Vida de Charlotte Brontë, de Elizabeth Gaskell

Cuando Charlotte Brontë muere en marzo de 1855, su padre le encarga a la escritora Elizabeth Gaskell la biografía de su hija. Gaskell tardará más de tres años en completar los dos volúmenes de la que los críticos considerarán una de las mejores biografías en lengua inglesa del siglo XIX y se enfrentará a varios obstáculos para mantener cierta verosimilitud (tal y como detalla el doctor en literatura Alan Shelston, de la Universidad de Manchester, en la introducción de esta obra): la dirección del internado de Cowan Bridge donde murieron Maria y Elizabeth Brontë denunciará la primera edición, el marido de Charlotte presionará para que no aparezca su nombre ni el de los hombres que pidieron matrimonio a la escritora antes de que él, Patrick Brontë destruirá parte de la correspondencia de sus hijas, supervisará la mención a los escándalos y adicciones de su hijo Branwell y censurará cualquier mención indecorosa a Clementine Heger (el profesor casado del que Charlotte se enamoró perdidamente en Bruselas), o a cualquier otro hecho que pudiese dar una imagen controvertida del ángel victoriano, etc. Pese a toda la censura, la biografía de Gaskell brilla por su prosa, por la delicadeza de sus observaciones y por su acertada y genial elección de la correspondencia entre Charlotte y sus amigos, profesores, lectores, editores y familiares que publica en esta edición.

«Las recordaba ahora, sin asustarse de las almas de los difuntos, sino con el anhelo vehemente de ver una vez más cara a cara las almas de sus hermanas, como nadie más que ella podía sentir. Era como si la misma fuerza de su anhelo pudiera hacerlas aparecer. En las noches ventosas la casa parecía llenarse de gritos, sollozos y gemidos, como si los seres queridos intentaran llegar hasta ella. Alguien que conversaba una vez con ella en mi presencia hizo alguna objeción a la parte de Jane Eyre en que Jane oye la voz de Rochester, que la llama en un momento crítico de su vida, hallándose él a muchos kilómetros de distancia. Yo no sé en qué incidente concreto pensaría la señorita Brontë cuando contestó con voz baja, conteniendo la respiración: Pero es verdad, ocurrió realmente.«

Elizabeth Gaskell (1810 – 1865) conoció a Charlotte Brontë en los círculos literarios londinenses en los que Charlotte tan poco se prodigó y la invitó a su casa en varias ocasiones. Tal vez por esa tímida amistad y porque en 1855 Gaskell ya era una escritora de renombre, Patrick Brontë pensó en ella para escribir la biografía de su hija. No podría haber escogido mejor: la prosa descriptiva de Gaskell sobre los páramos de Yorkshire es maravillosa y envolvente, la crítica social de su tiempo es incisiva y da marco a la obra de Charlotte, su calidez para con las hermanas Brontë tiñe de cariño estas páginas y su discreción a la hora de bordear los escándalos es muy hábil. He leído Vida de Charlotte Brontë para acompañar la relectura de Jane Eyre y, no solo ha resultado ser una elección cautivadora y un grato descubrimiento sino que además me ha hecho comprender mejor los abundantes detalles autobiográficos de la mencionada novela.

Conozco bastante la vida de las hermanas Brontë: Cumbres borrascosas, de Emily Brontë, es una de mis novelas preferidas de todos los tiempos, La inquilina de Wildfell Hall, de Anne Brontë, me sorprendió por su valentía, modernidad y madurez, aprecio el post-romanticismo de Jane Eyre, y disfruté mucho de El sabor de las penas, de Jude Morgan, una magnífica biografía novelada de las hermanas que siempre recomiendo con fervor. Sin embargo, desconocía las circunstancias alrededor de la biografía que escribió Elizabeth Gaskell y que con tanto acierto me señalaron MH de Las inquilinas de Netherfield y la introducción del doctor en literatura Alan Shelston. Es importante leer Vida de Charlotte Brontë sabiendo lo que se tiene entre manos, pero eso no resta importancia al gran trabajo que realiza Gaskell, bien al contrario, creo que lo resalta. Me he emocionado hasta las lágrimas con los últimos capítulos de este ensayo, y durante toda su lectura he disfrutado enormemente con el hilo narrativo escogido por Elisabeth Gaskell, con su estilo luminoso y delicado, y por la cantidad de fragmentos de cartas que incluye y que tan bien reflejan los pequeños momentos emocionales, vitales o cotidianos de las hermanas Brontë.

Lectora, imprescindible si, como yo, eres rendida admiradora de alguna de las tres hermanas Brontë o de todas ellas.

También te gustará: El sabor de las penas; Jane Eyre; Cumbres borrascosas; La inquilina de Wildfell Hall; La casa en el páramo

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4 respuestas a Vida de Charlotte Brontë, de Elizabeth Gaskell

  1. Rosa Berros dijo:

    Esta vez vengo con el libro leído. Es una maravilla el trabajo que hizo Elizabeth Gaskell con las dificultades que tuvo que sortear. Y tomo nota de la biografía que comentas porque la vida de las Brontë me parece de lo más interesante. También Cumbres borrascosas es una de mis novelas favoritas y la inquilina… me pareció, como dices, muy moderna para la época. Tomo nota de El sabor de las penas.
    Un beso.

  2. Margari dijo:

    Si es que me lo cuentas de una manera que me dejas con unas ganas… Además Charlotte Bronte vista por Elizabeth Gaskell… Mucha tentación.
    Besotes!!!

  3. Nitocris dijo:

    Hola queridísima, pues no sé si me animaré con esta lectura, pues aunque me gusta la Gaskell no soy una apasionada de Charlotte Brönte… pero nunca se puede decir de este agua no beberé. :)
    Un besazo

  4. Hola, Mónica:
    Me gustaría conocer esta biografía, aunque me he quedado sorprendida con toda la censura que mencionas.
    Un beso y gracias por la entrada :-)

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