.

También te gustará: La princesa Tarakanova; El diamante de la reina; El castillo de Windsor

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10 respuestas a Los tres mosqueteros, de Alexandre Dumas

  1. Nitocris dijo:

    Hola Querida, leí está novela cuando era muy joven… la recuerdo con mucho cariño. Juraría que también leí la continuación Veinte años después, de la biblioteca de mis padres ambos… No sé si me apetece releerla o quedarme con la buena sensación que tenía de joven. Aunque supongo que a esta le tengo menos miedo que a Mujercitas, porque esta sí me da que me podría cambiar la impresión, y en cambio con esta creo que la seguiría disfrutado igual…
    Un besazo

    • Monica dijo:

      Darling, pues lo mío es tremendo: he visto un montón de adaptaciones cinematográficas y televisivas y nunca había leído la novela clásica original de Dumas. Menuda sorpresa me he llevado, sobre todo en el sentido de que no esperaba que la fuese a disfrutar tanto. Quiero decir que en todo momento sabemos qué va a pasar más o menos, pero aun así sientes el suspense, la emoción… Me da que es de esos libros que no defraudan años después, mucho menos riesgo que volver a leer «Mujercitas», como sabiamente supones ;-) Besotes.

  2. Buenas tardes, Mónica:
    A mí con Dumas me ha pasado siempre lo mismo que con Stevenson, las adaptaciones cinematográficas me han apartado un poco de sus libros. Pese a ello, cuando los leo me fascinan. Quizás te haga caso este verano y me ponga con algún Dumas (digo quizás porque es poco tiempo para todo lo que quiero leer).
    Un abrazo y feliz tarde!!

    • Monica dijo:

      Exacto, eso mismo, Undine: estamos tan acostumbradas a ver (y disfrutar) de las adaptaciones que vamos posponiendo la lectura del libro clásico. Pues, mira, «Los tres mosqueteros» te la recomiendo para el verano porque es divertida, simpática y se lee con gusto y placer. Besos.

  3. Norah Bennett dijo:

    Hola. Pues sí a mí lo de Dartacán y Julieta me traía loca. Anda que no me costó aprender los verdaderos nombres después pero confieso que solo con la película aquella que salió hace unos años, O’Donell creo que era el que hacía de Dartagnan. Ese es el nivel, jeje. La verdad es que es una novela que siempre he creído que sería densa para mí y además que la historia en sí no me llama. Que sea más o menos fiel a la Historia me da igual, eso sí, está bien serlo para no ir luego por ahí pensando que se entera uno de algo.
    Después de lo bien que me lo pasé con los anillos ya no descarto nada, pero para ahora ya te digo que no. Por cierto, leí hace años La reina Margot pero no me acuerdo qué Dumas era. Y si salgo ahora igual se pierde el comentario.
    Besos

    • Monica dijo:

      ¡Jajajaja! Es verdad, forma parte de nuestra infancia, esto es así. Por eso vamos posposniendo la lectura de este clásico, dibujos aparte, hemos visto tantas adaptaciones… Pero de verdad que de denso no tiene nada, es más, a mí me parece una lectura divertida y ligera para las vacaciones de verano, mira lo que te digo. A mí me da que el intensito era el Dumas hijo ;-)) Besos.

  4. Norah Bennett dijo:

    Anda mira, La reina Margot es del mismo Dumas. Pues recuerdo que fue entretenida y sí, también la leí por la peli.

  5. Margari dijo:

    Cuando lo leí, hace ya unos cuantos años, tampoco esperaba disfrutarlo tanto. Pues te quedan aún dos libros más para disfrutar con estos protagonistas! ¿Te vas a animar?
    Besotes!!!

    • Monica dijo:

      Pues ha sido toda una sorpresa, ¿a qué te pasó igual? Quizás sí que me anime con la segunda parte, pero será el año que viene. Estaría genial un Dumas para el verano :-) Besos.

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